Todo cabe en la calle Eurípides

Todo cabe en la calle Eurípides

Pasar una mañana de compras como lo hacen los atenienses es de las actividades más divertidas que uno puede elegir en la capital griega. Lo de menos es que uno necesite algo. Lo de más; husmear, oler, observar y pararse a cada rato a tomar una botana o un café.
Por Janet McGiffin | julio 2006 | Tags: , , ,
Puedes comprar cualquier cosa en la calle Evripidou”, aseguran los atenienses, pero en realidad son pocos los afortunados turistas que se topan con esta corta calle justo afuera del área turística, pero aún dentro de las murallas antiguas de la capital griega. Sus pequeñas tiendas pegadas unas con otras están retacadas de todo tipo de mercancías prácticas, indispensables o inútiles, además de pequeños locales de comida griega sencilla.

Conviene tomarse al menos dos horas para pasear y comer por aquí; en el camino cruzará calles con nombres de personajes de la Grecia Antigua, dioses paganos y santos ortodoxos. Pero antes de empezar, piense en algo pequeño que desee comprar —las búsquedas son más divertidas que los meros vagabundeos sin rumbo—. Luego apréndase la palabra en griego, pues el griego es el lenguaje de la calle Eurípides.

Nacido en Atenas, Eurípides fue uno de los tres grandes dramaturgos trágicos de la Grecia Antigua —junto con Sófocles y Esquilo—. Sus vidas se traslaparon en el siglo v antes de Cristo, y sus estrenos tuvieron lugar en el Antiguo Teatro Griego, del otro lado de la Acrópolis. De los tres, Eurípides fue el más “moderno”; mientras que los otros escribían sobre el destino y los dioses, él describía la psicología del carácter humano, con un breve guiño a los dioses. Medea y Las troyanas se cuentan entre sus 92 obras, de las cuales sobreviven 19.

“Primero pruebe usted mismo y después pida a Dios; porque al trabajador Dios le presta ayuda”, escribió en Hipólito.

Por eso cabe imaginarse que los compradores y tenderos de la calle Eurípides le caerían bien, serían su tipo de gente —hábiles para conseguir el mejor precio y con un ojo puesto en la divinidad.

La iglesia bizantina de San Teodoro (Agii Theodori), hasta arriba de la calle, está llena de compradores encendiendo velas. Y, el primer día de cada mes, los tenderos vienen a llenar una botella de agua recién bendita, que rocían sobre sus propiedades.

Para llegar hasta allá arriba, camine de la plaza Syntagma cuatro cuadras por la calle Stadiou. Dé vuelta a la derecha en Dragatsaniou y una cuadra más adelante verá la iglesia rodeada de árboles y de cafés. O tome el metro hasta Panepistimio, después cruce la calle Stadiou y estará en Dragatsaniou, a una cuadra de la iglesia.

Vale la pena asomarse a la fresca oscuridad aromatizada con incienso de esta hermosa edificación bizantina del siglo xi para admirar los elaborados iconostasios e iconos de los muros. Justo abajo yacen las ruinas de un antiguo templo griego.

Si tiene hambre, tome una de las mesas con sombrillas rojas de Souvlaki Alpeis detrás de la iglesia. Los nombres están en griego, pero es el primer café. La típica comida ligera de souvlaki (pollo o puerco asado), tsatsiki (yogurt con hierbas) y papas, es deliciosa. También se puede comprar para llevar, por dos euros que incluyen una botella de agua, y sentarse a comer bajo la sombra de la iglesia.

Si le apetece algo más estilizado, rodee la iglesia hasta el restaurante Obi, que sirve excelentes ensaladas en sus mesas a la sombra de los árboles, con música de jazz como fondo.

Los periptera (puestos de periódicos) son una institución ateniense y uno de ellos queda hasta arriba de la calle Eurípides. Ofrece cigarros, dulces, curitas, mapas; casi “lo que usted guste”. Y dicho esto, es la hora de comenzar la jornada.

DEL 1 AL 82 PASANDO POR TODO
El número 1 de Eurípides es para los coleccionistas de joyería. To Thendro es un local operado por un artesano cuya especialidad son los anillos de plata y pewter, las ágatas y las piedras semipreciosas; se pueden encontrar hermosas piezas de plata por un promedio de 50 euros. Al lado está Ampuzour Lamps, un local clásico de Atenas para el que busca lámparas originales. El cajero automático del Eurobank, al lado, es una parada recomendada, pues la mayor parte de los establecimientos de Eurípides no aceptan tarjetas de crédito.

Una excepción a esta regla queda justo enfrente, en el número 4. Patistas vende cosméticos de diseñador a precios rebajados, la mayoría con descuentos de hasta 40 por ciento. De ahí cruce la calle de nuevo si le interesa visitar Byzantine Icons, una tienda de artículos religiosos que vende velas por kilo, lámparas de aceite colgantes de vidrio soplado por 35 euros, inciensos e iconos de todo tipo. Luego viene la tienda de colchas y cojines, Panogopoulos, justo antes de la plaza llamada Ierou Lochou.

