Pareos baruleros
En Barú, una isla de playas impecables a menos de una hora en lancha de Cartagena, Colombia, un grupo de mujeres ha resistido las dificultades de la economía turística cíclica gracias al oficio de confeccionar y vender hermosos pareos, pedazos de tela pintados y bordados a mano que permiten llevarse a casa algo del magnífico colorido local.
Cartagena se ha convertido en uno de los destinos más atractivos de Latinoamérica por su imponente arquitectura colonial, una infraestructura hotelera de excelente calidad y playas de arena blanca. Sin embargo, algunas de las playas más espectaculares de la región están más bien en los alrededores, como es el caso de Barú, una isla localizada a menos de una hora en lancha desde Cartagena, con una extensión de siete mil hectáreas, agua transparente y arena blanca.
Pero, como la zona depende en gran medida de las temporadas de turismo, un grupo de mujeres de ascendencia africana se ha reunido en una iniciativa productiva que, además, tiene gran conexión con los paisajes y la fauna y flora de la zona. Se trata de pareos baruleros. Y los pareos en cuestión están hechos por estas mujeres con telas de algodón teñidas y bordadas a mano con temas alusivos al Mar Caribe, a la región y a la cultura de sus creadoras. Los motivos y la variedad cromática surgen del entorno natural de Barú: conchas, mangles, la sinuosidad del agua, las estrellas de mar, peces simbólicos como la barracuda; las palmeras y los bosques reflejados en el agua.
La actividad tradicional de la población de esta isla es la pesca y, en las temporadas altas del turismo, hay hombres y mujeres que prestan sus servicios a los propietarios de fincas y viviendas de recreo con trabajos temporales: las mujeres principalmente en el servicio doméstico y los niños, hombres jóvenes y adultos en la venta de productos pesqueros. Pero, debido a las dificultades que acarrea el carácter cíclico del turismo, a la Fundación Aviatur (www.grupoaviatur.com) se le ocurrió desarrollar hace cuatro años un proyecto para mejorar la calidad de vida de las mujeres y de sus familias, beneficiando en particular a las mujeres cabeza de familia.
La idea fue de las señoras Danielle y Anne Bessudo, madre e hija de origen francés y con una pasión inmensa por Colombia y la costa caribeña. Ellas unieron a las mujeres de Barú para que diseñaran los pareos y los vendieran todo el año. Danielle y Anne han orientado y promovido las ideas de la técnica de pintura sobre tela, bordados y cosido a mano, y fueron quienes colaboraron para la creación de las figuras naturales inspiradas en la naturaleza costera de Barú, que se materializó en los moldes de conchas, mariposas, algas, palmeras y peces que sirven de guía para los adornos de los pareos, mismos que después se enriquecen con piolas, hilos, dobleces de las telas y nuevas plantillas. Y las mismas mujeres son quienes se encargan de comercializarlos. Actualmente cuentan con un taller para producirlos, patrocinado y financiado por la Fundación Aviatur, con un pozo de agua salubre, necesaria para la elaboración de los estampados, y áreas de creación y diseño, de pintura, de depósito de materiales y de almacén para ventas al público.
Desde 2004, cuando se inició el proyecto, hay 30 mujeres entre 19 y 50 años que hacen diez pareos al día (200 al mes). Y actualmente un grupo de 17 jóvenes entre los 15 y 17 años se han incorporado al proyecto en una etapa de aprendizaje para aumentar la capacidad de producción. Existe también un grupo de mujeres mayores, quienes se encargan del dobladillo a mano y de los bordados, con la finalidad de incluirlas y aprovechar sus conocimientos ancestrales.
Todas son parte de una comunidad que presenta altos problemas de violencia intrafamiliar, desnutrición, pocas posibilidades de acceso a la educación superior y de empleo bien remunerado. Y carecen de agua potable en muchas épocas del año. Pero la idea es que eso cambie. Y ver a algunas de ellas contagia las esperanzas.
Mariela Zúñiga, por ejemplo, es líder comunitaria y se encarga de que el proyecto tenga sostenibilidad. Ella convoca a las mujeres, las organiza y logra que cada una progrese en la confección de los pareos y la creación de nuevos diseños.
