DC también se divierte
Smithsonian National Air and Space Museum Fotografía de Avi Ghupta

DC también se divierte

Hasta hace no mucho, Washington DC era considerada la ciudad más peligrosa de Estados Unidos (en el peor de los casos), si no es que la más aburrida (en el mejor). Pero las cosas han cambiado mucho, como lo constatará cualquiera que visite la capital estadounidense con esta guía en las manos.
EL SEGUNDO SÁBADO del nuevo año los vagones del metro que atraviesa Maryland rumbo a Washington DC lucían repletos de mujeres con abrigos, botas y jeans, y hombres con chaquetas cortas. Eran jóvenes e iban en busca de fiesta al centro de la capital de Estados Unidos, una escena impensable hace poco más de una década, cuando adentrarse al barrio chino de DC era tan riesgoso como penetrar de noche en el Bronx neoyorquino de los años ochenta. Pero la ciudad ha cambiado desde aquellos años, cuando los muchachos —hoy ejecutivos en sus treinta— se atrevían a desafiar los peligros nocturnos para ir a bailar y tomar cerveza al afamado Café Atlántico, donde uno podía contonearse al ritmo de la música sin que la ropa se impregnara del aroma del humo de los puros que se fumaban en el Habana Village, otro de los sitios concurridos de aquella época. “El Barrio Chino estaba repleto de criminales y mendigos, era un lugar temido y oscuro”, recordó esa noche de subway Pilar Mendiola Fernández, una mexicana que podría reclamar su derecho de pertenencia washingtoniana: ha vivido 12 años en la capital de Estados Unidos. “Washington era una selva de asfalto y ahora es una fiesta hasta el amanecer”, añadió Carmenchu, hermana de Pilar, quien también se trasplantó hace tiempo a esta ciudad. Ellas, como miles de habitantes y visitantes asiduos, vieron mutar a DC a través del tiempo: de ser un sitio marginal, lúgubre y despreciado por aburrido, se convirtió en una ciudad contemporánea, bella, divertida y luminosa.

El milagro de la conversión de DC comenzó a finales de los años noventa de manera similar a lo que ocurrió en Nueva York y San Francisco. La policía combatió de manera frontal la delincuencia y decidió poner en orden la ciudad a como diera lugar. Llegó un momento en que los agentes repartían tantas papeletas de multas a quienes cometían faltas administrativas, que ganó credibilidad el mito de que las penalizaciones económicas mantenían los ingresos fiscales de la ciudad. Los índices de asesinatos y robos se desplomaron. Después tuvo lugar, como ocurrió antes en la Gran Manzana, un extenso proceso de gentrification: grandes compañías inmobiliarias llegaron a barrios populares como Adams Morgan, Columbia Heights y Downtown a comprar las casas que ocupaban las familias pobres. Donde nadie deseaba vivir comenzaron a construirse nuevos edificios de oficinas y departamentos, la plusvalía de la zona subió y los núcleos marginales, representados por una mayoría negra, continuaron emigrando a otros vecindarios.

En Adams Morgan y Chinatown se abrió de manera gradual una colección de pintorescos restaurantes americanos, asiáticos y europeos; cafeterías, bares confortables y sitios para escuchar jazz y bailar salsa. Los barrios que nadie se atrevía a visitar comenzaron a ponerse de moda.

Washington DC siempre había sido una metrópolis hermosa, dotada de monumentos históricos, parques, museos y un espectacular río, así que en pocos años se reinventó y perdió la etiqueta que la exhibía como la más peligrosa de Estados Unidos. Hoy día, la capital de Estados Unidos es un paseo histórico y arquitectónico rodeado de varios de los espacios urbanos al aire libre más bellos de ese país.


