Septiembre, los viñedos de Borgoña
Un par de horas en coche desde París bastan para encontrarse en el corazón de la Francia rural y, en el mes de septiembre, los viñedos productores de algunos vinos más codiciados del mundo —Romanée Conti, Pommard, Volnay, Meursault, Clos Vougeot, Montrachet— cobran una vida muy particular con la llegada de los recolectores. Quienes visitan la región en esta época pueden ser testigos de todas las tradiciones —y el duro trabajo— de la cosecha, ver las uvas llegar a las prensas, probar y comprar vinos directamente de los productores.
A diferencia de Burdeos, su gran rival, donde se necesitan citas para visitar las bodegas, la mayoría muy comerciales, Borgoña se compone principalmente de familias productoras independientes que han sido dueñas de sus parcelas durante siglos, y tienen tradición única de recibir a los visitantes en sus bodegas subterráneas. Lo que es más, muchos vignerons (vinicultores) han abierto sus propios bed and breakfasts, y quedarse en ellos durante la cosecha puede hacerlo sentir a uno parte de la vendimia del año.
Borgoña también se conoce como la capital de la cocina francesa, título que se aplica lo mismo a los restaurantes gourmet con varias estrellas Michelin que a los deliciosos platillos terroir (regionales), como el boeuf bourguignon (fondue de carne), los escargots (caracoles a la mantequilla y al ajo) o el coq au vin (un estofado de “gallo” al vino tinto), servidos en rústicos bistros a precios bastante accesibles.
Y lo mismo sucede con los viñedos. Un día se puede visitar un majestuoso château productor de vinos de renombre seriamente caros y, el siguiente, descubrir una minúscula bodega en el mismo pueblo, sin el nombre ni el prestigio del anterior, pero con un vino igual de maravilloso y a un precio razonable.
LA TEMPORADA
El periodo exacto de las vendimias cambia ligeramente cada año en función del clima y de cómo las viñas han madurado, además de que cada productor decide cuándo llamar a sus recolectores y comenzar el ritual anual. Esto significa que básicamente durante todo el mes es posible ver una cosecha en alguna parte, aunque el periodo más común es del 15 al 30 de septiembre.
Una de las razones por las cuales los vinos de Borgoña gozan de tan alta estima es que la tradición de recoger a mano se sigue de manera meticulosa para asegurar la más alta calidad. En lugar de máquinas, encontrará grupos de gente seleccionando las uvas cuidadosamente, llevándolas en grandes charolas metálicas a una selección que determinará cuáles son las mejores, las que ameritan pasar a las prensas.
La belleza de manejar por los viñedos en esta época es que siempre se encuentra algo diferente. De cuando en cuando, los recolectores se toman un descanso y se reúnen alrededor de una mesa improvisada para un tentempié al aire libre, con baguettes rellenas de jamón, paté y quesos, y algunas botellas de vino, aunque sean las 9 de la mañana. En las noches cada bar y bistro de pueblo se llena de bulliciosos colectores, que se relajan al fin tras haber pasado el día doblados cortando las uvas.
LA RUTA
Desde París, lo más eficiente es tomar la Autoroute du Soleil, la A6, pero desde la autopista no pueden apreciarse bien los paisajes, de modo que 150 kilómetros más adelante hay que tomar la salida hacia Avallon, e inmediatamente después seguir las señales hacia Saulieu en la antigua Route Nationale 6. Esto ya es Borgoña, aunque no los famosos viñedos, sino el hermoso bosque de Morvan, cuya ciudad principal, Saulieu, es uno de los templos gastronómicos de Francia. Puede pasar la noche ahí en el histórico y lujoso hotel y restaurante Relais Bernard Loiseau (3 estrellas Michelin), donde deberá pagar 170 euros por un menú de degustación, o, justo al lado, en el mucho más económico Borne Imperiale, cuyo chef, Jean Berteau, se especializa en sustanciosos platillos de Borgoña, como el jambonneau (la parte del cerdo que está justo abajo del jamón), o un pollo cocinado durante siete horas en una olla de barro.
A media hora de Saulieu el paisaje boscoso se termina y le deja su lugar a las colinas cubiertas de viñedos. Es la región vinícola de Borgoña, que comienza con los pueblos que le han dado su nombre a dos de los vinos más codiciados del mundo, Pouligny-Montrachet y Chassagne-Montrachet.