La fundación sirve de intermediario de comercio justo para la venta de los pareos a turistas y compradores en hoteles, ferias, eventos y puntos de venta. Actualmente pueden comprarse en forma directa en el taller de artesanas ubicado en Barú; en Bogotá en las Tiendas de Paz de Naciones Unidas y en la oficina principal de Aviatur. Los precios varían entre 25 y 50 dólares, según la calidad de la tela, los diseños y la complejidad de la elaboración de los pareos.
GUÍA PRÁCTICA
CÓMO LLEGAR
Desde Cartagena de Indias se puede tomar una lancha en el Muelle de los Pegazos, frente al centro de convenciones. El trayecto dura unos 45 minutos. También se puede alquilar un yate para moverse con mayor libertad.
DÓNDE DORMIR
HOTEL SAN PEDRO DE MAJAGUA
Calle del Torno
Barrio San Diego
T. 57 (5) 664 6070
www.hotelsantaclara.com
Habitaciones desde 460 dólares.
Dentro del Parque Natural Islas del Rosario, un archipiélago a 45 minutos de Cartagena de Indias, está este hotel en la antigua vivienda del pintor francés Pierre Daguet. Se puede acceder a sus 16 bungalows y su restaurante desde el espectacular Hotel Santa Clara de Cartagena.
VILLAS TURÍSTICAS
DE MONAPRIETA
T. 57 (1) 5317 1111
www.monaprieta.com
Renta de casa desde 665 dólares.
En un plan más aventurero, estas cabañas, operadas por Aviatur, constituyen una gran opción.
HOTEL AGUA
Calle de Ayos 4-29
T. 57 (5) 664 9479
www.hotelagua.com.co
Habitaciones desde 270 dólares sin impuestos. Incluye desayuno.
El Hotel Agua, el primer boutique hotel en Cartagena, acaba de inaugurar su primer bungalow en Barú, construido con materiales naturales como la macana y la palma vendeaguja de Córdoba. El bungalow mira sobre el archipiélago del parque natural de las Islas del Rosario.
QUÉ COMER
Nadie puede irse de Barú sin comer langosta a la parrilla en salsa de ajo, cangrejo, pulpo y el fabuloso sancocho de pescado en leche de coco.
CUÁNDO IR
La temporada alta es del 15 de diciembre al 15 de enero, pero prácticamente todo el año se goza de buen clima.
Pero, como la zona depende en gran medida de las temporadas de turismo, un grupo de mujeres de ascendencia africana se ha reunido en una iniciativa productiva que, además, tiene gran conexión con los paisajes y la fauna y flora de la zona. Se trata de pareos baruleros. Y los pareos en cuestión están hechos por estas mujeres con telas de algodón teñidas y bordadas a mano con temas alusivos al Mar Caribe, a la región y a la cultura de sus creadoras. Los motivos y la variedad cromática surgen del entorno natural de Barú: conchas, mangles, la sinuosidad del agua, las estrellas de mar, peces simbólicos como la barracuda; las palmeras y los bosques reflejados en el agua.
La actividad tradicional de la población de esta isla es la pesca y, en las temporadas altas del turismo, hay hombres y mujeres que prestan sus servicios a los propietarios de fincas y viviendas de recreo con trabajos temporales: las mujeres principalmente en el servicio doméstico y los niños, hombres jóvenes y adultos en la venta de productos pesqueros. Pero, debido a las dificultades que acarrea el carácter cíclico del turismo, a la Fundación Aviatur (www.grupoaviatur.com) se le ocurrió desarrollar hace cuatro años un proyecto para mejorar la calidad de vida de las mujeres y de sus familias, beneficiando en particular a las mujeres cabeza de familia.
