Riviera maya revisitada
Copal-Maya Spa, EcoTulum (www.maya-spa.com) Fotografía de Pierre Violle

Riviera maya revisitada

Ya casi ni es novedad que los huracanes de 2005 le vinieran bien a los hoteles del Caribe mexicano y, por lo mismo, a sus aficionados: nunca habían brotado tantas suites, tantos spas, tantos servicios de calidad al mismo tiempo. Las playas de arena blanca, agua turquesa y fresca brisa están tan bien o mejor que nunca.
Por Einar Lemus | junio 2007 | Tags: , , ,
Este preludio dramático comienza cuando la tarde declina sobre la península. Hacia el poniente, el sol se oculta tras el manglar en el extremo opuesto de la Laguna Nichupté; sobre las aceras del bulevar Kukulcán los paseantes proyectan sus largas sombras; algunas garzas planean al ras del agua; risas de muchachas se oyen a lo lejos; la brisa fresca del Mar Caribe regresa a casa para la cena. En Cancún una tarde así es casi cualquier tarde de casi cualquier día. Los elementos han hecho hábito de un cielo azul pardo y de un sol pleno, de las aguas turquesas y de la arena blanca como porcelana; así ha sido desde antes de que los mayas domeñaran la selva, desde antes que los dioses crearan al jaguar y a la serpiente. Sin embargo cada año, cada verano, vuelve también desde el mar otra deidad antigua cuya voz hoy como entonces significa viento, fuego o tormenta; la palabra huracán, de orígenes diversos, también se nutre de la aportación del maya hurankén al bestiario natural y al léxico universal, y su temporada empieza cuando se calientan las aguas de los océanos. En el año de 2005 ese dios tuvo dos manifestaciones, Emily y Wilma, que descendieron sobre la península de Yucatán y dejaron tras ellas un mensaje de destrucción que no ha sido totalmente olvidado. A dos años de distancia, Cancún sufre la suerte que antes sufrió Lisboa, Londres o San Francisco y que después sufriría Nueva Orleans; a saber, primeramente una furia natural onerosa, después el largo proceso de la reconstrucción.

Hoy, sobre ese mismo bulevar Kukulcán, pocos son los signos del paso de los huracanes por el Caribe; es más, como en el caso de Londres o San Francisco después de fuegos o terremotos, la destrucción natural se utilizó en Cancún como llamado para renovar y mejorar, como pretexto para romper con el pasado. No es poca la gente que opina que, hasta el momento del huracán, la entidad sufría un marcado descenso en su fama y un desgaste continuo en su clientela turística. Pues si bien la ciudad y los desarrollos aledaños constituían hasta el momento del meteoro una parte importantísima del sector turístico mexicano, pues representaban hasta el 40% del turismo que llegaba al país, generaban 35% de las divisas de ese rubro y eran el destino número uno del mundo en cuanto a turismo de cruceros, también es cierto que a fuerza de números la categoría de los visitantes iba poco a poco descendiendo, que la dependencia de la temporada de spring break y de su tipo particular de viajeros iba acentuándose, que el lustre natural de la región empezaba a apagarse y que se temía el inicio de una decadencia anticipada.

Emily y Wilma cambiarían totalmente la inercia de ese momento. Una vez acontecido el desastre se tomó la decisión de no repetir más de lo mismo, y edificaciones que habían sido sólo moderadamente afectadas fueron literalmente reconstruidas, sus fachadas restauradas, sus interiores rediseñados y sólo hizo falta cambiarlas de ubicación. Se le inyectó una gran cantidad de recursos al remozamiento de la ciudad y de sus atractivos naturales, se rellenaron con arena las playas que ya antes del huracán y como resultado del calentamiento global empezaban a perderse en el mar, se ampliaron las vías de comunicación y los servicios públicos. Y el resultado es que hoy por hoy, al transitar por Kukulcán o al caminar por la playa, no puede evitarse esa sensación de estrenar algo nuevo, parecida a la de encontrarse ante un regalo recién abierto, o ante algo muy querido que habíamos olvidado.

