Fast Good, comida gourmet y rápida para todos

abril 2005
“Esto está buenísimo”, afirma una niña de unos siete años, con una sonrisa de oreja a oreja. Su madre, que estaba aderezando con aceite de oliva dorado su ensalada de lechuga con frutas silvestres, le limpia la comisura de los labios con una gruesa servilleta de papel. Sobre la mesa de diseño hay una botella de catsup Heinz, varios envases de aderezos, la pequeña hamburguesa con patatas fritas que saborea la niña, la ensalada de la madre y sendos flanes de queso. Beben respectivamente Coca-Cola light y jugo de mandarina y mango. Nadie diría que estamos en un local de fast food. En algún momento la comida rápida se convirtió en comida chatarra. Pero no tienen por qué ser sinónimos. Ése es el planteamiento de Fast Good, uno de los locales más cool del Madrid de este inicio de siglo. La misma capital que luce, presumida, sus extraordinarios museos, le apuesta también a la renovación gastronómica. Y lo hace con un proyecto de comida rápida y de calidad: con la marca de Ferran Adrià como garantía. Porque ha sido el célebre chef de El Bulli quien, por encargo de NH Hoteles, se planteó innovar en el terreno de la comida rápida mediante una combinación de los elementos propios de ésta con el menú de un restaurante de alta cocina. Y la eliminación de las características más incómodas de los establecimientos de comida rápida: el diseño uniforme y las colas agotadoras. Esa combinación de un contexto diferente y de comida buena y rápida es perfecta para el que viaja con niños. Porque la oferta se centra en los sándwiches, las hamburguesas, las ensaladas y los jugos. El primer Fast Good del mundo (la aparición de este artículo coincide con la inauguración del segundo, en Santiago de Chile) está situado en la calle Damián, en la esquina del emblemático NH Eurobuilding de Madrid, en la zona de Cuzco. Las oficinas y los bancos pueden comunicar aburrimiento al contexto, pero el local está a muy pocos minutos del estadio de fútbol Santiago Bernabeu. Después de visitar su sala de trofeos, que cuenta con el mayor número de Copas de Europa, y de fotografiar a sus hijos con los jugadores de la Selección Galáctica —el mejor momento del Real Madrid—, el apetito puede ser saciado en Fast Good. El ambiente es divertido. Pop. Predominan los colores estridentes (verde ácido, rosa fucsia, azul), los círculos y el plástico. El juego atrevidísimo entre materiales (el cristal de las vidrieras, la madera de las mesas, el plástico hegemónico) y luces (las lámparas son dispares) otorga al conjunto un acento que podría ser llamado “retro-futurista”. Por calificar que no quede... El espacio se divide en dos. Para acceder a la mayoría de las mesas hay que subir unos peldaños. Abajo se encuentran las barras donde se puede comer de pie y el refrigerador donde se exponen los refrescos, jugos, ensaladas y postres, que una vez escogidos uno debe poner en una cesta de metal. En el mostrador se ordena el plato principal y, tras pagar, le dan a uno un número. Para que la hamburguesa se sirva recién hecha hay que esperarla en la mesa, pero mientras tanto se puede saborear una ensalada de nueces y parmesano, o bien un bocadito de atún con salsa romesco, a base de nueces y pimentón. A la hora de ordenar, por cierto, nadie lo mira a uno bajo la sombra de una visera ni con un micrófono en la boca. Los empleados de Fast Good no repiten frases hechas ni son clones de tantos otros de medio mundo. La fórmula secreta, por tanto, tiene que ver con la calidad y con la innovación. Sobre la primera, tres datos: el pan y la carne (de ternera) son del día; las patatas se fríen con aceite de oliva; y casi nada de lo que se ofrece ha sido previamente congelado. Sobre la innovación —que no llega, no obstante, a la categoría de deconstrucción que ha hecho célebre a Adrià— hay que decir que se basa en la conjunción de ingredientes impensables en la comida rápida. En las hamburguesas encuentra uno lechuga mantequilla, salsa tapenade (de anchoas, aceitunas y alcaparras), arúgula y queso gorgonzola. Los paninis se rellenan con jamón de Jabugo, espárragos, salvia, piñones, cebollitas confitadas o incluso paté. Y las ensaladas fantasean con ejotes, puerros con pollo confitado, especias, arroz