
©Editorial Mapas
Música, arte y mucha calma en San Miguel de Allende
A simple vista, San Miguel de Allende puede parecer un tanto cursi, obvio. Pero basta rascar un poco sus coloridas fachadas, asomarse a través de los gruesos muros de sus edificios virreinales, y elegir bien las paradas gastronómicas y culturales para descubrir una ciudad asombrosa.
Neal Cassady, el icono de la generación beat que inspiró al héroe de la novela On the Road, de Jack Kerouac y el poema “Howl”, de Allen Ginsberg, vivió una vida improvisada y murió una noche lluviosa y fría en San Miguel de Allende. Quizá, como Edipo —cuyo oráculo le auguró que bendeciría el lugar donde muriese—, Neal Cassady bendijo esta histórica ciudad mexicana con un indeleble destino norteamericano.
Decenas de miles de estadounidenses se han instalado en este sitio que consideran una meca artística e histórica, y una de las manifestaciones más interesantes de su presencia es el cada vez más rico movimiento de jazz de San Miguel.
Uno de sus epicentros es el restaurante y bar Tío Lucas, frente al Teatro Ángela Peralta, donde se toca jazz en vivo todas las noches. El guitarrista Ken Basman, originario de Toronto, se instala allí con la banda de la casa y excelentes músicos invitados de cuando en cuando. Basman ha estado en San Miguel por más de veinte años, gozando del aprecio por las artes que caracteriza a la ciudad. Y, a diferencia de muchos músicos de jazz, cada una de las notas que toca tiene un sentido para él, y sus composiciones son complejas e innovadoras.
Así como San Miguel de Allende le ha servido a Basman de plataforma para convertirse en un músico de clase mundial, la ciudad fue durante años el santuario del inolvidable Cantinflas, y el lugar donde maduró y dio clases el muralista David Alfaro Siqueiros: una abigarrada colonia de artistas, un poco como Tánger en su momento.
Con todo, quizá mi actividad favorita en esta ciudad sea sentarme en alguna plaza y ver pasar el mundo al ritmo lento del Bajío. El simple hecho de ver a alguien ajustarse el sombrero dice mucho del lugar.
La ciudad está fundada sobre manantiales, que, aunados a su estratégica ubicación en la ruta minera, explican por qué se erigió una ciudad tan próspera precisamente en este lugar. La arquitectura es asombrosa. Lo más llamativo —y atípico— es la parroquia, o Iglesia de San Miguel Arcángel, rediseñada a principios del siglo xx, según cuenta la historia, por un maestro albañil a partir de una postal de una iglesia en Francia. Mientras que algunos repudian el alejamiento de la tradición y la forma en que el encanto colonial de la ciudad —un armónico conjunto de casas de piedra, con patios internos, ventanas enmarcadas por cantera tallada y hierro forjado, y muros que en ocasiones alcanzan los dos metros de ancho—, fue violentado con ese edificio neogótico, la parroquia se ha convertido en el símbolo visual de San Miguel. Cassady probablemente habría dicho que parece un castillo de arena escurriéndose sobre la ciudad.
San Miguel muestra algo nuevo en cada viaje, y no sólo porque la polifacética luz cambia todo el tiempo. La antigua fábrica de textiles La Aurora, por ejemplo, fue reconvertida en 2005 en centro artístico, con estudios, galerías, restaurante y bar de vinos. Muchos de los artistas son extranjeros, pero algunas de las galerías ofrecen también obra de artistas mexicanos contemporáneos, como la Galería Aurora, que se dedica principalmente a promover artistas emergentes de San Miguel de Allende. Por todo el complejo, las viejas máquinas irrumpen como fantasmas de la Revolución Industrial.
En mi primer viaje a la ciudad, tenía veinte años y era imposiblemente inocente. Camino a Real de Catorce, debía transferir del autobús al tren en la estación de San Miguel. Era el inicio de otra revolución, la del Ejército Zapatista en enero de 1994, y la ruta más directa y barata hacia el norte se volvió muy popular de un instante a otro entre los viajeros y los precavidos en extremo. No hubo asientos, pero sí masas de gente que cantaba corridos, vendía tortas o leía... que hablaba de revolución y de llegar a Estados Unidos antes de que México explotara. Pero San Miguel estaba tan pacífica, adormecida e inmutable como siempre.
Llegar desde la Ciudad de México también es toda una experiencia: la ciudad se despliega abajo, en el valle, cuando uno se acerca desde la carretera. Vale la pena detenerse en el mirador para disfrutar la vista y darse una idea de la escala de la ciudad, que es grande, pero no demasiado. Muchos de sus jardines sirven como santuarios de aves tropicales, debido a que los manantiales dan a la ciudad una flora privilegiada.
