
Alfilerillo de pastor.
Octubre, flores caprichosas en Atacama
Sólo si el desierto más árido del mundo recibe lluvias durante el invierno, y si los visitantes a la zona no han dañado los bulbos que duermen bajo tierra, tal vez, sólo tal vez, podremos ser testigos de un cuadro único en el mundo. El lugar indicado: Norte Chico de Chile. El momento indicado: sólo el desierto de Atacama lo sabe.
Decir desierto florido, decir que el desierto de Atacama, en el norte chico de Chile, puede cambiar rocas por flores, considerando que ha llegado a pasar hasta cuatrocientos años sin ver una gota de agua puede sonar a espejismo. Pero aunque cueste creerlo, el fenómeno del Niño puede sobrecalentar las corrientes marinas del litoral y generar lluvias. Y aun sin el fenómeno del Niño, sí puede caer una que otra gota en las áridas tierras con el favor de la Camanchaca, las neblinas costeras del norte que humedecen todo a su paso.
Pero más allá de los datos técnicos, que en estos casos influyen tanto como el azar, es un hecho que han caído lluvias sobre el desierto de Atacama. A ratos generosas, a ratos casi imperceptibles, cuando han aparecido, kilómetros de tierra, arena y rocas se han teñido de verde, anaranjado, fucsia, violeta, rojo intenso y amarillo.
Ver florecer el desierto más árido del mundo es un espectáculo cuando menos conmovedor. Miles de turistas peregrinan a la zona cada vez que ocurre. Vienen de todas partes del mundo. Unos, tras un manjar para los estudios botánicos, otros, con libros de aromaterapia bajo el brazo. Y no faltan los que andan en busca de ciertas facultades místicas que brotarían junto con las flores. La mayoría, sin embargo, llega exclusivamente con el afán de fotografiar, observar y ser testigo de la invasión de más de doscientos tipos de flores sobre kilómetros interminables de secano.
Unos se internan en el desierto a bordo de motocicletas, bicicletas de montaña o a pie, mientras otros alquilan un auto o toman uno de los varios tours que se ofrecen en las principales ciudades del sector.
Como sea, los visitantes llegan en busca de una experiencia única en el planeta. Las lluvias de invierno dan la alerta, y el viajero debe buscar cómo hacer que la primavera lo encuentre bien parado, en el medio del desierto florido.
LAS COORDENADAS
El desierto de Atacama, que ocupa una superficie de seiscientos kilómetros, se extiende a través del norte de Chile y la franja costera de Perú. Debido a la latitud que ocupa, muy cercana al Trópico de Capricornio, al igual que el desierto de Kalahari en Botswana y el gran desierto Simpson en Australia, esta formación es de las más áridas del planeta, pues encima la presencia de la Cordillera de los Andes impide el paso de la humedad proveniente del Océano Atlántico.
Si bien es muy extenso, a la hora de referirnos al fenómeno del desierto florido, es la tercera región de Chile, Atacama, la que reúne el segmento más atractivo, junto con ciertos sectores limítrofes de la primera región de Tarapacá y la cuarta región de Coquimbo.
Pero aun si olvidáramos el tema del florecimiento, esta zona merecería de vez en cuando una visita. Por un lado, sus cielos limpios promueven la observación astronómica. Y sus extensas playas de aguas templadas ameritan la visita de los miles de turistas que las visitan cada año.
Ahora, si se trata de establecer el mapa exacto de la zona en que se manifiesta el famoso florecimiento, hay varias versiones. Una de ellas sitúa su límite norte al sur de la segunda región, desde el puerto de Taltal, hacia la zona de La Serena, en la cuarta región. Como sea, es indiscutible que el sector comprendido entre las ciudades de Copiapó y Vallenar (ubicados 800 y 668 kilómetros al norte de Santiago, respectivamente), en la región de Atacama, es la que concentra el segmento más rico de floración y, por tanto, el más visitado.
