Grandes parques y excelente café. Trato justo para unas vacaciones en Colombia
Fotografía de Helkin René Díaz

Grandes parques y excelente café. Trato justo para unas vacaciones en Colombia

Durante los viajes en familia, lo único que todos piden es “espacio”. Los niños para correr tranquilos y los padres para que corran ⎯ y los dejen ⎯ tranquilos. En el Eje Cafetero colombiano no hacen falta los espacios abiertos y verdes, ni menos aún lugares para sentarse y disfrutar taza tras taza del mejor café en su lugar de origen.
Por Irina Mago | Abril 2006 | Tags: , , ,
El Eje Cafetero no sólo es el sitio donde se produce la mitad del exquisito café colombiano, sino que es también el segundo destino turístico de Colombia, después de la costa Atlántica. Los tres departamentos que lo integran —Caldas, Risaralda y Quindío— componen una ecoregión ondulada por hermosas montañas verdes, en la que los cafetales están apenas salpicados por sencillos hospedajes e interesantes lugares recreativos.

Cerca de 300 fincas ofrecen alojamiento en el área. Muchas se encuentran en operación, y varias han recibido una distinción del Club de Haciendas del Café: uno o dos granos que hacen las veces de estrellas. Algunas conservan las fachadas coloniales y ofrecen paseos por sus sembradíos de café y de otros frutos, que después se transforman en exquisitos platillos y jugos naturales.

La naturaleza parece infinita hasta que una u otra población obstruye la perspectiva. Esas trabas son, respectivamente: Manizales, centro de la academia y la cultura; Pereira, dueña del comercio y del entretenimiento nocturno; y Quindío, destino principal de la zona por su énfasis turístico y ambiental. Por Quindío vamos a comenzar, pues ahí están los parques temáticos del café y de la cultura agropecuaria, la promesa infalible de diversión.

Un campo de diversiones
Entre cosechas, reservas naturales, fincas y ganado encontrará el Parque Nacional del Café y el Parque Nacional para la Cultura Agropecuaria (Panaca). Ambos son productos manufacturados, que no imitan a los parques naturales; se diseñaron para enseñar —de manera divertida— sobre el café y otras actividades del campo.

En el mirador del Parque Nacional del Café —hecho de guadua, una especie de bambú muy apreciado— notará un teleférico que los ayudará con el recorrido. Las explicaciones sobre cultura cafetera las recibirán en el museo dedicado al grano, en el sendero ecológico y el cementerio indígena. Y cuando hayan descendido disfrutarán también de caballos, montañas rusas acuática y tradicional, carritos chocones, tren, carrusel, botes y una decena de atracciones más.

Mientras los pequeños invierten sus calorías, usted tendrá un encuentro con el héroe regional: el café, pues esta zona concentra 50% de la producción colombiana. Bébalo, dentro del parque, en Juan Valdez o La Fogata. Si hace frío prefiera expresso o latte. Con calor apuéstele a las bebidas frías que hasta a sus hijos pueden encantar: un nevado con arequipe (dulce de leche), en Juan Valdez, o una malteada en La Fogata, donde puede pedir que le añadan alcohol. Estará tomando una bebida colombiana que se consume en otros 36 países.

Cuando el hambre los invada, hay dos opciones dentro del parque: el centro de comidas rápidas con sándwich, pizza, pollo y carne asada; y el restaurante La Estación Gourmet (alrededor de 15 dólares por persona), con sus mesas —antiguas máquinas de coser— y sus dos terrazas. Allí pruebe el “plato del café” (lomo de cerdo en salsa de café). Para los chiquitos que arrugan el rostro, hay inventos con res y pollo y el infalible menú infantil (nuggets y papas). Luego, despídase del lugar con un mousse de café. Los chicos entenderán por qué a los adultos les seduce este fruto, y querrán comprar galletas y arequipes de café para llevar.

Antes de visitar Panaca, es recomendable cargarse de energía. Puede entrar en dirección contraria y buscar La Tienda de los Mecatos, en la sección que se conoce como el “mundo del caballo”. Para los niños tienen avena y limonada, hechas con café. Y el Panacafé sirve algunas bebidas calientes y frías para consumir de pie. No se preocupe por la hiperestimulación que los científicos pronostican, las energías que obtendrá apenas se acercarán a las de sus hijos.

Lo notará cuando camine los ocho kilómetros y las ocho estaciones de Panaca: ganadería, porcicultura, avicultura, agroecología, el mundo del caballo, el mundo del perro, sericultura y agronomía. Los niños alimentarán a los animales, y aprenderán qué ocurre en el campo para que ellos puedan desayunar huevos en la ciudad. Pedirán fotos al ordeñar una cabra y al darle biberón a su cabrita, observarán una demostración de habilidades caninas, y luego pedirán un perro en la tienda de mascotas; participarán en una cabalgata entre nogales y cultivos o en el carrusel de ponis.

Para almorzar —y no, no es una aberración comer carne después de haber visto tanto animal— encontrará pollo, carne de cerdo, asados, comida mexicana o típica en las estaciones. Pero los dedos gourmet señalan hacia el restaurante del Hotel Panaca (alrededor de 25 dólares por persona), una finca campestre y cómoda que ofrece una carta típica de cazuela de frijoles, “bandeja paisa” (el plato típico de Antioquia, con arroz, frijoles, carne molida, chicharrón, aguacate y arepa), sancocho (una sopa hecha con carnes y verduras) y ajiaco (una sopa hecha con distintos tipos de papas, pollo y una hierba conocida como “guasca”), servido con crema de leche y alcaparras, además de comida rápida para niños. Los cultivos del parque protagonizan los jugos, las ensaladas y los platillos con huevos. Y el coctel de la casa le rinde homenaje a la zona al mezclar café, naranja y licor.

