Guía rápida de Lisboa
Fotografía de John Brunton

Guía rápida de Lisboa

Es difícil pensar en la actualidad en una capital europea tan atractiva como Lisboa. Si bien se siente la energía del cambio y la modernización, su carácter y su tradición característicos siguen ahí. Pueden encontrarse hoteles modernos y chic, pero también bed and breakfast económicos; restaurantes gourmet y cantinas con sabor antiguo; monumentos históricos y arquitectura futurista.
Por John Brunton | septiembre 2006 | Tags: , , ,
Las empinadas calles de Lisboa suelen sorprender a quienes no las conocen con vistas inesperadas del Atlántico, o esquinas donde las fachadas, los tendederos y los letreros antiguos parecen dispuestos por un escenógrafo de talento. Para recorrerlas, las opciones incluyen no sólo los emblemáticos tranvías antiguos, sino funiculares casi verticales y el inolvidable elevador de Santa Justa.

DÓNDE DORMIR
Quienes visitan Lisboa tienen, si acaso, demasiadas opciones para hospedarse. Si el precio no es obstáculo, las dos sedes a considerar son indudablemente el Four Seasons Ritz (Rua Rodrigo da Fonseca; T. 351 (21) 381 1400; F. 351 (21) 383 1783; www.fourseasons.com; habitaciones dobles en 335 euros), destino preferido por las celebridades y estrellas del cine, o el más discreto Lapa Palace (Rua do Pau de Bandeira 4; T. 351 (21) 394 9494; F. 351 (21) 395 0665; www.lapapalace.com; habitaciones dobles desde 325 euros). Y en el otro extremo del espectro están las casas de huéspedes, conocidas como pensões, que son limpias y céntricas.

Hotel Bairro Alto
Praça Luís de Camões 2
T. 351 (21) 340 8288
F. 351 (21) 340 8299
www.bairroaltohotel.com
Habitaciones dobles desde 260 euros

El Bairro Alto es el último hotel de diseño en la ciudad y ya es la referencia chic para alojarse en Lisboa, ubicado en el centro histórico, justo a un costado del límite de Bairro Alto. Los cuartos no son enormes, pero están decorados con mucho estilo. En el sexto piso hay una terraza fabulosa con vista a las azoteas y el río Tajo: es donde se sirve el desayuno para los huéspedes y donde los lisboetas se reúnen para ser vistos, tomando cocteles al atardecer. Henrique Sa Pessoa, del restaurante Flores del Hotel, ha sido elegido chef del año en Portugal, y su menú es una mezcla de cocina fusión y tradicional.

Palácio Belmonte
Pàteo Dom Fradique 14
T. 351 (21) 881 6600
F. 351 (21) 881 6609
www.palaciobelmonte.com
Suites desde 300 euros

Es, definitivamente, el hotel más romántico de Lisboa, y también uno de los más lujosos, escondido en Alfama, el barrio más antiguo de la ciudad. El Palácio Belmonte, construido hace quinientos años, se compone de un conjunto de salones, escaleras y corredores, pero cuenta con apenas 11 suites y departamentos, cada una decorada con antigüedades. No hay televisiones en los cuartos, pero sus hermosas vistas, las terrazas al aire libre, las elegantes salas decoradas con azulejos antiguos y la alberca compensan por mucho esta carencia voluntaria.

Residencia Alegria
Praça da Alegria 12
T. 351 (21) 322 0670
F. 351 (21) 347 8070
www.alegrianet.com
Habitaciones dobles desde 50 euros

Las residencias son versiones más grandes y un poco más refinadas de las clásicas pensões, y Alegria tiene 35 cuartos con una atmósfera amigable y hogareña. La plaza contigua está algo venida a menos, pero justo enfrente de la residencia están dos de los sitios de música en vivo más representativos de Lisboa: el Hot Club, con bandas de jazz, y el Cabaret Maxime, donde toca un DJ hasta bien entrada la madrugada.