OCTUBRE FLORIDO
Según sean los caprichos de la naturaleza, el fenómeno del desierto florido ocurre de forma ocasional, con una frecuencia de tres, cinco, diez años. Cuando las escasas precipitaciones de la zona sobrepasan lo habitual, y se repiten por dos o cuatro veces durante el invierno, ni muy seguidas ni muy distanciadas, ya se puede proyectar que la primavera del norte de Chile se llenará de flores.
Por lo general, el evento está asociado al llamado fenómeno del Niño: corrientes cálidas que recorren las costas chilenas, aumentan la evaporación del mar y, en consecuencia, la nubosidad y las probabilidades de precipitaciones.
A las necesarias lluvias hay que sumar ciertas condiciones de humedad y radiación solar que, conjugadas, permiten que los bulbos, rizomas y semillas de flores que han dormido bajo tierra por años, y sobrevivido a las características sequías de la zona, germinen. En los últimos veinte años, Chile ha sido testigo del fenómeno en unas nueve oportunidades en las que, por lo general, todo empieza junto con la despedida del invierno austral, cuando las desérticas planicies se tiñen de un verde inusitado, y generan paulatinamente las primeras plantas. Éstas ya se encuentran más desarrolladas en agosto, que es cuando comienzan a aparecer las flores, tapizando de colores, cada una a su ritmo, el verde de base.
Pero no es sino hasta septiembre y avanzado octubre cuando el desierto de Atacama alcanza su más florida expresión.
Con excepción de algunas fechas históricas, como 1997, en que el fenómeno se extendió por más tiempo de lo normal como consecuencia de un invierno especialmente lluvioso, el espectáculo dura hasta noviembre. En adelante, los colores se apagan, y las nuevas semillas proveídas por las flores toman su posición bajo tierra a la espera de un nuevo año de lluvias.
LA RUTA
Aun si todo sale según lo esperado, si el desierto decide florecer, se recomienda informarse sobre las particularidades geográficas del fenómeno. Como se trata de un evento dinámico y bastante azaroso, cada temporada presenta variaciones. De cualquier modo, es importante saber que las ciudades de Vallenar, Copiapó o Caldera, ubicadas en la región de Atacama, son las indicadas para tomar como centro de operaciones. Y algo más alejada hacia el sur, La Serena es otra buena alternativa.
Todas estas localidades cuentan con instalaciones destinadas al turismo y albergan hermosos segmentos de desierto florido. Por la Ruta 5 hacia el norte, el tramo de 146 kilómetros que va desde Vallenar a Copiapó es de una belleza extraordinaria: la llamada “pata de guanaco” tiñe de violeta las praderas mientras se mezcla con el amarillo del senecio y el anaranjado de las añañucas. Si bien todo el trayecto es un espectáculo sorprendente, hay que destacar el llano de Travesía, ubicado 40 kilómetros al sur de Copiapó.
Además del trayecto por la Ruta 5, es recomendable transitar los caminos que surgen de ahí con dirección al mar. No se pueden dejar de visitar las localidades de Huasco, Carrizal Bajo y Totoral. Esa extensión costera, que puede incluso llegar hasta la ciudad de Caldera, es una de las zonas donde el desierto florido presenta más variedad y cantidad: lirios, terciopelos y huillis son algunas de las más de doscientas especies que le dan una bienvenida en colores al visitante.
Se puede escalar por los senderos habilitados para la observación del fenómeno, o recorrer simplemente las playas. El Parque Nacional Llanos de Challe, por ejemplo, a 17 kilómetros de Vallenar, se compone de 40 mil hectáreas que se transforman en un bello jardín durante las temporadas de desierto florido y, cuando no, ofrecen lo mismo una sorprendente biodiversidad de flora y fauna.
BELLAS Y CODICIADAS
La gran mayoría de las flores que acá germinan son endémicas, esto es, crecen sólo en este lugar del mundo. De ahí, entonces, el interés científico, además de estético, que genera el desierto de Atacama.
