
©Cortesía Llao Llao Hotel & Resort
El Llao Llao y su semana musical
En la Patagonia argentina, más precisamente en la provincia de Río Negro, este majestuoso hotel, spa y campo de golf metido entre lagos y montañas nevadas es sede cada año de un festival de música clásica. Pocas cosas provocan una embriaguez como la que contagian estos paisajes invadidos por excelentes intérpretes internacionales.
Al recorrer los 35 kilómetros de lagos y densos bosques de cipreses antiguos que separan el aeropuerto de San Carlos de Bariloche del hotel Llao Llao, la tranquilidad milenaria del paisaje se apodera de uno. No obstante, nadie que haya visto la película The Shining de Stanley Kubrick podrá visitar este recinto en el corazón de la Patagonia andina sin pensar en el aterrador desenlace que le espera a la familia de protagonistas que se instalan en el hotel para pasar un largo y aislado invierno.
Ubicado junto al Parque Nacional Nahuel Huapi, sobre una colina rodeada de lagos y montañas, el Llao Llao está construido en piedra y madera, al estilo de una gran mansión campirana. Su enorme sala está dotada de una gran chimenea que garantiza noches cálidas y acogedoras, donde intercambiar experiencias de viaje. Cuenta con 147 habitaciones, pequeñas pero cálidas, con vista a las montañas o a los lagos, además de 12 suites. Este año se inaugurará una nueva ala de cabañas, con vista al lago, que promete agregarle otra faceta encantadora al lugar.
El hotel data de 1940, pero fue arrasado por un incendio, así que la estructura que apreciamos hoy es resultado de su reconstrucción. Fue renovado por completo en 1993 y ahora combina perfectamente el estilo rústico de una mansión alpina con la calidez y confort de un moderno hotel con todo lo que exige el viajero de hoy.
Su restaurante principal, Los Césares, sirve alta cocina regional, como el jugoso cordero patagónico, el ciervo, el jamón serrano y el jabalí. Patagonia ofrece un almuerzo más informal pero igual de delicioso, mientras que el Winter Garden, cuyas grandes ventanas le permiten inundarse de luz y mirar de frente el lago Nahuel Huapi y los picos nevados, ofrece una extensa barra de ensaladas, además de té y pastelería.
El bar del lobby, con música de piano en vivo, sirve una amplia selección de bebidas, entre ellas las cervezas de la región, fabricadas en Bariloche, como la que se prepara con frambuesa o una oscura estilo stout, ideal para las noches frías, que bien podría inquietar a los irlandeses por su muy buena textura y sabor.
Otra especialidad son las truchas, carnosas y de gran tamaño, con la carne de color rosa salmón, mismas que se ven nadando en los ríos de la región, estacionadas en la corriente bajo los puentes, listas para ser atrapadas. La pesca, de hecho, es una de las actividades que más visitantes atrae al lugar; la mayoría practica catch and release, es decir, que devuelve la trucha al río, después de pesarla y tomarle la foto.
El terreno del hotel, que corre cuesta abajo cubierto de hermosos céspedes hasta la orilla del lago, colinda con el campo de golf de 18 hoyos, flanqueado por el lago Nahuel Huapi y centenarios árboles de gran tamaño. Cuenta con una Casa Club, en donde se puede disfrutar de un té por la tarde, acompañado de panes horneados en el sitio. Y para después de una ronda de golf, de esquiar o pasar el día caminando, el spa ofrece masajes, sauna, gimnasio, clases de aerobics, yoga, tango y hasta salsa. Además cuenta con una alberca interior con grandes ventanales y otra al aire libre con calefacción, rodeada de camastros para tomar el sol.
Al aire libre
La ciudad de San Carlos de Bariloche, al lado del lago Nahuel Huapi, data de principios del siglo xx y se caracteriza por su arquitectura de piedra y madera con techos de dos aguas. Las calles céntricas están atiborradas de tiendas de ropa para el invierno y artesanías, donde los chocolates regionales parecen ser el souvenir más apreciado, además de los famosos alfajores que, después del tango, Maradona y el vino, son quizá el producto de mayor exportación del país.
Una de las actividades más atractivas durante la estancia en el Llao Llao es emprender una caminata por los bosques del Parque Nacional Nahuel Huapi. Los ondulantes valles propician que los árboles crezcan a alturas impresionantes, de hasta 80 metros, y sentirse achicado por los senderos es una experiencia asombrosa. El hotel toma su nombre de una planta parásita de la región que se agarra de los troncos y ramas de los árboles (Cyttaria darwinii); la descubrirá enseguida, como un nudo del cual brotan esporas de color naranja claro.
El llamado Circuito Chico comprende un recorrido de 65 kilómetros por los parques Nahuel Huapi y Llao Llao, e incluye la posibilidad de ascender el cerro Campanario en aerosilla para disfrutar de una vista panorámica de la península de Llao Llao. Rumbo al cerro se pasa por un mirador que ofrece espectaculares vistas del hotel, entre los lagos; tan de tarjeta postal que uno no se sorprende del hombre que ofrece tomarle una foto a lado de su perro San Bernardo, con todo y barriquita de brandy sujetada al cuello.