Si el presupuesto lo permite, para explorar los viñedos de Montrachet vale la pena quedarse en el encantador hotel de uno de los chefs más famosos de Borgoña, Jacques Lameloise. Si no, está el pueblo de La Rochepot, donde la esposa y la hija del productor local Lucienne Fouquerand operan cada una un bed and breakfast. El pueblo yace a la sombra de un castillo y sus vinos son poco conocidos pero excelentes.
Y está el grandioso Château de Melin, donde la anfitriona Helen Derats alquila suntuosos cuartos, mientras su esposo invita a los huéspedes a probar sus vinos en la bodega medieval.
Degustar los famosos vinos de Chassagne y Pouligny es una ocasión sumamente memorable, en especial en La Table d’Olivier, donde por 30 euros, el productor Olivier Flaive ofrece una deliciosa comida acompañada de media docena de sus excelentes cosechas.
HACIA TIERRA DE CHÂTEAUX
Los pueblos de Meursault, Pommard y Volnay tienen algunos de los más hermosos châteaux en los viñedos de Borgoña, pero con el paso de los años, los turistas se han aprovechado demasiado de las degustaciones gratuitas, por lo que ahora los visitantes deben pagar 15 euros por el recorrido. En el caso del Château de Meursault vale la pena, pues las bodegas son simplemente magníficas —un laberinto subterráneo con cientos de miles de botellas añejándose lentamente—, y la degustación es generosa y de alta calidad. El Château de Pommard, en cambio, puede evitarse, pues sus vinos son desesperadamente caros. De hecho, ésta es la oportunidad para probar suerte con los productores pequeños.
Volnay es romántico y pintoresco, situado sobre una colina con vistas panorámicas de los viñedos. En la plaza principal hay que detenerse en la bodega de Georges Glantenay. Tiene apenas unas cuantas hectáreas, pero sus fabulosos vinos son una ganga para traerse a casa. Y lo mismo sucede en el amigable bed and breakfast de Thierry Violot-Guillemard, en el pueblo vecino de Pommard. El hombre vive (justificadamente) orgulloso de sus vendimias, y una degustación nocturna en su bodega iluminada con velas puede convertirse en una ocasión inolvidable si se le ocurre sorprender a sus visitantes y abrir algunas botellas empolvadas, guardadas desde hace diez o doce años.
Y quien se hospeda con Thierry y su encantadora esposa Estelle durante la cosecha puede unirse a los recolectores a la hora de la cena e incluso pasar el día recogiendo uvas con ellos, espalda adolorida de por medio.
Después de Pommard, los viñedos desaparecen brevemente al pasar por los suburbios de Beaune, una ciudad que ha sido la capital de la economía vinícola de Borgoña durante milenios. El lugar está lleno de palacios suntuosos, mansiones de ricos mercaderes de vino, y el magnífico hospicio del siglo XV, un hospital de caridad patrocinado por una subasta anual de vino de Borgoña. También hay un excelente museo dedicado al vino, pero Beaune es mejor para pasear que para comprar, pues sus precios son considerablemente más altos que si uno va directamente con el productor.
Por eso conviene reservar un cuarto en las afueras, en la tranquila Hostellerie de Levernois, situada en un extenso parque, donde el joven y talentoso chef Vincent Maillard está a cargo del elegante restaurante. O regresar a los viñedos para hospedarse en la romántica Villa Louise, en Aloxe-Corton, uno de los pueblos más hermosos de Borgoña.
Aloxe-Corton es extraño en tanto que sus viñedos producen lo mismo tintos que blancos de gran calidad, incluido el Corton Charlemagne, el más aclamado de los vinos blancos franceses. El château del pueblo tiene un techo decorado con coloridos mosaicos de la región. La visita es imprescindible, pero para comprar es mejor dirigirse al pueblo vecino de Ladoix-Serrigny, y hacer una cita para una degustación con el productor François Capitain. Durante la cosecha, la familia emplea a unos 70 recolectores, pues sus pequeñas parcelas de viñedos cubren más de veinte tipos de vinos de Borgoña. Verá un calidoscopio de trabajadores de Canadá, el este de Europa, China, Vietnam y de toda Francia, quienes vuelven religiosamente cada año para las vendimias.
