
AGUASCALIENTES en tiempos de San Marcos
Un fin de semana en esta ciudad no se olvida. Pero aunque la arquitectura, la historia y los museos son fabulosos, no está de más agarrarla por los cuernos de sus toros.
Por
Hilda Domínguez |
Abril 2008
|
Tags:
aguascalientes, san marcos, museo nacional de la muerte, museo jose guadalupe posada, barrio del encino, templo de san antonio, palenque del sol, hilda dominguez
Le llaman la Bonaterra, tierra de cielos límpidos y aguas cristalinas. Y es tierra de “gente buena”, eso se deja sentir. Tal vez se deba a una piedad muy arraigada, incluso entre la gente joven, o tal vez al nivel de vida que gozan en esta región, situada en el corazón de la República.
Aguascalientes es una tierra de nostalgia. Con cada paso que doy, adivino esa estela de añoranza de un pasado que se va, como los trenes que se pierden en el horizonte: esta ciudad bonita se fundó en 1575, muy cerca del Camino Real de la Plata que atravesó México en tiempos de la Colonia, y que dio tanta riqueza a esa parte del país.
El ferrocarril, los merenderos y cenadurías, los relojes, los toros y los gallos, los dulces de guayaba, los deshilados, la balaustrada del jardín de San Marcos, los templos y los artistas (que los hay muchos y muy buenos como se puede ver en el Museo de Arte Contemporáneo 8) están tan arraigados a Aguas, como la Feria misma, esa que despabila a la ciudad y la hace estremecer hasta las entrañas durante un mes, cada año. Esa que está por cumplir 180 ya y que comenzará este 19 de abril.
El centro histórico de Aguascalientes es rico en historias, justamente. Como las que narran sus edificios más bellos, creados por el arquitecto empírico Refugio Reyes Rivas, un quijote a su manera, que de tanto devorar ilustraciones de edificios, palacios e iglesias europeas terminó por traerlas de a cachitos a sus fachadas, patios y edificios hidrocálidos. Eclécticos, frescos, finos en detalles, con estructuras que hacen eco de lo aprendido en los talleres ferroviarios: el antiguo hotel Regis, el archivo del estado, el Templo de San Antonio, su obra cumbre; en todos hay huellas de Bizancio, Moscú, París, Mitla.
En el palacio de gobierno, edificio añejo de muros rojos, sobre la Plaza de Armas, hay 111 arcos mixtilíneos y cinco murales que narran la historia de Aguascalientes. Los pintó un muralista chileno, Oswaldo Barrera, que teniendo a Diego Rivera como maestro imitó su estilo. Los murales narran sin concesiones ese pasado rotundo que tiene el estado: rebeliones chichimecas, el dominio de la religión y del poder, la vindicación de la tierra, las razones de ser. Pero entre estos muros y arcadas hay un secreto más. Su nombre es Simón Pérez Romero, historiador apasionado que lee, como pocos, estas pinturas. Alumbra para mí cada mural y me cuenta todas sus historias. El visitante tendrá que buscarlo.
La melancólica Aguascalientes también celebra a la muerte, festiva, cáustica, insolente y muy a su modo con el festival de calaveras que se lleva a cabo en los últimos días de octubre y los primeros de noviembre. Pero el resto del año hay varias maneras de contagiarse de ese espíritu. Una es en el Museo Nacional de la Muerte, el más grande que existe dedicado sólo a ella. Otra es en el Museo José Guadalupe Posada, en el barrio del Encino, donde se puede ver una selección de la obra del grabador y que da muy buena cuenta de quién era este artista que tan bien se supo realizar.
El Templo del Encino, en el otrora barrio de Triana, es un buen lugar para comenzar a explorar la faceta piadosa de la ciudad. Es pequeño y bello (ojo con el fabuloso piso de dibujos geométricos, ensamblado con maderas de distintos tonos) y en él se rinde culto al milagroso Cristo negro, una figura de ébano que se cree apareció en el interior de un árbol de encino y que tiene el brazo izquierdo ligeramente más largo que el derecho. En el Templo de San Diego, junto al Museo de la Muerte, está el camarín de la Virgen, que tiene fama de ser una hermosa confluencia del barroco y el neoclásico. Y la Catedral y la iglesia de San Marcos son dos puntos más de culto de los devotos de la ciudad. El Templo de San Antonio debe gozarse desde fuera con el mismo fervor que se expresa dentro, pues sólo así se comprende por qué es, quizá, el edificio más bello de la ciudad.