Es el caso de la garra de león, cuyo grueso tallo de 70 centímetros desemboca en un ramillete de flores rojas o amarillas. Fue descubierta a fines de los noventa en una floración del desierto. Desde entonces, hay quienes viajan a Chile exclusivamente para verla, al grado que hoy se encuentra en peligro de extinción, debido a los cortes indiscriminados.
El otro símbolo de la región es la añañuca, de la que se conocen en la zona más de treinta variedades. En sus versiones blanca, amarilla, rosa, anaranjada y roja, presenta un tallo de 30 centímetros que termina en seis hermosos pétalos que conforman un cono. Hay quienes reconocen en ella ciertas facultades curativas y, en general, para los entendidos en terapias florales, el desierto de Atacama es un gran botiquín.
El escenario se ve tan brillante como suena: amancay, azulillo, celestina, suspiro del campo, corona de fraile y terciopelo colorean las quebradas más áridas del planeta, saturan los hoteles de la zona, enloquecen a los botánicos y sorprenden hasta al propio desierto. Todo durante tres meses y hasta nuevo aviso.
GUÍA PRÁCTICA
CÓMO LLEGAR
Para acceder a la zona del desierto florido, es recomendable volar de Santiago a Copiapó, a 800 kilómetros. Lan Chile (www.lan.cl) ofrece vuelos diarios. La alternativa es hacer la ruta de once horas en autobús (www.turbus.com, www.pull man.cl). Si se escoge como ciudad base Vallenar, hay que viajar 130 kilómetros por carretera desde Copiapó.
La Serena está más apartada, aunque la oferta turística de esa ciudad es la más desarrollada de la zona. Queda a 474 kilómetros de Santiago y se puede llegar en avión o autobús, en un viaje de ocho horas.
En todas estas ciudades hay infraestructura turística pero conviene reservar con anticipación, pues la oferta hotelera suele no darse abasto durante los meses que dura el fenómeno del desierto florido.
DÓNDE DORMIR
VALLENAR
HOTEL PUERTO DE VEGA
Calle Ramirez 201
T. y F. 56 (51) 613 870
www.puertodevega.cl
HOTEL GRANJA ASTRONÓMICA
OBSERVATORIO ATACAMA
Cuenca del Algarrobal s/n
T. y F. 56 (32) 295 0300 y 56 (32) 295 2329
www.observatorioatacama.com
Paquetes de tres noches por 360 dólares.
COPIAPÓ
HOTEL CHAGALL
O’higgins 760
T. 56 (52) 213 775
F. 56 (52) 211 527
www.chagall.cl
Habitaciones dobles desde 74 dólares.
HOTEL LA CASONA
O’Higgins 150
T. y F. 56 (52) 217 278
www.lacasonahotel.cl
Habitaciones dobles desde 51 dólares.
LA SERENA HOTEL COSTA REAL
Francisco de Aguirre 170
T. 56 (51) 221 010
www.hotelcostareal.cl
HOTEL LA SERENA CLUB RESORT
Av. del Mar 1000
T. 56 (51) 221 262
F. 56 (51) 217 130
www.laserenaclubresort.cl
AGENCIAS QUE OFRECEN RECORRIDOS
www.paredsur.cl
www.ingservtur.cl
www.elquitour.cl
www.abtao.cl
www.visitchile.com
www.ecoaustralchile.com
MIENTRAS TANTO
FESTIVAL ARTÍSTICO INTERNACIONAL
Melbourne, Australia
www.melbournefestival.com.au
Obras de teatro, conciertos y performances de vanguardia de todo el mundo se representan en este vanguardista festival australiano.
CATALUÑA EN FRANKFURT
Frankfurt, Alemania del 9 al 14 de octubre
www.frankfurt-book-fair.com
La feria del libro más importante de Europa, cuya extensión de 2500 metros, no deja de asombrar y representa un reto para los visitantes. En esta ocasión tendrá a la cultura catalana como tema central.