Imprescindible

U STREET


Hay una frase que los habitantes de Washington DC suelen pronunciar con poca modestia: “Antes de Harlem y el Teatro Apolo ya existía U Street”. Cuando el Harlem neoyorquino aún no emergía como sitio de renacimiento y proyección de la cultura y el arte afroamericanos, U Street era el escenario que abrazaban quienes luchaban por los derechos civiles. Fue refugio de negros y poco después se convirtió en un reducto que catapultó a la fama a escritores, cantantes y artistas. En los tiempos de la segregación, U Street era un “Broadway negro” en donde convergía lo mejor de la cultura y el arte. Es posible recorrer el pasado del barrio en una caminata guiada por 14 letreros. El primero de ellos está en el cruce con la calle 13, a una cuadra de la estación del metro. El paseo puede tomar una hora y media a través de las mansiones del siglo XIX, el famoso teatro Lincoln, que fue casa del burlesque en los años veinte; el Whitelaw, el primer hotel de lujo para negros en los tiempos de la segregación, y el mural del gran Duke Ellington, el compositor de más de mil canciones, cuya banda ayudó a romper las barreras raciales en Estados Unidos. U Street es hoy un barrio alternativo con cierto aire de sofisticación, repleto de restaurantes, galerías, bares y cafeterías, que todos los días atrae a jóvenes profesionistas de la ciudad.


Negocios y placer

No por obvios, los dos hoteles clásicos de Georgetown, el Four Seasons y el Ritz Carlton, dejan de ser interesantes. El primero es sitio de reunión de la crema y nata local, sobre todo para el brunch de los domingos; y el segundo acaba de abrir un bistró a cargo de Eric Ripert, el chef que recientemente recibió tres estrellas Michelin por su restaurante Le Bernardin en Nueva York. Además, están el Mandarin Oriental, el St. Regis y Hay - Adams, que es lo más cercano a dormir en la Casa Blanca.

FOUR SEASONS
2800 Pennsylvania Avenue
T. 1 (202) 342 0444
www.fourseasons.com
Desde 395 dólares la habitación doble.


RITZ CARLTON

1150 22nd St
T. 1 (202) 835 0500
Desde 349 dólares la habitación doble.

MANDARIN ORIENTAL
1330 Maryland Avenue, SW
T. 1 (202) 554 8588
www.mandarinoriental.com/washington
Desde 235 dólares la habitación doble.


ST. REGIS
923 16th and K Streets, NW
T. 1 (202) 638 2626
www.stregis.com
Desde 350 dólares la habitación doble.


THE HAY-ADAMS
800 16th Street NW
T. 1 (202) 638 6600
www.hayadams.com
Desde 329 dólares la habitación doble.



DÓNDE
DORMIR

HOTEL PALOMAR
2121 P Street NW
T. 1 (202) 448 1800
www.hotelpalomar-dc.com
Desde 144 dólares la habitación doble.


La fachada del Palomar es engañosa, demasiado insípida para su sorprendente decoración interior. Inspirado en los diseñadores franceses de los años treinta, combina objetos de arte, muebles construidos con sofisticación y maderas exóticas. Tiene más de 300 habitaciones y está situado a unos pasos del Dupont Circle, uno de los espacios más vibrantes de la ciudad, en donde se funde tradición y nuevas tendencias. En las habitaciones se ofrece servicio de masaje facial, de manos y pies, cuyo costo varía entre 135 y 190 dólares. Y su restaurante Urbana ofrece todos los días un happy hour entre 4 y 7 de la noche con vinos de mesa por cinco dólares y una de las mejores pizzas de Washington (hágase un favor y ordene la de arúgula) por siete dólares.

HOTEL MONACO
700 F Street NW
T. 1 (202) 628 7177
www.monaco-dc.com
Desde 229 dólares la habitación doble.

Es un hotel situado en el afamado Penn Quarter, a unos pasos del National Mall, y que ha recibido incontables premios desde su apertura en 2002. Hospedarse aquí convierte a los huéspedes en parte de la escena histórica y arquitectónica de esta hermosa ciudad. Sus habitaciones interiores se asoman al patio histórico, que hace una centuria era recorrido por carruajes, y las exteriores a la National Portrait Gallery del Museo Smithsonian. En el verano, es imprescindible gozar de una tarde de sol bebiendo un martini en su espléndido patio habilitado con amplios sillones.