El volcán Tronador, de 3 554 metros, es el más alto de la región. Se compone de tres picos; el chileno, el argentino y el internacional, además de ocho glaciares, y se puede escalar en un viaje de tres o cuatro días desde Bariloche. También se pueden practicar rappel y tirolesa. Para las caminatas largas, el Club Andino Bariloche (20 de Febrero 30; T. 54 (2944) 422 266; www.clubandino.com.ar) opera varios refugios de montaña en donde pernoctar.
A 19 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche está Cerro Catedral, uno de los centros de esquí más importantes de Argentina. Cuenta con 2 mil hectáreas de laderas para esquiar y 67 kilómetros de pistas para todos los niveles, y el pueblo al pie del cerro ofrece todos los servicios durante la temporada, que corre de marzo a septiembre.
La semana musical
Como si el emplazamiento no fuese suficiente, o quizá precisamente por que sí lo es, cada año durante la primavera austral el Hotel Llao Llao se ofrece como anfitrión de un importante festival de música clásica. La llamada Semana Musical surgió del deseo de ofrecer un espacio para conciertos de primer nivel fuera de Buenos Aires, dentro de un destino turístico de una impresionante belleza natural.
La reapertura del Llao Llao en 1993, con un auditorio para 350 personas, permitió satisfacer ese objetivo. El director del hotel, Martín Nijensohn, también un talentoso flautista, logró reunir destacados músicos, público y prensa durante una semana, y este año el exitoso festival festejará ya su décimo tercer aniversario. Virtuosos como los que componen el Cuarteto de Cuerdas de São Paulo, la violinista Dora Schwarzberg, de Rusia, y la Orquesta Nacional del Tango, además de músicos de Japón y Eslovenia, tocarán en octubre próximo obras de Mozart, Bizet, Verdi, Rossini, Schumann, Bach y Beethoven, entre otros, frente a aficionados de distintas regiones de Argentina y de otros países de América Latina.
La semana musical en el Llao Llao se llevará a cabo del 21 al 29 de octubre de 2006. El hotel maneja paquetes especiales que incluyen traslado del aeropuerto, hospedaje y desayuno bufé, la gran cena “Una noche en la ópera” y función de gala, entrada a los conciertos nocturnos, servicio de guía local para caminatas y uso libre de las instalaciones del hotel. Los precios para el festival completo comienzan en los 1 890 dólares, y para una estancia de cuatro noches desde 990 dólares, ambos por persona en ocupación doble. Los paquetes se ponen a la venta a partir del 1 de marzo. En la página en internet es posible consultar el programa completo.
LLAO LLAO HOTELl & RESORT
Av. Ezequiel Bustillo km 25 Bariloche, Patagonia, Argentina T. 54 (2944) 448 530 F. 54 (2944) 445 781 www.llaollao.com
Desde 240 dólares por habitación en temporada baja
RESERVACIÓN DE BOLETOS
Denver Travel SRL M. T. de Alvear 925, piso 8 Buenos Aires, Argentina T. 54 (11) 4328 8881 y 54 (2944) 426 723 (en Bariloche) www.semanamusical.ar
Ubicado junto al Parque Nacional Nahuel Huapi, sobre una colina rodeada de lagos y montañas, el Llao Llao está construido en piedra y madera, al estilo de una gran mansión campirana. Su enorme sala está dotada de una gran chimenea que garantiza noches cálidas y acogedoras, donde intercambiar experiencias de viaje. Cuenta con 147 habitaciones, pequeñas pero cálidas, con vista a las montañas o a los lagos, además de 12 suites. Este año se inaugurará una nueva ala de cabañas, con vista al lago, que promete agregarle otra faceta encantadora al lugar.
El hotel data de 1940, pero fue arrasado por un incendio, así que la estructura que apreciamos hoy es resultado de su reconstrucción. Fue renovado por completo en 1993 y ahora combina perfectamente el estilo rústico de una mansión alpina con la calidez y confort de un moderno hotel con todo lo que exige el viajero de hoy.
Su restaurante principal, Los Césares, sirve alta cocina regional, como el jugoso cordero patagónico, el ciervo, el jamón serrano y el jabalí. Patagonia ofrece un almuerzo más informal pero igual de delicioso, mientras que el Winter Garden, cuyas grandes ventanas le permiten inundarse de luz y mirar de frente el lago Nahuel Huapi y los picos nevados, ofrece una extensa barra de ensaladas, además de té y pastelería.
El bar del lobby, con música de piano en vivo, sirve una amplia selección de bebidas, entre ellas las cervezas de la región, fabricadas en Bariloche, como la que se prepara con frambuesa o una oscura estilo stout, ideal para las noches frías, que bien podría inquietar a los irlandeses por su muy buena textura y sabor.
Otra especialidad son las truchas, carnosas y de gran tamaño, con la carne de color rosa salmón, mismas que se ven nadando en los ríos de la región, estacionadas en la corriente bajo los puentes, listas para ser atrapadas. La pesca, de hecho, es una de las actividades que más visitantes atrae al lugar; la mayoría practica catch and release, es decir, que devuelve la trucha al río, después de pesarla y tomarle la foto.
