Rosewood Mayakobá: un resort sin precedentes en la Riviera Maya

Rosewood Mayakobá: un resort sin precedentes en la Riviera Maya

La segunda propiedad de Rosewood en México (después de Ventanas al Paraíso, en Los Cabos) consiente a sus exigentes vacacionistas al mejor estilo de la Riviera Maya: su spa incluye un cenote, su terreno abarca más de 250 hectáreas de manglares y playa, y su staff es de más de 500 empleados, quienes atienden como nadie a los huéspedes de sus 128 suites y 32 despampanantes residencias.
A nuestra llegada, después del brindis de bienvenida, fuimos trasladados en un barquito que surcaba varios canales y una laguna hasta el muelle particular de nuestra habitación. Un mayordomo personal nos estaba esperando y se puso a nuestras órdenes. Estábamos en el más reciente resort de la Riviera Maya, muy cerca de Playa del Carmen, a 45 minutos del aeropuerto de Cancún.

Pero en ese momento los alrededores resultaron completamente irrelevantes. Disfrutamos mucho del silencio al contemplar la superficie costera, la finísima arena blanca, los canales de aguas cristalinas que penetran las 250 hectáreas de manglares, donde se nos aparecieron tortugas e iguanas, patos buzos en busca de alimento, además de cigüeñas, garzas, tepezcuintles y tejones. Y entre las plantas, palmeras, buganvilias, unas plantitas llamadas mármol morado que bordean todos los caminos dentro del hotel, y unas flores pequeñas que se conocen como mañanitas, ya que muestran sus pétalos color rosa y anaranjado sólo a cambio de los rayos del sol.

La firma española Casa & Jardín no sólo integró los espacios al ambiente natural, sino que se inspiró en un concepto más amplio de ecología (del griego óikos: casa, habitación): según los lineamientos de la “convivencialidad”, creó un hábitat centrado en el ser humano, cuya función y estética particular se dirigen a ofrecer salud integral para el cuerpo y el espíritu en espacios inmersos en la naturaleza.

Tal es precisamente el propósito de las 128 suites y 32 residencias. En la estructura de los modernos bungalows —con terraza y alberca propias, y vista a la laguna, los manglares o el mar— el blanco de la piedra caliza de Yucatán acompaña a maderas locales, como el zapote.

El Mayakobá es la propiedad número 16 de la exclusiva marca de hoteles cinco estrellas, y está tan sólo esperando el trámite para obtener los cinco diamantes que otorga la AAA a las propiedades que destacan por su excelencia en el servicio. Lo cual suena lógico: una vez que el hotel abra por completo, el staff estará integrado por 560 empleados, todos dispuestos a cumplir la prioridad número uno de Rosewood: la atención personalizada.

UNA VEZ AHÍ


Enclavado en una isla privada, el “Sense, a Rosewood Spa” (Salus Per Aquam: Salud mediante el agua) tiene nada menos que un cenote al lado, alimentado de manantiales subterráneos provenientes de la península. Cruzar el puente hasta ahí es dejarse tentar por un mundo de cuidados y servicios para la salud y la belleza: masajes, mascarillas, barra de jugos naturales, sauna, vapor, zonas de relajación, un gimnasio superequipado, albercas, clases de yoga y meditación.

Hay otras dos albercas fuera del spa, una frente al mar y otra frente a la recepción, y todas tienen algo particular que las hace únicas por sus paisajes. Y hasta los niños tienen sus propios espacios: pueden pasar un buen rato en el club diseñado para ellos, donde hay televisión para ver películas, juegos de video, juegos de mesa y pinturas. Instalado frente al mar, este recinto le permite a los padres desconectarse por completo —aunque sea por unas horas— y disfrutar el entorno.

Entre las actividades adicionales está el campo de golf “El Camaleón”. Diseñado en 2006 por el ex campeón australiano Greg Norman, The Shark, es un terreno que envuelve a los jugadores en los mantos verdes de la selva, al margen de la laguna y con el fondo azul turquesa del mar Caribe. Eso sí, ahí los vientos tropicales soplan sin consideración alguna al handicap que uno tenga.

Y para conocer los alrededores del hotel, Rosewood Mayakobá pone a disposición de los huéspedes, choferes y camionetas Mercedes Benz Clase GL.

El buceo o snorkeling en el Gran Arrecife Maya, el segundo de coral más grande del planeta, es otro mundo: siempre que se pueda, vale la pena agendarlo para adentrarse en ese abigarrado escenario submarino. Pueden añadirse un paseo a caballo por la playa de Loma Bonita, visitas a los parques de Xcaret y Xel-ha, o recorridos en Tulum, Chichén Itzá o Cozumel.

Al regresar al hotel, la propuesta gastronómica del Rosewood es obra del chef ejecutivo Daniel Bausà Peris, quien trabajó muchos años en el Ritz-Carlton de Barcelona, y quién aplica aquí las técnicas de “cocina al vacío” (no confundirlas con el llamado “fuego lento”) que consisten básicamente en el cocimiento a bajas temperaturas durante periodos más largos, con el fin de que los alimentos adquieran formas y texturas inusitadas en la comida tradicional.

Visitamos tres restaurantes: La Casa del Lago, con comida europea moderna, Punta Bonita, con comida mexicana, y el Agave Azul Raw Bar & Tequila Library, donde se confeccionan, con técnicas exclusivas del lugar, cebiches, mariscos, pescados y toda clase de antojitos, que pueden disfrutarse con alguno de los 70 tipos de tequilas que ofrece el menú.

Entre los platillos más memorables están el flat bread con queso gorgonzola, pera caramelizada, arúgula, compota de cebolla y nueces; el class sandwich con queso mozzarella, trufa negra, jamón ibérico y tomate al horno; y el delicioso cebiche de caracol y pulpo estilo yucateco.

Pero, con todo, mirar desde la habitación el amanecer frente a la laguna es lo que más se quedó grabado en mi recuerdo; pintado por el manto blanco de las garzas que duermen en los árboles y que van emprendiendo una a una su vuelo, sobre un fondo teñido de reflejos anaranjados y rosas, antes del resplandor de la nueva luz del día.

Pero, con todo, mirar desde la habitación el amanecer frente a la laguna es lo que más se quedó grabado en mi recuerdo; pintado por el manto blanco de las garzas que duermen en los árboles y que van emprendiendo una a una su vuelo, sobre un fondo teñido de reflejos anaranjados y rosas, antes del resplandor de la nueva luz del día.

ROSEWOOD COLONIAL


Tal parece que la cadena trae algo con México, pues el año próximo inaugurará un hotel en San Miguel de Allende: 63 habitaciones en un edificio de piedra del centro, con terrazas privadas, un bar de tapas en la azotea, cava de vinos y tequilas, y residencias de entre dos y cinco habitaciones.


ROSEWOOD MAYAKOBÁ

Carretera federal Cancún-Playa del Carmen km 298
T. 52 (984) 875 8000
www.rosewoodhotels.com
Habitación doble desde 695 dólares.
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