OKTOBERFEST
Del 13 de septiembre al 3 de octubre
www.oktoberfest.de
Comenzó en 1810 como el festejo del matrimonio entre el príncipe Ludwig y la princesa Teresa. Ahora es una de las celebraciones más famosas de Alemania, en parte, porque implica cantidades industriales de cerveza y porque ocupa grandes espacios al aire libre.
Pero más allá de los datos técnicos, que en estos casos influyen tanto como el azar, es un hecho que han caído lluvias sobre el desierto de Atacama. A ratos generosas, a ratos casi imperceptibles, cuando han aparecido, kilómetros de tierra, arena y rocas se han teñido de verde, anaranjado, fucsia, violeta, rojo intenso y amarillo.
Ver florecer el desierto más árido del mundo es un espectáculo cuando menos conmovedor. Miles de turistas peregrinan a la zona cada vez que ocurre. Vienen de todas partes del mundo. Unos, tras un manjar para los estudios botánicos, otros, con libros de aromaterapia bajo el brazo. Y no faltan los que andan en busca de ciertas facultades místicas que brotarían junto con las flores. La mayoría, sin embargo, llega exclusivamente con el afán de fotografiar, observar y ser testigo de la invasión de más de doscientos tipos de flores sobre kilómetros interminables de secano.
Unos se internan en el desierto a bordo de motocicletas, bicicletas de montaña o a pie, mientras otros alquilan un auto o toman uno de los varios tours que se ofrecen en las principales ciudades del sector.
Como sea, los visitantes llegan en busca de una experiencia única en el planeta. Las lluvias de invierno dan la alerta, y el viajero debe buscar cómo hacer que la primavera lo encuentre bien parado, en el medio del desierto florido.
LAS COORDENADAS
El desierto de Atacama, que ocupa una superficie de seiscientos kilómetros, se extiende a través del norte de Chile y la franja costera de Perú. Debido a la latitud que ocupa, muy cercana al Trópico de Capricornio, al igual que el desierto de Kalahari en Botswana y el gran desierto Simpson en Australia, esta formación es de las más áridas del planeta, pues encima la presencia de la Cordillera de los Andes impide el paso de la humedad proveniente del Océano Atlántico.
Si bien es muy extenso, a la hora de referirnos al fenómeno del desierto florido, es la tercera región de Chile, Atacama, la que reúne el segmento más atractivo, junto con ciertos sectores limítrofes de la primera región de Tarapacá y la cuarta región de Coquimbo.
Pero aun si olvidáramos el tema del florecimiento, esta zona merecería de vez en cuando una visita. Por un lado, sus cielos limpios promueven la observación astronómica. Y sus extensas playas de aguas templadas ameritan la visita de los miles de turistas que las visitan cada año.
Ahora, si se trata de establecer el mapa exacto de la zona en que se manifiesta el famoso florecimiento, hay varias versiones. Una de ellas sitúa su límite norte al sur de la segunda región, desde el puerto de Taltal, hacia la zona de La Serena, en la cuarta región. Como sea, es indiscutible que el sector comprendido entre las ciudades de Copiapó y Vallenar (ubicados 800 y 668 kilómetros al norte de Santiago, respectivamente), en la región de Atacama, es la que concentra el segmento más rico de floración y, por tanto, el más visitado.
OCTUBRE FLORIDO
Según sean los caprichos de la naturaleza, el fenómeno del desierto florido ocurre de forma ocasional, con una frecuencia de tres, cinco, diez años. Cuando las escasas precipitaciones de la zona sobrepasan lo habitual, y se repiten por dos o cuatro veces durante el invierno, ni muy seguidas ni muy distanciadas, ya se puede proyectar que la primavera del norte de Chile se llenará de flores.
