El placer culposo de de los outlets alemanes
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El placer culposo de de los outlets alemanes

Los alemanes que se visten bien se visten realmente bien. Pero rara vez admiten su afición por comprar, mucho menos el placer de hallar gangas de Hugo Boss, Puma o Escada en una tienda de descuento. Sin embargo lo hacen, como demuestra la densidad de outlets de Metzingen, una pequeña ciudad vinícola en el suroeste alemán.
Por Yaotzin Botello | mayo 2006 | Tags: , , , ,
Nadie habla de Metzingen en Alemania. La mayoría de la gente no conoce la ciudad y tampoco se imagina que es el centro de compras del país. Hasta cierto grado es comprensible, porque los alemanes en general no son grandes compradores. Son más bien viajeros, intelectuales y trabajadores, y quizá por eso no les interesa saber que en una parte del suroeste del país existe un gran centro de compras. A los propios vecinos de Metzingen tampoco les interesa darlo a conocer como lo que es. En los pocos folletos que promocionan la ciudad se muestra en primera instancia como un centro cultural y de tradición vitivinícola, rodeado de tres grandes centros estudiantiles: Stuttgart, Mannheim y Heidelberg.

Yo no pude evitarlo, y en cuanto alguien me contó sobre Metzingen quise ir a conocer, un poco por ver cómo es en verdad una ciudad de outlets en un país poco comercial, pero, claro, otro poco porque como buen mexicano tengo un gran espíritu de comprador.

Metzingen está a unos 20 minutos en auto o tren desde Stuttgart. Tiene 21 mil habitantes y no es del todo mentira decir que ahí el mundo entero se dedica a las compras. En cada esquina hay una pequeña tienda o un gran outlet. Las calles son estrechas y en algunas incluso hay que pelear el paso con los autos.

Yo llegué un domingo por la tarde. Gran error. Había imaginado que todo estaría abierto, activo, pero no, también en Metzingen se respetan las leyes alemanas del comercio, y las tiendas cierran desde el sábado en la tarde hasta el lunes. Me enteré que sólo por el Mundial de futbol, entre mayo y octubre del 2006, los outlets estarán abiertos los domingos entre las 13 y las 18 horas.

Esa tarde de domingo llovía. Las gotas hacían eco en cada calle. Apenas pasaban los autos. A la hora en punto se escucharon las campanas de la iglesia. El único museo también estaba cerrado y los restaurantes y cafés hacían su pausa del mediodía. “¿Al menos puede uno ir al cine en domingo por la tarde, no?”, le pregunté al servicio de conserjería de mi hotel. “Mmmm, a ver, déjeme ver... no, el único cine sólo tiene una función este día y justamente está terminando”, me contestó la chica, sin poder darme más opciones porque simplemente no las había.

EL LADO VINÍCOLA
Metzingen es conocida como la “Ciudad de las Siete Lagares”. Un “lagar” es donde se pisa la uva para sacar el vino, y en ninguna otra parte de Alemania se puede encontrar algo similar. En la plaza central, la Keltner Platz, se pueden ver todavía algunos de estos lagares, e incluso visitarlos, porque unos son parte del Museo del Vino. Y hasta la fecha el vino sigue siendo motivo de fiesta, pues a finales del verano, cada año se organiza un gran carnaval.

Metzingen se encuentra en la mejor zona de cultivo de uva de Alemania: el suroeste. Mientras el norte del país se congela durante el invierno o el sur arde durante el verano, el clima del Palatinado permite la siembra de árboles frutales como pera, durazno, manzana, mango, limón, melocotón, higo y almendras para que la uva del vino adquiera un sabor frutal. De aquí vienen producciones poco conocidas en México como la uva Riesling y la Müller Thurgau, una especie de cruza entre Riesling y Gutedel que no es tan aromática como la primera pero que sirve para hacer vinos blancos secos que acompañan muy bien la comida.

Los lagares que ahora pueden verse tienen más de cinco siglos. Durante los años de las guerras mundiales, dos de ellos se quemaron, pero fueron reconstruidos alrededor de 1700. Y aunque después hubo la intención de desmontarlos, los siente fueron renovados entre 1971 y 1998.