A primera vista Cancún sigue siendo el mismo, los veinte kilómetros del bulevar Kukulcán todavía recorren el brazo de tierra que enmarca la laguna y constituyen la zona hotelera más rica del Caribe. Las diferencias empiezan hacia el norte, pasando la ciudad y en dirección de Punta Sam, ya que enfrente de Isla Mujeres se encuentran tanto la playa homónima como el incipiente desarrollo del nuevo Cancún que se supone crecerá hacia allá tal como la Riviera Maya se despliega hacia el sur. Dicho desarrollo de momento se limita al más nuevo y funcional de los campos de golf de la zona, el Playa Mujeres Golf Club, y al enorme complejo que se construye alrededor del mismo. Sobre el campo vale la pena mencionar que el diseño corrió a cargo de la compañía del ex campeón mundial Greg Norman y que el operador del mismo —Troon Golf— es uno de los líderes mundiales en la materia; también conviene recordar que de momento es un campo público y no es necesario ser miembro para disfrutarlo.

Hacia el otro lado y en dirección de Playa del Carmen y Tulum se extienden los 130 kilómetros de selva y playa conocidos como la Riviera Maya. Después de Tulum y siempre pegada al mar se extiende una barra de tierra de 42 kilómetros que termina en Punta Allen y se adentra en lo que se conoce como la Reserva de la Biosfera de Sian-Ka’an Uaymil. Toda esta zona también sufrió los efectos de los huracanes y también se ha revitalizado durante la reconstrucción. Entre un extremo y otro se encuentra una pléyade de atractivos naturales —selva, lagunas, caletas, manglares, cenotes—, vestigios arqueológicos, desarrollos turísticos y comerciales que en realidad constituyen una unidad muy grande aunque dispersa —acaso llamada el Caribe mexicano— y da cabida a todos los gustos, a todos los géneros y a todos los bolsillos.

EL CONTROVERTIDO CANCÚN
El ambiente de esta ciudad de belleza indiscutible y desarrollos muy discutidos ha empezado a cambiar. Si bien es cierto que la primavera todavía les pertenece a los teenagers que vienen del norte en busca de sexo, mucha cerveza y rock & roll, también lo es que la oferta se está renovando y que fuera de la zona de discotecas y hoteles all inclusive que frecuentan los muchachos universitarios, de nuevo hay oportunidades para otros tipos de entretenimiento. Pongamos por caso el Ritz-Carlton Cancún que se encuentra casi a la mitad de la zona hotelera y hasta 2006 era el único hotel AAA triple cinco diamantes, localizado junto al mar en todo el mundo, siendo los cinco diamantes distinciones tanto para el hotel como para sus dos restaurantes de talla mundial: el Fantino y The Club Grill. Pues bien, el hotel además cuenta con un reconocido spa llamado Kayantá, una clínica de tenis dirigida por Cliff Drysdale, finalista de los abiertos de Estados Unidos y de Australia, y con un merendero al pie de las olas en su restaurante Casitas. Y su más reciente atracción es el Centro Culinario donde, bajo la supervisión del chef Rory Dunaway y con el más fino equipo de cocina Viking Range, se imparten clases de cocina mexicana, caribeña y de la toscana, así como degustaciones de vino y tequilas (95 dólares por clase, 55 la degustación).

Muy cerca de esa zona se encuentra el centro comercial Luxury Avenue, un buen referente si lo que se pretende es sacar partido de la condición de puerto libre de la ciudad: aquí no se paga impuesto de importación, sino únicamente de consumo
—alrededor del 10%— lo cual redunda en una plétora de artículos de lujo a precios castigados. En Luxury Avenue están representadas prácticamente todas las marcas de joyas, ropa, calzado y accesorios de lujo.

Para después de la cena, la antítesis de los sitios retacados de jóvenes intoxicados es Bling. Su magnífica terraza entarimada, abierta sobre la laguna, es el sitio correcto para probar los mejores martinis de la ciudad. Sobra decir que es también el sitio idóneo para ver y ser visto entre los socialités caribeños.

