Nieve, vino y buenas mesas en La Rioja
Quienes esquían están convencidos de que todo mundo tienen que entender su fascinación por la nieve. Quienes prefieren las buenas mesas nunca entenderán que alguien se salte una comida con tal de subir y bajar más veces la montaña. Por eso La Rioja, que incluye la estación de esquí de Valdezcaray, es una opción ideal para pasar las vacaciones de invierno en familia.
Por
Mari Ángeles Gallardo |
diciembre 2006-enero 2007
|
Tags:
la rioja, esqui, invierno, gastronomia, vinos, bodegas
Aunque su nombre proviene del Río Oja, La Rioja parece referirse también al color de su tierra roja privilegiada para el cultivo de la vid, que la ha convertido en la región vinícola más conocida de España. Pero además La Rioja tiene obras maravillosas de arquitectura religiosa y bodegas diseñadas por algunos de los arquitectos de vanguardia más famosos del mundo, entre ellas las de Ysios y Viña Real en Laguardia, obra del valenciano Santiago Calatrava y el arquitecto francés Philippe Mazières, respectivamente, las Bodegas Juan Alcorta en Logroño, del arquitecto riojano Ignacio Quemada, las de Baigorri del Estudio de Iñaki Aspiazu y la Ciudad del Vino de herederos del Marqués de Riscal, recién construida por el canadiense Frank Gehry. Encima, en invierno, es el entorno perfecto para practicar el alpinismo, el senderismo y el esquí: la estación invernal de Valdezcaray, a 15 kilómetros de Ezcaray, 30 de Santo Domingo de la Calzada y 50 de Haro, tiene más de 300 hectáreas de zona para esquiar con 22 kilómetros de pistas abiertas de diciembre a abril. No tiene hoteles, pero hospedarse en Ezcaray o Santo Domingo de la Calzada permite pasar el día esquiando e ir a cenar a alguno de los restaurantes memorables de estas poblaciones.
Pues esta región vinícola está bendecida con una estupenda gastronomía. Sencilla, pero preparada con las excelentes materias primas de La Rioja: el cordero es un verdadero manjar, y el cerdo y sus derivados, exquisitos. Son típicos los cocidos, ideales para el frío invernal, como las alubias con chorizo o las famosas “patatas a la riojana” elaboradas con chorizo, pimiento y laurel, y un toque de pimentón.
Los romanos fueron los que empezaron a cultivar la vid en La Rioja, pero el mayor auge de esta zona surgió a mediados del siglo XIX, a raíz de la plaga de filoxera que acabó con las vides en Francia. Entonces las bodegas de Burdeos buscaron en España vinos que pudieran vender en su país. Y algunos comerciantes de vinos de la época fundaron bodegas en Haro que existen hasta la fecha.
HACIA LA RIOJA ALTA Y LA RIOJA ALAVESA
Acertamos al elegir Haro como nuestra base, y nos alojamos a cinco kilómetros de la ciudad en la bonita Hospedería del Señorío de Casalarreina. Este encantador hotel ocupa parte de un monasterio dominico fundado en 1509. Tras una cuidada restauración, hoy ofrece quince cómodas habitaciones con baños provistos de grandes tinas de hidromasaje.
El barrio de la estación en Haro es el núcleo de algunas de las bodegas más antiguas y tradicionales de la ciudad, como las extraordinarias Cune, López de Heredia y Muga, imprescindibles todas en cualquier recorrido por esta zona.
En R. López de Heredia, fundada en 1877 por el bisabuelo de los actuales dueños, se siguen haciendo vinos a la usanza tradicional en tinas de roble de 125 años de edad y en barricas hechas en su taller de tonelería, el único en España que sigue elaborando artesanalmente todas las barricas utilizadas en la crianza de sus vinos.