A un costado de San Antonio está el maravilloso Museo de Aguascalientes, que alberga la soberbia Tehuana de mirada seductora y atuendo desafiante del pintor Saturnino Herrán, que bien podría petrificar a cualquier desprevenido. O el Gallero que esconde malicia detrás de la voluminosidad de su gabán y la apabullante presencia de su gallo.
En la Plaza de las Tres Centurias (Avenida Alameda 301; T. 01(449) 994 2759; martes a domingos de 10 a 21 horas) se rinde homenaje al tren, con tres estaciones de tres siglos distintos. Los aguascalentenses reconocen que es rara la familia que no tenga un pasado ferrocarrilero y sufren por la desaparición del legendario silbato que se escuchaba cientos de kilómetros a la redonda y a partir del cual organizaban su cotidianidad. Las abuelitas recuerdan las prescripciones del doctor que les recetaba tal pastilla en tal silbido. El actual silbato es un vago eco de la potencia del de antaño, que mudó su domicilio al estado de Puebla, cuando alguna hermana del ex presidente Zedillo se lo llevó para allá.
El paso del tiempo ya no se mide igual desde entonces. Pero no por eso se desdeñan los relojes de la Empresa Internacional de Relojes que dejó algunos ejemplares preciosos por ahí y por allá. Uno es el reloj taurino que repica con el “Paso doble” de Silverio Pérez, en el hotel Fiesta Americana, y que en tiempos tocaba su campana a las 12 horas —hora que marca la rifa del toro—, a las 15 horas —hora en que el torero se viste de luces—, a las 17 horas —hora en que se parte plaza— y a las 19 horas —cuando termina la corrida—. Otro es el reloj de los Gallos Giro y Colorado, en la Plaza Patria, y que con la tonada de “Pelea de gallos”, de J.S. Garrido, el himno de la Feria de San Marcos, atiza a los espectadores a que hagan sus apuestas. Pero para no dejar cabo suelto y si ya tres relojes marcan tres elementos fundamentales del ser aguascalentense —ferrocarril, toros, gallos—, un cuarto reloj inusual añade la nota religiosa. Se puede apreciar en la torrecita del Templo del Encino, en la cual aparece, tras la apertura de una curiosa puertecita de madera, un Cristo en miniatura que bendice a los fieles.
En cuanto al asunto de la gastronomía, Aguascalientes en uno de esos lugares que ha tenido que inventársela, pero ha contado con buenos artífices, como la hotelera Anita Andrea, que confeccionó el famoso “Chile Aguascalientes”. No obstante, para comer rico bastar con ir a los restaurantes clásicos, como La Saturnina, y aventurarse a recorrer los merenderos (para darse una buena idea de lo que en mexicano se quiere decir con “botana”).
A fin de cuentas, en la gastronomía como en muchas otras facetas de la vida aquí, la reinvención es parte del empuje de estas tierras y por eso lo nuevo siempre deja un buen sabor de boca.
A fin de cuentas, en la gastronomía como en muchas otras facetas de la vida aquí, la reinvención es parte del empuje de estas tierras y por eso lo nuevo siempre deja un buen sabor de boca.
ESTE AÑO
EN LA FERIA
En el Palenque del Sol se presentarán Juan Gabriel (19 y 20 de abril), Paquita la del Barrio (21 de abril) y Vicente Fernández (24, 25 y 26 de abril), entre otros.
La primera corrida de toros, el 25 de abril, abrirá con seis toros de Begoña y un cartel con Eulalio López “Zotoluco”, Sebastián Castella y Joselito Adama.
La primera corrida de toros, el 25 de abril, abrirá con seis toros de Begoña y un cartel con Eulalio López “Zotoluco”, Sebastián Castella y Joselito Adama.
Este año el país invitado es España y por ello habrá espectáculos de flamenco y jazz, y exposiciones de pintura de Salvador Dalí. Programación completa en: www.feriadesanmarcos.gob.mx
EL ESTADO
Fuera de la ciudad está la Sierra Fría, con sus cotos de caza de guajolotes salvajes, jabalíes y venados de cola blanca (www.sierrafria.org); Calvillo, con sus fábricas artesanales de dulces de guayaba y sus deshilanderas que se sientan a trabajar juntas en el zócalo y tratan de enseñar su labor a hijas y nietas; San José de Gracia, con su presa, su isla y su Cristo roto; y un lugar de verdad especial por lo que ahí están desarrollando sus pobladores: Real de Asientos —recién acogido entre los pueblos mágicos mexicanos—, con sus túneles, templos y paisaje de biznagas y cactus.