Por lo general, el evento está asociado al llamado fenómeno del Niño: corrientes cálidas que recorren las costas chilenas, aumentan la evaporación del mar y, en consecuencia, la nubosidad y las probabilidades de precipitaciones.
A las necesarias lluvias hay que sumar ciertas condiciones de humedad y radiación solar que, conjugadas, permiten que los bulbos, rizomas y semillas de flores que han dormido bajo tierra por años, y sobrevivido a las características sequías de la zona, germinen. En los últimos veinte años, Chile ha sido testigo del fenómeno en unas nueve oportunidades en las que, por lo general, todo empieza junto con la despedida del invierno austral, cuando las desérticas planicies se tiñen de un verde inusitado, y generan paulatinamente las primeras plantas. Éstas ya se encuentran más desarrolladas en agosto, que es cuando comienzan a aparecer las flores, tapizando de colores, cada una a su ritmo, el verde de base.
Pero no es sino hasta septiembre y avanzado octubre cuando el desierto de Atacama alcanza su más florida expresión.
Con excepción de algunas fechas históricas, como 1997, en que el fenómeno se extendió por más tiempo de lo normal como consecuencia de un invierno especialmente lluvioso, el espectáculo dura hasta noviembre. En adelante, los colores se apagan, y las nuevas semillas proveídas por las flores toman su posición bajo tierra a la espera de un nuevo año de lluvias.
LA RUTA
Aun si todo sale según lo esperado, si el desierto decide florecer, se recomienda informarse sobre las particularidades geográficas del fenómeno. Como se trata de un evento dinámico y bastante azaroso, cada temporada presenta variaciones. De cualquier modo, es importante saber que las ciudades de Vallenar, Copiapó o Caldera, ubicadas en la región de Atacama, son las indicadas para tomar como centro de operaciones. Y algo más alejada hacia el sur, La Serena es otra buena alternativa.
Todas estas localidades cuentan con instalaciones destinadas al turismo y albergan hermosos segmentos de desierto florido. Por la Ruta 5 hacia el norte, el tramo de 146 kilómetros que va desde Vallenar a Copiapó es de una belleza extraordinaria: la llamada “pata de guanaco” tiñe de violeta las praderas mientras se mezcla con el amarillo del senecio y el anaranjado de las añañucas. Si bien todo el trayecto es un espectáculo sorprendente, hay que destacar el llano de Travesía, ubicado 40 kilómetros al sur de Copiapó.
Además del trayecto por la Ruta 5, es recomendable transitar los caminos que surgen de ahí con dirección al mar. No se pueden dejar de visitar las localidades de Huasco, Carrizal Bajo y Totoral. Esa extensión costera, que puede incluso llegar hasta la ciudad de Caldera, es una de las zonas donde el desierto florido presenta más variedad y cantidad: lirios, terciopelos y huillis son algunas de las más de doscientas especies que le dan una bienvenida en colores al visitante.
Se puede escalar por los senderos habilitados para la observación del fenómeno, o recorrer simplemente las playas. El Parque Nacional Llanos de Challe, por ejemplo, a 17 kilómetros de Vallenar, se compone de 40 mil hectáreas que se transforman en un bello jardín durante las temporadas de desierto florido y, cuando no, ofrecen lo mismo una sorprendente biodiversidad de flora y fauna.
BELLAS Y CODICIADAS
La gran mayoría de las flores que acá germinan son endémicas, esto es, crecen sólo en este lugar del mundo. De ahí, entonces, el interés científico, además de estético, que genera el desierto de Atacama.
Es el caso de la garra de león, cuyo grueso tallo de 70 centímetros desemboca en un ramillete de flores rojas o amarillas. Fue descubierta a fines de los noventa en una floración del desierto. Desde entonces, hay quienes viajan a Chile exclusivamente para verla, al grado que hoy se encuentra en peligro de extinción, debido a los cortes indiscriminados.