Por eso, otra de las visitas obligadas es el Charco del Ingenio, un parque de más de cien hectáreas de tierra protegida, donde coexisten plantas de todo México reunidas gracias a una cooperativa de jóvenes locales, apasionados de la flora. La colección de especies mexicanas en peligro de extinción es el mayor orgullo del sitio. Y pasando el jardín está el Parque Nacional, con acceso para automóviles y sitios para acampar.
Desde su parte más elevada se alcanza a ver la luz caer sobre el valle y las vastas planicies hacia Guanajuato, y entonces es fácil imaginar el lugar en los tiempos en que Allende se encontró con el cura Hidalgo para orquestar la más crucial de las revoluciones que ha conocido San Miguel —y la que cimentó el futuro de México como estado soberano—. Declarada Monumento Nacional por el gobierno mexicano en 1926, San Miguel de Allende ha conservado gran parte de su estética virreinal, al tiempo que permite que las nuevas generaciones la sigan impregnando de sus talentos e historias.
GUÍA PRÁCTICA
CUÁNDO IR
El invierno es una muy buena época para visitar la ciudad: de día la temperatura es de unos 24 grados y, por la noche, puede bajar a los 7 grados; el clima perfecto para acostarse a dormir con la chimenea encendida. También, a finales de enero la ciudad celebra con desfiles y conciertos la fecha de nacimiento de Ignacio Allende, una de las figuras clave en la Independencia de México.
DÓNDE DORMIR
CASA ROSADA
Cuna de Allende 12
T. (415) 152 0382
F. (415) 152 8123
www.casarosadahotel.com
Habitaciones desde 1950 pesos.
Este hermoso hotel ocupa una hermosa casa de cal y canto que comenzó a construirse en el siglo xviii y funcionó como “hospital de naturales” durante el virreinato. De hecho, los muros de piedra de algunas de sus habitaciones son compartidos con la Parroquia de San Miguel Arcángel. La remodelación, cuidada hasta el último detalle con antigüedades de varias partes del mundo, es realmente impecable.
CASA DE SIERRA NEVADA
Hospicio 35
T. (415) 152 7040
www.casadesierranevada.com
Habitaciones desde 3500 pesos.
Este lujoso hotel ocupa varias casas del centro, en las cuales, las coloridas habitaciones decoradas con artesanías y madera tallada se distribuyen alrededor de patios, una alberca al aire libre y un spa.
RANCHO DEL SOL DORADO
Domicilio conocido
T. (415) 153 3234
www.ranchodelsoldorado.com
Para quien desee tranquilidad, paseos a caballo y vistas a los mezquites y a la sierra de Guanajuato, este rancho en las afueras de la ciudad es una gran opción.
DÓNDE PASEAR
FÁBRICA LA AURORA
Calzada de la Aurora s/n
Lunes a viernes de 11 a 18 horas,
domingos de 11 a 14:30 horas.
JARDÍN BOTÁNICO EL CHARCO DEL INGENIO
T. (415) 154 4715
www.laneta.apc.org/charco/
Abierto todos los días de 9 a 18 horas.
Entrada general: 30 pesos; niños gratis. Descuentos a estudiantes y grupos.
DÓNDE COMER
CHAMONIX
Sollano 17
T. (415) 154 8363
Abierto de martes a sábados,
de 13 a 22 horas.
Consumo promedio de 200 pesos,
sin bebidas.
La chef Ana Lilia Galindo Chávez prepara aquí interpretaciones contemporáneas de la cocina tradicional mexicana. Su patio, en los días templados, es un sitio muy agradable para cenar.
FOOD FACTORY
Interior de la Fábrica La Aurora
T. (415) 152 3982
Abierto de martes a sábados,
de 12 a 22 horas.
Consumo promedio de 150 pesos, sin bebidas.
Allen Williams, el sobrino de la chef Ana Lilia Galindo Chávez de Chamonix, sirve en el patio de la entrada de la Fábrica La Aurora excelentes pastas y ensaladas preparadas con recetas que fusionan técnicas asiáticas, mexicanas, europeas e incluso tejanas.
AZAFRÁN
Hernández Macías 97
T. (415) 152 7482
Abierto todos los días de 13 a 22 horas.
Consumo promedio por persona de 230 pesos.
Un local minimalista que trata de romper con la estética colonial de la ciudad, para servir sofisticados platillos mediterráneos a gusto y sin distracciones.
EL CAMPANARIO
Canal 30
T. (415) 152 0775
Abierto todos los días,
excepto el jueves, de 13 a 23 horas.
Consumo promedio por persona de 300 pesos.
Es uno de esos restaurantes a los que hay que venir más por el lugar y la vista que por la comida o el servicio —está atrás del campanario de la parroquia.
EN LA NOCHE
TÍO LUCAS
Mesones 103
T. (415) 152 4996
Abierto todos los días de 12 a 24 horas.
