Los nuevos aires de Dublin
Quien visite Irlanda por primera vez no querrá evadir ninguno de sus clichés: la cerveza Guinness, los recorridos por las obras de James Joyce; incluso el hotel de Bono. La buena noticia es que todo eso combina muy bien con la renovada energía de una ciudad donde el futuro, de la noche a la mañana, pinta mejor que nunca.
Por
Olivia Edward |
Marzo 2008
|
Tags:
irlanda, dublin, james joyce, celtic tiger, pub, rio liffey, guiness
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En los últimos quince años Dublín ha cambiado. Algunos dirían que está irreconocible: mientras que hace veinte años el visitante habría encontrado una ciudad pobre y vacía, salpicada por todas partes de edificios abandonados, ahora lo que llama la atención es la abundancia de dinero, vida y energía. La explicación: el Celtic Tiger, un boom económico que arrasó el país en los años noventa e inyectó dinero en las ciudades y pueblos. Al combinar esto con una población joven —50% de los irlandeses nativos tiene menos de treinta años—, uno comienza a entender por qué Dublín tiene fama de ser uno de los destinos más sofisticados y divertidos de Europa.
Ahora, la arquitectura georgiana (que ha envejecido bastante bien), las históricas universidades, los pubs tradicionales con sus violines y las amigables bromas irlandesas interactúan con las recién desempacadas estructuras de vidrio y metal, las relucientes cafeterías, los oficinistas manicurados y un gran flujo de inmigrantes de Europa del Este.
Ahora, la arquitectura georgiana (que ha envejecido bastante bien), las históricas universidades, los pubs tradicionales con sus violines y las amigables bromas irlandesas interactúan con las recién desempacadas estructuras de vidrio y metal, las relucientes cafeterías, los oficinistas manicurados y un gran flujo de inmigrantes de Europa del Este.
Para el visitante, las opciones simple y sencillamente se han multiplicado. Hace una década puede que haya habido un hotel hip que valiese la pena. Ahora hay varios. Y una escena restaurantera a la altura. El dinero nuevo al principio orilló a los chefs a conformarse con la moda pasajera de la cocina fusión, pero hoy los mejores restaurantes sirven comida irlandesa moderna, aprovechando al máximo los productos locales que se encuentran en esta fértil isla, verdísima y empapada de lluvia.
*Traducción de Claudia Itzkowich
Imprescindible
Si le pregunta a los nativos qué evento no debe perderse en Dublín, le dirán unánimemente que el día de San Patricio, el 17 de marzo (www.stpa
tricksfestival.ie ). Las celebraciones han cobrado tal importancia que ahora duran cinco días y, para hospedarse en la ciudad, hace falta reservar hotel, como mínimo, un año antes de la celebración.
tricksfestival.ie ). Las celebraciones han cobrado tal importancia que ahora duran cinco días y, para hospedarse en la ciudad, hace falta reservar hotel, como mínimo, un año antes de la celebración.
Negocios y Placer
THE ROYAL DUBLIN
GOLF CLUB
North Bull Island Nature Reserve
Dollymount, Dublin 3
T. 353 (1) 833 6346
www.theroyaldublingolfclub.com
Olvídese de las típicas juntas y diríjase a este sitio, ubicado apenas unos cinco kilómetros afuera de la ciudad. Se trata de un campo de golf de campeonato par 73 situado en un área natural protegida, llamada Bull Island. Abierto por primer vez en 1885, el club ha albergado tres abiertos y en los últimos años lo han remodelado tremendamente. Es perfecto para refrescar cualquier tema con los colegas (tiene dos bares y un restaurante con espléndidas vistas de la bahía), al tiempo que se practica o se ve practicar el más irlandés de los deportes. Los visitantes pueden entrar los lunes, martes, jueves y viernes.
DÓNDE
DORMIR
THE DYLAN
Eastmoreland Place,Dublin 4
T. 353 (1) 660 3000
www.dylan.ie
Habitaciones dobles a partir de 395 euros.
