FUTURO

FUTURO

Mayordomos privados, palafitos, masajes perfumados en Bali y camastros premiados en bienales de diseño es lo que depara el destino a los turistas de México. Antes de 2010, exclusivas firmas hoteleras como St. Regis, Tour Seasons, Mandarin Oriental y Rosewood, por nombrar sólo las más conocidas compartirán aquí un lugar común.
MÉXICO-TOKIO EN 16H, 35 MIN
Aeroméxico mueve aproximadamente al 40% de los pasajeros que vuelan en México, y tiene dos metas a mediano plazo: invertir en su flota y ofrecer un servicio óptimo desde el momento en que uno llama a la operadora hasta que recoge su equipaje en la banda de cualquier aeropuerto. En los salones Premier de los aeropuertos de México, Monterrey y Guadalajara, por ejemplo, se exhiben desde hace dos meses obras de artistas mexicanos como Oscar Gutman, Tomás Pérez Robledo y José Ignacio Cervantes, gracias a una alianza entre la aerolínea y la galería Traeger & Pinto. Y la renovación de su flota ya está en marcha. Para atacar mercados de pequeño y mediano alcance —México, Estados Unidos y Perú— ha comprado aviones Boeing 737 de las series 700 y 800 —de los más populares en la aviación comercial— y para atender a Europa y Sudamérica, ya cuenta con dos equipos 777 —los aviones más modernos, grandes y eficientes de Boeing—, que volaron sus primeras rutas en los pasados meses de abril y mayo. Pero los mejores proyectos están por venir. La compañía incursionará este otoño en el mercado asiático. Japón mueve casi el 50% de los pasajes al Oriente, según José Manuel Díaz de Rivera, director ejecutivo comercial de Aeroméxico, de ahí que su intención sea volar en primer lugar al aeropuerto de Narita, en Tokio. Y para incursionar en nuevos mercados como Londres, Roma o alguna ciudad alemana, la aerolínea ya está en trámites para adquirir, también con Boeing, aviones 787 (Dream Liner), los más grandes del mercado, que con suerte estarían disponibles en México a partir de 2010. Al mismo tiempo, Aeroméxico está impulsando sus operaciones desde y hacia el aeropuerto de Tijuana, en la frontera con Estados Unidos, para darle mayor conectividad a las ciudades del norte del país y convertirlo en una alternativa para los viajeros sudamericanos que quieran volar a Oriente sin pasar por Estados Unidos. Y para quien se pregunta si Aeroméxico está interesado en incursionar en el segmento de las aerolíneas de bajo costo, la respuesta es no. Y Díaz de Rivera es enfático al respecto. Lo suyo es la conectividad y la calidad en el servicio. “Somos una compañía de servicio completo. No competimos con tarifas de risa porque no podemos ni queremos hacerlo.”

FAIRMONT SE PINTA DE VERDE EN LA RIVIERA MAYA
La empresa Fairmont Hotels & Resorts, famosa por sus castillos convertidos en hoteles de cuento en algunos de los paisajes más hermosos de Canadá y lista para reabrir bajo su tutela el legendario hotel Plaza en Nueva York, inauguró este verano el Fairmont Mayakoba, en el más nuevo complejo hotelero de la Riviera Maya, a 70 kilómetros de Cancún y a 15 de Playa del Carmen. Mayakobá, a diferencia de muchos desarrollos en México, fue concebido con conciencia ecológica. Ante la pregunta de qué hacer con 240 hectáreas de manglares y selva y una superficie costera de 1.6 kilómetros de longitud, el arquitecto mexicano Mario Lazo —autor de varios proyectos sustentables en la costa del Pacífico— junto con un gran equipo de ingenieros, biólogos, hidrólogos y expertos en turismo, llegó a la conclusión de que, en lugar de las barreras de rascacielos como los que bordean varias playas de México y dejan abandonada la tierra que hay detrás, aquí había que hacer uso del terreno completo, con un máximo de 5 o 6 propiedades. Y, en lugar de pelearse con la naturaleza, incorporarla: abrir la selva a la brisa del mar, entretejer ambos ecosistemas con un campo de golf, y crear canales que conectasen los distintos hoteles, los servicios y la playa a partir de las aguas subterráneas que corren bajo la península de Yucatán. El Fairmont ya está listo, y está en efecto rodeado de canales de agua cristalina, al igual que el campo de golf, cuyos 18 hoyos se extienden entre dunas, manglares, cenotes y el propio Caribe. Cuenta con 401 cuartos de los cuales 34 son suites, todos con balcón o terraza con vista al mar, a la selva, a las lagunas aledañas. Pero sobra decir que lo más interesante de hospedarse en Mayakoba no está en los cuartos, sino en la interacción con la naturaleza: se ofrecen excursiones por la selva, paseos bajo la luz de la luna para valorar el legado de la astronomía maya, y la posibilidad de practicar cualquier deporte acuático. El equipo de Fairmont Mayakoba ha diseñado además excursiones para niños y visitas al parque ecológico de Xcaret, a 10 minutos del hotel, donde hay un zoológico, nado con delfines y un pabellón de mariposas. Al Fairmont le seguirán el Viceroy Resort and Residences Riviera Maya, el Rosewood Mayakoba y el Banyan Tree Mayakoba.