Gran lugar para escuchar jazz, tomar cocteles e incluso cenar carnes asadas.
MAMA MÍA
Umarán 8
T. (415) 152 2063
www.mamamia.com.mx
Abierto todos los días de 8 a 1 horas.
Aquí, más que las pizzas, lo que vale la pena es el ambiente y la música en vivo de sus diferentes espacios: en una misma noche pueden ofrecer jazz, salsa o rock.
Decenas de miles de estadounidenses se han instalado en este sitio que consideran una meca artística e histórica, y una de las manifestaciones más interesantes de su presencia es el cada vez más rico movimiento de jazz de San Miguel.
Uno de sus epicentros es el restaurante y bar Tío Lucas, frente al Teatro Ángela Peralta, donde se toca jazz en vivo todas las noches. El guitarrista Ken Basman, originario de Toronto, se instala allí con la banda de la casa y excelentes músicos invitados de cuando en cuando. Basman ha estado en San Miguel por más de veinte años, gozando del aprecio por las artes que caracteriza a la ciudad. Y, a diferencia de muchos músicos de jazz, cada una de las notas que toca tiene un sentido para él, y sus composiciones son complejas e innovadoras.
Así como San Miguel de Allende le ha servido a Basman de plataforma para convertirse en un músico de clase mundial, la ciudad fue durante años el santuario del inolvidable Cantinflas, y el lugar donde maduró y dio clases el muralista David Alfaro Siqueiros: una abigarrada colonia de artistas, un poco como Tánger en su momento.
Con todo, quizá mi actividad favorita en esta ciudad sea sentarme en alguna plaza y ver pasar el mundo al ritmo lento del Bajío. El simple hecho de ver a alguien ajustarse el sombrero dice mucho del lugar.
La ciudad está fundada sobre manantiales, que, aunados a su estratégica ubicación en la ruta minera, explican por qué se erigió una ciudad tan próspera precisamente en este lugar. La arquitectura es asombrosa. Lo más llamativo —y atípico— es la parroquia, o Iglesia de San Miguel Arcángel, rediseñada a principios del siglo xx, según cuenta la historia, por un maestro albañil a partir de una postal de una iglesia en Francia. Mientras que algunos repudian el alejamiento de la tradición y la forma en que el encanto colonial de la ciudad —un armónico conjunto de casas de piedra, con patios internos, ventanas enmarcadas por cantera tallada y hierro forjado, y muros que en ocasiones alcanzan los dos metros de ancho—, fue violentado con ese edificio neogótico, la parroquia se ha convertido en el símbolo visual de San Miguel. Cassady probablemente habría dicho que parece un castillo de arena escurriéndose sobre la ciudad.
San Miguel muestra algo nuevo en cada viaje, y no sólo porque la polifacética luz cambia todo el tiempo. La antigua fábrica de textiles La Aurora, por ejemplo, fue reconvertida en 2005 en centro artístico, con estudios, galerías, restaurante y bar de vinos. Muchos de los artistas son extranjeros, pero algunas de las galerías ofrecen también obra de artistas mexicanos contemporáneos, como la Galería Aurora, que se dedica principalmente a promover artistas emergentes de San Miguel de Allende. Por todo el complejo, las viejas máquinas irrumpen como fantasmas de la Revolución Industrial.
En mi primer viaje a la ciudad, tenía veinte años y era imposiblemente inocente. Camino a Real de Catorce, debía transferir del autobús al tren en la estación de San Miguel. Era el inicio de otra revolución, la del Ejército Zapatista en enero de 1994, y la ruta más directa y barata hacia el norte se volvió muy popular de un instante a otro entre los viajeros y los precavidos en extremo. No hubo asientos, pero sí masas de gente que cantaba corridos, vendía tortas o leía... que hablaba de revolución y de llegar a Estados Unidos antes de que México explotara. Pero San Miguel estaba tan pacífica, adormecida e inmutable como siempre.
Llegar desde la Ciudad de México también es toda una experiencia: la ciudad se despliega abajo, en el valle, cuando uno se acerca desde la carretera. Vale la pena detenerse en el mirador para disfrutar la vista y darse una idea de la escala de la ciudad, que es grande, pero no demasiado. Muchos de sus jardines sirven como santuarios de aves tropicales, debido a que los manantiales dan a la ciudad una flora privilegiada.
Por eso, otra de las visitas obligadas es el Charco del Ingenio, un parque de más de cien hectáreas de tierra protegida, donde coexisten plantas de todo México reunidas gracias a una cooperativa de jóvenes locales, apasionados de la flora. La colección de especies mexicanas en peligro de extinción es el mayor orgullo del sitio. Y pasando el jardín está el Parque Nacional, con acceso para automóviles y sitios para acampar.
