Tres formas de dormir en Hamburgo
Side Fotografía de Gabriel Gómez

Tres formas de dormir en Hamburgo

Hamburgo es una de las más interesantes ciudades sede del mundial. Y esta breve y puntillosa selección de hoteles —el más elegante, el de mejor diseño y el más divertido— puede dar fe de que se sostiene por sí misma como un gran destino turístico.
Por Eulalia Vera | mayo 2006 | Tags: , , , , ,
LA CASA DONDE EL SOL SE LEVANTA
Quien busque tradición hanseática (aquella de las ciudades mercantes del norte de Alemania y otras apostadas a orillas del Mar Báltico), hará bien en ir al Park Hyatt. Imponente, elegante, conservador, en fin, un hotel hanseático.

La enorme cabeza de elefante, tallada en piedra, parece mirarme. Pero no, no es sólo el elefante, están el pulpo, el mono, un guepardo, un rinoceronte, un león... todos de piedra, todos en actitud amenazante.

Las esculturas a la entrada, pegadas al techo, inquietan y no puedo evitar preguntar. La respuesta: pertenecieron a la casa original, Levantehaus (literalmente, casa levante, donde se levanta el sol), ideada por un comerciante que navegaba por los siete mares a finales del siglo xix y principios del xx, quien para no olvidar sus aventuras en tierras lejanas se permitió esta excentricidad.

Al cabo de unos pasos, el exotismo se diluye y todo se vuelve beige y pulcro. Los pisos de tablón, que bien podrían servir de espejo, conducen a habitaciones generosas: la más pequeña tiene 38 metros cuadrados y una de sus suites 122, y no estamos hablando de la presidencial, que viene con piano incluido.

Éste, sin duda, es un lugar para gente formal; de hecho, no se ve un solo pantalón de mezclilla atravesar los pasillos, el staff va de azul marino y el silencio sería total de no ser porque en la planta baja bulle el Levante Passage.

El espíritu antiguo de este edificio sigue intacto. Construido como un gran almacén, mantiene su centro comercial, que es parte del hotel. Para llegar al lobby, antes hay que “vitrinear”, aunque sea por unos momentos.

Además de lujo, muebles enormes en los cuales perderse arrebujado o enormes lámparas art déco, este hotel ofrece historia, pues su parte antigua hace retroceder más de cien años hasta el Hamburgo de casas de ladrillo, próspero, burbujeante, al igual que la calle en la cual está ubicado: en el corazón de una de las áreas comerciales de la ciudad, y a un minuto de la estación central de trenes y metro.

La estadía en este hotel demanda sobriedad, pero aunque a algunos les parezca increíble, hay quienes disfrutan de ella, incluso en sus vacaciones.

DELEITE MINIMAL
En el Atrio, minimalismo descarnado rodeado de neón, me asalta la idea de que en cualquier momento pudiera llegar Kylie Minogue, la hermosa actriz y cantante australiana. Pero no llega, y en menos de dos minutos ya me encuentro adorando el buen gusto y obsesión de Matteo Thun, el diseñador italiano del hotel Side.

Una puntualización: el Atrio es el lobby. Todo en el Side es así: deliciosa perfección que bordea la pedantería. Para no sentirme una mancha en el inmaculado espacio (cuyo creador visita por lo menos una vez al año para comprobar que nada ha sido cambiado de sitio), me ubico en el bar. Se llama Fusion, igual que el restaurante contiguo que ofrece exquisiteces euroasiáticas, y todos sus asientos son de cuero rojo. ¿Dónde está Kylie Minogue?

Renuncio a mi búsqueda y trepo al ascensor. Cada piso cambia de color y, por supuesto, todos los ocupantes sonreímos. Es que está pensado precisamente para eso, para romper el incómodo hielo de los ascensores. Y en el Side no hay nada que no haya sido pensado. Hay dos puertas: una para huéspedes y otra para los comensales del restaurante, el bar o el lounge.

Piso cuatro. Alfombra roja (está bien, no voy a seguir preguntando por ella...). La puerta de la habitación se abre, y del neón paso a un ambiente beige y marrón, hecho para la relajación. El único detalle de color: las pastas de dos libros, uno de diseño, el otro de arquitectura. Casi lo olvido, éste es un design hotel.

¿Y este refrigerador antiguo? No, no, no... es el armario, muy pequeño porque acá es muy raro que alguien se quede más de tres noches. Nadie acierta a explicarme muy bien por qué, y el último argumento es: “Éste es un city hotel”. Sí, es de esos imanes para gente joven, interesada o relacionada con el mundo del diseño, que suele tomar su desayuno (brunch, por supuesto) entre las 12 y las 14 horas, después de una larga noche en el lounge.