LAS PERSONALIDADES MÚLTIPLES DE LA RIVIERA
Partiendo hacia el sur y con dirección a Playa del Carmen por una carretera perfectamente recta y plana encontraremos una multitud de desarrollos turísticos de todos los tamaños y formas a los cuales se les conoce mundialmente como la Riviera Maya. De tal suerte veremos desde mínimos y casi secretos hoteles boutique y refugios de playa, hasta divertidos hoteles de diseño y megacomplejos gigantes con campo de golf y cientos de cuartos, todos ellos dispuestos unos tras otros e intercalados con las poblaciones, los sitios arqueológicos y las diferentes playas de la zona. A una media hora de Cancún y apenas al lado de Puerto Morelos se encuentra el pequeño Paraíso de la Bonita, perdido en lo profundo de un pedazo de selva. Su tamaño y el reducido número de sus habitaciones no deben engañarnos, este complejo de bungalows cuenta con una marina privada —capaz de recibir embarcaciones de más de cinco metros de eslora—, un spa especializado en talasso (tratamientos con base en sustancias marinas) y los tratamientos “antiedad”: un temascal y una cava de al menos cinco mil botellas para las degustaciones de vino.

Un poco más adelante, a unos 70 kilómetros de Cancún, se encuentra el enorme desarrollo de Mayakoba, donde hasta el momento sólo está abierto el gigantesco hotel Fairmont (400 habitaciones) y el campo de golf El Camaleón —el primero en México que fue diseñado por Greg Norman—. El terreno del hotel, surcado por canales y manglares debido a la intención original de conservar el hábitat natural, está interconectado por lanchas y carritos de golf que llevan a los huéspedes hacia los varios restaurantes, las albercas, el campo de golf y la playa. A un lado, el próximo hotel por inaugurarse en Mayakoba será el Rosewood, una hermosa y osada estructura de piedra caliza erigida en un terreno similar, pero con un tamaño mucho más razonable (no más de 150 habitaciones). Curiosamente, las más cotizadas no serán las que den sobre la playa, sino las de la laguna, desde cuyos muelles se podrá ver pasar el agua. Y al Fairmont y al Rosewood le seguirán otras dos magníficas propiedades: un Viceroy y un Banyan Tree.

Más hacia el sur y justo a la entrada de Playa del Carmen se encuentra el escondido hotel The Tides Riviera Maya, antes Ikal del Mar, un destino de retiro favorito entre VIPs de todo el mundo. Está ubicado en un denso trozo de selva que se abre al mar, que le permite a sus 30 hermosas villas ofrecer una privacidad casi perfecta, complementada con un servicio impecable, un restaurante gourmet y un spa reconocido por el uso de técnicas mayas de recuperación. Quien se quede aquí no debe dejar pasar la oportunidad de solicitar una cena privada sobre la arena.

En la misma línea, un poco más al sur, queda Esencia, que fue originalmente la casa de una duquesa italiana, entre la selva y un trozo privilegiado de la costa, a unos metros del parque natural de Xpu Ha. Luego se erigieron las hermosas villas blancas con el justo balance entre estética local y tecnología de punta: regaderas de duela de madera incrustadas en la selva, entre iguanas y árboles de plátano, pero también televisión de pantalla plana y bocinas para conectar el iPod. El personal, por lo demás, es espontáneo, simpático y atento, y eso a pesar de que una de las atinadas políticas del hotel es incluir las propinas en todos los paquetes (o quizá precisamente por eso).

Y está Maroma, pionero en la zona de este tipo de alojamientos con todos los mimos imaginables, operado por la cadena Orient-Express, que tiene tres albercas, hermosos cuartos con terrazas y camas con doseles y mosquiteros, y un servicio de esos que adivinan de antemano todo aquello que uno pudiera desear.

Pero si la idea no es alejarse de todo y de todos sino sumarse al ambiente de costa, de marcha nocturna y de vida relajada que hacen famosa a la zona, lo mejor será recalar en Playa del Carmen, que acaso es a Cancún lo que Puerto Escondido es a Acapulco; es decir, un remanso mucho más relax que atrae a todos aquellos interesados en el buceo, la aventura ecológica y la atmósfera lounge que embarga al pueblo en sus mejores momentos. La naturaleza de los visitantes de Playa del Carmen también difiere de quienes visitan Cancún: a Playa llega principalmente turismo europeo y sudamericano, mientras que Cancún sigue siendo un favorito de estadounidenses. Enfrente del puerto se encuentra la isla de Cozumel, que en sí misma y sobre todo gracias a su arrecife, es todo un destino de viaje.