FOUR SEASON, DE DOS EN DOS
De las cadenas de hoteles lujosos de esta era, Four Seasons fue sin duda una de las valientes pioneras en México: su hotel de la avenida Reforma en el DF se inauguró en mayo de 1994, apenas unos meses después del levantamiento zapatista y del asesinato de Luis Donaldo Colosio, es decir, justo antes de que la fantasía de bonanza del gobierno salinista se viniera abajo. Su segunda propiedad se inauguró en 1999 en Punta Mita, una parte de la Bahía de Banderas que pocos habían osado explorar, aunque esté a 40 kilómetros del aeropuerto de Puerto Vallarta. La primicia les permitió, por ejemplo, hacerse de una ubicación única entre la Sierra Madre, la bahía y el Océano Pacífico, y pedirle a Jack Nicklaus diseñar un campo de golf de ocho hoyos, uno de los cuales está en una isla del Pacífico. El futuro les daría la razón: sus dos propiedades por venir estarán de nuevo en la Ciudad de México y en Punta Mita. Ninguna de las dos tiene aún fecha ni arquitecto, pero se espera que estén listas alrededor de 2009 y se sabe, por ejemplo, que la del DF estará en el área de Santa Fe, donde se concentran las oficinas de las grandes corporaciones en México y que, por lo mismo, será un hotel moderno, con todos los servicios para los viajeros de negocios y probablemente también con residencias, pero no por eso dejará de ofrecer instalaciones acogedoras y un fabuloso spa. La de Punta Mita, a diferencia del hotel actual que suele acoger familias enteras, ofrecerá setenta suites orientadas a un turismo adulto. Las dos siguientes plazas son casi naturales: la Riviera Maya y Los Cabos, pero la cadena piensa distinguirse del resto de hoteles que están erigiéndose en la zona, y para ello se necesitará un emplazamiento especial. Por eso, de esas dos propiedades no se sabe nada más allá de una firme intención.