DÓNDE COMER
Los portugueses presumen de tener 365 recetas (una para cada día del año) para preparar el plato nacional: el bacalao. De modo que los amantes de la comida están en su derecho de llegar sin muchas expectativas. Pero es precisamente esa reserva la que vuelve mucho más sorprendente el descubrimiento de los excelentes restaurantes de Lisboa. Encima, Lisboa parece ser la única capital europea donde los precios no se han duplicado a raíz de la entrada en circulación del euro: con excepción de los locales seriamente gourmet, es imposible gastar más de quince euros por una comida con vino de la casa —¡además las porciones son enormes!—. Quien necesite alternar la comida tradicional portuguesa con algo distinto, encontrará numerosos restaurantes especializados en platillos brasileños, de Mozambique, la India y Cabo Verde, que reflejan el pasado colonial portugués.

Eleven
Rua Marquês de Fronteira
T. 351 (21) 386 2211
www.restauranteleven.com
De 12:30 a 15 horas y de 19:30 a 23 horas
Menú de degustación, 80 euros.

Su nombre se debe a la suma de sus dueños (once), y su actitud es altiva y exclusiva, no sólo porque se encuentra en lo alto de una colina que tiene vista al resto de Lisboa. Es el único restaurante de la ciudad que cuenta con una estrella Michelin, y no se parece a ningún otro: cualquier entusiasta de la comida querrá reservar una mesa. La cocina es moderna e innovadora, ideada por Jochim Koerper, un chef alemán cuyo establecimiento en España tiene dos estrellas Michelin; y el diseño minimalista no podría ser más elegante. Su menú de degustación por 80 euros es sumamente tentador, con platos como el carré de cordero con corteza de jengibre, cassolette de frijoles con aceitunas y chorizo.

Casa da India
Rua do Loreto 40
T. 351 (21) 342 3661

Restaurantes como Casa da India se encuentran prácticamente en todas las calles de Lisboa. Estas “casas” son el equivalente de las trattorias en Italia o los bistro franceses. El menú cambia cada día y, escrito a mano, se pega en la puerta. Una comida completa con vino cuesta alrededor de 10 euros, mientras que platos clásicos portugueses como las sardinas asadas, las almejas y mejillones salteados con aceite de oliva, ajo y vino tinto, el bacalao con papas cremosas y las suculentas chuletas de porco preto (puerco negro) cuestan entre 5 y 7 euros. Este lugar en especial vale la pena por la frescura de sus mariscos, porque abre hasta tarde, porque está perfectamente localizado cerca de los bares y clubes de Bairro Alto y porque es el sitio donde los jóvenes se reúnen cada noche para una deliciosa comida barata.

BCB
Avenida Brasilia, Pavilhão Poente
T. 351 (21) 362 4232
Cerrado los domingos
Los precios de los platos locales son un poco más altos de lo común: entre 15 y 25 euros.

Hay una buena cantidad de restaurantes funky a la orilla del agua, de los revitalizados muelles de Alcántara hasta Belém. Pero el único que no puede perderse es BCB, Bar Café Belém. Llegue a tiempo para tomarse unos cocteles mientras el sol se pone sobre el Tajo y el Puente 25 de Abril, la versión lisboeta del Golden Gate. El restaurante ofrece su propia versión de la cocina internacional, con platos como la Moqueca de camarones, un guiso brasileño que lleva leche de coco y aceite de palmera, o la fabulosa degustación de bacalao, donde el emblemático pescado salado se prepara de cuatro maneras distintas. Cerca de la media noche verá una clientela de vanguardia que llena la pista de baile.

Casa do Alentejo
Rua das Portas de San Antonio 58, Baixa
T. 351 (21) 346 9231
Alrededor de 10 euros

Dedicado a promover la cocina y el vino de la zona del Alentejo, este restaurante ofrece deliciosa comida local, pero lo que quita el aliento es el suntuoso entorno: un palacio morisco decorado con fabulosos azulejos de colores, y un comedor bañado en oro. Pruebe el cabrito tierno al horno, las dulces costillas de cordero, o las alheiras, unas extrañas salchichas amarillentas que datan de la época de la expulsión de los judíos en el siglo xv. Estas salchichas debían incluir puerco, pero los judíos las rellenaban con otras carnes, con pollo y especias, para poder comérselas y demostrar con ello que eran en realidad buenos cristianos y podrían quedarse.


