
©RVG /Judíos ortodoxos frente al Mediterráneo
Reventón sagrado
Éste es otro de esos lugares de los
que se oye hablar con frecuencia pero se conoce poco. Resulta que la época más sagrada para los judíos se cruza con algunas de las fiestas electrónicas más deseables del mundo, importantes festivales de cine y de arte. En suma, puede ser la excusa para conocer
un sitio sorprendente y fascinante.
Por
Rinat Schñadower |
diciembre 2007-enero 2008
|
Tags:
festivales, musica, cine, arte, israel, tel aviv
La vida en Tel Aviv es tan vibrante que las novedades ya son parte de la rutina. Y sin embargo, hay cierto acontecimiento que cada año me llena de emoción como si fuera la primera vez. Estoy hablando de Yom Kipur, el día del ayuno y el perdón en el calendario judío, que por cierto es distinto al cristiano, pues se rige por la luna y no por el sol. No es un sermón religioso o espiritual, ya que una de las características más fascinantes de Israel es la convivencia de lo laico con lo religioso (sobre todo en el ámbito judío), aspecto que se hace mucho más notable durante las
fiestas de principio de año, por ejemplo, yo misma no soy de las que rezan o ayunan. Pero antes de extenderme sobre mi extraña afición por el día más sagrado y más serio para el pueblo judío, creo que sería mejor comenzar por explicar por qué durante la temporada de fiestas vale tanto la pena visitar Israel.
La fiesta del Año Nuevo judío (Rosh Hashaná en hebreo) se celebra en otoño, el día primero del mes de tishrei, que por lo general cae entre septiembre y octubre. Y para su información, el 13 de septiembre de este año ha comenzado el año 5768, que según la tradición judía es al año 5768 desde la creación del mundo. Esta celebración dura dos días, durante los cuales la gente acude a la sinagoga, vestida de blanco por lo general, para rezar y escuchar el shofar, un cuerno de carnero cuyo sonido llama al arrepentimiento, la plegaria y la introspección. Todas las ciudades principales de Israel están pobladas de sinagogas, pero algunos lugares son más tradicionales que otros, por ejemplo Kerem Hateimanim (“La viña yemenita”), el barrio empedrado al suroeste de Tel Aviv, detrás de la tumultuosa calle de Allenby. A pesar de haberse convertido en un barrio de estudiantes y gente joven, Kerem Hateimanim sigue albergando a los descendientes de muchas de las familias judías-yemenitas que construyeron este barrio tapizado de sinagogas pequeñas y ruidosas, que crean un ambiente de pueblecito del siglo pasado en medio de la gran ciudad.
Pero para los amantes de la historia, les recomendaría pasar parte de la fiesta en Safed la capital de Galilea, al norte del país, a unos 200 kilómetros de Tel Aviv, muy cerca del mar —que en realidad es un lago— del mismo nombre. Pero antes de seguir, más vale advertir que durante los días sagrados no hay transporte público, así que lo más recomendable es rentar un coche y viajar de forma independiente, ya que Israel es un país muy chico con excelentes carreteras y señalizaciones en inglés.
El centro de Safed compuesto de callejones empedrados y casas del siglo XVI —las cuales han sido reconstruidas después de innumerables temblores, guerras e incendios, pues la ciudad existe desde principios de la era cristiana— tiene una increíble vista al gran lago de Israel y al magnífico verdor de Galilea. Ahí, viven principalmente familias religiosas, aunque muchas de ellas son más bien de tipo bohemio y relajado. Durante los días de Rosh Hashaná cierran los negocios, los museos y las galerías, que son el motivo principal para visitar Safed en cualquier otra época del año.
Por otra parte, quien busque un espectáculo de verdad radical podrá encontrarlo en Mea Shearim, el barrio más ortodoxo de Jerusalén. Construido en las afueras de la capital, con los primeros judíos que comenzaron a salir de la ciudad amurallada, hoy alberga una población extremadamente religiosa y segregada casi por completo del resto de Israel. Durante todo el año y a todas horas, pasear en Mea Shearim lo transporta a uno a siglos remotos: hombres barbudos y vestidos de negro con su shtreiml —especie de sombrero que utilizan los judíos ortodoxos— en la cabeza; mujeres con peluca o gorro rodeadas de niños; pues la religión judía manda la reproducción prolífica, así como cubrirse el cabello, so peligro de atraer a cualquier hombre que no sea el propio. Conversaciones en idish y un ambiente de comunidad que raya en el hacinamiento humano, en donde cualquier turista se sentirá extraño y maravillado.
Está de sobra decir que en la celebraciones de Rosh Hashaná, ya sea por los montones de niños, como de otras épocas, que juegan en las calles, por las mujeres recatadas y vestidas de fiesta o por las sinagogas de las que surgen cantos religiosos y toquidos de shofar, vale toda la pena visitar este vestigio de una tradición judía tan antigua. Pero, ojo: a Mea Shearim más vale llegar a pie, pues el Año Nuevo es una fiesta sagrada, se prohíbe andar en coche y tomar fotos; los hombres se verán obligados a usar gorro y las mujeres deberán andar con falda larga y bien cubiertas de hombros y de pecho.