EL MANDARÍN LLEGA A SU CASA CARIBEÑA
Sería literariamente correcto afirmar que el grupo Mandarin Oriental estaba predestinado a abrir una propiedad en la Riviera Maya desde tiempos inmemoriales o, en todo caso, desde antes de que existiese como cadena hotelera, pues la bahía donde está por terminarse su construcción se llama precisamente Mandarin. Pero la historia es distinta. Hace 6 años un grupo de jóvenes empresarios mexicanos detectaron la necesidad de tener en México un desarrollo que cumpliera con las altas expectativas del turismo de lujo, es decir, de los que no se contentaban ni siquiera con el Ritz Carlton Cancún ni mucho menos con el resto de ofertas de la zona. Coincidieron que los estándares de Mandarin Oriental con los encantos del Caribe mexicano serían una fórmula adecuada. La cadena se fundó en 1963 en Hong Kong y es una de las más exclusivas del mundo. Ha ganado importantes premios dentro del sector hotelero, entre ellos uno al mejor hotel del mundo, que recibió el Oriental Bangkok. Y la Riviera Maya, además de sus playas caribeñas, ofrece la consabida combinación de ruinas mayas, deportes acuáticos y de aventura, avistamiento de flora y fauna y una vasta variedad cultural y gastronómica. Simplemente, el área de más de 15 hectáreas que ocupa el Mandarin Oriental incluye mangles, lagunas y un cenote. Sus 128 villas privadas tienen una pequeña piscina integrada en la parte de afuera y están intercomunicadas a través de un sistema de lagunas y canales surcados por canoas, así como de caminos que pueden recorrerse en carritos eléctricos de golf. Cuenta por supuesto con piscinas, salones, un club de playa de primer nivel y acceso a cuatro campos de golf, y su spa está inspirado en una fusión de las culturas maya y oriental, es decir, baños de temascal pero también un área húmeda que incluye tratamientos de watsu y un hammam; todo en versión moderna y musicalizada. El gimnasio, donde se practicará yoga y pilates, será uno de los primeros en México con el sistema de poleas “techno gym”. Gilberto Borja, arquitecto y socio mayoritario del Mandarin Oriental Riviera Maya, habla de las dos cocinas que tendrá el resort. Una estará destinada exclusivamente al servicio a cuartos y la otra, en el área de playa dará servicio al restaurante, donde se podrá disfrutar de una mezcla de comida oriental y del sureste de México. Al ser abierta, los comensales podrán ver el desempeño del chef antes de probar los platos que hayan elegido. De la sencilla arquitectura del sitio, Borja explica que se decidió dejar a la naturaleza como protagonista. La construcción aprovecha materiales de la zona como el sascab, piedra que utilizaron los mayas, pisos de madera de bambú y fibras de ratán. En cambio, algo que distinguirá al Mandarin del resto de hoteles que se erigen de manera simultánea en la zona es que sus creadores lograron que artistas mexicanos colaboraran con su obra: talentos como Pablo Amor, Jan Hendrix, Paloma Torres, Ivonne Domenge, Eduardo Olbés, Irma Palacios, Francisco Castro Leñero, Erick Pérez y Jaime Jacott, entre otros, le darán a cada uno de los espacios una estética única; estética de la que no sabremos más hasta la ansiada apertura. Mandarin Oriental Riviera Maya Tiene planeado abrir sus puertas a fines de 2006. Sus tarifas irán de los 500 a los 5 mil dólares. La cadena, que tiene 14 hoteles en Asia, 11 en América y 4 en Europa, y que está desarrollando propiedades en Praga, las Islas Hainan, China, Boston, Gran Caimán, Chicago, Macao y Las Vegas, ya tiene considerados, en México, otros cinco destinos: Balandra en La Paz, Punta Mita en Nayarit, Acapulco, Monterrey y la Ciudad de México.

LOS NUEVOS-CAMALEÓNICOS-PLANES DE QUINTA REAL
Hace casi 20 años, Quinta Real abrió su primer hotel en Guadalajara, Jalisco, bajo un concepto que apartaría a su marca del resto de las cadenas del país: con capital cien por ciento mexicano, la idea fue rescatar la cultura y las tradiciones de los destinos donde se encuentran sus propiedades, al grado de convertirlas casi en un muestrario de artesanías y artes aplicadas. Baste como constancia recorrer el Quinta Real de Zacatecas, que ocupa una antigua plaza de toros. Y la estrategia ha sido tan efectiva, que muchos de sus hoteles se han convertido en el lugar para codearse con la créme de la créme local. Además, sus estándares de calidad están por encima del promedio —su servicio es eficaz, discreto y colmado de pequeñas atenciones— y cuentan con tecnología para los viajeros de negocios: un segmento importante del mercado. La apertura de su último hotel, inaugurado el 9 de junio en Villahermosa, Tabasco, sustenta la confianza que tiene José Antonio Alonso Espinosa, presidente del Consejo de Administración, en el futuro del turismo en México. La propiedad es una de las cuatro que planean abrir en los próximos cinco años. Y los destinos que la cadena analiza para sus próximas aperturas son Los Cabos, la Riviera Maya y la Ciudad de México, aunque no descartan incursionar en el sur de Estados Unidos. Sin embargo, las nuevas propiedades romperán con el esquema que hasta ahora ha manejado la cadena. “La hotelería ha cambiado en los últimos años y a los hoteles de ciudad y playa hay que agregarles un componente inmobiliario”, afirma Alonso Espinosa. En el Distrito Federal planean ofrecer departamentos con servicio de hotel, dirigidos a personas con residencia fija en la ciudad que buscan un ambiente seguro y olvidarse de los problemas del servicio, así como a corporativos que necesiten un espacio para hospedar a sus ejecutivos por un par de semanas o meses. En el supuesto de que el departamento llegue a estar vacío, el propietario tendrá la opción de incluirlo en el pull de rentas para evitar los gastos por mantenimiento. Para los destinos de playa la estrategia será diferente. Alonso Espinosa opina que cada vez son menos las personas que sueñan con tener una casa de fin de semana por los gastos y conflictos que conlleva; sin embargo, están dispuestos a contar con una propiedad que tenga los servicios de un hotel, y puedan utilizarla durante cierto número de semanas al año. Este modelo de tiempo fraccional es el que planean implementar. Aunque todavía no está confirmada la ubicación de los próximos resorts, Alonso Espinosa menciona que el hotel de la Ciudad de México se encontraría en la zona de Polanco, el de la Riviera Maya en los alrededores de Playa de Carmen y la propiedad de Los Cabos sobre el corredor. Sin embargo, el proyecto más novedoso de la cadena podría ubicarse en el sur de Estados Unidos. “Sería un producto similar, a la gente de Estados Unidos le gusta vivir experiencias diferentes pero sin salir de su país. Ya estamos en pláticas y (el proyecto) podría concretarse en Florida, California, Arizona o Texas”, añade Alonso, al tiempo que —implícitamente— nos recuerda que en estos tiempos lo local es exportable. Y que hay gente que prefiere importarlo.