Iniciamos nuestra visita en la zona de las tinas y recorrimos la bodega siguiendo el proceso de los vinos. Parece increíble que en el siglo xxi se sigan embotellando a mano las grandes reservas. Los vinos reposan durante su añejamiento en un laberinto subterráneo de galerías cavadas en la roca a partir de 1882. Y todo es natural: la temperatura en los subterráneos es de 12 grados constantes todo el año, y las telarañas son una trampa para los insectos y polillas, enemigos del vino y de los corchos. La humedad es un excelente regulador térmico y el moho, además de contribuir a mantener la bodega en un grado óptimo de humedad, es una garantía de que las botellas duermen sin ser molestadas. Por los laberintos llegamos al “cementerio” una especie de biblioteca donde se conservan botellas de todas las añadas, desde la fundación de la bodega.
Además esta bodega ofrece algo excepcional: siempre ha conservado pequeñas cantidades de botellas de las cosechas más memorables, catadas durante ocho años por un grupo de expertos, que antes de embotellarlas deciden si merecen el título de Grandes Reservas. Esta distinción sólo ha ocurrido veinte veces desde 1890. Y sus acreedoras descansan embotelladas durante otros ocho años antes de ser ofrecidas a sus clientes, a los que se las guardan en estas condiciones perfectas hasta el día en que las quieran consumir. Su Viña Tondonia es legendario, el excepcional blanco añejado tanto tiempo como el tinto.
Por la tarde, aprovechamos para visitar Santo Domingo de la Calzada, con su histórica catedral, y de allí seguimos a cenar al hotel Echaurren, en el pueblo de Ezcaray. A sólo 15 kilómetros de la estación de esquí de Valdezcaray, es una buena opción para hospedarse, y cuenta con dos restaurantes: cenamos en el de Marisa Sánchez Echaurren, de cocina tradicional. Sus croquetas de pollo y jamón son famosas, crujientes por fuera y suavecitas por dentro, y con ellas empezamos la deliciosa degustación. Seguimos con los espárragos frescos a la parrilla con vinagreta de setas, después un solomillo de rape negro con verdura fresca de temporada y salsa de queso, y unas chuletillas de cordero lechal con pimientos riojanos.
Acompañamos nuestra cena con un estupendo Barón de Chirel Reserva del 96. Los restaurantes de La Rioja ofrecen los vinos de esta denominación a precio de tienda, lo que permite saborearlos a precios razonables. De postre, una crema quemada con helado de queso acompañada de una copa de Pedro Ximénez, ese delicioso jerez que sabe a pasas.
Marisa insistió en que volviéramos, para probar la cocina creativa que prepara su hijo Francis Paniego en El Portal de Echaurren. Unos días después saboreamos la cocina que lo ha hecho acreedor a una estrella Michelin, y que es la versión moderna de la cocina riojana. Muchos consideran que su obra de arte es la merluza a la romana confitada a 45 grados sobre pimientos asados. Su menú degustación de 12 platos (75 euros) ofrece la oportunidad de saborear sus especialidades en pequeñas porciones.
Al día siguiente visitamos la Granja de Nuestra Señora de Remelluri en Labastida. Sus deliciosos vinos, hechos sólo con las mejores uvas de la finca, son afrutados y con aromas intensos gracias al microclima excepcional del que goza. Y tiene un museo donde se exhibe la historia de la finca y del vino de esta comarca de la Rioja Alavesa. En su entorno hay vestigios de poblaciones prehistóricas, romanas, visigodas, árabes y medievales que comprueban una actividad agrícola desde tiempos remotos.
Labastida fue cuna y solar del famoso cura Manuel Quintano, quien tras un viaje a Burdeos, se convirtió en el primer impulsor de la técnica bordelesa de hacer vino en La Rioja en 1786. La primera bodega de la época moderna, Marqués de Riscal, se convirtió en 1858 en la pionera de La Rioja en elaborar vinos con esa técnica, que consiste en dejar el vino en barrica de roble un tiempo antes de embotellarlo, lo que permite la evolución de los aromas naturales, a los que se suman los del propio roble.
Desde hace medio siglo, los viticultores pequeños de esta región formaron La Unión de Cosecheros de Labastida, una bodega con todos los adelantos modernos, de donde salen deliciosos vinos como el Solagüen, el Castillo de Labastida y el Manuel Quintano, su vino más prestigioso. Fue durante esta interesante visita cuando nos hicieron grandes ponderaciones de Casa Toni en San Vicente de la Sonsierra. Previa reservación, llegamos al restaurante en ese bonito pueblo de 1150 habitantes.
