Ruta por las haciendas de Tlaxcala
mayo 2005
A poco más de una hora de la Ciudad
de México, en el estado de Tlaxcala —el más pequeño del país—, los llanos y valles están cercados por potreros que contienen a los toros de lidia. En medio de éstos no es raro advertir una vieja y sólida construcción con paredes de adobe, pintura carcomida, decoración porfiriana y, en el centro, una cúpula.
Este paisaje se repite en los municipios de Huamantla, Atlangatepec, Terrenate, Tlaxco, Apizaco, Españita. Y no es raro, pues en los siglos xvii y xviii el comercio en Tlaxcala se centró en sus haciendas, algunas dedicadas a la agricultura, otras a la ganadería y, el resto, a la producción de pulque.
Desde hace un par de años, los actuales propietarios decidieron reactivar el patrimonio que heredaron. Las casas grandes comenzaron a ponerse en movimiento y algunas de ellas ya están funcionando como hoteles u ofrecen paseos a caballo, vuelos en globo, tienta de vaquillas (las pruebas que se les hacen para ver si darán toros de lidia), clases de cocina o un paseo para conocer cómo se vivía en aquellas inmensas propiedades con hectáreas y hectáreas de terreno. Aunque el resultado es disparejo —algunas haciendas están impecables y otras han sido remodeladas con un gusto demasiado naïf— es posible recorrer buena parte de ellas y vale la pena hacerlo. Si alguna está casi en ruinas, seguro las anécdotas de sus propietarios justificarán el viaje.
Manejar en estas carreteras, además, es una experiencia francamente disfrutable: su trazo es bueno, se encuentran en perfectas condiciones y son poco transitadas. El paisaje, confíe, pondrá el resto.
San José Atlangatepec y La Laguna
Existen varias formas de recorrer las haciendas. La primera es a la aventura; no hay muchos señalamientos en el camino, así que deberá llamar a los propietarios o a la Secretaría de Turismo para que le den santo y seña —es decir, el nombre de moteles, balnearios o changarros— y pueda llegar. La segunda es contratando los servicios de la Operadora San Francisco, una agencia que organiza paseos en grupo por las haciendas (Plaza Xicohténcantl 7, Centro; T. (246) 462 7309; www.operadorasanfrancisco.com; precios según el tipo de recorrido y tamaño del grupo).
Para llegar a Atlangatepec —“Atlanga”, como todo el mundo la conoce— deberá dirigirse hacia Apizaco, continuar a Tlaxco y seguir los señalamientos hacia el balneario Fuerte Apache.
La hacienda es modesta y sus propietarios están remodelándola a paso lento. Actualmente ofrecen tientas de vaquillas, paseos en remolque por los potreros y, esporádicamente, clases de cocina tlaxcalteca. Y si quiere escuchar una de las historias más fascinantes e inverosímiles del estado, tendrá que visitarla para que don Emilio, su propietario, o doña Tere, su esposa, se la cuenten y le muestren las fotos de Sancho, un toro de lidia que fue criado como mascota por Josefina, la hermana mayor de don Emilio.
A diferencia de Atlanga, la hacienda y ganadería La Laguna es pionera en la oferta de tientas de vaquillas con fines turísticos. Tanto don Emilio, de Atlanga, como el ingeniero Jorge Rojas, de La Laguna, explican que buena parte de la bravura de un toro de lidia proviene del carácter de la madre, de ahí que la tienta de vaquillas consista en soltarla en un ruedo para probarla.
Esta escena se repite prácticamente todos los fines de semana en el ruedo de La Laguna entre cervezas, tequila y gritos para envalentonar a más de un par que quieren lanzarse y dudan en hacerlo. En la casa grande —totalmente restaurada y decorada con cabezas de toros y banderitas de papel picado— sirven platillos y antojitos mexicanos en un ambiente por demás festivo.
Hacienda Soltepec “La Escondida”
María Félix y Pedro Armendáriz son los responsables de que esta hacienda del siglo xvii haya cambiado su nombre original —San Francisco Soltepec— por La Escondida, en honor de la película que protagonizaron en 1955.