La idea fue de las señoras Danielle y Anne Bessudo, madre e hija de origen francés y con una pasión inmensa por Colombia y la costa caribeña. Ellas unieron a las mujeres de Barú para que diseñaran los pareos y los vendieran todo el año. Danielle y Anne han orientado y promovido las ideas de la técnica de pintura sobre tela, bordados y cosido a mano, y fueron quienes colaboraron para la creación de las figuras naturales inspiradas en la naturaleza costera de Barú, que se materializó en los moldes de conchas, mariposas, algas, palmeras y peces que sirven de guía para los adornos de los pareos, mismos que después se enriquecen con piolas, hilos, dobleces de las telas y nuevas plantillas. Y las mismas mujeres son quienes se encargan de comercializarlos. Actualmente cuentan con un taller para producirlos, patrocinado y financiado por la Fundación Aviatur, con un pozo de agua salubre, necesaria para la elaboración de los estampados, y áreas de creación y diseño, de pintura, de depósito de materiales y de almacén para ventas al público.
Desde 2004, cuando se inició el proyecto, hay 30 mujeres entre 19 y 50 años que hacen diez pareos al día (200 al mes). Y actualmente un grupo de 17 jóvenes entre los 15 y 17 años se han incorporado al proyecto en una etapa de aprendizaje para aumentar la capacidad de producción. Existe también un grupo de mujeres mayores, quienes se encargan del dobladillo a mano y de los bordados, con la finalidad de incluirlas y aprovechar sus conocimientos ancestrales.
Todas son parte de una comunidad que presenta altos problemas de violencia intrafamiliar, desnutrición, pocas posibilidades de acceso a la educación superior y de empleo bien remunerado. Y carecen de agua potable en muchas épocas del año. Pero la idea es que eso cambie. Y ver a algunas de ellas contagia las esperanzas.
Mariela Zúñiga, por ejemplo, es líder comunitaria y se encarga de que el proyecto tenga sostenibilidad. Ella convoca a las mujeres, las organiza y logra que cada una progrese en la confección de los pareos y la creación de nuevos diseños.
La fundación sirve de intermediario de comercio justo para la venta de los pareos a turistas y compradores en hoteles, ferias, eventos y puntos de venta. Actualmente pueden comprarse en forma directa en el taller de artesanas ubicado en Barú; en Bogotá en las Tiendas de Paz de Naciones Unidas y en la oficina principal de Aviatur. Los precios varían entre 25 y 50 dólares, según la calidad de la tela, los diseños y la complejidad de la elaboración de los pareos.
GUÍA PRÁCTICA
CÓMO LLEGAR
Desde Cartagena de Indias se puede tomar una lancha en el Muelle de los Pegazos, frente al centro de convenciones. El trayecto dura unos 45 minutos. También se puede alquilar un yate para moverse con mayor libertad.
DÓNDE DORMIR
HOTEL SAN PEDRO DE MAJAGUA
Calle del Torno
Barrio San Diego
T. 57 (5) 664 6070
www.hotelsantaclara.com
Habitaciones desde 460 dólares.
Dentro del Parque Natural Islas del Rosario, un archipiélago a 45 minutos de Cartagena de Indias, está este hotel en la antigua vivienda del pintor francés Pierre Daguet. Se puede acceder a sus 16 bungalows y su restaurante desde el espectacular Hotel Santa Clara de Cartagena.
VILLAS TURÍSTICAS
DE MONAPRIETA
T. 57 (1) 5317 1111
www.monaprieta.com
Renta de casa desde 665 dólares.
En un plan más aventurero, estas cabañas, operadas por Aviatur, constituyen una gran opción.
HOTEL AGUA
Calle de Ayos 4-29
T. 57 (5) 664 9479
www.hotelagua.com.co
Habitaciones desde 270 dólares sin impuestos. Incluye desayuno.
El Hotel Agua, el primer boutique hotel en Cartagena, acaba de inaugurar su primer bungalow en Barú, construido con materiales naturales como la macana y la palma vendeaguja de Córdoba. El bungalow mira sobre el archipiélago del parque natural de las Islas del Rosario.
QUÉ COMER
Nadie puede irse de Barú sin comer langosta a la parrilla en salsa de ajo, cangrejo, pulpo y el fabuloso sancocho de pescado en leche de coco.
CUÁNDO IR
La temporada alta es del 15 de diciembre al 15 de enero, pero prácticamente todo el año se goza de buen clima.
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