Comer en Ensenada, la capital del 'Mexiterráneo'
Fotografía de Carlos Ferrer

Comer en Ensenada, la capital del 'Mexiterráneo'

Algo está pasando en E nsenada, hace dos años que se nota. Sus aguas ricas en nutrientes son los dominios del mejor mejillón del mundo, así como de almejas, ostiones y otras exquisitas especies que son la causa de una bullente actividad en el puerto. Paraíso de cocineros y descubrimiento gastronómico para los fugitivos de los cruceros..
El mar moldea a Ensenada, el segundo puerto que más pasajeros de cruceros recibe después de Cozumel y el centro pesquero más importante del país. Es la entrada a la ruta del vino y el lugar de operaciones de cocineros expertos en los sabores del mar. Así, dos tipos de turismo confluyen en una zona que ya se conoce como el Mexiterráneo.

En sus calles se hace evidente parte de la riqueza de especies que surcan sus litorales. Carretillas ofrecen tacos de pescado, generalmente de tiburón, así como cocteles y tostadas de ceviche de almeja, camarón, pulpo, caracol, choro (mejillón), erizo, bacalao, jaiba, pepino de mar. Pero sólo una goza del respeto y la confianza de todos los ensenadenses: La Guerrerense, en la calle Primera y Alvarado.

La atienden siempre sonrientes Sabina Bandera y Eduardo Oviedo, dos guerrerenses que llegaron de luna de miel hace 31 años y se quedaron a trabajar con sus suegros. Era una carretilla de mariscos frente al hotel Fiesta Inn y, recuerdan, “no estaba el boulevard, había arena y playa nomás”.

Testigo de la transformación del puerto en un bullente centro turístico, esta pareja es conocida por la variedad de sus productos (nueve tipos de ceviche entre semana y trece los sábados y domingos), incluso entre los cocineros de la región, confesos asiduos del lugar.

Una charla amena es el valor agregado del concurrido negocio, incluidas las anécdotas sobre los “regalos” que les dan de tanto en tanto las almejas. A esa esquina llegan políticos, artistas, vinicultores, cocineros, restauranteros, clientes hambrientos que tras saciarse descubren una angustiosa verdad: ya nada será igual. ¿Cómo disfrutar cualquier otra almeja pata de mula si no se prepara con el toque aceitoso de los chilitos del jardín de doña Sabina y un poco de limón y sal? O el bacalao tan bien servido en tostadas. Y ese erizo con almeja.

Pero ellos conocen de todo, desde los famosos conos de frijol (tortilla rellena de frijoles) del conocido local El Corralito y los tacos de pescado del Mercado Negro hasta los restaurantes de vanguardia, como Manzanilla, Muelle 3, Laja, Silvestre, Ophelia y el 623. Hay para escoger. Ensenada lleva diez años reinventándose. Su comida y su vino gestan lugares mágicos y sorprendentes.

Uno de ellos es el Antiguo Casino y Hotel Rivera del Pacífico, una casa blanca de estilo californiano con altos techos y salones que hoy se usan para fiestas. Se construyó en 1930 y aún sobrevive postrado en el malecón. Es también una casa de cultura y un teatro al aire libre. Pero sobre todo “la cuna de la margarita”: El Bar Andaluz. La barra de madera original y los mosaicos de la época siguen ahí, donde el barman David Negrete, Denny, creó para una mujer de nombre Margarita Orozco una bebida singular: una onza de limón, una onza y media de tequila, 3/4 de licor de naranja, servidos en una martinera con el borde salado. Un coctel para una dama harta de chupar limones con sal a cada trago.

Otro tipo de destino culinario es el que ofrece el Mercado Negro, con 50 años de historia y un negro pasado. Según los viejos locatarios le dicen así “porque antes sí vendíamos langosta y abulón, especies que estaban concesionadas sólo a las cooperativas”. Hoy, los 42 locales muestran sobre planchas de hielo lo más consumido: cabrillas (pescado de escama), tiburones, lenguados (pescados planos), choro (mejillón), almeja, mojarra, cochito, camarón y mantarraya.

