
Tiempo y entorno con Jaeger-LeCoultre
Resulta que, además de medir el tiempo y adornar muñecas, ahora los relojes también celebran a la naturaleza
Resulta que, además de medir el tiempo y adornar muñecas, ahora los relojes también celebran a la naturaleza. Como lo demuestra la séptima ampliación de la planta de manufactura de Jaeger-LeCoultre, que iniciara con un pequeño taller en 1833. Ubicada desde siempre en el paraje espectacular formado por el Valle y Lago de Joux, además de honrar la tradición suiza y la precisión, la empresa está consciente de la importancia de cuidar el entorno. Por ello, esta extensión de sus instalaciones incluye dispositivos para la reutilización y limpieza del agua, y sistemas de transporte para sus más de mil empleados.























