PRESENTE: México a la vista
Fotografía de Dante Busquets

PRESENTE: México a la vista

Muchos viajan en crucero por el crucero en sí, y les da igual si éste pasa por el Caribe, el Mediterráneo o el Mar del Norte. Esta nota no es para ellos. Es, en cambio, para el creciente número de viajeros que llegan a los puertos de México con ganas de saber, de boca de los locales, qué hacer, ver, comer o comprar para aprovechar al máximo sus pocas horas en tierra firme.
Por Adam Critchley | agosto 2006 | Tags: , , , ,
Con la llegada de la Revolución Industrial en el siglo xix —y del simultáneo barco de vapor—, se aumentó el tráfico de pasajeros entre los continentes, principalmente entre Europa y América. Aunque al principio estos viajes servían para el traslado de pasajeros hacia un destino final por motivos de trabajo o migración para el siglo xx, con el recién nacido concepto del ocio en el aire, surgió una nueva actividad: el viaje en barco como manera de descansar y conocer otras costas.

La llamada época dorada de los viajes en barco tuvo lugar entre las dos guerras mundiales. Los primeros cruceros sólo ofrecían camarotes de primera clase y viajar así era sinónimo del lujo total, una actividad reservada para los muy ricos. De aquella época proviene el término inglés posh, que se refiere a la clase alta o a un lugar u objeto sumamente elegante. Al viajar entre Inglaterra y la India, por ejemplo, era preferible reservar un camarote a babor, y durante el viaje de regreso, en estribor, para así evitar los fuertes rayos del sol en alta mar. La traducción en inglés de esa manera de viajar, “port out, starboard home”, nos da el acrónimo “posh”, y huelga decir que solamente los pasajeros más pudientes podían pagar esos cotizados camarotes.

Los carteles art déco de la época que anunciaban destinos exóticos, solían retratar un trasatlántico y gran parte de la literatura de viajes de entonces incluía el trayecto en barco como una parte esencial del relato. La novela La nave de los locos, de Katherine Anne Porter, por ejemplo, se desarrolla a bordo de un buque que viaja entre Veracruz y Alemania.

Pero ahora estamos en otra época dorada, la de los cruceros masivos, con más barcos e itinerarios que nunca y viajes cada vez más accesibles para todas las clases. La oferta de cruceros de lujo ha llegado a niveles antes impensables, con servicios y actividades inimaginables a bordo; entre ellas, la opción de comprarse, a cambio de varios millones de dólares, su propio camarote para vivir en él.

Si bien por muchos años el estereotipo de los pasajeros de cruceros era ser adinerados y entrados en años, existen cada vez más navieras que diseñan itinerarios y actividades para más jóvenes, ya sean parejas en luna de miel o con el plan de casarse en algunas de las escalas, o familias en las cuales cada generación puede encontrar el entretenimiento adecuado. También hay viajes donde no se admiten niños, o recorridos sólo para gays.

Según la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (clia, por sus siglas en inglés), que representa a 19 navieras a nivel mundial, un total de 11 millones de personas viajaron a bordo de algún crucero en 2005 (6% más que el año anterior), y la edad promedio de los pasajeros fue de 44 años. Según la lista Dake’s, que registra los barcos de pasajeros, de aquí al verano de 2008 se espera el lanzamiento de 34 nuevos cruceros, entre ellos el Queen Victoria, de Cunard, cuyo Queen Mary 2, el crucero más grande del mundo, atracó por primera vez en Acapulco en marzo de este año.

La presidenta de la clia, Terry L. Dale, afirma que un gran número de los pasajeros actuales son buscadores y exploradores; no los típicos viajeros pasivos de los tours en autobús. A bordo, el objetivo de relajarse se alcanza a fuerza de sofisticados spas y talleres de gastronomía, historia del arte, arqueología o historia; la mayoría de las navieras buscan en sus itinerarios ofrecer una amplia variedad de opciones en tierra firme. De allí el auge de México, cuyos puertos permiten recorrer ruinas arqueológicas, jugar golf, emprender misiones de compras, probar la comida local o, simplemente, tirarse en la playa. Además, México ocupa una posición estratégica como puente entre Estados Unidos, el Caribe, Sudamérica y Asia.