ROUGE HOTEL
1315 16th Street NW
T. 1 (202) 232 8000
www.rougehotel.com
Desde 159 dólares la habitación doble.


Este hotel ubicado en el área de las embajadas, es ideal tanto para quienes vienen de trabajo como para quienes quieran divertirse en el área de Dupont Circle. O las dos cosas. Su diseño es atrevido (mucho rojo, toques asiáticos y pop) pero su servicio, desde el internet inalámbrico hasta las salas para juntas y el spa “a domicilio”, son impecables.


DÓNDE
COMER


TENPENH

1001 Pennsylvania Ave.
T. 1 (202) 393 4500
www.tenpenh.com
Lunes a jueves de 11:30 a 14:30 y de 17:30 a 22:30 horas; viernes de 11:30 a 14:30 y de 17:30 a 23; sábados de 17:30 a 23.
Alrededor de 30 dólares por una cena para dos personas.


Otro de los restaurantes preferidos en Washington, Tenpenh ofrece comida asiática con platillos que funden ingredientes, texturas, sabores y recetas japonesas, tailandesas, vietnamitas y chinas.

El concepto es resultado de una exploración que los propietarios Gus DiMillo y David Wizenberg. y el chef Jeff Tunks realizaron en Bangkok, Singapur, Saigón y Hong Kong, con el fin de capturar detalles que le dieran una identidad especial al lugar, cuyas paredes y techos despliegan una elegante colección de antigüedades y objetos de arte. El filete de halibut (o fletán, esa especie que pertenece a la familia de los peces planos y que, como el lenguado, tiene los ojos de un mismo lado) en cinco especias, con una capa de nuez crujiente, acompañado por berenjena con una salsa szechuan, es sobresaliente. Si desea un plato chino vasto y exquisito, no deje de probar los fideos con brócoli y carne de res marinada con jitomates y salsa de ostión.

KOMI
1509 17th Street
T. 1 (202) 332 9200
www.komirestaurant.com
Martes a sábados de 17:30 a 23 horas; domingos y jueves cerrado. Hay un menú de cinco tiempos por 84 dólares; una degustación de ocho platos por 105 y los platos fuertes cuestan entre 28 y 36 dólares.


Es uno de los restaurantes más celebrados de Washington en estos días. Fue creado por el chef Johny Monis, un tipo talentoso que aún no cumple los treinta años. Hijo de griegos, Monis se ha empeñado en hacer de los detalles una constante: el restaurante es pequeño y no acepta grupos de más de cuatro personas por mesa. Ha introducido frecuentes cambios en el menú, hasta lograr una selección de platos con influencias griegas que parecen creados para provocar un deleite visual. Ganó en una votación ser considerado como el mejor servicio en Washington DC. Y su espléndida carta de vinos fue elegida por Derek Brown, uno de los sommeliers más sobresalientes de la ciudad. Si tiene planeado ir a cenar en fin de semana, lo recomendable es que haga una reservación telefónica con un mes de anticipación y si piensa ir algún día de la semana, hágalo tres semanas antes.

PROOF
772 G St.
T. 1 (202) 737 7663
www.proofdc.com
Desayunos, de lunes a viernes de 11:30 a 14 horas.Cenas, domingos de 17 a 21:30 horas; lunes a miércoles de 17:30 a 22; jueves a sábados de 17:30 a 23 horas. Bar, domingos de 17 a 0 horas; lunes a miércoles de 17:30 a 1; jueves a sábados de 17:30 a 2 horas.
Alrededor de 90 dólares por una cena para dos personas.