Capitain también tiene algunas cosechas de la cercana aldea de Pernand-Vergelesses, el lugar a visitar a la hora de comer para degustar la comida de Laurent Peugeot en su restaurante Le Charlemagne. Decir que el menú es una sorpresa no le hace en absoluto justicia, pues Peugeot se atreve, en lo más conservador de la campiña francesa, a proponer una impactante fusión de minimalismo japonés y comida regional de Borgoña: resulta extrañísimo encontrarse a los fornidos productores comiendo ternera cocinada a fuego lento servida con atún marinado, vinagreta de nori y frituras de harusame; o un croque monsieur de foie gras y filetes caramelizados de anguila. Pero es que tras aprender sus técnicas en Japón —y haber encontrado una esposa japonesa— Peugeot se ha ganado tanto a los locales como a los inspectores de la guía Michelin, quienes ya le dieron su primera estrella.
HOSPITALIDAD VINÍCOLA
Los viñedos vuelven a desaparecer a la altura del pueblo de Nuits Saint-Georges. Un poco más adelante están los pequeños pueblos que producen algunos de los mejores tintos del mundo. Como Vosne-Romanée, cuyos viñedos detrás de la catedral gótica son un destino de peregrinaje para los enófilos. Ahí se producen el Romanée-Conti, La Tache y Les Echezeaux and Richebourg, y a lo lejos está la magnífica fortaleza medieval de Clos Vougeot. Estos vinos rara vez se ofrecen en las degustaciones a menos que uno verdaderamente piense comprar. En cambio, varios de los productores del área han abierto sus casas como bed and breakfasts, y ésos sí son los lugares ideales para probar sus vinos.
En el cercano pueblo de Villars Fontaine, Bernard Hudelot y su esposa han transformado su château en un lujoso hospedaje, y les fascina abrir sus botellas, de modo que las degustaciones pueden durar hasta bien entrada la noche. Y si uno se queda durante las vendimias, puede terminar montado en su jeep en un recorrido por los viñedos.
Antes de llegar a Dijon, la capital de Borgoña, hay dos pueblos que ameritan la desviación: Morey-Saint-Denis y Gevrey-Chambertin. El centro social de Morey es la Boulangerie Guery, una panadería-bistrot-café de esas que están desapareciendo de la Francia rural. Puede detenerse a beber un tinto de la casa (Morey-Saint-Denis), y un copioso menu du jour de tres tiempos por 10 euros. Para la degustación, puede dirigirse al joven productor Thierry Beaumont, y pasar la noche en el rústico bed and breakfast Caveau Saint-Nicolas, a cargo de su tía.
Gevrey-Chambertin es popular entre los turistas del vino (lo que significa que muchas boutiques son demasiado caras). Pero en una de las calles escondidas vale la pena buscar la bodega del Domaine des Varolles, donde probará un extraordinario Gevrey a un precio honesto. Para cuando llegue a Gevrey-Chambertin es muy probable que el periodo de cosecha de la uva esté terminando, y que se estén llevando a cabo ya las jubilosas celebraciones de cada pueblo. Los recolectores se visten como Baco, el dios del vino, con coronas hechas de viñas y, acompañados de músicos, desfilan por los viñedos amontonados en tractores y camionetas. La velada se acompaña de una cena y una fiesta desenfrenada, conocidas como la “Paulee”, pero no hay turistas: para merecer la invitación hace falta haberse quebrado la espalda. O tener mucho carisma. O trabajar como periodista de viajes?