Tan sólo en los últimos tres años se han abierto en México dos puertos nuevos con muelles para cruceros: uno en Majahual, en el sur de Quintana Roo, ahora conocido como Puerto Costa Maya, y el otro en Puerto Madero, rebautizado ahora como Puerto Chiapas, y listo para recibir 60 barcos en 2007 y 120 el año siguiente, cuyos pasajeros podrán emprender excursiones a los sitios arqueológicos mayas y a los pueblos coloniales del estado. Por otra parte, el puerto de Ensenada en Baja California está siendo sometido a un proceso de expansión para contar con el arribo de más barcos de mayores dimensiones. A continuación, una guía para disfrutar los puertos mexicanos.

Cozumel, Quintana Roo

Muy cerca pero lo suficientemente lejos del caótico Cancún, la isla de Cozumel recibe el mayor número de pasajeros de cruceros en México. Parte de la explicación está en la hermosura de sus playas y su densa selva. La otra, en su cercanía a las islas del Caribe y del estado de Florida (el puerto de Miami es uno de los más importantes para la embarcación de pasajeros en Estados Unidos).

Su sistema de arrecifes de coral está protegido por leyes internacionales de conservación, y aunque durante la mayor parte del año las aguas son tranquilas, bucear aquí es una actividad recomendada para experimentados. Los mejores sitios para hacerlo son Santa Rosa, Palancar, Paraíso, Punta Sur, Yucab, Cordona y Maracaibo. Y la empresa El Gran Azul, bajo la dirección del experimentado y certificado buzo Víctor Brito (25ª Av. Bis número 1081, entre calles 15 y 17 Sur; T. (987) 872 3223; victorbrito@prodigy.net.mx), quien ofrece excursiones en grupos pequeños con todo el equipo necesario.

El Parque Nacional de Chankanaab comprende el único sistema de arrecifes de coral en el mundo que no está ubicado en alta mar, sino tierra adentro, y es el hábitat de más de 60 especies de peces tropicales, crustáceos y corales. La Reserva Ecológica Punta Sur es una enorme área protegida en el extremo sur de la isla, mientras la Laguna de Colombia es el hábitat natural de tortugas, aves migratorias y varias especies endémicas.

Otra visita obligada es el Museo de la Isla de Cozumel, en San Miguel, que cuenta la historia del lugar: los primeros asentamientos mayas hace 2 mil años, la Conquista, las incursiones de piratas holandeses e ingleses. Las mujeres acudían aquí a hacer ofrendas a Ixchel, la diosa de la luna y la fertilidad, y aunque fue el primer punto del territorio mexicano pisado por Hernán Cortés, para principios del siglo xviii la isla estaba deshabitada.

Fue el biólogo francés Jacques Cousteau quien en los años sesenta puso en la mira del mundo sus aguas prístinas y arrecifes de coral. Resultado: ahora la isla tiene una población de más de 70 mil habitantes, la mayoría de ellos trabajan en el sector turístico, y recibe en promedio unos 10 cruceros por semana, los cuales desembarcan a más de 30 mil pasajeros, quienes dejan una derrama económica de alrededor de 1.5 millones de dólares.

En junio de este año atracó en Cozumel por primera vez el Freedom of the Seas, de Royal Caribbean Cruises, uno de los cruceros más grandes del mundo, con 14 pisos, 338 metros de eslora y cupo para más de 4 mil pasajeros, como parte del itinerario que lo llevó de Miami a Jamaica y a la República Dominicana.

Ensenada, Baja California
Situado sobre la bahía de Todos Los Santos, muy cerca de la zona de mayor producción vitivinícola del país, el puerto de Ensenada cobró gran importancia como punto de salida del vino, y hoy los visitantes pueden ir a conocer las bodegas de Monte Xanic, Cavas Valmar, LA Cetto, Domecq y Santo Tomás. Su carnaval, en el mes de febrero, constituye el evento turístico más antiguo de Baja California y, con la llegada del primer crucero, el Azure Seas, a principios de los años 80, el puerto creció en importancia entre los viajeros norteamericanos, quienes vienen a practicar la pesca deportiva, de atún, barracuda y mantarrayas.