VIDA NOCTURNA
La frenética vida nocturna de Lisboa podría casi equipararse a la de Barcelona. Empiece su noche con un par de copas de ginjinha, un fuerte brandy de cereza que todos toman de pie en sitios tradicionales, como el Ginjinha Popular (Rua das Portas de Santo Antão 61). Después, lo mejor es perderse entre el cúmulo de bares y clubes del Bairro Alto, y no olvidar el recién abierto Bedroom (Rua da Norte 86), con un DJ de la casa y muchas cómodas camas para tirarse. El bar más elegante es el Pavilhão Chines (Rua Dom Pedro V 89; T. 351 (21) 342 4729), donde los amantes del diseño se sentirán en casa y, para continuar, cerca de allí está Lux (Avenida Infante Dona Enrique; T. 351 (21) 882 0890; www.luxfragil.com), el club de moda de la ciudad del cual el actor John Malkovich es uno de los dueños. Lux cierra sus puertas alrededor de las 4 horas, y el único lugar para continuar la fiesta después es el recientemente inaugurado Cabaret Máxime (Praça de Alegria 58), donde el dj toca hasta que el sol se levanta.

PASEOS
Lisboa no es una de esas ciudades en las que uno se pasa la mitad del tiempo visitando museos. Dos excepciones notables son el Museo Fundação Calouste Gulbenkian (Avenida de Berna 45A; www.gulbenkian.org; martes a domingos de 10 a 18 horas; entrada general 3 euros) y los museos y galerías concentrados en el pequeño Bairro de Belém. El filántropo armenio Calouste Gulbenkian legó a la ciudad una colección que contiene piezas egipcias y grecorromanas, pero también obras de Rembrandt, Rubens y Canaletto, y de artistas del siglo xx como Picasso, Monet y Gauguin.

El Centro Cultural de Belém (Praça do Império; T. 351 (21) 361 2400; www.ccb.pt; diario de 10 a 19 horas) es una construcción minimalista, erigida en 1992 para conmemorar la presidencia de Portugal en la Unión Europea, y ahora alberga una magnífica galería de arte contemporáneo y un museo de diseño. Igualmente impactante es el Monasterio Gótico de los Jerónimos (www.mosteirojeronimos.pt), donde están no sólo la iglesia y el claustro más hermoso de Lisboa, sino también los museos Naval y arqueológico. Y no se vaya de Belém sin antes probar una de las deliciosas tartas de crema de la renombrada Antiga Confeiteria de Belém (Rua de Belém 90; T. 351 (21) 363 7423), ni de salir a caminar por la ribera del río Tajo, donde la Torre de Belém, del siglo xvi, se proyecta sobre el agua como una fortaleza solitaria que vigila Lisboa.

Pero los paseos más gratificantes se obtienen al perderse por las calles del histórico bairro de Alfama, adherido a la colina bajo el castillo medieval, Castelo de São Jorge, para terminar en la impresionante Plaza del Comercio. O al descubrir lo que puede ser una ciudad del futuro, con la osada arquitectura del Parque das Nações, sede de la Expo Lisboa 1998.

DE COMPRAS
Lisboa no es precisamente una meca de las compras, sin embargo, las calles de Bairro Alto tienen docenas de tiendas de moda que abren al mediodía y cierran hasta las 11 de la noche, cuando las calles están repletas de jóvenes que saltan de bar en bar. La reina de las tiendas es la sexy boutique de Fatima Lopes (Rua da Atalaia 71; T. 351 (21) 324 0546; www.fatima lopes.com), cuyo taller de ropa y accesorios hace las veces de bar y café. Happy Days (Rua da Norte 60; T. 351 (21) 342 1015) tiene irresistibles zapatos retro y Loja da Atalaia (Rua da Atalaia 71; T. 351 (21) 346 2093) es la más importante diseñadora de interiores de la ciudad.