*Traducción de Claudia Itzkowich
GUÍA PRÁCTICA
RESTAURANTES, HOTELES
Y BED AND BREAKFASTS
RELAIS BERNARD LOISEAU
Saulieu
T. 33 (3) 8090 5353
www.bernard-loiseau.com
LA BORNE IMPERIALE
16 rue Argentine,
Saulieu
T. 33 (3) 8064 1976
www.borne-imperiale.com
HOTEL RESTAURANTE LAMELOISE
36 Place d’Armes,
Chagny
T. 33 (3) 8587 6565
www.lameloise.fr
LUCIENNE FOUQUERAND
Rue de l’Orme,
La Rochepot
T. 33 (3) 8021 7280
CHÂTEAU DE MELIN
Hameau de Melin,
Auxey-Duresses
T. 33 (3) 8021 2129
http://chateaumelin.free.fr
LES NUITS DE SAINT-JEAN
Rue Sainte-Marguerite,
Pommard
T. 33 (3) 8022 4998
www.violot-guillemard.fr
HOSTELLERIE DE LEVERNOIS
Levernois, Beaune
T. 33 (3) 8024 7358
www.levernois.com
RESTAURANT LE CHARMELAGNE
Route de Vergelesses,
Pernand-Vergelesses
T. 33 (3) 8021 5145
www.lecharlemagne.fr
CHÂTEAU DE VILLARS FONTAINE
Villars-Fontaine
T. 33 (3) 8062 3194
www.domainedemontmain.fr
CAVEAU SAINT-NICOLAS
13 rue Haute,
Morey-Saint-Denis
T. 33 (3) 8058 5183
www.le-saint-nicolas.com
LA TABLE D’OLIVIER
Place du Monument,
Puligny-Montrachet
T. 33 (3) 8021 3765
www.olivier-leflaive.com
VILLA LOUISE
9 rue Franche, Aloxe Corton
T. 33 (3) 8026 4670
www.hotel-villa-louise.fr
BOULANGERIE GUERY
Morey-Saint-Denis
T. 33 (3) 8034 3271
VINICULTORES CHÂTEAU DE MEURSAULT
Meursault
T. 33 (3) 8026 2275
www.chateau-meursault.com
DOMAINE GEORGES GLANTENAY ET FILS
Rue de la Barre, Volnay
T. 33 (3) 8021 6182
MAISON CAPITAIN-GAGNEROT
38 rue de Dijon,
Ladoix-Serrigny
T. 33 (3) 8026 4136
www.capitain-gagnerot.com
DOMAINE DES VAROILLES
Gevrey-Chambertin
T. 33 (3) 8034 3030
www.domaine-varoilles.com
MIENTRAS TANTO
FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE
Toronto, Canadá
Del 6 al 15 de septiembre 2005
www.tiffg.ca
El final de verano no es sólo la mejor época para visitar los lagos y cascadas de la provincia de Ontario, en Canadá, sino también para ver algunas de las mejores películas de vanguardia en el festival de cine en su capital, la divertida ciudad de Toronto.
FASHION WEEK LONDRES
Septiembre;
www.londonfashionweek.co.uk
Desfiles glamorosos dignos de la capital inglesa, suceden durante este mes en el marco del edificio que alberga el hermoso Museo de Historia Natural de Londres.
FLAMENCO 2007
27 de agosto al 23 de septiembre
www.flamencofestival.info
Las tradiciones musicales del sur de España pueden disfrutarse en un nuevo espacio en la provincia de Málaga, que será sede de la segunda edición del Festival Flamenco 2007.
A diferencia de Burdeos, su gran rival, donde se necesitan citas para visitar las bodegas, la mayoría muy comerciales, Borgoña se compone principalmente de familias productoras independientes que han sido dueñas de sus parcelas durante siglos, y tienen tradición única de recibir a los visitantes en sus bodegas subterráneas. Lo que es más, muchos vignerons (vinicultores) han abierto sus propios bed and breakfasts, y quedarse en ellos durante la cosecha puede hacerlo sentir a uno parte de la vendimia del año.
Borgoña también se conoce como la capital de la cocina francesa, título que se aplica lo mismo a los restaurantes gourmet con varias estrellas Michelin que a los deliciosos platillos terroir (regionales), como el boeuf bourguignon (fondue de carne), los escargots (caracoles a la mantequilla y al ajo) o el coq au vin (un estofado de “gallo” al vino tinto), servidos en rústicos bistros a precios bastante accesibles.
Y lo mismo sucede con los viñedos. Un día se puede visitar un majestuoso château productor de vinos de renombre seriamente caros y, el siguiente, descubrir una minúscula bodega en el mismo pueblo, sin el nombre ni el prestigio del anterior, pero con un vino igual de maravilloso y a un precio razonable.
LA TEMPORADA
El periodo exacto de las vendimias cambia ligeramente cada año en función del clima y de cómo las viñas han madurado, además de que cada productor decide cuándo llamar a sus recolectores y comenzar el ritual anual. Esto significa que básicamente durante todo el mes es posible ver una cosecha en alguna parte, aunque el periodo más común es del 15 al 30 de septiembre.
Una de las razones por las cuales los vinos de Borgoña gozan de tan alta estima es que la tradición de recoger a mano se sigue de manera meticulosa para asegurar la más alta calidad. En lugar de máquinas, encontrará grupos de gente seleccionando las uvas cuidadosamente, llevándolas en grandes charolas metálicas a una selección que determinará cuáles son las mejores, las que ameritan pasar a las prensas.