La hacienda, a un kilómetro de Huamantla por la carretera libre a Puebla, estuvo dedicada a la agricultura, la ganadería y la producción de pulque. De los últimos años del xix data su fachada, con torreones y detalles que hacen pensar en un castillo medieval con detalles mudéjares. La Escondida funciona como hotel, pero la decoración de sus habitaciones no es lo que uno espera en un sitio con tanto potencial; sin embargo, su restaurante es bueno y vale la pena visitarlo para probar algunas especialidades regionales como la pechuga de pollo al pulque, el helado de mango con muégano y el agua fresca de limón con apio.
San Diego Baquedano y San Pedro Tenexac
Las dos haciendas que por ningún motivo debe dejar de ver en esta ruta son San Diego Baquedano y San Pedro Tenexac, ambas en el municipio de Terrenate, a 15 y 22 kilómetros de Huamantla, respectivamente.
Gerardo y Adriana heredaron Baquedano y viven en ella desde hace un par de años. En apariencia, la hacienda no ofrece mucho más que vuelos en globo, pero al caminar por sus corredores con piso de barro y vista al patio, o descubrir en sus salones los muebles de madera pintada, los jarrones de Talavera antigua, el tocadiscos con manivela, las cortinas deshiladas, la cocina con sus jarritos colgados en la pared o la impecable tienda de raya, tendrá ganas de quedarse a dormir por lo menos una noche. Los dueños, además, le contarán que la hacienda sigue activa y produciendo piñones, trigo, maíz y cebada, y que ha permanecido en la familia por tres generaciones.
A unos cuantos kilómetros de ahí encontrará Tenexac (T. (222) 891 0526; pazvirginiay@yahoo.com.mx). En 1982 el inah la declaró Monumento Histórico de la Nación por su grado de conservación, pues su dueños, que aún viven en ella, la mantienen con mobiliario antiguo: camas de latón, pesadas cortinas de terciopelo, mesas de madera tallada, jarrones y una amplia tienda de raya donde sirven almuerzos para grupos grandes.
En el patio central hay una fuente enmarcada por un luminoso piso de barro y desde el portón se ve un pequeño lago, los potreros (la hacienda alberga a la ganadería Sotoluca), el ruedo para la tienta de vaquillas y, extrañamente, un grupo de llamas (sí, como las de Perú) que pastan tranquilamente junto a los toros de lidia.
Dónde dormir
Apizaco
Hotel del Ángel
Jesús Carranza 1909
T. (241) 417 6800
F. (241) 417 6999
www.hoteldelangel.com.mx
Está considerado como el mejor
hotel de Apizaco, al grado de que
no es raro encontrar parejas
de novios que se retratan frente
al gran maguey de su jardín.
Cuenta con 72 habitaciones,
alberca techada, salón de juegos,
restaurante y bar. El precio de la
habitación, por noche, es de 820
pesos. La junior suite cuesta
1 040 pesos. No incluye impuestos.
Huamantla
Hacienda Soltepec “La Escondida”
Carretera Huamantla-Puebla km 3
T. (247) 472 1466
F. (247) 472 3110
www.haciendasoltepec.com
Tiene 13 habitaciones y suites
ubicadas en distintas áreas de la
casa. Además su casa-club cuenta con alberca climatizada, área de
juegos infantiles, canchas de tenis
y de squash. El precio de las
habitaciones, por noche, es de 620 pesos; las suites cuestan 720 pesos, más impuestos.
Terrenate
Hacienda San Diego Baquedano
Carretera Zona Industrial
Huamantla s/n
T. (246) 476 9282 y 476 6984
adriovz@yahoo.com
y moyaalf72@hotmail.com
Esta hacienda abrió al público
hace apenas un año y cuenta
con menos de 10 habitaciones
ubicadas alrededor de la casa
grande. El cuarto para dos personas cuesta 800 pesos por noche
e incluye la cena y el desayuno;
también cuentan con paquetes
para volar en globo cuyo costo es
de 1 750 pesos por persona, vuelo
y hospedaje incluidos.