El otro símbolo de la región es la añañuca, de la que se conocen en la zona más de treinta variedades. En sus versiones blanca, amarilla, rosa, anaranjada y roja, presenta un tallo de 30 centímetros que termina en seis hermosos pétalos que conforman un cono. Hay quienes reconocen en ella ciertas facultades curativas y, en general, para los entendidos en terapias florales, el desierto de Atacama es un gran botiquín.
El escenario se ve tan brillante como suena: amancay, azulillo, celestina, suspiro del campo, corona de fraile y terciopelo colorean las quebradas más áridas del planeta, saturan los hoteles de la zona, enloquecen a los botánicos y sorprenden hasta al propio desierto. Todo durante tres meses y hasta nuevo aviso.
GUÍA PRÁCTICA
CÓMO LLEGAR
Para acceder a la zona del desierto florido, es recomendable volar de Santiago a Copiapó, a 800 kilómetros. Lan Chile (www.lan.cl) ofrece vuelos diarios. La alternativa es hacer la ruta de once horas en autobús (www.turbus.com, www.pull man.cl). Si se escoge como ciudad base Vallenar, hay que viajar 130 kilómetros por carretera desde Copiapó.
La Serena está más apartada, aunque la oferta turística de esa ciudad es la más desarrollada de la zona. Queda a 474 kilómetros de Santiago y se puede llegar en avión o autobús, en un viaje de ocho horas.
En todas estas ciudades hay infraestructura turística pero conviene reservar con anticipación, pues la oferta hotelera suele no darse abasto durante los meses que dura el fenómeno del desierto florido.
DÓNDE DORMIR
VALLENAR
HOTEL PUERTO DE VEGA
Calle Ramirez 201
T. y F. 56 (51) 613 870
www.puertodevega.cl
HOTEL GRANJA ASTRONÓMICA
OBSERVATORIO ATACAMA
Cuenca del Algarrobal s/n
T. y F. 56 (32) 295 0300 y 56 (32) 295 2329
www.observatorioatacama.com
Paquetes de tres noches por 360 dólares.
COPIAPÓ
HOTEL CHAGALL
O’higgins 760
T. 56 (52) 213 775
F. 56 (52) 211 527
www.chagall.cl
Habitaciones dobles desde 74 dólares.
HOTEL LA CASONA
O’Higgins 150
T. y F. 56 (52) 217 278
www.lacasonahotel.cl
Habitaciones dobles desde 51 dólares.
LA SERENA HOTEL COSTA REAL
Francisco de Aguirre 170
T. 56 (51) 221 010
www.hotelcostareal.cl
HOTEL LA SERENA CLUB RESORT
Av. del Mar 1000
T. 56 (51) 221 262
F. 56 (51) 217 130
www.laserenaclubresort.cl
AGENCIAS QUE OFRECEN RECORRIDOS
www.paredsur.cl
www.ingservtur.cl
www.elquitour.cl
www.abtao.cl
www.visitchile.com
www.ecoaustralchile.com
MIENTRAS TANTO
FESTIVAL ARTÍSTICO INTERNACIONAL
Melbourne, Australia
www.melbournefestival.com.au
Obras de teatro, conciertos y performances de vanguardia de todo el mundo se representan en este vanguardista festival australiano.
CATALUÑA EN FRANKFURT
Frankfurt, Alemania del 9 al 14 de octubre
www.frankfurt-book-fair.com
La feria del libro más importante de Europa, cuya extensión de 2500 metros, no deja de asombrar y representa un reto para los visitantes. En esta ocasión tendrá a la cultura catalana como tema central.
OKTOBERFEST
Del 13 de septiembre al 3 de octubre
www.oktoberfest.de
Comenzó en 1810 como el festejo del matrimonio entre el príncipe Ludwig y la princesa Teresa. Ahora es una de las celebraciones más famosas de Alemania, en parte, porque implica cantidades industriales de cerveza y porque ocupa grandes espacios al aire libre.