La belleza de manejar por los viñedos en esta época es que siempre se encuentra algo diferente. De cuando en cuando, los recolectores se toman un descanso y se reúnen alrededor de una mesa improvisada para un tentempié al aire libre, con baguettes rellenas de jamón, paté y quesos, y algunas botellas de vino, aunque sean las 9 de la mañana. En las noches cada bar y bistro de pueblo se llena de bulliciosos colectores, que se relajan al fin tras haber pasado el día doblados cortando las uvas.
LA RUTA
Desde París, lo más eficiente es tomar la Autoroute du Soleil, la A6, pero desde la autopista no pueden apreciarse bien los paisajes, de modo que 150 kilómetros más adelante hay que tomar la salida hacia Avallon, e inmediatamente después seguir las señales hacia Saulieu en la antigua Route Nationale 6. Esto ya es Borgoña, aunque no los famosos viñedos, sino el hermoso bosque de Morvan, cuya ciudad principal, Saulieu, es uno de los templos gastronómicos de Francia. Puede pasar la noche ahí en el histórico y lujoso hotel y restaurante Relais Bernard Loiseau (3 estrellas Michelin), donde deberá pagar 170 euros por un menú de degustación, o, justo al lado, en el mucho más económico Borne Imperiale, cuyo chef, Jean Berteau, se especializa en sustanciosos platillos de Borgoña, como el jambonneau (la parte del cerdo que está justo abajo del jamón), o un pollo cocinado durante siete horas en una olla de barro.
A media hora de Saulieu el paisaje boscoso se termina y le deja su lugar a las colinas cubiertas de viñedos. Es la región vinícola de Borgoña, que comienza con los pueblos que le han dado su nombre a dos de los vinos más codiciados del mundo, Pouligny-Montrachet y Chassagne-Montrachet.
Si el presupuesto lo permite, para explorar los viñedos de Montrachet vale la pena quedarse en el encantador hotel de uno de los chefs más famosos de Borgoña, Jacques Lameloise. Si no, está el pueblo de La Rochepot, donde la esposa y la hija del productor local Lucienne Fouquerand operan cada una un bed and breakfast. El pueblo yace a la sombra de un castillo y sus vinos son poco conocidos pero excelentes.
Y está el grandioso Château de Melin, donde la anfitriona Helen Derats alquila suntuosos cuartos, mientras su esposo invita a los huéspedes a probar sus vinos en la bodega medieval.
Degustar los famosos vinos de Chassagne y Pouligny es una ocasión sumamente memorable, en especial en La Table d’Olivier, donde por 30 euros, el productor Olivier Flaive ofrece una deliciosa comida acompañada de media docena de sus excelentes cosechas.
HACIA TIERRA DE CHÂTEAUX
Los pueblos de Meursault, Pommard y Volnay tienen algunos de los más hermosos châteaux en los viñedos de Borgoña, pero con el paso de los años, los turistas se han aprovechado demasiado de las degustaciones gratuitas, por lo que ahora los visitantes deben pagar 15 euros por el recorrido. En el caso del Château de Meursault vale la pena, pues las bodegas son simplemente magníficas —un laberinto subterráneo con cientos de miles de botellas añejándose lentamente—, y la degustación es generosa y de alta calidad. El Château de Pommard, en cambio, puede evitarse, pues sus vinos son desesperadamente caros. De hecho, ésta es la oportunidad para probar suerte con los productores pequeños.
Volnay es romántico y pintoresco, situado sobre una colina con vistas panorámicas de los viñedos. En la plaza principal hay que detenerse en la bodega de Georges Glantenay. Tiene apenas unas cuantas hectáreas, pero sus fabulosos vinos son una ganga para traerse a casa. Y lo mismo sucede en el amigable bed and breakfast de Thierry Violot-Guillemard, en el pueblo vecino de Pommard. El hombre vive (justificadamente) orgulloso de sus vendimias, y una degustación nocturna en su bodega iluminada con velas puede convertirse en una ocasión inolvidable si se le ocurre sorprender a sus visitantes y abrir algunas botellas empolvadas, guardadas desde hace diez o doce años.
Y quien se hospeda con Thierry y su encantadora esposa Estelle durante la cosecha puede unirse a los recolectores a la hora de la cena e incluso pasar el día recogiendo uvas con ellos, espalda adolorida de por medio.