MAYORDOMOS EN EL DF Y NAYARIT
La ubicación es una de las características que distingue a las propiedades de la marca St. Regis, cuyo hotel de Nueva York, un edificio de estilo Beaux Arts construido por el coronel John Jacob Astor IV en la Quinta Avenida y la calle 55, está cumpliendo 100 años. El coronel murió en el Titanic en 1912, pero el grupo St. Regis ha sabido mantener sus estándares de lujo y hospitalidad al tiempo que se expande en Estados Unidos, Asia y Europa. El otro toque distintivo de la cadena, además de la ubicación, es su servicio de mayordomos privados, quienes desde junio de este año podrán recibir las demandas de los huéspedes por e–mail, gracias a un dispositivo inalámbrico portátil. Los primeros hoteles St. Regis en América Latina abrirán el próximo año en la Ciudad de México y en Punta Mita, Nayarit. El del DF, “uno de los destinos internacionales más vibrantes”, según Stephen Alden, el vicepresidente de St. Regis Hotels & Resorts, estará ubicado sobre Paseo de la Reforma y será obra del arquitecto Cesar Pelli, autor de la Torre de Cristal en Barcelona y del International Finance Center de Hong Kong. Los interiores estarán a cargo del canadiense Yabu Pushelberg, quien también está haciendo los del St. Regis de San Francisco, que abrirá el próximo noviembre. Sus 189 habitaciones y suites y sus 100 residencias privadas serán, sin lugar a dudas, las opciones de hospedaje más lujosas de la ciudad, con acceso al servicio de mayordomo, al Spa Remède, a los restaurantes y a lo que promete convertirse en una de las cavas distinguidas de la capital. Sobre Punta Mita, Alden dice que pocos destinos en el mundo combinan su prestigio y belleza natural: “es en verdad uno de los lugares más privilegiados que hay y es un honor abrir un resort para recibir a los viajeros más sofisticados del mundo”. En efecto, el resort estará en el Pacífico, unos 45 kilómetros al noroeste de Puerto Vallarta, en un terreno que mezcla la tupida vegetación tropical con espectaculares vistas del mar. A David Serur, el presidente del grupo de desarrollo urbano Ideurban que está detrás de ambos proyectos, lo que más le atrajo fue la bahía natural, delimitada por formaciones de roca que crean una playa no sólo recluida, sino de una belleza extraordinaria. El St. Regis tendrá el segundo campo de golf de Punta Mita construido por Jack Nicklaus (después del de el Four Seasons) y un inmenso spa de más de 300 metros cuadrados, dos restaurantes y un club de playa. Cada uno de los 120 cuartos tendrá su propia regadera al aire libre y habrá 65 villas a la venta. El futuro le depara a Punta Mita un máximo de cuatro hoteles de lujo, un tercer campo de golf, un club de tenis, un muelle para yates y no mucho más, con el fin de que conserve la tranquilidad que es su razón de ser.