Creíamos habernos equivocado de lugar, pues entramos a través de un bar completamente vacío, y de allí pasamos al enorme comedor, abarrotado. Nos instalaron al fondo, en una sección de mesas elegantemente puestas. Al otro lado de una línea imaginaria estaba la sección súper poblada, con manteles de papel y comensales vestidos de overoles, que nos miraban con la misma curiosidad que nosotros los mirábamos a ellos. Mariola, encargada de la sala, nos explicó que su hermano Chuchi, el chef Jesús Saez Monje, disfruta hacer cocina creativa, pero que el negocio se sostiene gracias a las comidas corridas (15 euros) que sirven de lunes a viernes al mediodía, tanto para los viajeros como para los trabajadores de la zona. Al poco rato se vació esa sección y quedaron unas cuantas mesas ocupadas en la nuestra.
Hay servicio a la carta, pero recomiendo el menú degustación de ocho platos y tres postres (50 euros), que incluye exquisiteces como las láminas de bacalao con mango y jalea de albahaca; un milhojas de foie gras caramelizado con manzana reineta y queso de cabra, salsa de oporto y frutos secos; una versión moderna de “patatas a la riojana” consistente en una crema de papa con espuma de pimientos de piquillo y láminas crujientes de chorizo; una chuletilla de conejo empanizada con sofrito de ajos, poro frito y hierbabuena; y un pichón deshuesado al vino tinto con avellanas y setas. La pareja perfecta fue un maravilloso tinto Señorío de San Vicente 1999, de las bodegas situadas a la entrada del pueblo, que se ha convertido en uno de nuestros vinos favoritos. Y de postre, un sabroso helado de vino tinto con crema de queso y láminas de chocolate.
GUÍA PRÁCTICA
PARA ESQUIAR
ESTACIÓN DE VALDEZCARAY
www.valdezcaray.es
DÓNDE DORMIR
SEÑORÍO DE CASALARREINA
Plaza de Santo Domingo de Guzmán 6
T. 34 (941) 324 730
F. 34 (941) 324 731
www.alojamientosconencantodelarioja.com
Habitaciones dobles a partir de 140 euros, desayuno incluido.
HOTEL RESTAURANTE ECHAURREN
Héroes del Alcázar 2
T. 34 (941) 354 047
www.echaurren.com
Habitaciones dobles a partir de 80 euros.
El restaurante cierra los domingos en la noche.
DÓNDE COMER
CASA TONI
Zumalacárregui 27
San Vicente de la Sonsierra
T. 34 (941) 334 001
Cierra los domingos en la noche y los lunes.
BODEGAS
BODEGA R. LÓPEZ DE HEREDIA
www.lopezdeheredia.com
Absolutamente indispensable hacer cita para visitantes.
GRANJA DE NUESTRA SEÑORA DE REMELLURI EN LABASTIDA
www.remelluri.com
Pues esta región vinícola está bendecida con una estupenda gastronomía. Sencilla, pero preparada con las excelentes materias primas de La Rioja: el cordero es un verdadero manjar, y el cerdo y sus derivados, exquisitos. Son típicos los cocidos, ideales para el frío invernal, como las alubias con chorizo o las famosas “patatas a la riojana” elaboradas con chorizo, pimiento y laurel, y un toque de pimentón.
Los romanos fueron los que empezaron a cultivar la vid en La Rioja, pero el mayor auge de esta zona surgió a mediados del siglo XIX, a raíz de la plaga de filoxera que acabó con las vides en Francia. Entonces las bodegas de Burdeos buscaron en España vinos que pudieran vender en su país. Y algunos comerciantes de vinos de la época fundaron bodegas en Haro que existen hasta la fecha.
HACIA LA RIOJA ALTA Y LA RIOJA ALAVESA
Acertamos al elegir Haro como nuestra base, y nos alojamos a cinco kilómetros de la ciudad en la bonita Hospedería del Señorío de Casalarreina. Este encantador hotel ocupa parte de un monasterio dominico fundado en 1509. Tras una cuidada restauración, hoy ofrece quince cómodas habitaciones con baños provistos de grandes tinas de hidromasaje.