Después de Pommard, los viñedos desaparecen brevemente al pasar por los suburbios de Beaune, una ciudad que ha sido la capital de la economía vinícola de Borgoña durante milenios. El lugar está lleno de palacios suntuosos, mansiones de ricos mercaderes de vino, y el magnífico hospicio del siglo XV, un hospital de caridad patrocinado por una subasta anual de vino de Borgoña. También hay un excelente museo dedicado al vino, pero Beaune es mejor para pasear que para comprar, pues sus precios son considerablemente más altos que si uno va directamente con el productor.
Por eso conviene reservar un cuarto en las afueras, en la tranquila Hostellerie de Levernois, situada en un extenso parque, donde el joven y talentoso chef Vincent Maillard está a cargo del elegante restaurante. O regresar a los viñedos para hospedarse en la romántica Villa Louise, en Aloxe-Corton, uno de los pueblos más hermosos de Borgoña.
Aloxe-Corton es extraño en tanto que sus viñedos producen lo mismo tintos que blancos de gran calidad, incluido el Corton Charlemagne, el más aclamado de los vinos blancos franceses. El château del pueblo tiene un techo decorado con coloridos mosaicos de la región. La visita es imprescindible, pero para comprar es mejor dirigirse al pueblo vecino de Ladoix-Serrigny, y hacer una cita para una degustación con el productor François Capitain. Durante la cosecha, la familia emplea a unos 70 recolectores, pues sus pequeñas parcelas de viñedos cubren más de veinte tipos de vinos de Borgoña. Verá un calidoscopio de trabajadores de Canadá, el este de Europa, China, Vietnam y de toda Francia, quienes vuelven religiosamente cada año para las vendimias.
Capitain también tiene algunas cosechas de la cercana aldea de Pernand-Vergelesses, el lugar a visitar a la hora de comer para degustar la comida de Laurent Peugeot en su restaurante Le Charlemagne. Decir que el menú es una sorpresa no le hace en absoluto justicia, pues Peugeot se atreve, en lo más conservador de la campiña francesa, a proponer una impactante fusión de minimalismo japonés y comida regional de Borgoña: resulta extrañísimo encontrarse a los fornidos productores comiendo ternera cocinada a fuego lento servida con atún marinado, vinagreta de nori y frituras de harusame; o un croque monsieur de foie gras y filetes caramelizados de anguila. Pero es que tras aprender sus técnicas en Japón —y haber encontrado una esposa japonesa— Peugeot se ha ganado tanto a los locales como a los inspectores de la guía Michelin, quienes ya le dieron su primera estrella.
HOSPITALIDAD VINÍCOLA
Los viñedos vuelven a desaparecer a la altura del pueblo de Nuits Saint-Georges. Un poco más adelante están los pequeños pueblos que producen algunos de los mejores tintos del mundo. Como Vosne-Romanée, cuyos viñedos detrás de la catedral gótica son un destino de peregrinaje para los enófilos. Ahí se producen el Romanée-Conti, La Tache y Les Echezeaux and Richebourg, y a lo lejos está la magnífica fortaleza medieval de Clos Vougeot. Estos vinos rara vez se ofrecen en las degustaciones a menos que uno verdaderamente piense comprar. En cambio, varios de los productores del área han abierto sus casas como bed and breakfasts, y ésos sí son los lugares ideales para probar sus vinos.
En el cercano pueblo de Villars Fontaine, Bernard Hudelot y su esposa han transformado su château en un lujoso hospedaje, y les fascina abrir sus botellas, de modo que las degustaciones pueden durar hasta bien entrada la noche. Y si uno se queda durante las vendimias, puede terminar montado en su jeep en un recorrido por los viñedos.
Antes de llegar a Dijon, la capital de Borgoña, hay dos pueblos que ameritan la desviación: Morey-Saint-Denis y Gevrey-Chambertin. El centro social de Morey es la Boulangerie Guery, una panadería-bistrot-café de esas que están desapareciendo de la Francia rural. Puede detenerse a beber un tinto de la casa (Morey-Saint-Denis), y un copioso menu du jour de tres tiempos por 10 euros. Para la degustación, puede dirigirse al joven productor Thierry Beaumont, y pasar la noche en el rústico bed and breakfast Caveau Saint-Nicolas, a cargo de su tía.