SACRALIDAD ELECTRÓNICA
Para la gente desapegada de estas costumbres —que por supuesto hay mucha en Israel—, el Año Nuevo no se trata de algo tan sagrado como divertido. En las cenas familiares de principio de año, incluso en las casas más laicas, se sirven manzanas con miel para endulzar el Año Nuevo, pan redondo que simboliza el ciclo de la vida, semillas de granada para el vigor y cabezas de pescado para estar siempre al frente. Al término de éstas comienza la fiesta de verdad. Alrededor de la medianoche, las carreteras del país se llenan de automóviles repletos de jóvenes ansiosos por celebrar el nuevo comienzo al son de los mejores DJs locales y extranjeros, principalmente de Europa. Este año, por dar un ejemplo, hubo que elegir entre varios: el Holy Rave (www.holyrave.com), una fiesta-campamento de dimensiones monstruosas en Timna, una reserva desértica alucinante en el sur de Israel, a 30 kilómetros de Eilat (cuatro horas de Tel Aviv), más vale alquilar un coche para llegar, ya que los autobuses no pasan seguido ni después de la medianoche; una fiesta reggae en el Comfort 13 (Comfort 13, barrio de Florentín, Tel Aviv), con DJ Supersonic de Berlín y Spider, DJ local; la fiesta tradicional del megaclub Haoman 17 (Abarbanel 88, Tel Aviv) con el conjunto Peace Division, decorado de los años setenta, y muchísimas fiestas más. Al final nos decidimos por algo un poco más exótico y menos extravagante, y no nos arrepentimos nada: el reventón se llevó a cabo en el Green Racoon (Hayarkon 63, Tel Aviv), un miniclub de la comunidad rusa-israelí —en Israel viven más de un millón y medio de rusos—, que celebró el principio del año con una fiesta gay, con balalaikas, música ochentera y gitana, en medio de una exposición de fotos y muchísimo vodka.
Con todo, para mí ninguna fiesta se compara con la de Yom Kipur, 10 días después de la resaca de principio de año. Los judíos celebran Yom Kipur, un día de introspección y purificación en el que Dios perdona —o condena— los pecados del pueblo de Israel para que todo el mundo pueda comenzar el año con la conciencia limpia. Durante la celebración se prohíbe, entre otras cosas, trabajar, comer, beber, calzar zapatos de cuero, lavarse y tener relaciones sexuales. Durante este día cierran todos los negocios en las poblaciones judías de Israel, con el comienzo del ayuno se paraliza el tránsito en todo el país, incluso carreteras y centros urbanos.
Se estarán preguntando qué motivos tiene una pecadora como yo para venerar un día tan tortuoso, pero durante Yom Kipur Tel Aviv —la ciudad israelí que nunca duerme— se convierte en una morada de paz absoluta. Todo el mundo respeta la costumbre de no viajar en coche, por lo que las calles se llenan de niños en bicicletas y patines, transeúntes que salen con sus perros felices sin sus correas, gente que va a la playa —aún cálida en esta temporada del año— y se pasea a su antojo por la ciudad desierta sin más propósito que disfrutar de ese silencio tan peculiar. En Yom Kipur nadie tiene prisa, nadie vende ni compra nada, tanto así que hasta el asfalto, los basureros y los gatos callejeros exhalan paz y amor. La gente que ayuna y reza (incluso mucha laica) sale de las sinagogas y se mezcla con los demás por el simple gusto de pasear. Jamás en mi vida he visto gente peleando durante Yom Kipur, como si de pronto se esfumaran las neurosis urbanas, y se transformasen en una sensación pasajera de hermandad. En fin, es una lástima que dure tan poco, pero que vale la pena presenciarlo; por mi parte, yo nunca he visto nada igual.
Cuatro días después de Yom Kipur comienza la fiesta de Sucot, que dura una semana. El principal motivo de esta fiesta es la conmemoración de la salida del pueblo de Israel de Egipto (de la esclavitud a la libertad), y las familias construyen cabañas decoradas (sucá) que imitan de manera simbólica las precarias viviendas que construyeron los antepasados en el desierto del Sinaí durante el camino hacia la tierra prometida (que por cierto éste duró 40 años).
Durante Sucot uno debe comer y hasta dormir en la sucá, cuyo techo está parcialmente abierto al cielo, y tener invitados casi a toda hora. Sin embargo, no todo el mundo tiene tiempo ni espacio para erigir cabañas, por eso muchos municipios se encargan de construir una sucá municipal. La más grande de Israel (con capacidad para 500 personas) la pone cada año el municipio de Jerusalén, en Kikar Safra, junto al ayuntamiento (la entrada es gratis), y esta vez la dedicaron a los dulces con una empalagosa decoración de todos colores y sabores, que se terminó el primer día.