El barrio de la estación en Haro es el núcleo de algunas de las bodegas más antiguas y tradicionales de la ciudad, como las extraordinarias Cune, López de Heredia y Muga, imprescindibles todas en cualquier recorrido por esta zona.
En R. López de Heredia, fundada en 1877 por el bisabuelo de los actuales dueños, se siguen haciendo vinos a la usanza tradicional en tinas de roble de 125 años de edad y en barricas hechas en su taller de tonelería, el único en España que sigue elaborando artesanalmente todas las barricas utilizadas en la crianza de sus vinos.
Iniciamos nuestra visita en la zona de las tinas y recorrimos la bodega siguiendo el proceso de los vinos. Parece increíble que en el siglo xxi se sigan embotellando a mano las grandes reservas. Los vinos reposan durante su añejamiento en un laberinto subterráneo de galerías cavadas en la roca a partir de 1882. Y todo es natural: la temperatura en los subterráneos es de 12 grados constantes todo el año, y las telarañas son una trampa para los insectos y polillas, enemigos del vino y de los corchos. La humedad es un excelente regulador térmico y el moho, además de contribuir a mantener la bodega en un grado óptimo de humedad, es una garantía de que las botellas duermen sin ser molestadas. Por los laberintos llegamos al “cementerio” una especie de biblioteca donde se conservan botellas de todas las añadas, desde la fundación de la bodega.
Además esta bodega ofrece algo excepcional: siempre ha conservado pequeñas cantidades de botellas de las cosechas más memorables, catadas durante ocho años por un grupo de expertos, que antes de embotellarlas deciden si merecen el título de Grandes Reservas. Esta distinción sólo ha ocurrido veinte veces desde 1890. Y sus acreedoras descansan embotelladas durante otros ocho años antes de ser ofrecidas a sus clientes, a los que se las guardan en estas condiciones perfectas hasta el día en que las quieran consumir. Su Viña Tondonia es legendario, el excepcional blanco añejado tanto tiempo como el tinto.
Por la tarde, aprovechamos para visitar Santo Domingo de la Calzada, con su histórica catedral, y de allí seguimos a cenar al hotel Echaurren, en el pueblo de Ezcaray. A sólo 15 kilómetros de la estación de esquí de Valdezcaray, es una buena opción para hospedarse, y cuenta con dos restaurantes: cenamos en el de Marisa Sánchez Echaurren, de cocina tradicional. Sus croquetas de pollo y jamón son famosas, crujientes por fuera y suavecitas por dentro, y con ellas empezamos la deliciosa degustación. Seguimos con los espárragos frescos a la parrilla con vinagreta de setas, después un solomillo de rape negro con verdura fresca de temporada y salsa de queso, y unas chuletillas de cordero lechal con pimientos riojanos.
Acompañamos nuestra cena con un estupendo Barón de Chirel Reserva del 96. Los restaurantes de La Rioja ofrecen los vinos de esta denominación a precio de tienda, lo que permite saborearlos a precios razonables. De postre, una crema quemada con helado de queso acompañada de una copa de Pedro Ximénez, ese delicioso jerez que sabe a pasas.
Marisa insistió en que volviéramos, para probar la cocina creativa que prepara su hijo Francis Paniego en El Portal de Echaurren. Unos días después saboreamos la cocina que lo ha hecho acreedor a una estrella Michelin, y que es la versión moderna de la cocina riojana. Muchos consideran que su obra de arte es la merluza a la romana confitada a 45 grados sobre pimientos asados. Su menú degustación de 12 platos (75 euros) ofrece la oportunidad de saborear sus especialidades en pequeñas porciones.
Al día siguiente visitamos la Granja de Nuestra Señora de Remelluri en Labastida. Sus deliciosos vinos, hechos sólo con las mejores uvas de la finca, son afrutados y con aromas intensos gracias al microclima excepcional del que goza. Y tiene un museo donde se exhibe la historia de la finca y del vino de esta comarca de la Rioja Alavesa. En su entorno hay vestigios de poblaciones prehistóricas, romanas, visigodas, árabes y medievales que comprueban una actividad agrícola desde tiempos remotos.