El pescado fresco llega en las tardes, de las cuatro en adelante, a veces hasta muy noche. Al medio día llega la barracuda, el turel y el bonito. Enfrente hay una cuadra de restaurantes de tacos de pescado y mariscos que se pelean la atención de los transeúntes.

Sobre el muelle, justo a la vuelta del mercado, está el más pequeño de los restaurantes de un par de cocineros que han dejado su sello en el paladar local. Muelle 3, de Benito Molina y Solange Muriz, tiene
menos de un año de abierto y ofrece una espléndida barra de ostiones, platillos con mejillones de dos diferentes cultivos y una sopa de cuatro almejas (chocolata, blanca, pismo y pata de mula) deliciosa.

Desde sus mesas se puede admirar a los lobos marinos sumergirse entre las embarcaciones, pero el verdadero asombro no es ése, sino que el restaurante sea el único lugar para disfrutar las tardes en el muelle. “El puerto y la ciudad parecen dos lugares separados, hay que meterle energía para que la gente se dé cuenta de que es hermoso”, dice Molina, acostumbrado a ser pionero desde que trabajaba como chef en la vinícola Santo Tomás, hace once años.

Fanáticos del producto local, él y Solange procuran cocinar sencillamente, mezclar verduras y quesos de ranchos orgánicos del Valle de Guadalupe y, por supuesto, maridar todo con vinos mexicanos. Con esta convicción surgió Manzanilla hace siete años y hoy el local es insuficiente. “Decía al principio que era comida mexicana de vanguardia, ahora ya no sé. Es cocina del corazón con producto fresco del mar”, dice Molina retorciendo su bigote tipo Dalí.

Sus creaciones: ostiones con mayonesa, frambuesa y cebolla; almejas con queso gorgonzola, ceviches de pescado, tiradito de res, albóndigas de camarón “estilo cantina” y sopa de espárragos. Su influencia se ha dejado sentir en el valle con su restaurante Silvestre, de estilo más campirano, donde todo se cocina a la leña y el menú de seis tiempos cambia siempre: a veces lechón, borrego, carne de Sonora. Ubicado en una terraza al aire libre con viñedos y olivos, abren de finales de mayo hasta día de muertos, cuando hacen una fiesta de final de temporada memorable.

También en el Valle, Laja es otra parada para los sibaritas que buscan refugio en medio de la Ruta del Vino. Un restaurante elegante, fresco y enfocado en usar ingredientes locales. Su menú, que cambia constantemente, puede incluir mejillones con azafrán, cordero al horno, chabacanos caramelizados con helado de leche quemada.

Cuando el mar ofrece manjares como los de este sitio, cuesta trabajo no ser nacionalista: esto no es el Mediterráneo francés ni italiano ni español, “es México y también se da el chile habanero, créeme”, termina Molina con cierto ardor patriota. La región también sedujo a Rosendo Ramos, dueño y cocinero de Ophelia, un restaurante-lounge que comenzó en la colonia Condesa de la Ciudad de México y desde hace un año se estableció en un terreno de El Sauzal, en plena Carretera Transpeninsular, rumbo a la Ruta del Vino. Una verdadera apuesta, pues no es el centro de Ensenada ni San Antonio de las Minas, el pueblo gastronómico del Valle de Guadalupe “donde todos quieren estar y vivir”.

El sello: marisco, lechugas, verduras y vinos de Baja California. Una carta donde siempre hay variedad e invención. Crear con lo que hay es el lema de Rosendo, para quien “no existen secretos en la cocina, es sólo saber mezclar productos”. Las tostadas de atún sellado son famosas, igual que los hongos chitaqui, el alioli de cilantro y el poro frito. Hay codorniz de sobra, costillar de puerco asado con salsa de higo, ravioles de cangrejo moro del Pacífico con salsa de ajo asado y champiñón.

Es verdad, no están para comparaciones. Serán los productos o el ánimo festivo que congregan a su alrededor, pero vinimos a comer y terminamos engullidos. El tesoro del Mexiterráneo está, por el momento, en manos de piratas sibaritas con cierta conciencia ecológica. Se agradece la combinación.