Este restaurante abierto el verano pasado en el barrio donde se ubica The National Portrait Gallery, en el corazón de Washington, ha logrado combinar una extraordinaria selección de vinos con un menú compacto de unos cuantos platillos bien elegidos y celebrados. Los vinos son escogidos por Sebastian Zutant, otro de los gurús de Washington en la materia, y cuarenta de ellos se sirven por copa. Entre sus especialidades están la tártara de atún con aguacate, emulsión de soya, wasabi y tempura de alga y el filete de pescado en salsa de miso, con hongos salvajes y puré de papa.

OYA
777 9th Street
T. 1 (202) 393 1400
www.oyadc.com
Lounge, lunes a jueves de 17 a 0 horas, viernes y sábados de 17 a 1 y domingos de 17 a 21 horas. Desayuno, lunes a viernes de 11:30 a 14:30 horas.
Cena, lunes a jueves de 17:30 a 22 horas; viernes y sábados de 17:30 a 23:30; domingo de 17:30 a 21 horas.
Precio promedio por platillo principal, 30 dólares. Sin bebidas ni entradas.


Restaurante, bar y lounge con una audiencia de jóvenes ejecutivos. La cocina es sobresaliente y ofrece platillos inspirados en la fusión de comida francesa y asiática.

BELGA CAFÉ
514 8th Street
www.belgacafe.com
T. 1 (202) 544 0100
Desayuno, lunes a viernes de 11:30 a 15 horas.Brunch, sábados de 11 a 15:30; domingos de 10 a 15:30 horas. Cena, lunes a jueves de 17:30 a 22 horas; viernes a sábados de 17:30 a 23; domingosde 17 a 21:30 horas.
Precio promedio por platillo, 30 dólares.


Éste es el sitio para tomar el brunch dominical. Aunque la especialidad, los waffles cubiertos de chocolate, azúcar y crema batida, se sirven todo el día.


QUÉ
HACER


LOS MONUMENTOS
La zona conocida como The Mall es un escenario pocas veces avistado en una gran ciudad (sobre todo en primavera, cuando sus cerezos en flor nos ayudan a comprender la fascinación que ejercen sobre los japoneses): una escuadra repleta de monumentos y museos rodeados de parques y enormes céspedes color menta. Es imprescindible caminar por la avenida Constitution para descubrir a cuenta gotas las construcciones que hacen de Washington una ciudad distinta a cualquier otra: el sitio dedicado a George Washington, quizás el más prominente y antiguo, un obelisco egipcio desde cuya parte más alta es posible avistar hasta 60 kilómetros de distancia en un día soleado y claro. Es posible subir hasta la cúspide. Las entradas son gratuitas, se reparten en la base y una persona puede recibir un máximo de seis boletos para entrar. Otros sitios indispensables de la zona son los monumentos a Thomas Jefferson y Abraham Lincoln, el sitio donde Martin Luther King pronunció el famoso discurso “Tengo un sueño”, en 1963. Y está el Monumento a los Veteranos de Vietnam, el Museo del Aire y del Espacio y la impresionante Galería de Arte Nacional que, dividida en dos alas, despliega obras de Rembrandt, Claude Monet, Van Gogh, Leonardo da Vinci, Matisse, Pollock y Andy Warhol.

La sección de Mamíferos del Museo de Historia Natural será con seguridad la mejor colección de animales disecados que pueda visitarse. Los animales son tan hermosos y se encuentran tan bien conservados que en verdad parecen no haber muerto nunca. A seis calles de ahí está The National Portrait Gallery, un museo dedicado a mostrar fotografías y retratos de figuras americanas históricas, que posee un patio posterior techado, con clima artificial y cuatro espejos de agua en el piso, en donde es posible pasar un buen rato.

SMITHSONIAN NATIONAL
MUSEUM OF NATURAL HISTORY

10th Street y Constitution Av. NW
T. 1 (202) 633 1000
www.mnh.si.edu
Abierto todos los días de 10 a 19:30 horas, excepto en Navidad.
Entrada gratuita


SMITHSONIAN NATIONAL
PORTRAIT GALLERY

8th Street esquina con F.
T. 1 (202) 633 8300
www.npg.si.edu/inform/visitor.htm
Abierto de 11:30 a 19 horas.
Entrada gratuita.


