Navidad en Nueva York
Fotografía de Mauricio Carrera

Navidad en Nueva York

Hace un frío que pela y todo está más caro de lo normal. Pero los árboles están cubiertos con millones de luces, y las tiendas muestran su máximo esplendor: la época navideña es una de las más imprescindibles en Nueva York, y aquí nos propusimos llevar a nuestros lectores de la mano para gozarla a todo lo que da.
En estas épocas dan ganas —y no culpa— de hacer todas las cursilerías tradicionales: patinar en hielo en el Wollman Rink de Central Park (www.wollmanskatingrink.com), ver el árbol gigantesco del Rockefeller Center, los escaparates de Saks Fifth Avenue, conseguir boletos para el Cascanueces en Lincoln Center (www.lincolncenter.org) y para el musical navideño en Radio City Music Hall (www.radiocity.com). Si nieva, hay que tomar un caballo y dar la vuelta alrededor de Central Park, y decirle al chofer que no hable, para disfrutar del parque en silencio.

Todo Nueva York se viste de gala para la temporada, pues en cierto modo representa todo lo que es la ciudad; los focos, los restaurantes, las compras. La marea sube sobre la Quinta Avenida que se inunda de peatones cargados de paquetes. Recuerdo de niña jugar a tocar los abrigos de las señoras, siempre buscando el más suavecito.

DÓNDE COMPRAR
Si de adornos de Navidad se trata, los mejores están en el séptimo piso del almacén Bergdorf Goodman (www.bergdorfgoodman.com), siempre y cuando uno considere que 100 dólares es un precio razonable por una esfera. Una opción más económica está en Union Square, donde se instala un mercado de artesanías que tiene miles de velas, bufandas y objetos navideños.

En materia de regalos, hay que comenzar por los clásicos: Bloomingdale’s (www.bloomingdales.com), Barneys (www.barneys.com), Bergdorf, Takashimaya, Saks y Macy’s (www.macys.com) son las grandes tiendas, tienen todo, son preciosas, no hay que decir más. Hay que ir a todas, cuando menos para husmear.

Luego hay que recorrer Madison Avenue, ahí no hay que comprar (a menos que se tenga una cartera bien nutrida), sino sólo ver las tiendas. Etro, Gucci, Hermés, Carolina Herrera son como museos de tan lindas.

Las llamadas Flagship Stores, cuya visita también recomiendo, son las tiendas principales de alguna marca, como las de Nike y Sony en la Calle 57, la de Apple en SoHo y en la Quinta Avenida, la de Tiffany por supuesto, y la de Ralph Lauren.

Pero si bien la zona tradicional de las grandes tiendas era Madison Avenue, desde la calle 86 hasta la 50, y la Quinta Avenida, desde la 59 hasta Saks, ahora SoHo se ha vuelto igualmente importante. La tienda principal de Prada, diseñada por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, costó 40 millones de dólares. Y ya hasta hay un Bloomingdales en SoHo. Y un H&M y un UNIQLO (el Gap de Japón). SoHo pasó de ser el territorio de las galerías y las boutiques de vanguardia, a ser un verdadero imperio comercial.

Una de mis tiendas favoritas de ahí, de las pocas donde por 10 dólares se puede salir con algo fantástico, se llama Kee’s y vende chocolates. La caja más chica (de seis chocolates), cuesta eso, pero juro que vale la pena, sobre todo con el frío; está en 80 Thompson Street.

En SoHo me encantan también las boutiques de ropa que se sale un poco de lo típico, que no se encuentra en cualquier otro lado, tiendas como Agnès B que tiene ropa francesa, Catherine Malandrino, una diseñadora local, y Shin Choi, una diseñadora coreana que tiene una calidad extraordinaria a precios no tan extraordinarios.

Para comprar ropa de descuento, están Century 21, o Daffy’s, aunque Feline’s Basment (79 y Broadway) también es buena. La mejor selección de bolsas de imitación está en Chinatown, cualquier lugar tiene las típicas, pero para las realmente buenas hay que preguntar, hacerle pensar a los vendedores que va a comprar muchas, y entonces le enseñarán bodegas secretas que tienen mejor calidad.