EL QUE MADRUGA COMPRA MÁS
Metzingen ha sido un lugar de compras desde hace más de 15 años. Bettina, una alemana que vive en Stuttgart, recuerda que sus padres la llevaban a comprar ropa ahí, pero no era algo tan comercial, no había tantos almacenes ni marcas transnacionales. Ahora en Metzingen tiene sus oficinas centrales Hugo Boss, una empresa que empezó como un pequeño proyecto familiar y que ahora es una de las transnacionales de diseño y de moda más grandes del mundo. Pero otras marcas que no son originarias de aquí, como es el caso de Diesel, Bally, Levi’s, Puma, Nike, Tommy Hilfiger, Polo Ralph Lauren, Joop!, Esprit, Escada, Möve, Pepe Jeans, Windsor, Swatch y Strenesse, han abierto también almacenes de descuento, mejor conocidos como outlets, que ofrecen rebajas de entre 30 y 70 por ciento sobre el precio normal. La única desventaja es que no siempre se puede encontrar ropa de temporada, pero eso importa poco en un país como México, donde las temporadas cambian poco, o en el Cono Sur, donde las temporadas son exactamente opuestas.

El lunes por la mañana todo era un caos. El hotel parecía haber despertado de un letargo. Las tiendas estaban a reventar. La tranquilidad de pueblo se había transformado en estrés de ciudad. Autos por todos lados, gente con bolsas cruzando las calles, y tiendas con filas en los probadores y en las cajas. Mi despertador no sonó a tiempo y no contaba con otra característica de los alemanes: quizás no son compradores compulsivos pero siempre saben aprovechar los lugares que están de oferta y, sobre todo, son madrugadores.

DETRÁS DE TODO TRAJE HUGO BOSS
Desde que se institucionalizó la ropa prêt–à–porter, son pocos los que se detienen a pensar en lo que conlleva la hechura de un traje, pero el proceso es más complicado de lo que parece: requiere de más de cien pequeñas piezas diferentes de tela, muchas cosas se hacen a mano y toma al menos tres controles de calidad antes de estar terminado.

La fábrica de Hugo Boss de Metzingen no es la mayor fábrica del gigante alemán (aquí sólo se produce uno por ciento de los trajes), pero sí es donde se hacen los pedidos más exclusivos. Noventa por ciento de las materias primas de la empresa provienen de Italia y llegan a este pueblito a 20 minutos de Stuttgart, al oeste de Alemania. Lo primero es seleccionar y cortar la tela. Para ello hay máquinas completamente electrónicas, pero también es necesario hacer cortes a mano, quitar algunos hilos y pegar refuerzos de otro tipo de tela, pues en la parte interior de un traje, sobre todo en el hombro, los refuerzos evitan que haya estiramientos y luego desgarres.

Una de las partes que requiere de varias manos son las bolsas de los sacos. Ahí se tiene que recortar la tela, coserla y poner la hechura que se ve desde fuera. En Metzingen se producen 120 mil piezas al año, entre sacos y pantalones, con una fuerza laboral de 320 empleados.

Los sacos son la parte más complicada. Además de las bolsas, hay que pegarles después las mangas, el cuello y hacerles los ojales de los botones. En esta etapa, todavía se ve un saco con tres niveles de tela, la exterior, un acolchonamiento y la interior.

El proceso es supervisado por un departamento de calidad. Si tan sólo un centímetro sale mal o el cuello no tiene el ángulo adecuado, va de regreso. Los botones y las marcas son lo último que se pone a cada una de las piezas, antes de que pasen por su último planchado y su último control de calidad. De ahí se distribuyen a pedidos especiales, como para artistas, deportistas y otros VIP, pero también algunos van a parar a la tienda VIP de Hugo Boss de Metzingen, donde se pueden comprar hasta con 40 por ciento de descuento (en algunos casos, a menos de 500 dólares).

CÓMO LLEGAR
A Metzingen se puede llegar de dos formas. Desde Stuttgart, en auto, hay que tomar la autopista A8 y luego la carretera B27 o la B313, y el trayecto dura unos 25 minutos. En tren, la línea Stuttgart–Reutlingen–Tübingen hace unos 40 minutos y cuesta 8 euros.

INFORMACIÓN
Mapas turísticos para localizar los outlets y los puntos principales de la ciudad se pueden pedir en el Hotel Schwanen (Bei der Martinskirche 10; T. 49 (07) 123 9460; F. 49 (07) 1239 46100; www.schwanen-metzingen.de; habitaciones dobles desde 64 euros), el principal y más grande de la ciudad, o en el ayuntamiento (Rathaus), en la plaza principal conocida como Keltner Platz o Markt Platz. También pueden consultarse en www.metzingen.de Entre semana las tiendas suelen abrir de las 10 a las 20 horas, los sábados de las 8 a las 16 horas.
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