Por las calles que corren paralelas al agua y sus transversales, veremos una bulliciosa actividad comercial y culinaria, salpicada por decenas de bares y vendedores callejeros de toda índole. Luego entonces, si este tipo de ambiente nos convence, nos conviene acercarnos a los hoteles Mosquito, pioneros del área, ya sea el Mosquito Blue, ubicado por la zona de bares, o el Mosquito Beach, que se encuentra cerca de la playa y es el único hotel de la localidad que cuenta con un beach club para sus huéspedes. El restaurante The Glass Bar del Mosquito Blue goza de merecida fama en la localidad por su cava y su coctelería. Y desde el mismo hotel se puede acceder al spa Itzá, cuya terapia está basada en las técnicas mayas y cuenta con bar de oxígeno.

Más recientemente, el Grupo Habita, de hoteleros ligados al mundo del arte y el diseño, abrieron dos propiedades que ya se han vuelto obligatorias, si no para pasar la noche durmiendo, al menos sí bebiendo y escuchando música en sus respectivas terrazas: el Básico y el Deseo.

Y para el día, aprovechando que estamos aquí, vale la pena contactar a la gente de Alltournative y revisar su oferta de excursiones, expediciones y turismo de aventura; esta agencia ha sido receptora de varios premios de ecoturismo en México.

PRIORIDAD A LA NATURALEZA

De nuevo hacia el sur y a unos 60 kilómetros de Playa del Carmen aparece primero el pueblo de Tulum, luego el famosísimo sitio arqueológico homónimo sobre los acantilados del Mar Caribe y, un poco más adelante, la entrada de la Reserva de Sian-Ka’an Uaymil, por el camino que recorre el brazo de tierra hasta Punta Allen. Una vez en la reserva entenderemos por qué sus visitantes recurren a vocablos como “paradisíaco” o “edén” para describir lo que vieron o sintieron ahí; un panorama de profusa vegetación, de varias lagunas y de miles de aves nos remonta a esos momentos que precedieron a las civilizaciones y a los hombres.

A lo largo del camino por la selva encontraremos muchísimos paradores y hotelitos bastante más económicos que los de Cancún o la Riviera Maya y también mucho más rústicos. Nada de villas lujosas o spas súper equipados; por esta zona lo usual es el campamento o la cabaña con baños compartidos, y la comida definitivamente tampoco es gourmet. En cambio, si alguna vez buscó un pretexto para rentar un automóvil todo terreno éste es el lugar idóneo para hacerlo, pues si bien no es imposible transitar con vehículos normales, en un 4 x 4 lo que sería un recorrido fastidioso y desigual se vuelve una operación bastante divertida. Tampoco olvide el repelente y un libro, pues en lo profundo de la reserva sólo hay dos constantes, los bichos y la soledad. El recorrido entre la ciudad de Cancún y este extremo de la Riviera se realiza en unas tres horas por la carretera federal 307.

DE VUELTA EN CANCÚN

Si prestamos atención nos percataremos de que algunos hoteles siguen cerrados, de que todavía se ven obras en proceso, también observaremos que todo aquello que se consideraba tradicional de la zona sigue sucediendo: todavía vuela el paracaídas por la playa, todavía la gente hace recorridos en los yates, todavía es posible contratar una expedición de pesca o ir a una cena romántica en Isla Mujeres. Por las playas y en las plazas las turistas se siguen peinando a la Bo Derek y sigue habiendo cientos de tiendas que venden el típico curius, camisetas con salamandras borrachas o gestos obscenos, ceniceros de barro en forma de calendario Azteca y ajedreces de obsidiana; también notará, sobre todo en marzo, que algunas noches sigue habiendo bacanal por la zona de los centros nocturnos. Pero cada vez es menos, cada vez es más esporádico. El atardecer oblicuo, la laguna y sus garzas, el azul pardo del cielo y la arena blanca como porcelana pueden parecer los mismos, pero no hay duda de que Cancún se está reinventando.

GUÍA PRÁCTICA

DÓNDE DORMIR
RITZ CARLTON CANCÚN
Retorno del Rey 36
Zona Hotelera de Cancún
T. 52 (998) 881 0808
www.ritzcarlton.com
Habitaciones desde 420 dólares.