Y por último, lo más navideño: los juguetes. ¿Dónde compran los ayudantes de Santa Claus? Es casi obvio: FAO Shwarz (www.fao.com). Es un icono, casi lloro cuando cerró hace unos años, pero ha vuelto a abrir en todo su esplendor, con sus soldaditos cascanueces y sus dependientas princesas, y su variedad magnífica de juguetes de alta calidad. Hay un Toy’s “R” Us enorme en Time Square, 40 y Broadway, pero está igual de atascada que Shwarz, y no tiene ni un sólo juguete original o diferente. La tienda del Museo de Arte Moderno, MoMA, tiene muy divertidos y originales juguetes y probablemente la mejor selección de regalos de Navidad para todos los presupuestos. También hay una boutique en Madison Avenue que se llama The Enchanted Toy, una tienda diminuta en un segundo piso que tiene juguetes de madera y hechos a mano, muy finos, ideales para el sobrino consentido.

Hablando de niños consentidos, la tarea difícil de encontrarle un regalo a quien lo tiene todo obtiene solución en Moss, una tienda de todo tipo de maravillas prescindibles en SoHo (www.mossonline.com).

DÓNDE PASEAR
Me fascinan las tiendas, pero el shopping tiene un límite (el mío por lo general es mi cartera). Y por fortuna en Nueva York, además de comprar como loco, hay muchísimas cosas que pueden hacerse casi sin gastar. Como la inagotable selección de museos. En materia de espectáculos, los dos grandes clásicos son el Radio City Christmas Spectacular Music Hall, donde las famosas Rockettes enseñan sus piernas bien uniformadas, y el Cascanueces, esa fantasía mágica de Peter Ilyich Tchaikovsky. Además hay conciertos en iglesias, museos y parques, y performances al aire libre. Quien busque espíritu navideño en serio, podrá ver a los Niños Cantores de Viena o participar en un recorrido por el Village con música de la temporada.

Metropolitan Museum of Art
Es el rey de los museos neoyorquinos (www.met museum.org). En el patio medieval ponen un árbol decorado con ángeles preciosos y un nacimiento enorme, y varias noches de diciembre tienen un coro que da conciertos a las 18:30 y a las 20:30 horas. Y hace algunos años, el Metropolitan abrió el Petit Court Café en el primer piso. Tiene preciosas vistas al parque, y sirve un lunch ligero, sofisticado y muy rico.

Museum of Modern Art
El MoMA (53 Steet, entre la 5th y 6th Avenue) es otro de los grandes museos de la ciudad. El edificio recién remodelado permite estar adentro sin sentirse encerrado, pues gracias a sus múltiples ventanas siempre está uno rodeado por la ciudad; es perfecto si está nevando o lloviendo. Sus restaurantes son maravillosos, en especial el elegante The Modern en la planta baja.

Frick Collection
Este otro lujoso museo (www.frick.org) de la gran era de oro neoyorquina exacerba el sentimiento festivo de la temporada. Su exhibición de pinturas religiosas italianas es perfecta para la estación. Otra ventaja es que el Frick Collection está en la Calle 70 y la Quinta Avenida, la zona de las compras.

Neue Gallerie
En la misma zona, se exhibe una importante colección de los pintores austriacos Schiele y Klimt. Su restaurante es un salón de té vienés, muy acogedor para tomar un café caliente en pleno invierno, y la sopa de castañas del chef Kurt Gutenbrunner, el mismo del restaurante Wallse, no tiene descripción. Si hay un sabor navideño fuera del bacalao, los romeritos, los buñuelos y el ponche, para mí es la sopa de castaña, y no hay como un vienés para hacerla como debe de ser (www.neuegalerie.org).

Jewish Museum
Casi todos los museos están abiertos el 24 de diciembre pero cerrados el 25. El Jewish Museum (www.jewishmuseum.org) es una excelente excepción y además tiene una celebración familiar que empieza a las 11:30 horas. Si uno está en Nueva York de turista, qué mejor manera de seguir viendo la ciudad cuando casi todo lo demás, hasta las tiendas, estarán cerradas.