La periptera acá, cubierta de periódicos, marca el cruce de la calle peatonal Agiou Markou (San Marcos), explórela si anda en déficit de zapatos.

De vuelta en Eurípides, unos metros más abajo encontrará otra intersección, con la calle Aiolou —en nombre del rey de los vientos—, cuya famosa torre queda a la izquierda, bajo la Acrópolis. Unas cuadras a la derecha, Aiolou se cruza con Sófocles y la Casa de Bolsa griega.

Pero al nivel de la banqueta, lo que hay son puestos de colorida ropa interior. Para ver a las chicas griegas husmear entre bikinis y brasieres de encaje y colores brillantes, déjese caer en una de las sillas del Diorofo Café y ordene algo helado. O continúe por Eurípides. Mientras pasa la tienda de discos (un gran sitio para encontrar jazz griego de calidad) le llegará un olor a quesos, nueces y frutas secas, señal de que la próxima parada es el famoso Mercado Central de Atenas, contenido en unas bodegas con techo de vidrio donde las amas de casa regatean a todo pulmón por la carne, el pollo, el pescado y los mariscos. El edificio fue remodelado recientemente: ahora los cadáveres de borregos y cabras cuelgan dentro de vitrinas de vidrio y se puede comer agradablemente en el restaurante de adentro.

Salga del mercado dando vuelta a la izquierda en la sección de pescados y mariscos. Estará en Athena, una arteria concurrida que a la izquierda lleva a la Acrópolis. Vuelva a Eurípides y siga adelante hasta los mercados de especias, a lo largo de los cuales, barriles y canastas de especias y hierbas retacan la banqueta. Algunas de las tiendas son sofisticadas, modernas, mientras que en otras parece que no han pasado los siglos; son las mejores. Más adelante están las tiendas que le surten a los restaurantes. Al bajar las escaleras se encontrará con cualquier cosa que un restaurante y por ende cualquier mortal, pueda necesitar: sartenes, cubiertos y ollas… todo de buena calidad.

Al cruzar Sócrates, habrá llegado a los mercados de granos, escondidos detrás de las tiendas de ropa asiática, pijamas y chamarras. La abarrotería asiática del número 53 surte a estos vendedores.

La panadería cerca de la esquina de Aisxylou (Esquilo) es perfecta para probar los clásicos tentempiés griegos, como la spanakopita (pay de espinaca), la bougatsa (pay de crema) y la tiropita (de queso). También se puede tomar un café en el tradicional Greek Kafeneon en la esquina de Menandrou. Las souvlakerias están más abajo. The Stoa, a la izquierda, por un pasaje largo y estrecho, sirve buenos platillos griegos. Minotavros en la calle Epikourou sirve excelentes chuletas de cordero asado (paidakia). Y para vinos y licores griegos y extranjeros, pruebe los números 76 y 82 de Eurípides, Xatzidoma y Euro Kava, frente al Hotel Eurípides y a otra tienda de artículos religiosos.

“Aun cuando la despensa está escasa, una mujer encuentra algo que comer”, escribe Eurípides en Electra y su calle termina tal y como comienza, con un local de comida, una excelente panadería con mesas para sentarse y ver a los niños jugar en la Plaza Eleftherios (también llamada Koumountourou).

LAS COORDENADAS DEL REGRESO
Los taxis no abundan por aquí, de modo que puede probar esta ruta corta y encantadora de regreso: siga por el borde de Psyrri, el área de moda. Cruce la plaza Eleftherios y dé vuelta a la izquierda. Camine una cuadra hasta la calle Kranou, y dé vuelta a la derecha en la calle Sarri. Una cuadra más abajo está el cine más viejo de Atenas, Famous Grouse, cuyo bar recubierto de paneles de madera está abierto todo el día. Pase las marquesinas y saldrá a la Iglesia de Asomaron, en un área que se llama Theseion. El Antiguo Cementerio Griego (Keramikos) está a la derecha, el Forum a la izquierda y los restaurantes por todo alrededor. Más adelante está la estación de metro y trenes eléctricos de Theseion, donde también se puede coger un taxi.

Pero antes, relaje las piernas en un café mientras descansa los ojos en la Acrópolis. Eurípides solía hacer lo mismo.

*Traducción de Claudia Itzkowich

CUÁNDO IR
Cualquier factor puede hacer variar los horarios de las tiendas de la calle Eurípides —si no es que las de toda Grecia—. Pero hay algunas reglas generales: tiendas y cafés suelen abrir entre las 9 y 10 horas. A las 14 horas se cierra para comer y a partir de las 18 horas se abre de nuevo hasta las 20 o 21 horas, aunque a veces, sobre todo los lunes, viernes y sábados, las tiendas ya no vuelven a abrir en la tarde. Los domingos casi todo está cerrado, al igual que durante todo agosto.

Así que con esta falta de reglas, y las excepciones que les corresponden, más vale aparecerse en Eurípides de lunes a sábados, antes de las 14 horas.
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