Windsor, entre fantasías y realezas
Fotografía de Adrián Sack

Windsor, entre fantasías y realezas

Desde la deslumbrante casa de muñecas de la reina María en el castillo de Windsor hasta el infalible Parque de diversiones de la empresa Lego, este poblado a una hora de Londres garantiza una entretenida escapada para toda la familia.
Por Adrián Sack | Abril 2006 | Tags: , ,
La legendaria historia de los Windsor, reconocidos como la familia real más escandalosa del último siglo, no parece ser la más indicada para narrarle a los niños antes de que se vayan a dormir. Sin embargo, en pocos lugares del Reino Unido la realidad se parece tanto a los cuentos como en el pueblo que alberga el castillo favorito de la Reina Isabel II.

La mejor forma de iniciar el recorrido es precisamente en el corazón del castillo. Pues allí, a poco de trasponer los muros de esta soberbia residencia real de más de 900 años, se levanta la primera atracción que ejerce un efecto hipnótico sobre grandes y chicos: la casa de muñecas de la Reina María, quien jugaba con ella a principios del siglo xx. Considerada una de las más grandes e imponentes del mundo, ya que fue diseñada en una escala de 1:12, esta mansión reproduce con asombroso detalle una lujosa casa británica, incluidos los muebles, accesorios y hasta automóviles en miniatura. Su construcción, para darse una idea, requirió tres años y la labor de 1500 artesanos, y cuenta con un sistema eléctrico interno y de agua corriente que aún hoy funciona.

Tras examinar sus numerosos pisos y subsuelos —tarea que no puede concluirse en una sola visita—, el castillo tiene mucho más para ofrecer sobre la infancia de sus afamados moradores. Además de las diminutas ropas —o en algunos casos, casi los jirones— empleadas en los años tiernos por los integrantes de la familia real británica, se pueden apreciar los modelos a escala, a pedales y motor, de los automóviles Mercedes Benz que el príncipe Carlos, actual heredero al trono de Inglaterra, solía utilizar a principios de la década de los sesenta.

Estos exclusivos vehículos, muy distintos a los karts y triciclos que el grueso de la población solía utilizar por aquellos tiempos, logran ilustrar con claridad los inicios de una vida signada por el glamour, así como la sofisticación que el entretenimiento infantil lograba alcanzar en esos círculos de poder.

Y el asombro no termina allí: la amplísima colección de armas antiguas y el detalle truculento de la exhibición de la bala que mató al almirante Horacio Nelson en la batalla de Trafalgar consigue abrir de par en par los ojos de los visitantes de cualquier edad.

Claro que el palacio, cuya primera dependencia fue construida poco después de la llegada de Guillermo I el Conquistador a la isla en 1066, ofrece otros atractivos de interés general, como las pinturas de Rubens, Holbein, Leonardo da Vinci, Van Dyck y Lawrence que cuelgan de sus paredes junto con los innumerables tapices que le llevaron a perder la visión a más de un artista esclavizado. O las esculturas, armaduras y juegos completos de porcelana. Aunque nada promete unir tanto a padres e hijos como la ilusión de toparse con la soberana de este país, algo que puede suceder si sobre la torre principal de la residencia flamea la bandera de la familia Windsor. Cuando esto sucede, el protocolo indica que Isabel II se encuentra en el interior del palacio.

Otro momento que conviene tener en cuenta es el cambio de guardia del palacio, al comenzar o finalizar el itinerario por el castillo. Los mejores lugares para observar la ceremonia son la denominada Guardia Baja (Lower Ward) del palacio o la calle aledaña, Windsor High Street.

Tras las dos horas que suele durar el paseo por los confines del único castillo del país habitado en forma permanente por la reina, la nutrida oferta de posibilidades para seguir pasando el día se diluye por un momento en el paseo instalado en las inmediaciones de la estación ferroviaria de Windsor & Eton Riverside.

Bajo sus muy británicos techos, una multitud de puestos de confituras, dulces y manjares europeos aporta un sinfín de aromas tentadores. Se destacan las clásicas lollipops o paletas gigantes de caramelo multicolor y el praliné artesanal de Francia vendido por sus propios fabricantes. Más allá de los sabores, la feria es una auténtica distracción para los niños, ya que allí se pueden encontrar, a precios muy razonables, hermosos juguetes de madera.

Todos contentos, llega la hora de tomar el camino de dos kilómetros que sale de ahí hacia el colegio de Eton. En esta legendaria institución de enseñanza secundaria, fundada por el rey Enrique VI en 1440, se han educado la mayoría de las personalidades cercanas a los círculos de poder en el Reino Unido, entre ellos, 19 de sus pasados primeros ministros. Y sin ir demasiado atrás en el tiempo, vale destacar entre sus más recientes graduados a los príncipes Guillermo y Enrique, también moradores del castillo de su abuela, la reina Isabel II, y de su padre Carlos.