Hacia el suroeste, a unos 35 kilómetros, se encuentra el dramático Paisaje de La Bufadora: las montañas caen directamente al mar pero el oleaje ha formado un hueco a través del cual estallan las olas con tal poder que el agua asciende como un géiser y produce el bufido que le dio su sobrenombre. En la playa cercana habitan leones marinos. Y la sierra de San Pedro Mártir, a 100 kilómetros de Ensenada, con cumbres de hasta 3 mil metros de altura, resguarda cuevas con pinturas rupestres.

Debido a las aguas frías del Pacífico, Ensenada es un gran destino gastronómico, y un punto importante para mirar las ballenas grises que emigran cada año de Alaska hacia la Laguna Ojo de Liebre. El abulón, mejillón, erizo y las almejas gigantes se sirven en abundancia; los tacos de pescado se han vuelto famosos en todo el país.

El establecimiento más antiguo de la ciudad (y según algunos de toda la península) es la Cantina Hussong’s (Avenida Ruiz 113; T. (646) 178 3210). Abierta en 1892 por un inmigrante alemán, se jacta de ser “el bar que edificó a un pueblo”. Cuentan que aquí pidió tragos Marilyn Monroe, Bing Crosby y Steve McQueen, y bien podría ser el lugar que puso a la península en la mira de las estrellas de Hollywood, quienes ahora viajan hasta Los Cabos.

Entre las navieras que realizan escalas está Silversea Cruises, cuyo despampanante Silver Shadow zarpa de Los Ángeles en septiembre, en viaje redondo, con escalas en Mazatlán, Puerto Vallarta y Cabo San Lucas.

Cabo San Lucas, Baja California Sur
Los campos de golf de clase mundial brotan del árido terreno de Los Cabos cual flores en un oasis, con las filosas y arrugadas montañas como fondo. El epicentro de la actividad turística se concentra en Cabo San Lucas, que cuenta con una marina para yates, de donde se puede salir a pescar, bucear o esnorquelear, además de grandes centros comerciales, restaurantes y spas. La mayoría de los barcos atracan durante un día entero, tiempo suficiente para recorrer las boutiques, visitar el impresionante arco en el confín de la península, y comer en alguno de los restaurantes frente al mar.

También da tiempo de alquilar un vehículo todo terreno y recorrer el desierto, o ver el paisaje desde las alturas en una impresionante y recién estrenada tirolesa. Entre noviembre y marzo se ven ballenas en su trayecto migratorio. El resto del año se puede visitar el recién estrenado delfinario que el arquitecto mexicano Enrique Norten (del hotel Habita) construyó frente a la marina: nadar con delfines, en un tanque repleto de guías que dan más instrucciones que espacio para disfrutar a los animales, no es la experiencia que uno querría (y por la que hay que pagar 165 dólares), pero el lugar con su pequeño lounge y los siete mamíferos rescatados de Japón, pueden hacerle el día a más de uno.

Cabo San Lucas recibe cada vez más cruceros que surcan la costa del Pacífico desde Los Ángeles y San Diego, algunos de los cuales atraviesan el Canal de Panamá hasta llegar a Fort Lauderdale. Entre ellos están los de Celebrity, Silversea y Oceania Cruises; Nowegian Cruise Line y Regent Seven Seas Cruises.

Mazatlán, Sinaloa
La llamada “Perla del Pacífico” cuenta con el malecón más largo de América Latina, uno de los carnavales más alegres y coloridos de México, excelente comida y un recién renovado Centro Histórico que le ha dado al puerto algo desgastado por los años un nuevo aire. Mazatlán es, ante todo, un puerto pesquero con la flota camaronera más grande del país, además, de aquí salen los transbordadores rumbo a La Paz.

