México a vuelo de globo
Fotografía de Luis Romo Cedano

México a vuelo de globo

Nadie pone en duda la emoción de elevarse en un globo aerostático por encima de los volcanes del centro de México. Pero pocos lo hacen. Quizá porque no se les ha ocurrido, pero quizá porque no saben que la experiencia es apta hasta para padres sobreprotectores, y por supuesto para sus hijos.
Por Bárbara Kastelein | Abril 2006 | Tags: , , ,
Los niños de todas las edades, incluidos muchos adultos, adoran los globos y las burbujas. Algo hay en su cualidad de ligereza y en su movimiento ascendente que los liga de manera universal a la risa. Si vio la película Dumbo de niño o al lado de uno, recordará cómo éstos suelen gozar la escena en que el ratón se emborracha con champaña y flota en diferentes burbujas de jabón. Ahora bien, imagínese la alegría de un niño ante la experiencia de elevarse en un colorido globo aerostático.

La pregunta infaltable: ¿es seguro? La respuesta es que sí. La mayor parte de las compañías que ofrecen vuelos en globo en México admiten niños a partir de los cuatro años, acompañados de sus padres, aunque algunas prefieren de ocho para arriba, dependiendo del viento y la temporada.

Si bien esta experiencia de apenas una hora aún no es muy popular en el país, quienes están metidos en el asunto aseguran que la demanda aumentó a raíz del anuncio de Telcel. A fines del año pasado la ciudad de León, Guanajuato, fue sede del cuarto “Festival Internacional del Globo”, con más de 70 globos aerostáticos y pilotos de Estados Unidos, Inglaterra, España y México, y este año se esperan 80.

Por encima de los volcanes
en Tlaxcala
Nuestro primer viaje familiar en globo fue en el parque acuático Cici de Acapulco. Era uno de esos globos de helio sujetados a una cuerda de metal, como el que había en Chapultepec, en la Ciudad de México. Fue una experiencia divertida, documentada con información accesible para los niños (cuánto sube uno, lo que pesa), además de que es hermoso ver las playas y a los paracaidistas desde ese punto estratégico, pero la verdad es que es casi como un elevador glorificado.

No hay como un vuelo libre de verdad. Y libre es en serio el término operativo correcto: uno no tiene idea hacia dónde va ni adónde va a aterrizar durante un vuelo en globo, pues eso depende de las corrientes de aire disponibles al piloto, y su habilidad para encontrarlas y utilizarlas.

Para mí, eso es lo primero que hay que saber sobre un viaje en globo. Si pregunta “¿dónde vamos a aterrizar?” o “¿cuándo aterrizamos?” es que no hizo su tarea, lo cual a su vez significa que no podrá informar bien a su hijo, ni responder a los insistentes “¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?”. Lo cual es una lástima, pues ésta es una aventura que todos aprovecharán más con un poco de investigación práctica: que el aire caliente pesa mucho menos que el aire frío, que tiene una tendencia natural a moverse hacia arriba, y que el quemador de los globos sirve para calentar el aire que llevan dentro. Eso es lo que eleva al globo y a la canasta donde van ellos.

Y la historia de los globos es divertida también: si bien no pueden dirigirse, por lo cual no sirven como medio de transporte, son el medio que le permitió al hombre volar por primera vez.

En realidad, yo misma estaba bastante mal preparada la primera vez que envié a mi hija Sofía de ocho años en su primer viaje en globo en Huamantla, Tlaxcala, el otoño pasado con mi mamá. Como consecuencia, apenas despegaron, me desconcertó percatarme de que no tenía idea de cuándo ni dónde las volvería a ver.

A pesar de sus caras de emoción mientras subían hacia la luna, que aún brillaba a las 7 de la mañana, tenía una sensación de vacío en la boca del estómago mientras veía cómo la chamarra azul de Sofía se hacía cada vez más pequeña. Su vuelo de cuarenta minutos se me hizo eterno, y sentí un gran alivio cuando aterrizaron. Las dos estaban transportadas por la emoción del vuelo y su excitación duró un buen rato. Para los adultos, a ésta suele sumársele una copa de vino espumoso que ofrece el piloto Gabino Minor (www.vueloenglobo.com.mx), un gesto popular entre varios de ellos. Pero nadie piensa en traerle una bebida espumosa a los niños, así que un buen consejo es empacar una botella de refresco o limonada para que se unan al grupo.

También es buena idea traer galletas o plátanos —algo fácil de comer— porque para las ocho ya habrán estado despiertos por dos horas, y puede que pase otra hora antes de llegar al desayuno.

Francamente me dio gusto cuando mi hijo de 5 años dijo que no quería subirse, y que prefería ir en el camión de rescate conmigo (lo cual de hecho fue divertido, pues teníamos que buscar pequeñas veredas de terracería que nos guiaran en la dirección correcta, e inevitablemente terminábamos brincando entre maizales). Lo aterró el sonido y la imagen de las flamas mientras se inflaba el globo, lo cual al parecer es muy común, así que si quiere que su hijo se anime, dígale de antemano cómo funciona; dígale que es como si un escandaloso dragón soplara flamas en una caverna de colores.

Con todo, se contagió de la adrenalina de los demás a la hora del aterrizaje y se pasó el resto del viaje dibujando hermosos globos minuciosamente observados; lo cual nos lleva a otro consejo: empaque libretas de dibujo y colores para que sus hijos pinten sus propios recuerdos. Si ya tienen edad para usar cámaras, asegúrese de traer rollos y baterías.