Desde su parte más elevada se alcanza a ver la luz caer sobre el valle y las vastas planicies hacia Guanajuato, y entonces es fácil imaginar el lugar en los tiempos en que Allende se encontró con el cura Hidalgo para orquestar la más crucial de las revoluciones que ha conocido San Miguel —y la que cimentó el futuro de México como estado soberano—. Declarada Monumento Nacional por el gobierno mexicano en 1926, San Miguel de Allende ha conservado gran parte de su estética virreinal, al tiempo que permite que las nuevas generaciones la sigan impregnando de sus talentos e historias.
GUÍA PRÁCTICA
CUÁNDO IR
El invierno es una muy buena época para visitar la ciudad: de día la temperatura es de unos 24 grados y, por la noche, puede bajar a los 7 grados; el clima perfecto para acostarse a dormir con la chimenea encendida. También, a finales de enero la ciudad celebra con desfiles y conciertos la fecha de nacimiento de Ignacio Allende, una de las figuras clave en la Independencia de México.
DÓNDE DORMIR
CASA ROSADA
Cuna de Allende 12
T. (415) 152 0382
F. (415) 152 8123
www.casarosadahotel.com
Habitaciones desde 1950 pesos.
Este hermoso hotel ocupa una hermosa casa de cal y canto que comenzó a construirse en el siglo xviii y funcionó como “hospital de naturales” durante el virreinato. De hecho, los muros de piedra de algunas de sus habitaciones son compartidos con la Parroquia de San Miguel Arcángel. La remodelación, cuidada hasta el último detalle con antigüedades de varias partes del mundo, es realmente impecable.
CASA DE SIERRA NEVADA
Hospicio 35
T. (415) 152 7040
www.casadesierranevada.com
Habitaciones desde 3500 pesos.
Este lujoso hotel ocupa varias casas del centro, en las cuales, las coloridas habitaciones decoradas con artesanías y madera tallada se distribuyen alrededor de patios, una alberca al aire libre y un spa.
RANCHO DEL SOL DORADO
Domicilio conocido
T. (415) 153 3234
www.ranchodelsoldorado.com
Para quien desee tranquilidad, paseos a caballo y vistas a los mezquites y a la sierra de Guanajuato, este rancho en las afueras de la ciudad es una gran opción.
DÓNDE PASEAR
FÁBRICA LA AURORA
Calzada de la Aurora s/n
Lunes a viernes de 11 a 18 horas,
domingos de 11 a 14:30 horas.
JARDÍN BOTÁNICO EL CHARCO DEL INGENIO
T. (415) 154 4715
www.laneta.apc.org/charco/
Abierto todos los días de 9 a 18 horas.
Entrada general: 30 pesos; niños gratis. Descuentos a estudiantes y grupos.
DÓNDE COMER
CHAMONIX
Sollano 17
T. (415) 154 8363
Abierto de martes a sábados,
de 13 a 22 horas.
Consumo promedio de 200 pesos,
sin bebidas.
La chef Ana Lilia Galindo Chávez prepara aquí interpretaciones contemporáneas de la cocina tradicional mexicana. Su patio, en los días templados, es un sitio muy agradable para cenar.
FOOD FACTORY
Interior de la Fábrica La Aurora
T. (415) 152 3982
Abierto de martes a sábados,
de 12 a 22 horas.
Consumo promedio de 150 pesos, sin bebidas.
Allen Williams, el sobrino de la chef Ana Lilia Galindo Chávez de Chamonix, sirve en el patio de la entrada de la Fábrica La Aurora excelentes pastas y ensaladas preparadas con recetas que fusionan técnicas asiáticas, mexicanas, europeas e incluso tejanas.
AZAFRÁN
Hernández Macías 97
T. (415) 152 7482
Abierto todos los días de 13 a 22 horas.
Consumo promedio por persona de 230 pesos.
Un local minimalista que trata de romper con la estética colonial de la ciudad, para servir sofisticados platillos mediterráneos a gusto y sin distracciones.
EL CAMPANARIO
Canal 30
T. (415) 152 0775
Abierto todos los días,
excepto el jueves, de 13 a 23 horas.
Consumo promedio por persona de 300 pesos.
Es uno de esos restaurantes a los que hay que venir más por el lugar y la vista que por la comida o el servicio —está atrás del campanario de la parroquia.
EN LA NOCHE
TÍO LUCAS
Mesones 103
T. (415) 152 4996
Abierto todos los días de 12 a 24 horas.
Gran lugar para escuchar jazz, tomar cocteles e incluso cenar carnes asadas.
MAMA MÍA
Umarán 8
T. (415) 152 2063
www.mamamia.com.mx
Abierto todos los días de 8 a 1 horas.
Aquí, más que las pizzas, lo que vale la pena es el ambiente y la música en vivo de sus diferentes espacios: en una misma noche pueden ofrecer jazz, salsa o rock.