UN PASEO POR GEORGETOWN
Un día soleado o una tarde de lluvia ligera pueden ser idóneos para enfilarse hacia Georgetown y caminar sin prisa por sus calles empedradas, sus caminos repletos de town houses, iglesias monumentales y mansiones antiguas. Sus avenidas de colinas elevadas —un hecho imposible de pasar por alto sobre todo si se hace un paseo en bicicleta— hospedan librerías de viejo, cafeterías, almacenes de moda y, desde luego, la legendaria Universidad de Georgetown, con su campus principal rodeado de edificios históricos y una hermosa biblioteca que contiene una importante colección de literatura en castellano. Si se está cerca de esa casa de estudios y uno atraviesa por un momento súbito de locura (mejor aún si es de noche y hay luna llena) es imposible resistirse a la tentación de hacer un alto en la calle 36 con la Avenida Prospect: las escaleras altas, largas e inclinadas provocan un miedo inmediato. Es el escenario donde se filmó aquella escena final de El Exorcista, el sitio donde el sacerdote rueda cuesta abajo, ideal para tomarse una fotografía de viaje poco común.

NATIONAL GALLERY OF ART

4th and Constitution Av. NW
T. 1 (202) 737 4215
www.nga.gov
Lunes a sábados de 10 a 17 horas y domingos de 11 a 18.
Entrada gratuita.


SMITHSONIAN NATIONAL AIR AND SPACE MUSEUM

Independence Ave. esq. 6th Street
T. 1 (202) 633 1000
www.nasm.si.edu
Abierto todos los días de 10 a 17:30 horas, excepto en Navidad.
Entrada gratuita.


ROCK CREEK PARK

Si desea hacer algo distinto a cualquier recorrido convencional en la ciudad, debe enfilarse al Rock Creek Park. Situado en los límites fronterizos de Maryland y Washington DC, este parque equivale al Central Park de Nueva York: una maravilla natural justo en medio de una gran metrópolis. Tiene una longitud de unos 16 kilómetros de largo por un kilómetro y medio de ancho, y posee cerca de 50 kilómetros de senderos para caminar, correr, pasear en bicicleta y varios sitios ideales para avistar venados, búhos, mapaches, aves migratorias y hasta algunos coyotes.

Es muy recomendable visitar el Centro Natural; su planetario ofrece espectáculos de estrellas los sábados y domingos. El Rock Creek Park corre a un lado del río Potomac, así que es posible pasear en lancha y alquilar kayaks. Tiene un campo de golf público de 18 hoyos, canchas de tenis, fútbol y béisbol, zonas de picnic y otras que los fines de semana son exclusivas para patinar.


DE
NOCHE


TWINS JAZZ CLUB

1344 U Street
T. 1 (202) 234 0072
Viernes de 16 a 3 horas; sábados de 18 a 3; domingos a jueves de 18 a 2.
La entrada cuesta 15 dólares.


Hay quienes lo han calificado como uno de los tesoros más valiosos de la escena musical de Washington DC. Se precia de ser el segundo club de jazz más antiguo del país y su nombre está vinculado con sus propietarios, dos hermanos gemelos de Etiopía.

EIGHTEEN STREET LOUNGE

1212 18th Street
T. 1 (202) 466 3922
Martes y miércoles de 21:30 a 2 horas; jueves de 17:30 a 2; viernes de 17:30 a 3 y sábados de 21:30 a 3 horas.
Las cervezas y los tragos de vodka, ron y whisky cuestan alrededor de siete dólares. La entrada vale entre 10 y 20.


En este club localizado en una mansión de varios pisos mezclan los mejores DJs de Washington. Y en el último piso hay una banda de jazz contemporáneo que toca hasta la madrugada.
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