IMPERDIBLE
La Cantina Hussong’s (Avenida Ruiz 113; T. (646) 178 3210; diario de 10 a 1 horas), fundada en 1892, es la cantina más antigua de Baja California. El edificio original es de madera y el piso está alfombrado con conchas pequeñas. Ofrece cenas y cerveza fría para refrescarse entre mariachis bigotones y grupos locales.

GUÍA PRÁCTICA

DÓNDE COMER
OPHELIA
Carretera Transpeninsular Tijuana-Ensenada km 103
El Sauzal
T. (646) 175 8365
Martes y domingos de 13 a 21 horas;
en verano de 13 a 23 horas, miércoles
y jueves de 13 a 23 horas, y viernes
y sábados de 13 a 23:30 horas.


LAJA
Carretera Tecate-Ensenada km 83
Francisco Zarco
T. (646) 155 255
www.lajamexico.com
Miércoles de 13:30 a 17 horas;
jueves a sábados de 13:30
a 20:30 horas.
Requiere reservación.


MANZANILLA
Riverol 122, Zona Centro
Ensenada
T. (646) 175 7073
www.rmanzanilla.com
Miércoles a sábados de 13 a 1 horas.


SILVESTRE (verano)
Valle de Guadalupe km 73
Rancho Los Olivos
T. (044) 646 189 7608
Viernes a domingos
de 13 a 19 horas.


MARISCOS LA GUERRERENSE
Calle Primera y Alvarado
esquina Palacio de los Perfumes
Ensenada
T. (646) 174 2114


MUELLE 3
Boulevard Teniente Azueta 187-A
atrás del Mercado Negro
T. (044) 646 189 7608
Miércoles a domingos
de 13 a 19 horas.

QUÉ HACER
CENTRO SOCIAL, CÍVICO Y
CULTURAL RIVIERA
Avenida Riviera
y boulevar Lázaro Cárdenas
T. (646) 176 4310

Construido en 1930, este edificio que antes fue casino alberga ahora al centro cultural más importante de la ciudad.
El Bar Andaluz conserva aún la barra donde fue inventada en 1950 la margarita.

MUSEO HISTÓRICO
REGIONAL
Avenida Gastélum s/n
Martes a domingos
de 10 a 17 horas.

El inmueble que alberga al museo corresponde al Ex Cuartel de Ensenada, construido entre 1886 y 1887. Consta de dos plantas, cuenta con varias celdas de castigo y detención y muestra la historia de la región con piezas arqueológicas, fotos históricas y arte indígena.

BAJAMAR GOLF CLUB
Carretera Tijuana-Ensenada km 77.5
T. (619) 425 0081
www.bajamar.com

A sólo 25 minutos de Ensenada, este complejo se compone de tres campos de golf: el Vista lo construyó Percy Clifford en 1976; el Lagos fue una obra de David Fleming y se inauguró en 1991; para 1994 Robert von Hagge diseñó el campo Océano.

EN EL VALLE
Bodegas Santo Tomás (www.santo-tomas.com), una de las vitivinícolas más antiguas de la región, ofrece pan y queso en sus degustaciones.

DÓNDE DORMIR
CASA NATALIE
Carretera Tijuana-Ensenada km 103.3
T. (646) 174 7373
www.casanatalie.com
Habitaciones de 252 a 395 dólares.

Es el mejor hotel de Ensenada, donde el diseño de líneas rectas se asocia con grandes ventanales que miran al mar. No se admiten niños.

PUNTA MORRO
Carretera Tijuana-Ensenada km 106
T. (646) 178 3507
www.punta-morro.com
Habitaciones de 155 a 395 dólares.

Otro de los hoteles recientes de Ensenada, que mira al mar desde las alturas. Todas sus habitaciones tienen balcón y, el restaurante, una de las mejores vistas de la ciudad.

HOTEL LAS ROSAS
Carretera Tijuana–Ensenada km 105
T. (646) 174 5674
www.lasrosas.com
De 148 a 170 dólares.

Es un moderno hotel montado en un acantilado, con una vista formidable del mar. Sus habitaciones son sobrias y más que cómodas.
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