Los sábados, no se pierda el increíble y bullicioso mercado Fiera da Ladra (también está los martes, pero con menos cosas que ver), donde cientos de puestos exhiben su mercancía en las calles que rodean el Campo de Santa Ana en Alfama. Y los amantes de la cocina deben hacer una excursión matutina hasta el imponente Mercado da Ribeira, el principal sitio de abasto alimenticio de la ciudad, o simplemente a la amigable abarrotería de Manuel Tavares (Rua da Betesga 1; T. 351 (21) 342 4209), una verdadera cueva de Aladino de quesos locales, salsas, jamón ahumado, postres y una amplia selección de vinos portugueses y oporto.

CÓMO MOVERSE
Lisboa cuenta con uno de los mejores y más variados sistemas de transporte de cualquier ciudad europea, y usar sus diferentes opciones es la mejor manera de descubrir una metrópolis que se extiende más allá de los 20 kilómetros. El símbolo de Lisboa son los maravillosos y anticuados tranvías amarillos, pero no sólo son empleados por los turistas; los locales las usan con regularidad por ser uno de los medios más rápidos y eficientes para moverse por las increíblemente empinadas colinas del centro histórico. Tome por ejemplo el tranvía 28, que pasa prácticamente por todos los sitios de interés.

La otra atracción que no puede perderse es el viaje en funicular, conocido como “elevador”. Por el momento, el único que se encuentra en funcionamiento es el Elevador da Bica, que sube una calle casi perpendicular que une el Bairro Alto con el bairro de Bica. El Elevador de Santa Justa no es propiamente un funicular, sino un elevador de acero de 45 metros construido hace un siglo por uno de los discípulos de Gustave Eiffel. El viaje en este elevador constituye una experiencia que todos los visitantes de Lisboa deben vivir, no sólo por lo conveniente que resulta subir desde Baixa hacia la parte trasera del Convento del Carmen en Chiado, sino para apreciar las vistas panorámicas de las afueras de Lisboa desde lo alto, donde un agradable local sirve café, cerveza e incluso caipirinhas.

El metro de la ciudad se extendió desde la Expo de 1998 y es el modo más rápido de llegar a los pabellones y muelles del Parque das Nações. La estación central, la futurista Gare do Oriente, constituye una de las maravillas arquitectónicas de la ciudad.

Tomar el tren también es una buena opción en Lisboa, porque la línea que corre desde la estación Cais do Sobre en el centro pasa por los muelles de Alcántara y al barrio cultural de Belém y continúa hasta las playas de Estoril y Cascais, a cuarenta minutos de la ciudad. Cais do Sobre también es el lugar para tomar el ferry a través del Tajo, y en una tarde de verano, la vista del atardecer desde el bote es inolvidable.

Los boletos individuales de transporte pueden ser un poco caros, pero se puede comprar la Lisboa Card (adultos 28 euros, niños 11 y medio, por 72 horas), que incluye todo el transporte e incluso los museos, y en cualquier estación de metro se consigue la tarjeta Carris (3 euros y medio) que vale por un día y cubre tranvías, camiones, metro y elevadores. Los taxis abundan y son baratos, pero realmente se usan poco; si acaso, para viajar fuera del centro por la noche.

LO IMPERDIBLE
Una noche de fado, la emotiva música tradicional portuguesa, que está resurgiendo en la ciudad. Hay muchos bares para escucharlo, principalmente en Bairro Alto y Alfama, pero están orientados a los turistas y cobran en consecuencia. Por eso, mejor pídale al conserje de su hotel que llame a Tasca do Chico (Rua das Noticias 39; T. 351 (21) 343 1040) para saber qué noche tendrán un evento de fado vadio, un “palomazo” de fado, donde cualquiera que llegue puede cantar. Chico está en el corazón de Bairro Alto, y no cobra la entrada; una copa de vino cuesta un euro y tanto hombres como mujeres cantan magníficamente. El asunto no empieza a moverse sino hasta después de media noche, pero si prefiere tener mesa que quedarse parado en el amontonado bar, conviene llegar temprano.

“Traducción de Daniela Tarazona
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