Labastida fue cuna y solar del famoso cura Manuel Quintano, quien tras un viaje a Burdeos, se convirtió en el primer impulsor de la técnica bordelesa de hacer vino en La Rioja en 1786. La primera bodega de la época moderna, Marqués de Riscal, se convirtió en 1858 en la pionera de La Rioja en elaborar vinos con esa técnica, que consiste en dejar el vino en barrica de roble un tiempo antes de embotellarlo, lo que permite la evolución de los aromas naturales, a los que se suman los del propio roble.
Desde hace medio siglo, los viticultores pequeños de esta región formaron La Unión de Cosecheros de Labastida, una bodega con todos los adelantos modernos, de donde salen deliciosos vinos como el Solagüen, el Castillo de Labastida y el Manuel Quintano, su vino más prestigioso. Fue durante esta interesante visita cuando nos hicieron grandes ponderaciones de Casa Toni en San Vicente de la Sonsierra. Previa reservación, llegamos al restaurante en ese bonito pueblo de 1150 habitantes.
Creíamos habernos equivocado de lugar, pues entramos a través de un bar completamente vacío, y de allí pasamos al enorme comedor, abarrotado. Nos instalaron al fondo, en una sección de mesas elegantemente puestas. Al otro lado de una línea imaginaria estaba la sección súper poblada, con manteles de papel y comensales vestidos de overoles, que nos miraban con la misma curiosidad que nosotros los mirábamos a ellos. Mariola, encargada de la sala, nos explicó que su hermano Chuchi, el chef Jesús Saez Monje, disfruta hacer cocina creativa, pero que el negocio se sostiene gracias a las comidas corridas (15 euros) que sirven de lunes a viernes al mediodía, tanto para los viajeros como para los trabajadores de la zona. Al poco rato se vació esa sección y quedaron unas cuantas mesas ocupadas en la nuestra.
Hay servicio a la carta, pero recomiendo el menú degustación de ocho platos y tres postres (50 euros), que incluye exquisiteces como las láminas de bacalao con mango y jalea de albahaca; un milhojas de foie gras caramelizado con manzana reineta y queso de cabra, salsa de oporto y frutos secos; una versión moderna de “patatas a la riojana” consistente en una crema de papa con espuma de pimientos de piquillo y láminas crujientes de chorizo; una chuletilla de conejo empanizada con sofrito de ajos, poro frito y hierbabuena; y un pichón deshuesado al vino tinto con avellanas y setas. La pareja perfecta fue un maravilloso tinto Señorío de San Vicente 1999, de las bodegas situadas a la entrada del pueblo, que se ha convertido en uno de nuestros vinos favoritos. Y de postre, un sabroso helado de vino tinto con crema de queso y láminas de chocolate.
GUÍA PRÁCTICA
PARA ESQUIAR
ESTACIÓN DE VALDEZCARAY
www.valdezcaray.es
DÓNDE DORMIR
SEÑORÍO DE CASALARREINA
Plaza de Santo Domingo de Guzmán 6
T. 34 (941) 324 730
F. 34 (941) 324 731
www.alojamientosconencantodelarioja.com
Habitaciones dobles a partir de 140 euros, desayuno incluido.
HOTEL RESTAURANTE ECHAURREN
Héroes del Alcázar 2
T. 34 (941) 354 047
www.echaurren.com
Habitaciones dobles a partir de 80 euros.
El restaurante cierra los domingos en la noche.
DÓNDE COMER
CASA TONI
Zumalacárregui 27
San Vicente de la Sonsierra
T. 34 (941) 334 001
Cierra los domingos en la noche y los lunes.
BODEGAS
BODEGA R. LÓPEZ DE HEREDIA
www.lopezdeheredia.com
Absolutamente indispensable hacer cita para visitantes.
GRANJA DE NUESTRA SEÑORA DE REMELLURI EN LABASTIDA
www.remelluri.com
