American Museum of Natural History

Es una de muchas opciones fantásticas para pasar tiempo con los niños. Además de tener mariposas vivas, fósiles y otras exhibiciones magníficas, siempre tiene eventos especiales de temporada (www.amnh.org).

El Bronx
En los jardines botánicos del Bronx, que están a media hora en tren o en metro de la ciudad, hay un show especial de trenes, con la ciudad de Nueva York hecha a escala (www.nybg.org). A unos pasos de ahí está el zoológico del Bronx (www.bronxzoo.com), donde cada año se hacen espectáculos de luces navideñas.

CIRCO
El Big Apple Circus (www.bigapplecircus.org) está al lado del Lincoln Center, y los miércoles, jueves y viernes en la noche el espectáculo tiene temas navideños. También están los mejores cirqueros de Australia, el Cicus Oz, en el New Victory Theater (www.newvictory.org).

DÓNDE DORMIR
El tema del hospedaje lo dejo al último por ser el más caro y también el más importante. La ciudad puede ser maravillosa, pero a menos que uno esté dispuesto a gastar de 500 a mil dólares por noche, su cuarto no va a ser maravilloso. El Carlyle (35 East 76th Street, entre Madison y Park; T. (212) 744 1600; F. (212) 717 4682; www.thecarlyle.com; habitaciones dobles en 650 dólares) es una opción razonable, pero hay que tener esa cantidad de dinero. Si no, los hoteles grandes, como el Hilton (www.hilton.com) y el Hyatt de Midtown www.grandnewyork.hyatt.com), con todo y su falta de personalidad, son una buena opción en esta temporada donde todo está tan lleno y tan caro.

En www.newyorkcityluxuryhotels.com se encuentran todavía buenas tarifas para el hotel Gansevoort (18 9th Avenue con 13th Street; T. (212) 206 6700; F. (212) 255 5858; www.hotelganse voort.com; habitaciones dobles a partir de 435 dólares), que es de los más de moda en el Meatpacking District aunque el que más recomiendo es el Righa Royal: sólo suites nuevas, grandes, con vista al Central Park, y el precio de 400 dólares no es nada malo si se considera la calidad de los cuartos (151 West 54th Street; www.rihgaroyalny.com).

Y está la opción de alquilar un departamento o un cuarto de algún neoyorquino que haya salido de vacaciones. En www.newyork.craigslist.org hay muchas opciones y aunque son arriesgadas, pueden ser las más económicas.

DÓNDE COMER
No es fácil encontrar este año restaurantes que sirvan cena de Nochebuena ni comida de Navidad, pues como el 24 cae en domingo, ha sido una buena excusa para cerrar. El Four Seasons, La Grenouille y Le Bernadin estarán cerrados tanto en Nochebuena como en Navidad. Pero el Hotel Carlyle, que es de los más elegantes y clásicos, en el área donde vive la crema y nata del viejo Nueva York, va a servir una cena de Nochebuena de tres tiempos por 95 dólares por persona, y el 25 de diciembre la comida consistirá en cuatro platillos por 110 dólares. La elegancia del lugar es sublime y también la comida.

El restaurante Tavern on the Green (Central Park West y 67th Street; T. (212) 873 3200; www.tavernonthegreen.com) busca imitarlo, y también va a servir una cena de Navidad, pero al momento de cerrar esta edición, se negaban a divulgar más información, como si fuera secreto de estado.

Para Año Nuevo hay un millón de opciones. La más fría y tradicional es ir a ver la pelota de cristal gigante en Times Square. Yo me refugiaría en un restaurante divertido como Cipriani Downtown (376 West Broadway; T. (212) 343 0999; www.cipriani.com), que con champaña y bellos italianos hasta el frío y el paso de otro año se puede celebrar

LO IMPERDIBLE
La Catedral de San Patricio, cerca del MoMA en la Quinta Avenida. Y no necesariamente para rezar, sino quizá para descansar los pies y prender una velita para un ser querido. Tienen misa de media noche el día de Navidad, y misa solemne el 25. El 12 de diciembre también tienen una gran misa para la Guadalupana que es todo un espectáculo: la gran comunidad mexicana toma cautiva la Quinta Avenida.
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