salvaje, cuscús, frutas y salsas caseras. La oferta de bebidas va desde la cerveza Guinness hasta el gazpacho, pasando por jugos recién exprimidos de frutas tropicales y los refrescos de marcas más conocidas. Los cafés, por último, son totalmente sofisticados, dignos de cualquier esquina del centro de Florencia. Pero también hay opciones más simples para los comensales más jóvenes. Según las meseras del local los niños prefieren sobre todo la hamburguesa “mini”, pero también los platos de pechuguitas de pollo, las malteadas y los helados: chocolate, fresa, yogurt de limón. “No hay menú infantil, porque de hecho no hay ningún tipo de menú, pero no te imaginas cómo disfrutan ante un plato tan español como son los huevos fritos con patatas”, afirma una de ellas. Ambiente bipolar Hoy es jueves y la clientela ha sido mayoritariamente nutrida por las oficinas cercanas: algunas secretarias solitarias, un par de grupos de oficinistas, varios hombres y mujeres trajeados. Pero también hay algunos adolescentes y dos madres con niños. Entre semana y hasta aproximadamente las nueve de la noche ése es el ambiente reinante; pero cada día a partir de las nueve y sobre todo los fines de semana la atmósfera cambia radicalmente. El establecimiento se llena, como tantos otros de comida rápida, de familias y de grupos de amigos de edades diversas, atraídos por la novedad. Su ubicación no demasiado céntrica y el perfil del barrio donde se encuentra ha decidido el tipo de clientela. Pero en realidad Fast Good es un modelo y una fórmula: pronto se podrá disfrutar de estos platos mucho más sofisticados y mucho más caros que la comida rápida tradicional en los principales centros comerciales de España, Europa y el mundo, porque la oficina de NH Hoteles que dirige esta nueva marca no deja de recibir ofertas para aperturas en los lugares más inesperados. De hecho, Fast Good no es la primera colaboración exitosa entre la cadena hotelera y Ferran Adrià. Éste ya había diseñado “Nhube”, un concepto que transforma el restaurante del hotel en casi-hogar. Ahí el almuerzo se acompaña de todo aquello que pueda hacer que el cliente se sienta como en casa. Empezando por el menú, que se adapta a la cultura gastronómica del país donde se encuentra el hotel. Unas treinta personas trabajaron también en la confección de la oferta de “comida rápida de calidad”. Ahora que ya arrancó y que los niveles alcanzados son satisfactorios, los colaboradores de Adrià se encargan del control de calidad mensual. Y de la renovación de ensaladas y bocadillos, que se hace periódicamente. Uno de los elementos con que Nhube trata de reproducir el ambiente hogareño en los restaurantes de los hoteles de la cadena es la televisión. Otro es la disponibilidad de la prensa nacional e internacional. En Fast Good también hay diarios y monitores de televisión. Los canales sintonizados muestran noticias, programas de moda o incluso el Disney Channel. Cuando la niña extrae la última cucharada del flan de queso, se relame y a los tres minutos ya está impaciente. Pero la mirada de la madre es implacable: déjame terminar. Ha pedido un capuchino y quiere paladearlo. Junto a ellas hay bolsas llenas de regalos. Se diría que después de pasarse la mañana de compras para los demás han querido hacerse un regalo a ellas mismas. Dentro de unos años, en México DF o en Praga, será tan normal quedar de verse en un Fast Good como es hacerlo ahora en un Starbuck’s o en un Vips. Mientras tanto, hay que disfrutar de la novedad, que permite tomarle el pulso a la vanguardia. FAST GOOD Calle Padre Damián 23 T. 34 (91) 343 0655 www.fast-good.com De 12 a 24 horas Precio aproximado de un “menú” completo (ensalada, hamburguesa, jugo, postre, café): 15 euros
  • Páginas
  • 1
¿Qué hay de nuevo?

Renzo Piano transforma LA

Con más de 100 mil objetos que datan de épocas antiguas hasta el presente, el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (LACMA), es uno de los más importantes de Estados Unidos y recibe a casi un millón de visitantes al año.
Los Ángeles 06/01/09

Diseño verde

Pocos diseñadores de alta costura están dispuestos a renovar todos los textiles con los que fabrican sus diseños para reducir el impacto ambiental. Oka Masako sí.
06/01/09
  • Travesias
  • Banner Consejo 2
  • Fines