De camino a la sucá de Jerusalén, en la calle de Yaffo, fui abordada por una enorme multitud multinacional, así que tuve la oportunidad de formar parte de la marcha internacional de Jerusalén en honor de los 40 años de la liberación de la ciudad, durante la Guerra de los Seis Días (1967). Banderas de un sinfín de países, lenguas revueltas por los aires y fisonomías de todo tipo me acompañaron casi hasta la sucá.
Pero lo mejor de la temporada de Sucot son sin duda los festivales y actividades culturales, espirituales y comerciales esparcidos por todo Israel. Para empezar, el Festival Internacional de Cine en Haifa es uno de los acontecimientos más esperados del año: una semana de cine de arte, incluidos directores, prensa y todo lo chic que le corresponde (Cinematec, Av. Hanasi 142; www.haifaff.co.il); asimismo, el Festival de Teatro en Acco ofrece cada año cuatro días de obras variadas en árabe y hebreo, así como teatro callejero en el escenario de la ciudad antigua y el mar (www.accofestival.co.il).
En el Desierto de Yehudá se realiza cada Sucot un ashram de tres días, con música en vivo, meditaciones, cursos espirituales y hasta actividades para niños (www.desertashram.co.il). Mientras, otro bastante parecido —que incluye un área para nudistas— se lleva a cabo en el norte, sobre una de las playas del Mar de Galilea (www.beresheet.co.il).
El Festival de Música Israelí en el Mar Muerto ofrece una semana de lo mejor dentro de la música local, este año tocaron David Broza acompañado del maestro Paco de Lucía, Yehudá Poliker, Aviv Gefen y Hayehudim, entre otros; mientras que en el antiguo puerto de Jaffa se realizó este año una mega exposición de arte israelí al aire libre con instalaciones, esculturas, pinturas y muchos puestecitos de comida. En la majestuosa avenida Rotchild, en Tel Aviv, hubo una exposición de globos terráqueos iluminados y diseñados de distintas formas; en tanto que en la calle peatonal de Nahalat Binyamin, también en Tel Aviv, el mercado artesanal estuvo abierto durante toda la semana, ofreciendo una variedad increíble de objetos y souvenirs. Y hablando de compras, a pesar de las multitudes que abarrotan las tiendas, Sucot es una excelente temporada para las ofertas, así que vale la pena darse una vuelta por las zonas de Dizengoff y Sheinkin en Tel Aviv, pobladas por diseñadores locales y ultra modernos que permitirán llevarse a casa un recuerdo de lo que puebla hoy la imaginación de los israelíes, mucho más allá de lo que repiten los periódicos en su sección internacionalπ
LA TRADICIÓN DE KAPORES
Es un ritual judío de expiación, la víspera de Yom Kipur hay que darle tres vueltas a la cabeza con un gallo o gallina vivo, que después se regala a los pobres. De hecho, los hombres deben tomar un gallo, las mujeres una gallina y las mujeres embarazadas ambos, en caso de que lleven un niño en el vientre. Pero en tiempos modernos, muchos grupos realizan esta práctica con dinero; el equivalente al valor del ave que regalarían.
GUÍA PRÁCTICA
CÓMO MOVERSE
Israel es un país sumamente pequeño (600 kilómetros de norte a sur y menos de 100 de oriente a poniente), que puede recorrerse de punta a punta —de Eilat a Tiberias, por ejemplo—, en seis horas. Sus carreteras están en muy buenas condiciones y señalizadas en inglés de modo que, sobre todo en estas fechas, alquilar un auto o un auto con guía es la mejor opción.
Moverse en autobuses o en tren también es bastante fácil, sólo que los trenes no llegan a todas partes (sobre todo tratándose del sur del país) y hay que tener en cuenta que durante las noches y los sábados casi no hay transporte público.
Desde la Ciudad de México puede volar con Aeroméxico (www.aeromexico.com) hasta París y de ahí a Tel Aviv por Air France (www.airfrance.com).
EN TEL AVIV
DÓNDE DORMIR
MIGUEL HOTEL & BISTRO
HaYarkon 88
T. 972 (3) 510 7555
www.miguel.co.il
Habitaciones desde 80 dólares.
Es un pequeño y exclusivo hotel de diseño con vista al mar y un excelente restaurante.
HOTEL DAVID INTERCONTINENTAL
Kaufman 12
T. 972 (3) 795 1111
Habitaciones desde 221 dólares.
Considerado el mejor cinco estrellas de Tel Aviv y de los mejores en Israel, este hotelazo se ubica frente al mar, en la parte suroeste de la ciudad, muy cerca del barrio bohemio de Neve Tzedek, que en la última década se ha convertido en una especie de SoHo.
NINA CAFÉ SUITES
Shabazi 29
T. 972 (52) 508 4040
www.ninacafehotel.com
Habitaciones desde 220 dólares
en temporada baja y 270 en marzo.
También en Neve Tzedek, este establecimiento de cinco coquetas suites es la alternativa más acertada (para quien logre reservar) a las grandes cadenas.