La mayoría de las empresas de cruceros, como Holland America Line, Celebrity, Silversea y Crystal Cruises, realizan breves escalas durante sus itinerarios de 7 o 10 días desde California, durante los cuales también atracan en Los Cabos, Puerto Vallarta y Acapulco. El transporte característico del puerto son las “pulmonías”, taxis con techo de lona que recorren el malecón, entre la zona dorada de los hoteles y centros nocturnos, hasta el Centro Histórico, y es muy común ver a los turistas sonrientes pasar a toda velocidad con la brisa marina acariciándoles la cara.

Al sur del malecón, cerca de la terminal de cruceros, se erige el segundo faro más alto del mundo, mayor al de Gibraltar, aperchado sobre un risco al final de una península. La subida a pie lleva unos 45 minutos, pero la vista desde la cima del puerto y el resort, que se extiende más allá del malecón, es impresionante. A lo largo del malecón se han erigido una serie de esculturas en bronce de símbolos inconfundibles del puerto, como ballenas, delfines, una “pulmonía” y hasta el mazatleco Pedro Infante, montado en su motocicleta.

La parte medular del Centro Histórico es la Plaza Machado y las calles colindantes. Varios restaurantes ofrecen mesas al aire libre sobre la plaza, enmarcada por elegantes casas coloniales. A un costado se encuentra el Teatro Ángela Peralta, nombrado en honor a la célebre cantante de ópera que murió aquí durante una epidemia de fiebre amarilla. Sobre la calle Sixto Osuna, que comunica la plaza con la Playa Olas Altas, está el pequeño Museo de Arqueología, que muestra algunos vestigios de las antiguas culturas del noroeste y, a la vuelta de la esquina, se encuentra el pequeño Museo de Arte.

A un par de cuadras de la plaza, la Basílica de la Inmaculada Concepción, de 1856, ostenta una fachada morisca incrustada de mosaicos, y afuera del cercano Mercado Pino Suárez, sobre la calle Aquiles Serdán varias mujeres atienden sus puestos, que consisten en grandes tinas de plástico repletas de camarones de diferentes tamaños, cuyo destino principal es ser capeados y servidos en tacos en muchos de los restaurantes de la ciudad, tales como el Café Pacífico (Heriberto Frías y Constitución, Plaza Machado; T. (669) 985 2060) o El Camichín (Av. Paseo Claussen 97; T. (669) 985 0197), frente al mar, considerado por los mazatlecos como uno de los mejores del puerto.

Acapulco, Guerrero
Quizás el destino mexicano más famoso de todos los tiempos. Acapulco parece no pasar de moda a pesar de que sus playas siempre están llenas, y que no queda terreno alguno con vista al mar sin un hotel o condominio encima. Su hermosa bahía definió su futuro como un puerto natural ideal y, en la época Colonial, fue el punto de partida para las expediciones a Asia.

Hasta la fecha, es uno de los puertos que atrae más navieras, sin duda gracias a su eterno atractivo entre los extranjeros que desean conocer un lugar inmortalizado por las personalidades de Hollywood, así como por la música, con canciones como Loco in Acapulco, de The Four Tops, en su repertorio.

Cunard, Celebrity, Holland America Line, Regent Seven Seas Cruises y Norwegian Cruise Line incluyen a Acapulco en sus itinerarios a lo largo de la llamada Riviera mexicana, y le permiten a los pasajeros una corta estancia en el puerto para ver a los clavadistas tirarse de La Quebrada, para ir de compras, descansar en la playa o hacer excursiones culturales, al Fuerte de San Diego o a la ciudad minera de Taxco, a unas tres horas de distancia por carretera.