Es el hotel boutique más nuevo de Dublín. Abrió a fines de 2006 e inmediatamente sedujo a ese minúsculo círculo de clientes que sólo se había quedado en The Clarence (www.theclarence.ie), el hotel de Bono, de la icónica banda local U2.
Ubicado en un frondoso barrio victoriano, el edificio de The Dylan fue construido originalmente en el siglo XIX para alojar a las enfermeras que trabajaban en el hospital de al lado. Ahora esa zona es lugar de residencia de personas de mucho dinero, algunas de las cuales pueden encontrarse con frecuencia en el restaurante Still o en el bar de The Dylan, donde la barra de pewter hecha a mano contrasta con las elegantes bancas de terciopelo.
Ubicado en un frondoso barrio victoriano, el edificio de The Dylan fue construido originalmente en el siglo XIX para alojar a las enfermeras que trabajaban en el hospital de al lado. Ahora esa zona es lugar de residencia de personas de mucho dinero, algunas de las cuales pueden encontrarse con frecuencia en el restaurante Still o en el bar de The Dylan, donde la barra de pewter hecha a mano contrasta con las elegantes bancas de terciopelo.
Arriba, en los 44 cuartos, la paleta es más tradicional, pesada como para esos caballeros de corte clásico, con muebles completamente contemporáneos: camas enormes, televisiones de pantalla plana, iPods y aguas minerales carísimas.
No todas las críticas que ha recibido The Dylan han sido favorables. Figura en todas las listas de nuevos hoteles pero, por su precio —casi 400 euros por noche— algunos le auguraban un carácter más profundo.
BROWNES TOWNHOUSE
22 St. Stephen’s Green, Dublin 2
T. 353 (1) 638 3939
www.brownesluxuryhotel.com
Habitaciones dobles de 250 a 280 euros.
Aquí uno puede imaginarse el Dublín de la época en que los caballos galopaban por las calles tirando de los elegantes carruajes de algún dignatario local. Es uno de los muchos edificios georgianos que rodean St. Stephens Green.
Originalmente fue casa del conde de Shelbourne y se reconstruyó en 1791 para albergar a la Most Benevolent Order of the Friendly Brothers of St. Patrick (orden de los hermanos de San Patricio) hasta que finalmente se convirtió en hotel a mediados de la década de los noventa.
El interior es mucho más tradicional que el de muchos otros hoteles boutique. Y el restaurante, lejos de ser otro local más para ser visto, es un sitio para estar tranquilo, para comer platillos irlandeses honestos, como la langosta de Dubl´ın o el estofado irlandés, en un ambiente simple y elegante. Quien busque un servicio superestilizado no tiene mucho que hacer aquí; éste hotel es “una casa fuera de casa”.
El interior es mucho más tradicional que el de muchos otros hoteles boutique. Y el restaurante, lejos de ser otro local más para ser visto, es un sitio para estar tranquilo, para comer platillos irlandeses honestos, como la langosta de Dubl´ın o el estofado irlandés, en un ambiente simple y elegante. Quien busque un servicio superestilizado no tiene mucho que hacer aquí; éste hotel es “una casa fuera de casa”.
THE MORGAN
10 Fleet Street, Dublin 2
T. 353 (1) 643 7000
www.themorgan.com
Habitaciones desde 150 euros.
Fue uno de los primeros y originales hoteles hip de Dublín y, hasta la fecha, atrae a una mezcla de jóvenes empresarios, exitosas bandas independientes de música y gente metida en el ámbito de la moda. Ubicado en el límite del animado distrito Temple Bar —un área peatonal que se llena de artistas callejeros por las noches— el hotel está orgulloso de no tener cuartos familiares: su especialidad es la diversión adulta.
La atmósfera es informal, casi anárquica. La decoración del restaurante y la recepción es una especie de cruce entre una escuela de arte y la casa de un diseñador aristocrático: estrafalarios candiles acompañan despreocupadamente óleos y grafittis, al lado de los muebles de plástico deliberadamente kitsch. Ese humor estético continúa en la parte de arriba, donde las habitaciones, que recuerdan a las de alguna mediocre estrella pop, son todas blancas, con enormes roperos de espejo y camas doradas estilo Luis XV. Y desde la terraza del penthouse pueden verse las montañas de Dublín y el río Liffey.