Dormir en este hotel es práctico para quienes pronostican que sus hijos tendrán ganas de repetir las actividades agropecuarias. Si se equivoca y nota que los pequeños se saturan de animales, queda la piscina. Y, para usted, el sauna y el baño turco.

Aun más tranquilidad
Los otros dos departamentos, Risaralda y Caldas, prometen café y actividad para los que viajan con más tiempo. Se dará cuenta al apreciar la vista panorámica del mirador de Panaca. En un día despejado, se aprecia la punta del Nevado del Tolima, que forma parte del Parque Nacional Natural “Los Nevados”. Ese pico es apenas una minúscula porción de las 38 mil hectáreas de silencio e inmensidad que parecen cubrirse con imponentes montañas, animales silvestres, palmas de cera, flores y picos nevados en los tres departamentos del Eje y el Tolima.

El gigantesco parque natural exige paseos largos y extenuantes. En el pueblito de Salento podrá dar un paseo a caballo hasta la reserva forestal Acaime, inicio de Los Nevados. Atravesará el valle de Cocora, parque que guarda la palma de cera, el árbol nacional de Colombia, que es la más alta del mundo —de hasta 60 metros— y la única que crece en climas fríos.

A la salida del valle de Cocora se sirve una trucha que tiene fama nacional. El restaurante Bosques del Cocora tiene decenas de opciones en una zona al aire libre rodeada de palmas y montañas, y otra cubierta con chimenea. El clima lo ayudará a escoger. Intente que los niños pidan la trucha junior, aunque hay carnes y aves para aquellos que no dialogan bien con los pescados. Al terminar pida un carajillo (café negro con aguardiente) para que no se le olvide que está en Colombia.

Con tiempo y ánimos, visite el Zoológico Matecaña, en Pereira, el más grande de Colombia. Hasta él vinieron a parar los elefantes africanos y otros animales exóticos de Pablo Escobar. Sus hijos podrán husmear la rutina de varios hábitats colombianos y encontrar más de 800 animales de distintas partes del mundo.Puede cerrar el viaje liberando tensiones en las Termales de Santa Rosa de Cabal: un balneario con hotel, restaurante y bar, resguardado por montañas con cascadas de aguas termales y frías que caen directamente en tres piscinas para adultos y una para niños con temperaturas de 40°C. En el hotel hay además piscina y jacuzzi naturales exclusivos para huéspedes.

Lo ideal es descender por cuerda o rappel en las termales, luego relajarse con una caminata ecológica y depedirse con un masaje de una zona que está trabajando junto a la Unesco para convertir en patrimonio mundial y natural el “paisaje cultural cafetero”.

Seguridad
Muchas personas pueden imaginar que es atrevida la idea de visitar Colombia con niños. El Eje Cafetero vive al margen de los conflictos. El gran volumen de visitantes, locales y extranjeros, que atrae el segundo destino turístico del país, ha alejado la violencia de sus tierras.

Dónde dormir
VILLA NORA
Antigua vía Quimbaya a Montenegro, km 1 T. 57 (6) 752 0261
Estadía, desayuno y cena: 45 dólares.

HOTEL PANACA
Cr. 6 número 16-38, Quimbaya T. 57 (6) 758 2111 F. 57 (6) 758 2830
Estadía y desayuno: 60 dólares.

TERMALES SANTA ROSA DE CABAL
Santa Rosa de Cabal a Pereira, km 9 T. 57 (6) 364 5500 www.hoteltermales.com
Habitaciones por persona 120 dólares, todo incluido: alojamiento, desayuno, comida y cena, piscina, termales y balneario. Consumo promedio en el restaurante: 20 dólares. Balneario: adultos 12 dólares y niños 6.

Dónde tomar café
RESTAURANTE CAFÉ QUINDÍO GOURMET
Av. Bolívar, Calle 7 Norte, Parque de la Vida, Armenia T. 57 (6) 745 4478
Diario de 10:30 a 23 horas. Consumo promedio con comida: 35 dólares.

Dónde pasear y comer
PARQUE NACIONAL DEL CAFÉ
Vía Montenegro km 6, Pueblo Tapao T. 57 (6) 741 7417 www.parquenacionaldelcafe.com
Diario de 9 a 16 horas. Entrada entre 10 y 20 dólares.

PARQUE NACIONAL DE LA CULTURA AGROPECUARIA
Vereda Kerman km 7, Quimbaya T. 57 (6) 758 2830
Diario de 9 a 16:30 horas. Entrada entre 9 y 17 dólares.

BOSQUES DEL COCORA
Valle del Cocora, kilómetro 11 desde Salenco T. 57 (6) 759 3212 F. 57 (6) 749 6831
Diario de 10 a 22 horas. Consumo promedio: 30 dólares, paquetes con cabalgata y refrigerio: 25 dólares.

ZOOLÓGICO MATECAÑA
Vía al Aeropuerto Matecaña T. 57 (6) 314 2636 F. 57 (6) 314 2638 www.zoopereira.org
De 8 a 17 horas todos los días. Entrada: 9 dólares los adultos y 5 dólares los niños.

Páginas útiles
www.quindioturistico.com
www.turiscolombia.andes.com
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