El terreno del hotel, que corre cuesta abajo cubierto de hermosos céspedes hasta la orilla del lago, colinda con el campo de golf de 18 hoyos, flanqueado por el lago Nahuel Huapi y centenarios árboles de gran tamaño. Cuenta con una Casa Club, en donde se puede disfrutar de un té por la tarde, acompañado de panes horneados en el sitio. Y para después de una ronda de golf, de esquiar o pasar el día caminando, el spa ofrece masajes, sauna, gimnasio, clases de aerobics, yoga, tango y hasta salsa. Además cuenta con una alberca interior con grandes ventanales y otra al aire libre con calefacción, rodeada de camastros para tomar el sol.
Al aire libre
La ciudad de San Carlos de Bariloche, al lado del lago Nahuel Huapi, data de principios del siglo xx y se caracteriza por su arquitectura de piedra y madera con techos de dos aguas. Las calles céntricas están atiborradas de tiendas de ropa para el invierno y artesanías, donde los chocolates regionales parecen ser el souvenir más apreciado, además de los famosos alfajores que, después del tango, Maradona y el vino, son quizá el producto de mayor exportación del país.
Una de las actividades más atractivas durante la estancia en el Llao Llao es emprender una caminata por los bosques del Parque Nacional Nahuel Huapi. Los ondulantes valles propician que los árboles crezcan a alturas impresionantes, de hasta 80 metros, y sentirse achicado por los senderos es una experiencia asombrosa. El hotel toma su nombre de una planta parásita de la región que se agarra de los troncos y ramas de los árboles (Cyttaria darwinii); la descubrirá enseguida, como un nudo del cual brotan esporas de color naranja claro.
El llamado Circuito Chico comprende un recorrido de 65 kilómetros por los parques Nahuel Huapi y Llao Llao, e incluye la posibilidad de ascender el cerro Campanario en aerosilla para disfrutar de una vista panorámica de la península de Llao Llao. Rumbo al cerro se pasa por un mirador que ofrece espectaculares vistas del hotel, entre los lagos; tan de tarjeta postal que uno no se sorprende del hombre que ofrece tomarle una foto a lado de su perro San Bernardo, con todo y barriquita de brandy sujetada al cuello.
El volcán Tronador, de 3 554 metros, es el más alto de la región. Se compone de tres picos; el chileno, el argentino y el internacional, además de ocho glaciares, y se puede escalar en un viaje de tres o cuatro días desde Bariloche. También se pueden practicar rappel y tirolesa. Para las caminatas largas, el Club Andino Bariloche (20 de Febrero 30; T. 54 (2944) 422 266; www.clubandino.com.ar) opera varios refugios de montaña en donde pernoctar.
A 19 kilómetros de la ciudad de San Carlos de Bariloche está Cerro Catedral, uno de los centros de esquí más importantes de Argentina. Cuenta con 2 mil hectáreas de laderas para esquiar y 67 kilómetros de pistas para todos los niveles, y el pueblo al pie del cerro ofrece todos los servicios durante la temporada, que corre de marzo a septiembre.
La semana musical
Como si el emplazamiento no fuese suficiente, o quizá precisamente por que sí lo es, cada año durante la primavera austral el Hotel Llao Llao se ofrece como anfitrión de un importante festival de música clásica. La llamada Semana Musical surgió del deseo de ofrecer un espacio para conciertos de primer nivel fuera de Buenos Aires, dentro de un destino turístico de una impresionante belleza natural.
La reapertura del Llao Llao en 1993, con un auditorio para 350 personas, permitió satisfacer ese objetivo. El director del hotel, Martín Nijensohn, también un talentoso flautista, logró reunir destacados músicos, público y prensa durante una semana, y este año el exitoso festival festejará ya su décimo tercer aniversario. Virtuosos como los que componen el Cuarteto de Cuerdas de São Paulo, la violinista Dora Schwarzberg, de Rusia, y la Orquesta Nacional del Tango, además de músicos de Japón y Eslovenia, tocarán en octubre próximo obras de Mozart, Bizet, Verdi, Rossini, Schumann, Bach y Beethoven, entre otros, frente a aficionados de distintas regiones de Argentina y de otros países de América Latina.
La semana musical en el Llao Llao se llevará a cabo del 21 al 29 de octubre de 2006. El hotel maneja paquetes especiales que incluyen traslado del aeropuerto, hospedaje y desayuno bufé, la gran cena “Una noche en la ópera” y función de gala, entrada a los conciertos nocturnos, servicio de guía local para caminatas y uso libre de las instalaciones del hotel. Los precios para el festival completo comienzan en los 1 890 dólares, y para una estancia de cuatro noches desde 990 dólares, ambos por persona en ocupación doble. Los paquetes se ponen a la venta a partir del 1 de marzo. En la página en internet es posible consultar el programa completo.
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Av. Ezequiel Bustillo km 25 Bariloche, Patagonia, Argentina T. 54 (2944) 448 530 F. 54 (2944) 445 781 www.llaollao.com
Desde 240 dólares por habitación en temporada baja
RESERVACIÓN DE BOLETOS
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