DIZENGOFF SUITES
Gordon 39
T. 972 (3) 523 4363
www.dizengoffsuites.co.il
Habitaciones de 100
a 150 dólares.
Una gran opción para presupuestos más limitados es este hotelito situado en el centro de la ciudad y a cinco minutos de la playa. Ofrece cuartos con cocineta y suites de dos pisos con terraza.
DÓNDE COMER
COMME IL FAUT CAFÉ
Hangar 26
T. 972 (3) 544 9211
Abandonado por décadas en el norte de la ciudad, el viejo puerto acaba de pasar por una renovación de un millón de dólares. En este local se sirven platillos de temporada, preparados con ingredientes locales y orgánicos, incluidos los vinos.
BOCACCIO
Hayarkon 106
T. 972 (3) 524 6837
www.boccaccio.co.il
Restaurante italiano de altísima calidad y precios bastante razonables (alrededor de los 25 dólares por persona si se trata de una cena completa) tiene un ambiente diplomático rayando en lo decadente y platillos que difícilmente se olvidan.
TAPAO
Haarbaa 16
T. 972 (3) 624 0484
Todos los días desde las 19 horas, hasta retirarse el último cliente.
Alrededor de 10 dólares por platillo y ocho por coctel.
Bar de tapas al estilo gallego, con gran variedad de vinos y platillitos (mariscos, carnes, ensaladas) deliciosos. Situado al este de Tel Aviv, en un área de bares y restaurantes.
HUMMUS ASLI
Dizengoff 338
T. 972 (3) 604 1965
Comida completa: 5 dólares.
El hummus, ese alimento hecho a base de garbanzo y aceite de olivo que se sirve acompañado con pan árabe es ubicuo y exquisito en Israel, donde constituye también una excelente opción para finalizar un reventón. Este local ofrece uno de los mejores de Tel Aviv y está abierto siete días a la semana, desde bien tempranito en la mañana y hasta bien entrada la madrugada.
EN JERUSALÉN
DÓNDE DORMIR
LA PERLE
Hahistadrut 6
T. 972 (77) 552 5251
Habitaciones desde 70 dólares.
Hotelito sencillo y acogedor ubicado en el centro de la ciudad, sobre la famosísima calle peatonal de Ben Yehudá.
AMERICAN COLONY
Autopista Nablus km 1.5
T. 972 (2) 627 9777
www.americancolony.com
Habitaciones desde 250 dólares.
En un palacio del siglo XIX, éste es uno de los hoteles más elegantes del país —y quizá de la región—, a unos minutos de la puerta de Damasco.
A LITTLE HOUSE IN BAKAH
Yehudá 1
T. 972 (2) 673 7944
www.o-niv.com/bakah
Habitaciones desde 80 dólares.
Este hotel boutique situado en un castillo remodelado al estilo árabe tiene un agradable bar-restaurante en el patio.
DÓNDE COMER
ARCADIA
10 Agrippas
T. 972 (2) 624 9138
En un edificio antiguo, en el que se preparan algunas de las mejores versiones de la comida local mediterránea: pulpos, cangrejos y berenjenas se transforman en sofisticados platillos difíciles de olvidar.
ADOM
Jaffa 31
T. 972 (2) 624 6242
Lunes a jueves de 12:30 a 16:30
y de 19:30 a 2 horas;
viernes de 19 a 3 y sábados
de 13 a 3 horas.
Restaurante-bar estilo francés, ubicado en una antigua casa de piedra, en uno de los callejones del barrio de Nahalat Shiva; sus carnes y mariscos son deliciosos, y es uno de los pocos sitios de Jerusalén que abren los sábados.
TMOL SHILSHOM
Solomon 5
T. 972 (2) 623 2758
http://tmol-shilshom.co.il
De lunes a jueves de 9 a 1 horas; viernes de 9 a 17 y sábados
de 17 a 1 horas.
Este café, restaurante y librería situado también en el barrio de Nahalat Shiva ofrece desayunos y comidas, eventos culturales con un sim-
pático ambiente estudiantil, ideal para mezclarse con la juventud local.
EN SAFED
DÓNDE DORMIR
PALACIO DOMAIN
Rehov Yod Alef 67
T. 972 (4) 69 9850
www.palaciodomain.com
Hotel boutique de lujo, situado dentro de un enorme palacio de la época mameluca, en el corazón del barrio artístico de Safed, a tan sólo unos pasos de las galerías, museos y sinagogas que ofrece la ciudad antigua. Además de sus hermosos cuartos, suites y penthouse, ofrece alojamiento para choferes y guías, con vista a los montes de Galilea y a la ciudad antigua.
RUTH RIMONIM SAFED
Keren HaYesod
T. 972 (3) 675 4591
www.rimonim.com
Éste es otro hotel confortable del barrio artístico de Safed. Tiene piscina, jardín, estacionamiento y centro de conferencias.
DÓNDE COMER
DORIS KATZAVIM
Autopista principal
T. 972 (4) 680 1313
De lunes a viernes desde
las 12 hasta que se retire
el último cliente.