Tlaxcala
Cascada Inn & Spa
Carretera Tlaxcala-Apizaco km 10
T. (246) 461 0000 y 0640
Es uno de los mejores hoteles
en el estado, y desde sus
instalaciones se ve una pequeña cascada. Cuenta con 102
habitaciones (incluyen secadora
para el cabello, cafetera y caja
de seguridad), alberca climatizada, área de juegos infantiles,
restaurantes y gimnasio. Los precios por habitación, por noche oscilan
entre 850 y 1 050 pesos, con
desayuno e impuestos incluidos.
Posada San Francisco
Plaza de la Constitución 17, Centro
T. (246) 462 6022
Se localiza en el Centro Histórico de Tlaxcala, en lo que fuera la Casa
de Piedra, una mansión del siglo xvii que, cuentan, se construyó con las piedras que su dueño cobró a los
pobres como pago por sus servicios de abogado. Cuenta con 68
habitaciones. La habitación sencilla cuesta 880 pesos y la doble, 990 pesos con impuestos incluidos.
Dónde comer
Apizaco
Los Candiles
Jesús Carranza 1909
Es el restaurante del Hotel
del Ángel y en él encontrará
una carta variada que incluye
desde hamburguesas y club
sándwich hasta enchiladas de mole poblano, caldo tlalpeño y flanes.
El consumo promedio por persona
es de 125 pesos.
Huamantla
Hacienda Soltepec
“La Escondida”
El restaurante sirve especialidades regionales y platillos de la casa
como tamales Soltepec,
champurrado (en fin de semana), omelette de huitlacoche con
queso, gusanos de maguey (en
temporada) y mixotes de carnero. También cuentan con un menú
especial para niños. Consumo
promedio por persona: 120 pesos.
Tlaxcala
Restaurante del Bazar
Plaza Xicohténcatl 7-B, Centro
T. (246) 462 7309
Es un restaurante típico donde
sirven platillos de origen tlaxcalteca como el pipián de pollo de Tizatlán (elaborado artesanalmente),
la barbacoa de pollo cocida
al vapor en mixtote, los chipotles
rellenos de queso o el filete Xichoténcatl, servido con nopales, chile cuaresmeño, queso y cebolla. De postre, los plátanos fritos con requesón y miel son la especialidad. Consumo promedio por persona: 150 pesos.
Restaurante del Hotel
Jeroc’s Plaza
Blvd. Revolución 4-Bis
T. (246) 462 1389
Su carta contempla un poco
de todo, desde platillos regionales como el pollo Tocatlán (en hoja
blanca y relleno de nopales)
y las crepas tlaxcaltecas (bañadas
en salsa de huitlacoche y flor
de calabaza), hasta cortes finos.
De postre, crepas de cajeta
o duraznos con rompope. Los
domingos por la mañana tiene
un bufet que incluye carnes
asadas. Consumo promedio
por persona: 120 pesos.
Tome la autopista México-Puebla, en la caseta San Martín Texmelucan desvíese rumbo a la ciudad de Tlaxcala y luego, hacia Apizaco. Para llegar a Atlangatepec diríjase a Tlaxco. En el camino hallará el motel Mena junto a las vías del tren, y un kilómetro adelante verá los señalamientos al balneario Fuerte Apache que lo guiarán prácticamente hasta la hacienda.
Para llegar a La Laguna regrese a la carretera Tlaxco-Apizaco y continúe hacia Ciudad Industrial Xicohténcatl. En esta población pregunte por la hacienda, o bien por los señalamientos para la Fundación Produce.
Soltepec se encuentra un kilómetro adelante de Huamantla, por la carretera libre a Puebla. Tome el libramiento para evitar el paso por la ciudad. Para llegar a Baquedano y Tenexac deberá regresar a Huamantla y tomar la carretera a Terrenate. Tenga cuidado porque en este camino hallará tres vados profundos del sistema de desagüe del volcán La Malinche.
Si realiza el viaje por su cuenta, recuerde llamar a los propietarios de las haciendas o a la Secretaría de Turismo (T. 01 (246) 465 0900) para obtener instrucciones más precisas.
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