PARAÍSO DE LA BONITA
Carretera Federal 307 km 328
Bahía Petenpich, Puerto Morelos
T. 52 (998) 872 8300
www.paraisodelabonita.com
Habitaciones desde 700 dólares.


HOTEL FAIRMONT MAYAKOBA
Carretera Federal 307 km 298
Playa del Carmen
T. 52 (984) 206 3000
www.fairmont.com/mayakoba/
Habitaciones desde 700 dólares.


THE TIDES RIVIERA MAYA
(antes Ikal del Mar)
Playa Xcalacoco, Playa del Carmen
T. 52 (888) 230 7330
www.tidesrivieramaya.com
Habitaciones desde 600 dólares.


HOTEL ESENCIA
Playa Xpu-Ha, Riviera Maya
T. 52 (984) 873 4835
www.hotelesencia.com
Habitaciones desde 475 dólares.

HOTEL MAROMA
Carretera federal 307, km 51
Riviera Maya
T. 52 (998) 872 8200
www.maromahotel.com
Habitaciones desde 780 dólares sin impuestos, incluye desayuno.

MOSQUITO BLUE

Quinta Avenida, entre Calles 12 y 14 norte, Playa del Carmen
T. 52 (984) 873 1245
www.mosquitoblue.com
Habitaciones desde aproximadamente 190 dólares.

MOSQUITO BEACH
Calle 8 y Zona Federal Marítima Playa del Carmen
T. 52 (984) 873 0001
www.mosquitobeachhotel.com
Habitaciones desde aproximadamente 190 dólares.


DÓNDE COMER
THE GLASS BAR
(en el Mosquito Blue)
Quinta Avenida, entre Calles 12 y 14 norte, Playa del Carmen
T. 52 (984) 873 1245
www.mosquitoblue.com

Goza de merecida fama en la localidad por su cava y su coctelería.

POSADA MARGHERITA
Carretera Tulum-Boca Paila km 4.5
T. 52 984 801 8493
www.posadamargherita.com
Con ingredientes orgánicos, pasta y pan hechos a mano, cierra los domingos.


DÓNDE BEBER
HOTEL BÁSICO
Playa del Carmen
T. 52 (984) 879 4448
www.hotelbasico.com


HOTEL DESEO + LOUNGE
Quinta Avenida y Calle 12
T. 52 (984) 879 3620
www.hoteldeseo.com
Famoso por sus mojitos y martinis.

BLING
Bulevar Kukulcán km 13.5
Zona hotelera de Cancún
T. 52 (998) 840 6014
Todos los días desde las 21 horas.
Aproximadamente 20 dólares por persona sin bebidas. No shorts,
no flip-flops. No hay cover.



QUÉ HACER
PLAYA MUJERES GOLF CLUB
Prolongación Bonampak s/n
Punta Sam
T. 52 (998) 887 7322 y 9187
www.playamujeresgolf.com
Green fees, aproximadamente
entre 180 y 220 dólares.


CAMPO DE GOLF EL CAMALEÓN
(en el Hotel Fairmont Mayakoba)
Carretera Federal 307 km 298
Playa del Carmen
T. 52 (984) 206 3000
www.fairmont.com/mayakoba/

El campo de golf Camaleón Mayakoba fue diseñado por Greg Norman.

ALLTOURNATIVE
Excursiones, turismo de aventura.
Avenida 38 Norte entre Primera y Quinta Avenida, Playa del Carmen
T. 52 (984) 803 9999
www.alltournative.com


SPA ITZÁ
Quinta Avenida y Calle 12
Playa del Carmen
T. 52 (984) 803 2588
www.spaitza.com

Se puede entrar desde el Hotel Deseo.

CÓMO LLEGAR
La mayoría de los hoteles ofrecen transporte desde el aeropuerto de Cancún, pero a menos que uno quiera verdaderamente aislarse de todo en su villa privada, y no sienta culpa de perder la oportunidad de ver manglares, sitios arqueológicos, lagunas, cenotes y playas, lo ideal es alquilar un auto. La región está atravesada por la carretera 307, recta, plana y en perfecto estado.

DÓNDE COMPRAR
CENTRO COMERCIAL LUXURY AVENUE
Bulevar Kukulcán km 13.5,
Plaza Kukulcán, Zona Hotelera
T. 52 (998) 848 7300
www.grupoultrafemme.com
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