Es un restaurante de carnes de altísima calidad, situado sobre la carretera hacia Rosh Pina, muy cerca de Safed, con su propia carnicería (su nombre quiere decir Doris carniceros), cuenta con una gran variedad de vinos y las mejores carnes que pueden probarse en Israel.
Pero quien quiera probar el auténtico sabor del norte de Israel deberá visitar los pueblitos árabes de Galilea,
como Masada, en donde podrá saborear uno de los mejores hummus y lábane —queso parecido al jocoque— del país.
fiestas de principio de año, por ejemplo, yo misma no soy de las que rezan o ayunan. Pero antes de extenderme sobre mi extraña afición por el día más sagrado y más serio para el pueblo judío, creo que sería mejor comenzar por explicar por qué durante la temporada de fiestas vale tanto la pena visitar Israel.
La fiesta del Año Nuevo judío (Rosh Hashaná en hebreo) se celebra en otoño, el día primero del mes de tishrei, que por lo general cae entre septiembre y octubre. Y para su información, el 13 de septiembre de este año ha comenzado el año 5768, que según la tradición judía es al año 5768 desde la creación del mundo. Esta celebración dura dos días, durante los cuales la gente acude a la sinagoga, vestida de blanco por lo general, para rezar y escuchar el shofar, un cuerno de carnero cuyo sonido llama al arrepentimiento, la plegaria y la introspección. Todas las ciudades principales de Israel están pobladas de sinagogas, pero algunos lugares son más tradicionales que otros, por ejemplo Kerem Hateimanim (“La viña yemenita”), el barrio empedrado al suroeste de Tel Aviv, detrás de la tumultuosa calle de Allenby. A pesar de haberse convertido en un barrio de estudiantes y gente joven, Kerem Hateimanim sigue albergando a los descendientes de muchas de las familias judías-yemenitas que construyeron este barrio tapizado de sinagogas pequeñas y ruidosas, que crean un ambiente de pueblecito del siglo pasado en medio de la gran ciudad.
Pero para los amantes de la historia, les recomendaría pasar parte de la fiesta en Safed la capital de Galilea, al norte del país, a unos 200 kilómetros de Tel Aviv, muy cerca del mar —que en realidad es un lago— del mismo nombre. Pero antes de seguir, más vale advertir que durante los días sagrados no hay transporte público, así que lo más recomendable es rentar un coche y viajar de forma independiente, ya que Israel es un país muy chico con excelentes carreteras y señalizaciones en inglés.
El centro de Safed compuesto de callejones empedrados y casas del siglo XVI —las cuales han sido reconstruidas después de innumerables temblores, guerras e incendios, pues la ciudad existe desde principios de la era cristiana— tiene una increíble vista al gran lago de Israel y al magnífico verdor de Galilea. Ahí, viven principalmente familias religiosas, aunque muchas de ellas son más bien de tipo bohemio y relajado. Durante los días de Rosh Hashaná cierran los negocios, los museos y las galerías, que son el motivo principal para visitar Safed en cualquier otra época del año.
Por otra parte, quien busque un espectáculo de verdad radical podrá encontrarlo en Mea Shearim, el barrio más ortodoxo de Jerusalén. Construido en las afueras de la capital, con los primeros judíos que comenzaron a salir de la ciudad amurallada, hoy alberga una población extremadamente religiosa y segregada casi por completo del resto de Israel. Durante todo el año y a todas horas, pasear en Mea Shearim lo transporta a uno a siglos remotos: hombres barbudos y vestidos de negro con su shtreiml —especie de sombrero que utilizan los judíos ortodoxos— en la cabeza; mujeres con peluca o gorro rodeadas de niños; pues la religión judía manda la reproducción prolífica, así como cubrirse el cabello, so peligro de atraer a cualquier hombre que no sea el propio. Conversaciones en idish y un ambiente de comunidad que raya en el hacinamiento humano, en donde cualquier turista se sentirá extraño y maravillado.
Está de sobra decir que en la celebraciones de Rosh Hashaná, ya sea por los montones de niños, como de otras épocas, que juegan en las calles, por las mujeres recatadas y vestidas de fiesta o por las sinagogas de las que surgen cantos religiosos y toquidos de shofar, vale toda la pena visitar este vestigio de una tradición judía tan antigua. Pero, ojo: a Mea Shearim más vale llegar a pie, pues el Año Nuevo es una fiesta sagrada, se prohíbe andar en coche y tomar fotos; los hombres se verán obligados a usar gorro y las mujeres deberán andar con falda larga y bien cubiertas de hombros y de pecho.