Abierto desde hace más de 10 años, algunos de sus rincones empiezan a verse algo traqueteados. Pero el número de cuartos se duplicó en 2005, cuando se añadieron también nuevos espacios para comer y beber en el piso de abajo.
DÓNDE
COMER
CHAPTER ONE
18-19 Parnell Square, Dublin 2
T. 353 (1) 873 2266
www.chapteronerestaurant.com
Martes a viernes de 12:30 a 14:30; martes de las 18 a las 23 horas.
Platos principales entre 32 y 36 euros. Imprescindible reservar con antelación.
Este restaurante ubicado en el subsuelo del Dublin Writers Museum siempre figura en las listas de los mejores restaurantes de Irlanda. La comida es “irlandesa moderna” y, hasta donde se puede, orgánica y local. Los platillos principales incluyen delicias como el lomo de venado asado, servido con col de Saboya a la crema, remolacha orgánica al horno y vinagreta de nuez encurtida; mientras que la selección de postres sorprende con ofertas como la gelatina de naranja y Campari, y la mousse de chocolate tibio.
HALO
Morrison Hotel
Ormond Quay, Dublin 1
T. 353 (1) 887 2400
www.morrisonhotel.ie
Diario de las 19 a las 22:30 horas; fines de semana abre también de 12 a 15:30.
Platos principales entre 23 y 30 euros.
Mientras que muchos lo tachan de demasiado pretencioso, otros no comerían en ningún otro local de la ciudad. Lo que nadie puede negar es que el trato de los meseros es impecable y la ejecución de la comida, perfecta. Súmese a eso la ubicación a orillas del río Liffey (aunque no se alcanza a ver desde el restaurante, sino sólo desde el bar). La gallina de Guinea al horno y la perca, servida sobre una cama de puré de papa morada, estaban suculentos, pero la verdad es que cualquier plato del menú ostentará sabores irlandeses en su mejor y más refinada expresión.
THE WINDING STAIR
40 Lower Ormond Quay, Dublin 1
T. 353 (1) 872 7320
www.winding-stair.com
Martes a viernes de las 12 a las 17 horas (la librer´ıa); diario de 12:30 a 15:30 y de 18 a 22:30 horas (el restaurante).
Platillos principales entre 10 y 22 euros.
Esta maravillosa librería con vista al puente de Ha’penny, del otro lado del río, ha sido sitio de reunión para artistas y músicos desde los años setenta.
Con su fachada color amarillo y verde oscuro, y sus acogedores pisos de madera en el interior, aún vende una gran variedad de libros nuevos y usados. Pero su verdadero atractivo es el restaurante, que sirve comida sin pretensiones y a precios razonables, como la panza de puerco al horno con una exquisita salsa de sidra y canela, o el popular grazing platter (plato para pastar): una tabla atiborrada de carnes frías irlandesas y panes hechos en casa; perfecta para picar mientras se hojea una edición de bolsillo.
Con su fachada color amarillo y verde oscuro, y sus acogedores pisos de madera en el interior, aún vende una gran variedad de libros nuevos y usados. Pero su verdadero atractivo es el restaurante, que sirve comida sin pretensiones y a precios razonables, como la panza de puerco al horno con una exquisita salsa de sidra y canela, o el popular grazing platter (plato para pastar): una tabla atiborrada de carnes frías irlandesas y panes hechos en casa; perfecta para picar mientras se hojea una edición de bolsillo.
LILLIE’S BORDELLO
Adam Court, Grafton Street, Dublin 2
T. 353 (1) 679 9204
www.lilliesbordello.ie
Lunes a sábados de 23 a 2:30 horas; domingos (la mejor noche para entrar sin hacer cola) desde las 22:30.
Entrada entre cero y 12 euros.