ROSEWOOD MAYACOBA: CON GÓNDOLA A LA PUERTA
No era fácil para Rosewood (www.lagunakai.com) abrir una segunda propiedad en México. Tras el éxito de Las ventanas al Paraíso en Los Cabos, unánimemente (o casi) “el hotel más lujoso de México”, había que hallar una fórmula realmente excepcional. Y lo hicieron. La ubicación en Mayakobá, elegida también por cadenas como Fairmont, Kor y Banyan Tree, combina el Caribe mexicano con grandes extensiones de mangles, lagunas, cenotes y selva tropical, y las 120 habitaciones del Rosewood estarán distribuidas en pequeñas islas sobre la laguna, o bien sobre la playa, acechadas de un lado u otro por alguno de estos paisajes. El spa, por su parte, tendrá su propia isla. Pero, a diferencia de lo que suele suceder en entornos como éste, la propuesta de Rosewood no es de cabañas al estilo maya ni pequeños bungalows. Sus unidades están planeadas de manera netamente contemporánea —casi escandinava— y serán construidas con piedra caliza de Yucatán, extraída del sitio, y maderas locales. Cada una tendrá su propio pequeño muelle, donde una góndola de madera de teca con techo de paja estará lista para llevar a los huéspedes a la playa, al campo de golf o a las atracciones de los otros hoteles, aunque éste contará con restaurante, una parrilla en el área de la alberca y un bistro gourmet. Todo parece indicar que estará listo en 2008.

KOR+LEGORRETA+RIVIERA MAYA
Kor Hotel Group sabe seleccionar los más exóticos rincones del planeta para ubicar sus exclusivos resorts y residencias. Pero como también es experto en destinos urbanos —baste con conocer sus propiedades en Los Ángeles, San Francisco, Miami y Washington DC— los dos resorts que inaugurará en la Riviera Maya en 2008 prometen ser algo excepcional. En ambos casos, Kor tuvo el buen tino de convocar a la firma mexicana de arquitectos Legorreta + Legorreta, los autores del Museo del Niño en la Ciudad de México, pero también a la firma de diseño de interiores Kwid, de Kelly Wearstler, responsable del sello característico de los hoteles Viceroy en Santa Mónica, Palm Springs y Anguilla, así como a la firma de Arquitectura del Paisaje, Espacios Verdes encargada del diseño de los exteriores. Para el Viceroy Resort and Residences Riviera Maya, una de las cuatro propiedades por llegar a Mayakobá, los arquitectos tuvieron que poner el énfasis en el respeto al entorno. Su club de playa contará con albercas infinity (que se pierden en el mar), canchas de tenis, lounge y un restaurante gourmet. También spa, gimnasio —con la posibilidad de practicar diversos deportes en el exterior— y un club de niños. La propiedad de Playa del Carmen, por su parte, se compondrá principalmente de condominios residenciales, pero con el confort de un resort: está pensada para los viajeros que han elegido establecerse en un lugar en donde no se sacrifique ni la armonía con la naturaleza, ni el ambiente bohemio (cortesía de la ciudad-pueblo en que se ha convertido Playa del Carmen), ni tampoco las comodidades de una residencia urbana. The Tides estará ubicado sobre la arena y a tres minutos de la Quinta Avenida, la principal —y muy popular— calle peatonal de Playa del Carmen, en la cual se concentran restaurantes de comida internacional, bares al aire libre y exclusivas tiendas. Las residencias, de líneas vanguardistas en su arquitectura, y detalles clásicos y de la cultura local en su decoración interior, son las primeras en ofrecer instalaciones de cinco estrellas en esta zona. Y los residentes podrán disfrutar de un spa interior y otro al aire libre, un club de playa y un restaurante gourmet.
  • Páginas
  • 1
¿Qué hay de nuevo?

Central de Arquitectura pone el ojo en el Pacífico

El grupo de arquitectos que ha desarrollado los emblemáticos hoteles Básico y Deseo, en Playa del Carmen, entre otras muchas obras de diseño arquitectónico, ha puesto el ojo en dos destinos de playa más para llevar a cabo proyectos inmobiliarios que se concretarán en 2010. Su diseño, como suele ser la rúbrica de Moisés Isón y José Sánchez, es práctico y tiene esa preferencia por el uso de concretos, piedras naturales, cristal y maderas de intemperie que precisan de poco mantenimiento.
29/10/08

La luz femenina de Montblanc

Montblanc incursiona en el mundo de la haute joaillerie. Y la colección que ha diseñado es única en todos sentidos.
29/10/08

La Cumbre: el escaparate de los encantos americanos

De nada sirve ser uno de los continentes más atractivos del mundo si el mundo no nos conoce. O, dicho de otro modo, de la vista nace el amor.
Miami 16/10/08
  • Travesias
  • Banner Consejo 2
  • Fines