El punto de salida es muy cerca del hermoso volcán La Malinche, por lo que nos tocaron vistas de éste y del Pico de Orizaba, rosa y crudo con los primeros rayos del sol, y el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl a la distancia. Y en realidad mi única crítica hacia el piloto tiene que ver con eso y con su poca habilidad como guía, pues para mí era la excusa perfecta para explicarle a la gente los puntos cardinales, las alturas y las leyendas de los volcanes y ofrecerles una interesante orientación geográfica, nada de lo cual se hizo.

Si yo fuese piloto en estos parajes —quizá los más espectaculares del país— llevaría un mapa, y se lo enseñaría a los pasajeros antes, durante y después del viaje. Como nadie lo hace, le toca a los padres. Además de que resulta emocionante ver adónde va uno y adónde ya fue, y es una oportunidad ideal para aprender a leer un mapa e interesarse por la geografía del país.

Palabra de un experto,
en Tenancingo, Estado de México
El piloto Marco Rodríguez, con una experiencia de 18 años de vuelo en globo, disfruta ver a los niños volar. “Para muchos es como un sueño. Tan inverosímil, que a veces hasta lo guardan en secreto.” Cuando le preguntó a su sobrino de 5 años qué pensaban sus compañeros de la escuela sobre su viaje en globo, el niño dijo “No les dije, ¿quién me va a creer?”.

“En general a los niños les gusta ver los animales y las casas desde arriba. ¡Una milpa se ve tan diferente desde el aire! Suele ser su primera experiencia con la perspectiva de ojo de pájaro, y adoran ver vacas, perros y estar por encima de las aves”, dice Marco, quien tiene un globo grande y otro más pequeño, ambos hechos en Inglaterra, pues dice que son los mejores.

Los niños menores de cuatro años se asustan con el ruido del quemador, por lo que le pide a los padres que los prevengan desde antes, y que les expliquen la importancia de escuchar las instrucciones del piloto. Insiste en que todo el procedimiento es divertido para los niños, incluido el hipnotizante proceso de inflamiento, y el triste momento de desinflarlo.

Lo que hay que saber
Mi primer vuelo me hizo pensar en otro tema de seguridad. Había mucho viento y el aterrizaje fue extraño. Tuvimos que adoptar la posición de seguridad (piernas flexionadas, deteniendo el borde de la canasta) y de hecho terminamos aterrizando de lado. Mientras que nosotras —un grupo de unas ocho mujeres adultas— nos trepamos para salir de la canasta con ataques de risa, me di cuenta de que si la pesada mujer que cayó sobre mí hubiese aterrizado sobre mi hija, la habría lastimado.

Hay maneras de evitarlo. Primero, hay canastas que vienen divididas en secciones (aunque en México no todos los operadores las tienen). Si no, conviene asegurarse de que el niño esté en la parte de la canasta que está más alta cuando se inclina hacia abajo. Los padres además querrán tomarlos con el brazo para amortiguar el impacto, pero se necesita que al menos una mano sujete la canasta.

Además de las observaciones anteriores, hay que saber que las pequeñas manos y pies pueden tener frío tan temprano en la mañana, especialmente en las áreas de los volcanes y en invierno, así que se recomienda llevar calcetines calientes, guantes y bufandas.

Traiga una gorra o sombrero para cubrir las cabezas, pues el calor de las flamas puede ser incómodo.

*Traducción de Claudia Itzkowich

PRECIOS
Los vuelos en globo rondan los mil pesos por persona. Y es que además del precio del globo y el mantenimiento, uno está pagando el gas, el equipo de radio, el transporte y un grupo de rescate que va siguiendo al globo y sujeta una cuerda para estabilizarlo a la hora de aterrizar. Pero ya que es necesario salir tan temprano, lo que mejor funciona es comprar un paquete que incluya la noche en un hotel, con desayuno y alguna otra cosa. Éstos oscilan entre los 1700 y los 2500 pesos. Así, el vuelo termina costando lo mismo que muchas otras actividades para niños, como el nado con delfines.

Pero atención, desconfíe si llega a encontrar un vuelo mucho más barato, pues los globos tienen un tiempo de vida limitado (con un costo de 40 mil pesos, pueden volar un máximo de cien horas), y encima hay que invertir en los botes de gas, el piloto certificado y el equipo en tierra.

ALGUNAS COMPAÑÍAS

EN TLAXCALA
Club Aeronautas del Altiplano
T. 5630 6691 o (246) 462 0718 www.vueloenglobo.com.mx
Cuesta 1200 pesos por adulto y 900 pesos por niño. El paquete de 1 800 pesos por persona incluye una noche de hospedaje en el hotel Hacienda Soltepec, en Huamantla, vuelo, cena y desayuno.

EN EL ESTADO DE MÉXICO
Globo Aventura
T. 5662 4023 www.globoaventura.com
Cuesta 2150 pesos por adulto e incluye una noche de hospedaje en el hotel Club Nipaqui, entre Tenancingo y Zumpahuacán, una hora de vuelo, un brindis con champaña, desayuno y un paseo en bicicleta.

EN HIDALGO
Club Aeronautas de México
T. 5564 4688 www.aventuraenglobo.com
El paquete cuesta 1800 pesos e incluye una noche de hospedaje en el Hostal La Joya de Tulancingo o La Posada en Agua Blanca de Iturbide, un vuelo de una hora, cena, desayuno y seguro.

Más información en www.zonaturistica.com/eco.php
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