SACRALIDAD ELECTRÓNICA
Para la gente desapegada de estas costumbres —que por supuesto hay mucha en Israel—, el Año Nuevo no se trata de algo tan sagrado como divertido. En las cenas familiares de principio de año, incluso en las casas más laicas, se sirven manzanas con miel para endulzar el Año Nuevo, pan redondo que simboliza el ciclo de la vida, semillas de granada para el vigor y cabezas de pescado para estar siempre al frente. Al término de éstas comienza la fiesta de verdad. Alrededor de la medianoche, las carreteras del país se llenan de automóviles repletos de jóvenes ansiosos por celebrar el nuevo comienzo al son de los mejores DJs locales y extranjeros, principalmente de Europa. Este año, por dar un ejemplo, hubo que elegir entre varios: el Holy Rave (www.holyrave.com), una fiesta-campamento de dimensiones monstruosas en Timna, una reserva desértica alucinante en el sur de Israel, a 30 kilómetros de Eilat (cuatro horas de Tel Aviv), más vale alquilar un coche para llegar, ya que los autobuses no pasan seguido ni después de la medianoche; una fiesta reggae en el Comfort 13 (Comfort 13, barrio de Florentín, Tel Aviv), con DJ Supersonic de Berlín y Spider, DJ local; la fiesta tradicional del megaclub Haoman 17 (Abarbanel 88, Tel Aviv) con el conjunto Peace Division, decorado de los años setenta, y muchísimas fiestas más. Al final nos decidimos por algo un poco más exótico y menos extravagante, y no nos arrepentimos nada: el reventón se llevó a cabo en el Green Racoon (Hayarkon 63, Tel Aviv), un miniclub de la comunidad rusa-israelí —en Israel viven más de un millón y medio de rusos—, que celebró el principio del año con una fiesta gay, con balalaikas, música ochentera y gitana, en medio de una exposición de fotos y muchísimo vodka.
Con todo, para mí ninguna fiesta se compara con la de Yom Kipur, 10 días después de la resaca de principio de año. Los judíos celebran Yom Kipur, un día de introspección y purificación en el que Dios perdona —o condena— los pecados del pueblo de Israel para que todo el mundo pueda comenzar el año con la conciencia limpia. Durante la celebración se prohíbe, entre otras cosas, trabajar, comer, beber, calzar zapatos de cuero, lavarse y tener relaciones sexuales. Durante este día cierran todos los negocios en las poblaciones judías de Israel, con el comienzo del ayuno se paraliza el tránsito en todo el país, incluso carreteras y centros urbanos.
Se estarán preguntando qué motivos tiene una pecadora como yo para venerar un día tan tortuoso, pero durante Yom Kipur Tel Aviv —la ciudad israelí que nunca duerme— se convierte en una morada de paz absoluta. Todo el mundo respeta la costumbre de no viajar en coche, por lo que las calles se llenan de niños en bicicletas y patines, transeúntes que salen con sus perros felices sin sus correas, gente que va a la playa —aún cálida en esta temporada del año— y se pasea a su antojo por la ciudad desierta sin más propósito que disfrutar de ese silencio tan peculiar. En Yom Kipur nadie tiene prisa, nadie vende ni compra nada, tanto así que hasta el asfalto, los basureros y los gatos callejeros exhalan paz y amor. La gente que ayuna y reza (incluso mucha laica) sale de las sinagogas y se mezcla con los demás por el simple gusto de pasear. Jamás en mi vida he visto gente peleando durante Yom Kipur, como si de pronto se esfumaran las neurosis urbanas, y se transformasen en una sensación pasajera de hermandad. En fin, es una lástima que dure tan poco, pero que vale la pena presenciarlo; por mi parte, yo nunca he visto nada igual.
Cuatro días después de Yom Kipur comienza la fiesta de Sucot, que dura una semana. El principal motivo de esta fiesta es la conmemoración de la salida del pueblo de Israel de Egipto (de la esclavitud a la libertad), y las familias construyen cabañas decoradas (sucá) que imitan de manera simbólica las precarias viviendas que construyeron los antepasados en el desierto del Sinaí durante el camino hacia la tierra prometida (que por cierto éste duró 40 años).
Durante Sucot uno debe comer y hasta dormir en la sucá, cuyo techo está parcialmente abierto al cielo, y tener invitados casi a toda hora. Sin embargo, no todo el mundo tiene tiempo ni espacio para erigir cabañas, por eso muchos municipios se encargan de construir una sucá municipal. La más grande de Israel (con capacidad para 500 personas) la pone cada año el municipio de Jerusalén, en Kikar Safra, junto al ayuntamiento (la entrada es gratis), y esta vez la dedicaron a los dulces con una empalagosa decoración de todos colores y sabores, que se terminó el primer día.
De camino a la sucá de Jerusalén, en la calle de Yaffo, fui abordada por una enorme multitud multinacional, así que tuve la oportunidad de formar parte de la marcha internacional de Jerusalén en honor de los 40 años de la liberación de la ciudad, durante la Guerra de los Seis Días (1967). Banderas de un sinfín de países, lenguas revueltas por los aires y fisonomías de todo tipo me acompañaron casi hasta la sucá.