GUÍA PRÁCTICA
QUÉ HACER
MUSEO NACIONAL DE LA MUERTE
Jardín del Estudiante s/n
T. 52 (449) 139 3258
Martes a domingos de 10:30 a 18:30 horas.
MUSEO JOSÉ GUADALUPE POSADA
Jardín de la Paz, Barrio del Encino
T. 52 (449) 915 4556
Martes a domingos de 11 a 18 horas.
MUSEO DE ARTE CONTEMPORÁNEO 8
Primo Verdad s/n y Morelos
T. 52 (449) 918 6901
www.mac8.org.mx
Martes a domingos de 11 a 18 horas.
DÓNDE COMER
LA ESTACIÓN
Calle 28 de Agosto 210
Barrio de la Estación
T. 52 (449) 918 6664
Su tamal de mantequilla con queso ranchero, envuelto en acelgas y bañado en salsa verde es exquisito. El servicio es impecable y, aunque la decoración del lugar es esmeradísima, su verdadero adorno está cruzando la calle: la antigua estación de tren.
RESTAURANTE LOS CISNES
Alameda y Av. Tecnológico
T. 52 (449) 970 3800
La señora Anita Andrea es uno de los pilares de la hotelería y gastronomía en la ciudad y éste es uno de los restaurantes de más abolengo. Hay que pedir la crema de olivas y el chile Aguascalientes: relleno de picadillo y endulzado con guayabas, uvas y dulces de biznaga, cubiertos por una crema parecida a la nogada.
RESTAURANTE LOS MURALES
Av. Aguascalientes Sur 601
Jardines de la Asunción
T. 52 (449) 978 5818
www.quintareal.com
Es el restaurante del hotel Quinta Real. Elegante y tranquilo, ofrece servicio de bufé con platillos mexicanos e internacionales.
LA SATURNINA
Carranza 110
T. 52 (449) 994 0449
En la mañana hay que ir a La Saturnina por huevos, chilaquiles, frijoles y tortillas recién hechas, y probar alguna de sus tres salsas (la de molcajete es la favorita).
CENADURÍA SAN ANTONIO
José María Chávez 607
T. 52 (449) 916 6522
Para no perderse de la tradición de las cenadurías. En esta fondita popular hay que pedir los tamales dulces y disfrutar de los antojitos y garnachas.
MERENDERO DE SAN MARCOS
Manuel M. Ponce y J. Pani
T. 52 (449) 918 1928
El mejor lugar para paladear el ambiente taurino, con botanas estilo español, música viva y excelente atención. Los ricos chiles “San Marcos” son muy parecidos al chile en nogada, sólo que bañados en una salsa de guayaba. Tiene televisiones gigantescas que saturan un poco el espacio, pero es quizá el restaurante más popular del barrio.
DÓNDE DORMIR
QUINTA REAL
Av. Aguascalientes Sur 601
T. 52 (449) 978 5818
www.quintareal.com.mx
Habitaciones desde 2 480 pesos.
HOTEL DE ANDREA ALAMEDA
Alameda y Av. Tecnológico
T. 52 (449) 970 3800
Habitaciones desde 913 pesos.
HOTEL FRANCIA
Madero 113-A
T. 52 (449) 918 7300
www.hotelescalinda.org.mx
Habitaciones desde 934 pesos.
COMPRAS
GALI Y CÍA.
Nieto 228
T. 52 (449) 916 0365
Hay que preguntar a la dueña por aquellos manteles, pañuelos, centros de mesa y servilletas que guarda como tesoros. Entonces desplegará sobre el mostrador las verdaderas maravillas del deshilado de algodón en telas blancas y beige.
FRUT LAND
Zaragoza 419, Calvillo
T. 52 (495) 956 0375
Dulces finos y frescos de guayaba: ates, jaleas, mermeladas, repostería, deshidratados y almíbares. Venden un rico rollo relleno con nueces y almendras, y un ate de guayaba enchilado.
DE NOCHE
BAR YAMBAK
Andador J. Pani 112, Barrio de San Marcos
T. 52 (449) 916 0969
Abierto de miércoles a domingos de 17 a 2 horas, viernes y sábados hasta las 3 horas.
En el renovado andador del barrio de San Marcos, su ambiente lounge es perfecto para los que quieren escapar de la discoteca o del ambiente taurino de la región.