NAVIERAS QUE PASAN POR MÉXICO
Carnival Cruise Line: www.carnival.com
Celebrity Cruises: www.celebrity.com
Costa Cruises: www.costacruise.com
Crystal Cruises: www.crystalcruises.com
Cunard Line: www.cunard.com
Disney Cruise Line: www.disneycruise.disney.go.com
Holland America Line: www.hollandamerica. com
Norwegian Cruise Line: www.ncl.com
Oceania Cruises: www.oceaniacruises.com
Orient Lines: www.orientlines.com
Princess Cruises: www.princess.com
Regent Seven Seas Cruises: www.rssc.com
Royal Caribbean International: www.royalcaribbean.com
Seabourn Cruise Line: www.seabourn.com
Silversea Cruises: www.silversea.com
Swan Hellenic: www.swanhellenic.com
Windstar Cruises: www.windstarcruises.com

GUÍAS LOCALES, ESTÁNDARES INTERNACIONALES
Virtuoso, la red internacional de agencias de viajes, ofrece por medio de sus operadores locales, interesantes programas de eventos en tierra firme, en los cuales los clientes tienen derecho de participar sin costo extra, por el solo hecho de haber reservado su viaje a través de Virtuoso. En Acapulco, por ejemplo, los eventos de Voyager Club y Virtuoso Explorer, disponibles para clientes de Virtuoso en varios itinerarios de navieras como Holland America, Celebrity y Seabourn Cruises, incluyen una visita al Hotel Quinta Real para un almuerzo de gala, un espectáculo privado para observar desde el Hotel Mirador a los clavadistas en La Quebrada, un recorrido por la parte vieja del puerto y su catedral y por el Fuerte de San Diego.

ENLACES EN TIERRA
www.virtuoso.com
www.islacozumel.com.mx
www.cozumelparks.org.mx
www.puertoensenada.com.mx
www.bcs.gob.mx
www.mazatlan.com.mx
www.acapulco.com
www.visitacapulco.com.mx
www.puertochiapas.com.mx
www.puertocostamaya.com

Puerto Costa Maya, Quintana Roo
Por Yined Ramírez
Este puerto recién inventado junto a Majahual, un antiguo pueblo de (ochenta) pescadores, se ha convertido en una de las escalas más populares en la ruta de los cruceros que visitan el Caribe mexicano. La interrupción natural del arrecife de coral Chinchorro —el más grande después de La Gran Barrera en Australia— permitió su construcción hace seis años. Y la vista desde el barco es impresionante: jungla verde y espesa y playas de arena blanca. Un servicio de enlace transporta a los pasajeros hasta el puerto donde se encuentra un centro de entretenimiento, algo así como la versión Disney de la cultura maya.

Allí los pasajeros tienen acceso a una piscina de agua salada, dos restaurantes, tiendas como Diamonds International y Tanzanite International, plata de Taxco, productos de piel y otras artesanías mexicanas. Hasta se puede recibir un masaje mirando al mar o presenciar un espectáculo de bailarines con la indumentaria maya tradicional en el anfiteatro.

Sobra decir que el puerto fue diseñado con los extranjeros en mente. Por eso el restaurante Banditos tiene una pista en la que se baila la “Gasolina” de Daddy Yankee, y se beben margaritas de una yarda de largo, por eso más vale zarpar en una de las excursiones.

El sitio maya de Chacchoben, a 83 kilómetros del puerto, comenzó a excavarse apenas en 1999, como parte de las iniciativas de su construcción, y puede visitarse en unas cuatro horas. Y el espectacular sitio de Kohunlich (a 151 kilómetros), inmerso en la selva, guarda numerosas plazas delimitadas por templos, palacios y plataformas, además del Edificio de Los Mascarones, cuya escalinata contiene mascarones de estuco dedicados al dios del Sol.

Hay también varias giras de buceo y esnórquel para explorar los arrecifes de coral en catamarán o bote. El Bike and Kayak Tour es una expedición en la que se bordea la costa sobre ruedas y se rema por las cristalinas aguas, además se puede nadar con delfines en su hábitat natural en la playa Uvero o explorar la jungla maya en un vehículo todo terreno o a caballo.

Si se rehúsa a estar sujeto a horarios y grupos, puede explorar la zona en una bicicleta alquilada en el puerto o tomar un taxi. En la villa pesquera de Majahual se pueden recorrer las playas, ver artesanías locales y almorzar pescado fresco en alguno de los establecimientos.
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