Pero lo mejor de la temporada de Sucot son sin duda los festivales y actividades culturales, espirituales y comerciales esparcidos por todo Israel. Para empezar, el Festival Internacional de Cine en Haifa es uno de los acontecimientos más esperados del año: una semana de cine de arte, incluidos directores, prensa y todo lo chic que le corresponde (Cinematec, Av. Hanasi 142; www.haifaff.co.il); asimismo, el Festival de Teatro en Acco ofrece cada año cuatro días de obras variadas en árabe y hebreo, así como teatro callejero en el escenario de la ciudad antigua y el mar (www.accofestival.co.il).
En el Desierto de Yehudá se realiza cada Sucot un ashram de tres días, con música en vivo, meditaciones, cursos espirituales y hasta actividades para niños (www.desertashram.co.il). Mientras, otro bastante parecido —que incluye un área para nudistas— se lleva a cabo en el norte, sobre una de las playas del Mar de Galilea (www.beresheet.co.il).
El Festival de Música Israelí en el Mar Muerto ofrece una semana de lo mejor dentro de la música local, este año tocaron David Broza acompañado del maestro Paco de Lucía, Yehudá Poliker, Aviv Gefen y Hayehudim, entre otros; mientras que en el antiguo puerto de Jaffa se realizó este año una mega exposición de arte israelí al aire libre con instalaciones, esculturas, pinturas y muchos puestecitos de comida. En la majestuosa avenida Rotchild, en Tel Aviv, hubo una exposición de globos terráqueos iluminados y diseñados de distintas formas; en tanto que en la calle peatonal de Nahalat Binyamin, también en Tel Aviv, el mercado artesanal estuvo abierto durante toda la semana, ofreciendo una variedad increíble de objetos y souvenirs. Y hablando de compras, a pesar de las multitudes que abarrotan las tiendas, Sucot es una excelente temporada para las ofertas, así que vale la pena darse una vuelta por las zonas de Dizengoff y Sheinkin en Tel Aviv, pobladas por diseñadores locales y ultra modernos que permitirán llevarse a casa un recuerdo de lo que puebla hoy la imaginación de los israelíes, mucho más allá de lo que repiten los periódicos en su sección internacionalπ
LA TRADICIÓN DE KAPORES
Es un ritual judío de expiación, la víspera de Yom Kipur hay que darle tres vueltas a la cabeza con un gallo o gallina vivo, que después se regala a los pobres. De hecho, los hombres deben tomar un gallo, las mujeres una gallina y las mujeres embarazadas ambos, en caso de que lleven un niño en el vientre. Pero en tiempos modernos, muchos grupos realizan esta práctica con dinero; el equivalente al valor del ave que regalarían.
GUÍA PRÁCTICA
CÓMO MOVERSE
Israel es un país sumamente pequeño (600 kilómetros de norte a sur y menos de 100 de oriente a poniente), que puede recorrerse de punta a punta —de Eilat a Tiberias, por ejemplo—, en seis horas. Sus carreteras están en muy buenas condiciones y señalizadas en inglés de modo que, sobre todo en estas fechas, alquilar un auto o un auto con guía es la mejor opción.
Moverse en autobuses o en tren también es bastante fácil, sólo que los trenes no llegan a todas partes (sobre todo tratándose del sur del país) y hay que tener en cuenta que durante las noches y los sábados casi no hay transporte público.
Desde la Ciudad de México puede volar con Aeroméxico (www.aeromexico.com) hasta París y de ahí a Tel Aviv por Air France (www.airfrance.com).
EN TEL AVIV
DÓNDE DORMIR
MIGUEL HOTEL & BISTRO
HaYarkon 88
T. 972 (3) 510 7555
www.miguel.co.il
Habitaciones desde 80 dólares.
Es un pequeño y exclusivo hotel de diseño con vista al mar y un excelente restaurante.
HOTEL DAVID INTERCONTINENTAL
Kaufman 12
T. 972 (3) 795 1111
Habitaciones desde 221 dólares.
Considerado el mejor cinco estrellas de Tel Aviv y de los mejores en Israel, este hotelazo se ubica frente al mar, en la parte suroeste de la ciudad, muy cerca del barrio bohemio de Neve Tzedek, que en la última década se ha convertido en una especie de SoHo.
NINA CAFÉ SUITES
Shabazi 29
T. 972 (52) 508 4040
www.ninacafehotel.com
Habitaciones desde 220 dólares
en temporada baja y 270 en marzo.
También en Neve Tzedek, este establecimiento de cinco coquetas suites es la alternativa más acertada (para quien logre reservar) a las grandes cadenas.
DIZENGOFF SUITES
Gordon 39
T. 972 (3) 523 4363
www.dizengoffsuites.co.il
Habitaciones de 100
a 150 dólares.
Una gran opción para presupuestos más limitados es este hotelito situado en el centro de la ciudad y a cinco minutos de la playa. Ofrece cuartos con cocineta y suites de dos pisos con terraza.
DÓNDE COMER
COMME IL FAUT CAFÉ
Hangar 26
T. 972 (3) 544 9211
Abandonado por décadas en el norte de la ciudad, el viejo puerto acaba de pasar por una renovación de un millón de dólares. En este local se sirven platillos de temporada, preparados con ingredientes locales y orgánicos, incluidos los vinos.