Entre marzo y septiembre se organizan visitas guiadas para recorrer los distintos sectores que componen el predio de Eton, como la capilla del King’s College y sus campos recreativos de rugby y cricket, dos disciplinas muy inglesas cuya práctica es tomada con gran seriedad por los estudiantes.

Los 1290 alumnos matriculados en este colegio, al que sus padres abonan cerca de 40 mil dólares al año, se distinguen por su uniforme. Es muy frecuente encontrarlos merodeando la zona a toda hora, ignorando los flashes y las miradas de los turistas que no pueden dejar de observar la apariencia extremadamente formal de estos adolescentes de entre 13 y 18 años. A los más pequeños, sus trajes estilo mini frac con pantalones a rayas seguramente les traerán recuerdos de los héroes de la escuela Hogwarts de la exitosa saga Harry Potter. También lucen una cinta a modo de corbata, que generalmente es blanca, pero que puede variar en color y tono entre los mayores, ya que es empleada para indicar su pertenencia a un determinado club u organización interna.

En las cercanías de Eton, las calles rebosan de escaparates donde se exhiben aquellos uniformes y todos sus accesorios, como si fuese un museo gratuito y al aire libre, con restaurantes y numerosas jugueterías temáticas. Sin embargo, la mejor manera de convencer a los niños de que la paciencia es una gran virtud es la promesa de terminar una jornada cargada de historia en el lugar característico del Windsor del siglo xxi: el parque de diversiones Legoland, al que se llega en autobuses especiales que parten desde la estación de Windsor & Eton Riverside, en un breve trayecto que apenas excede los dos kilómetros.

En Legoland, además de una muy concurrida montaña rusa y otras atracciones, se pueden hacer hasta 50 recorridos diferentes por las construcciones realizadas con los pequeños ladrillitos fabricados por la empresa poseedora del predio. Para la minuciosa confección de reproducciones del propio castillo de Windsor y de paisajes típicos de las grandes ciudades del mundo se usaron cerca de 47 millones de estas pequeñas piezas, un número mucho menor, por cierto, al que utilizan los visitantes para hacer sus propios modelos allí, con ladrillitos que les son facilitados y la ayuda de seis adultos “expertos” en este tipo de construcciones.

CASTILLO DE WINDSOR
Windsor, Berkshire T. 44 (20) 7766 7304 www.royalcollection.org.uk
Todos los días de 9:45 a 17:45 horas (hasta las 16:45 de noviembre a febrero). Adultos: 20 euros, niños: 12 euros.

ETON COLLEGE
Eton High Street, Windsor T. 44 (1753) 671 000 www.etoncollege.com
Los horarios de visita cambian según la temporada del año. La entrada general cuesta 6 euros y las visitas guiadas (entre marzo y octubre) valen 7 euros (los menores de 8 años no pagan).

LEGOLAND
Winkfield Road, Windsor T. 44 (1753) 626 111 www.legoland.co.uk
El parque abre al público a partir del 25 de marzo desde las 10 horas. Según la época del año, cierra a las 17, 18 o 19 horas. El pase de un día cuesta 43 euros para adultos y 34 euros para niños entre 3 y 15 años (los menores de 3 años no pagan).

CÓMO LLEGAR
Desde Londres, el ferrocarril de la empresa Southwest Trains (www.southwest trains.co.uk) viaja de la céntrica estación de Waterloo a la de Windsor & Eton Riverside. El viaje dura cerca de una hora. Los adultos pagan alrededor de 19 euros, y los niños entre 5 y 15 años alrededor de 11 euros (los menores de 5 años viajan gratis)

DÓNDE DORMIR
UPTON PARK HOTEL
39 Upton Park, Slough, Berkshire T. 44 (1753) 528 797 F. 44 (1753) 560 140 www.uptonparkhotel.co.uk
Habitaciones dobles desde 80 euros. Tal vez el más típico hotel victoriano en las cercanías de Windsor (se encuentra a 3 kilómetros y medio del centro). Cuenta con acceso inalámbrico a Internet.

OAKLEY COURT HOTEL
Windsor Road, Water Oakley, Windsor, Berkshire T. 44 (1753) 609 988 F. 44 (1628) 637 011 www.oakleycourt.com
Habitaciones dobles desde 175 euros. Este edificio estilo victoriano parece sacado de un libro de cuentos, pero con comodidades modernas: piscina, canchas de tenis, croquet y un campo de golf de nueve hoyos. Los precios también son de novela.
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