Los pubs típicamente “Oirish” del área de Temple Bar suelen evadirlos aquellos que viven en la ciudad, pero la verdad es que cuesta trabajo no irse a tomar una Guinness y escuchar el chacoteo irlandés, aunque sea una sola vez.
Y Lillie’s ofrece algo parecido a la sofisticación. Los clubes van y vienen en Dublín, pero Lillie’s gobierna sobre ellos como una reina nocturna. Con una estricta política en la puerta y una atmósfera de “club de miembros”, siempre está lleno de gente famosa y rica (y de un desafortunado puñado de esposas de futbolistas).
El área de la biblioteca permite escaparse un poco de esa flamante clientela. Ahí, los traqueteados sofás de cuero y los enormes libreros de madera son el marco para saborear las bebidas creadas por el sofisticadísimo personal del bar.
QUÉ
HACER
THE GUINNESS STOREHOUSE
St James’s Gate, Dublin 8
T. 353 (1) 408 4800
www.guinness-storehouse.com
Diario de 9.30 a 17 horas.
Entrada general: 14 euros.
Los expertos bebedores de Guinness aseguran que esta cerveza sabe mejor en Irlanda que en cualquier otra parte del mundo. Aquí podrá comprobarlo usted mismo, en el bar del séptimo piso con vista a la ciudad, tras un tour sobre el proceso de fabricación. En un día soleado, se recomienda llegar hasta aquí después de una agradable caminata de 30 minutos desde el centro.
THE OLD LIBRARY, TRINITY COLLEGE
College Green, Dublin 2
T. 353 (1) 896 2320
www.tcd.ie
Lunes a sábados de 9:30 a 17; domingos hasta las 1:30, de mayo a septiembre; el resto del año a partir de las 12.
Entrada general: 8 euros.
Si aprender tuviese un olor, éste sería el delicioso aroma de la madera vieja y los libros centenarios de The Old Library en Trinity College. Aquí se encuentran algunos de los libros más antiguos del mundo, incluida una página del primer libro jamás impreso, la Biblia de Gutenberg. En un cuarto separado está The Book of Kells, un manuscrito religioso antiguo embellecido con los garabatos de distintos monjes deseosos de transmitir el mensaje de Dios a la entonces analfabeta población de Irlanda.
TOUR LITERARIO
(IRISH LITERARY PUB TOUR)
Suena cursi, pero no hay que desdeñarlo: es una gran introducción a la literatura irlandesa. Cubre a muchos de los escritores importantes (James Joyce, Samuel Beckett, Oscar Wilde), en un amigable paseo de un par de horas que incluye varias puestas en escena con actores locales.
DUBLIN CITY GALLERY
THE HUGH LANE
Parnell Square North, Dublin 1
T. 353 (1) 222 5550
www.hughlane.ie
De martes a jueves de 10 a 18 horas, domingos hasta las 17.
Entrada gratuita.
La galería de la ciudad de Dublín es perfecta para una dosis de cultura antes o después de comer en el Chapter One. The Hugh Lane alberga una colección de arte del siglo XIX que incluye obras de Courbet, Monet, Manet y Rodin, al lado de impresionantes piezas de artistas irlandeses. Pero la mayor atracción es el estudio del artista irlandés Francis Bacon, que un grupo de arqueólogos trajo hasta aquí, pieza por pieza, desde Londres (había 7 mil piezas en total, incluidos decenas de lienzos rajados).
DE COMPRAS
Los dublineses se han vuelto tan buenos para comprar en la última década que cuesta trabajo no hacer como ellos. Grafton Street es la principal arteria de las compras, donde se encuentra la elegante tienda departamental Brown Thomas (www.brownthomas.com). Cerca de ahí, los domingos de verano, la zona de Temple Bar aloja el mercado de moda y diseño de Cow’s Lane, donde diseñadores emergentes venden sus prendas y una buena selección de ropa vintage. Para antigüedades, están Thomas Street y Francis Street —donde le gusta pasear al novelista local Irvine Welsh— y para tienditas de comida independientes hay que dirigirse a Clarendon Street.
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