BOCACCIO
Hayarkon 106
T. 972 (3) 524 6837
www.boccaccio.co.il
Restaurante italiano de altísima calidad y precios bastante razonables (alrededor de los 25 dólares por persona si se trata de una cena completa) tiene un ambiente diplomático rayando en lo decadente y platillos que difícilmente se olvidan.
TAPAO
Haarbaa 16
T. 972 (3) 624 0484
Todos los días desde las 19 horas, hasta retirarse el último cliente.
Alrededor de 10 dólares por platillo y ocho por coctel.
Bar de tapas al estilo gallego, con gran variedad de vinos y platillitos (mariscos, carnes, ensaladas) deliciosos. Situado al este de Tel Aviv, en un área de bares y restaurantes.
HUMMUS ASLI
Dizengoff 338
T. 972 (3) 604 1965
Comida completa: 5 dólares.
El hummus, ese alimento hecho a base de garbanzo y aceite de olivo que se sirve acompañado con pan árabe es ubicuo y exquisito en Israel, donde constituye también una excelente opción para finalizar un reventón. Este local ofrece uno de los mejores de Tel Aviv y está abierto siete días a la semana, desde bien tempranito en la mañana y hasta bien entrada la madrugada.
EN JERUSALÉN
DÓNDE DORMIR
LA PERLE
Hahistadrut 6
T. 972 (77) 552 5251
Habitaciones desde 70 dólares.
Hotelito sencillo y acogedor ubicado en el centro de la ciudad, sobre la famosísima calle peatonal de Ben Yehudá.
AMERICAN COLONY
Autopista Nablus km 1.5
T. 972 (2) 627 9777
www.americancolony.com
Habitaciones desde 250 dólares.
En un palacio del siglo XIX, éste es uno de los hoteles más elegantes del país —y quizá de la región—, a unos minutos de la puerta de Damasco.
A LITTLE HOUSE IN BAKAH
Yehudá 1
T. 972 (2) 673 7944
www.o-niv.com/bakah
Habitaciones desde 80 dólares.
Este hotel boutique situado en un castillo remodelado al estilo árabe tiene un agradable bar-restaurante en el patio.
DÓNDE COMER
ARCADIA
10 Agrippas
T. 972 (2) 624 9138
En un edificio antiguo, en el que se preparan algunas de las mejores versiones de la comida local mediterránea: pulpos, cangrejos y berenjenas se transforman en sofisticados platillos difíciles de olvidar.
ADOM
Jaffa 31
T. 972 (2) 624 6242
Lunes a jueves de 12:30 a 16:30
y de 19:30 a 2 horas;
viernes de 19 a 3 y sábados
de 13 a 3 horas.
Restaurante-bar estilo francés, ubicado en una antigua casa de piedra, en uno de los callejones del barrio de Nahalat Shiva; sus carnes y mariscos son deliciosos, y es uno de los pocos sitios de Jerusalén que abren los sábados.
TMOL SHILSHOM
Solomon 5
T. 972 (2) 623 2758
http://tmol-shilshom.co.il
De lunes a jueves de 9 a 1 horas; viernes de 9 a 17 y sábados
de 17 a 1 horas.
Este café, restaurante y librería situado también en el barrio de Nahalat Shiva ofrece desayunos y comidas, eventos culturales con un sim-
pático ambiente estudiantil, ideal para mezclarse con la juventud local.
EN SAFED
DÓNDE DORMIR
PALACIO DOMAIN
Rehov Yod Alef 67
T. 972 (4) 69 9850
www.palaciodomain.com
Hotel boutique de lujo, situado dentro de un enorme palacio de la época mameluca, en el corazón del barrio artístico de Safed, a tan sólo unos pasos de las galerías, museos y sinagogas que ofrece la ciudad antigua. Además de sus hermosos cuartos, suites y penthouse, ofrece alojamiento para choferes y guías, con vista a los montes de Galilea y a la ciudad antigua.
RUTH RIMONIM SAFED
Keren HaYesod
T. 972 (3) 675 4591
www.rimonim.com
Éste es otro hotel confortable del barrio artístico de Safed. Tiene piscina, jardín, estacionamiento y centro de conferencias.
DÓNDE COMER
DORIS KATZAVIM
Autopista principal
T. 972 (4) 680 1313
De lunes a viernes desde
las 12 hasta que se retire
el último cliente.
Es un restaurante de carnes de altísima calidad, situado sobre la carretera hacia Rosh Pina, muy cerca de Safed, con su propia carnicería (su nombre quiere decir Doris carniceros), cuenta con una gran variedad de vinos y las mejores carnes que pueden probarse en Israel.
Pero quien quiera probar el auténtico sabor del norte de Israel deberá visitar los pueblitos árabes de Galilea,
como Masada, en donde podrá saborear uno de los mejores hummus y lábane —queso parecido al jocoque— del país.
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