Gevrey-Chambertin es popular entre los turistas del vino (lo que significa que muchas boutiques son demasiado caras). Pero en una de las calles escondidas vale la pena buscar la bodega del Domaine des Varolles, donde probará un extraordinario Gevrey a un precio honesto. Para cuando llegue a Gevrey-Chambertin es muy probable que el periodo de cosecha de la uva esté terminando, y que se estén llevando a cabo ya las jubilosas celebraciones de cada pueblo. Los recolectores se visten como Baco, el dios del vino, con coronas hechas de viñas y, acompañados de músicos, desfilan por los viñedos amontonados en tractores y camionetas. La velada se acompaña de una cena y una fiesta desenfrenada, conocidas como la “Paulee”, pero no hay turistas: para merecer la invitación hace falta haberse quebrado la espalda. O tener mucho carisma. O trabajar como periodista de viajes?
*Traducción de Claudia Itzkowich
GUÍA PRÁCTICA
RESTAURANTES, HOTELES
Y BED AND BREAKFASTS
RELAIS BERNARD LOISEAU
Saulieu
T. 33 (3) 8090 5353
www.bernard-loiseau.com
LA BORNE IMPERIALE
16 rue Argentine,
Saulieu
T. 33 (3) 8064 1976
www.borne-imperiale.com
HOTEL RESTAURANTE LAMELOISE
36 Place d’Armes,
Chagny
T. 33 (3) 8587 6565
www.lameloise.fr
LUCIENNE FOUQUERAND
Rue de l’Orme,
La Rochepot
T. 33 (3) 8021 7280
CHÂTEAU DE MELIN
Hameau de Melin,
Auxey-Duresses
T. 33 (3) 8021 2129
http://chateaumelin.free.fr
LES NUITS DE SAINT-JEAN
Rue Sainte-Marguerite,
Pommard
T. 33 (3) 8022 4998
www.violot-guillemard.fr
HOSTELLERIE DE LEVERNOIS
Levernois, Beaune
T. 33 (3) 8024 7358
www.levernois.com
RESTAURANT LE CHARMELAGNE
Route de Vergelesses,
Pernand-Vergelesses
T. 33 (3) 8021 5145
www.lecharlemagne.fr
CHÂTEAU DE VILLARS FONTAINE
Villars-Fontaine
T. 33 (3) 8062 3194
www.domainedemontmain.fr
CAVEAU SAINT-NICOLAS
13 rue Haute,
Morey-Saint-Denis
T. 33 (3) 8058 5183
www.le-saint-nicolas.com
LA TABLE D’OLIVIER
Place du Monument,
Puligny-Montrachet
T. 33 (3) 8021 3765
www.olivier-leflaive.com
VILLA LOUISE
9 rue Franche, Aloxe Corton
T. 33 (3) 8026 4670
www.hotel-villa-louise.fr
BOULANGERIE GUERY
Morey-Saint-Denis
T. 33 (3) 8034 3271
VINICULTORES CHÂTEAU DE MEURSAULT
Meursault
T. 33 (3) 8026 2275
www.chateau-meursault.com
DOMAINE GEORGES GLANTENAY ET FILS
Rue de la Barre, Volnay
T. 33 (3) 8021 6182
MAISON CAPITAIN-GAGNEROT
38 rue de Dijon,
Ladoix-Serrigny
T. 33 (3) 8026 4136
www.capitain-gagnerot.com
DOMAINE DES VAROILLES
Gevrey-Chambertin
T. 33 (3) 8034 3030
www.domaine-varoilles.com
MIENTRAS TANTO
FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE
Toronto, Canadá
Del 6 al 15 de septiembre 2005
www.tiffg.ca
El final de verano no es sólo la mejor época para visitar los lagos y cascadas de la provincia de Ontario, en Canadá, sino también para ver algunas de las mejores películas de vanguardia en el festival de cine en su capital, la divertida ciudad de Toronto.
FASHION WEEK LONDRES
Septiembre;
www.londonfashionweek.co.uk
Desfiles glamorosos dignos de la capital inglesa, suceden durante este mes en el marco del edificio que alberga el hermoso Museo de Historia Natural de Londres.
FLAMENCO 2007
27 de agosto al 23 de septiembre
www.flamencofestival.info
Las tradiciones musicales del sur de España pueden disfrutarse en un nuevo espacio en la provincia de Málaga, que será sede de la segunda edición del Festival Flamenco 2007.
- Páginas
- 1
