Y por el día, qué hacer por el día en el Side. Pues está en el medio de todo y lo más inteligente sería acercarse volando a la recepción y reservar uno de los dos Mini Cooper disponibles —completamente gratis— para los huéspedes. Luego, durante 24 horas, se puede hacer el side seeing al volante de esa miniatura. El único requisito: pedirlo primero.

Otra opción es pagar 80 euros al personal shopper que ofrece el hotel y dejarse aconsejar en las tiendas más exclusivas de Hamburgo, ésas que quedan muy cerca del City Hall y del Side.

Mientras tomo la decisión, recorro otro de los pisos para dar un vistazo a las suites (son 10). Paredes celestes, amarillas, rosadas. ¿Sigo en el Side? Sí. Y entro a la Ciclomino —el nombre está grabado sobre la pared rosada— para que me cuenten dos cosas: que la cafetera y la tina de baño son los únicos elementos de la habitación que tienen color (el mismo de la pared exterior), y que ésta bien pudo ser la suite que escogió Kylie Minogue, cuando se hospedó en el Side, hace poco.

EN EL EAST NUNCA SE DUERME
Llegué y pregunté por el East Hotel. Por respuesta más bien obtenía caras desconcertadas, dubitativas. “¿No estarás preguntando por el restaurante?”, me llegaron a decir, y yo muy segura dije que no. Error. En Hamburgo al East todo el mundo lo conoce por sus fabulosos lounges, su bar y su restaurante.

“El East es un restaurante-bar-lounge-hotel”, me explicó su administradora, Kathrin Beulshausen. Ahí empecé a entenderlo todo. Por ejemplo, por qué se me dificultó tanto encontrar la recepción.

Uno llega y lo único que ve es afables camareros y camareras desplazarse livianos de un lado a otro del sitio, con tentadores cocteles. Detrás del bar, al final de la barra, está el desk. Eso sí, quien necesite encontrarlo, lo hará. Sólo hay que preguntar.

¿Por qué esta complicación? Los mentalizadores del East no quieren que la gente lo perciba como un hotel, y que por consecuencia se resista a entrar ante la mirada inquisidora de un botones o una recepcionista. En el East sólo se está para disfrutar y, si acaso, para dormir.

Diversión, buena conversación, música, bebida y comida, eso es lo que ofrece el East. Si no, qué sentido tendría que uno de los lounges esté abierto desde las 9 hasta las 4 del día siguiente. Con 203 lugares disponibles para quien quiera comer y beber, cada huésped tiene altas posibilidades de conocer a alguien de la ciudad, porque los comensales son en su mayoría nativos y suelen llegar para divertirse. Es lógico porque el hotel está ubicado en pleno corazón de la zona rosa, en St. Pauli, a diez pasos de la famosa calle Reeperban (ésa en la cual las mujeres se exhiben semidesnudas en vitrinas y en donde están las mejores discotecas).

Y si lo que se busca es una cama caliente, el ambiente es lo más parecido a un útero materno, muy acogedor, en tonos marrones y rojos. Sólo toca escoger entre un tamaño small, medium, large o extra large y el olor ambiente (tipo banda sonora) que uno quiere que lo acompañe durante la estadía, como el Mandarin, que fue mi favorito. Y recuerde, como dice el slogan: “Cuando cae la noche en Hamburgo, el sol del este se levanta”.


SIDE
Drehbahn 49
T. 49 (40) 309 990
F. 49 (40) 3099 9399
www.side-hamburg.de

Desde 185 euros por habitación doble (700 euros la suite). El Side es el único hotel de diseño de cinco estrellas en Hamburgo, y cuenta con 168 habitaciones, sin contar las suites.

EAST HOTEL
Simon-von-Utrech-strasse 31
T. 49 (40) 309 930
F. 49 (40) 3099 3200
www.east-hamburg.de

A partir de 145 euros por habitación. En total son 120 habitaciones. Un detalle más: en el restaurante está permitida la entrada a los perros, así que procure no poner mala cara.

PARK HYATT HAMBURG
Bugenhagenstrasse 8
T. 49 (40) 3332 1234
F. 49 (40) 3332 1235
http://hamburg.park.hyatt.de

Desde 185 euros por habitación (245 euros la suite presidencial). Tiene disponibles 252 habitaciones y 30 departamentos. Las reservaciones para la temporada del Mundial comenzaron a hacerse desde agosto de 2005.
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