De la Paz al Espíritu Santo
playa de Balandra, Baja California Fotografía de Diego Berruecos

De la Paz al Espíritu Santo

Ni grandes hoteles ni hileras de cabañitas ecoturísticas: bahías calmas, lobos marinos, un agradable malecón y algunas de las bahías vírgenes más hermosas de México son las razones para venir hasta este punto preciso de la península de Baja California.
Un cortejo de treinta delfines brincando es la primera instantánea que tengo de mi travesía por la Isla Espíritu Santo; el recuerdo del sabor de las almejas chocolatas todavía hace que se me escurra la lengua. La diversidad que cabe en los 22 kilómetros que componen esta isla aún no logro asimilarla, como tampoco dejo de añorar La Paz, ese tranquilo puerto de Baja California Sur.

Un mar azul inmóvil con rojas montañas como fondo es la constante. Más que una península, este rincón de Baja California Sur es como una isla aparte, pues para llegar a La Paz, las mejores opciones son el ferry o el avión.

El barco zarpa de Mazatlán; el recorrido dura más de 12 horas; sin embargo, es un excelente espacio para ir aclimatando el cuerpo y la mente al apacible ritmo del puerto. Durante todo el trayecto es posible salir a cubierta y contemplar algunos de los cientos de islas del Mar de Cortés; por la noche, la preciosa vista de la luna y las estrellas también es inolvidable.

Al llegar al puerto lo mejor es aventar las maletas y dirigirse a la playa, pues durante el día, salvo por el Serpentario, el centro histórico y el diminuto Museo de la Ballena, en la capital de Baja California Sur no hay mucho más que hacer.

Las cuatro playas cercanas a La Paz son Coromuel, Caimancito, Tesoro y Pichilingue. En todas, el mar puede disfrutarse desde restaurantes y palapas mientras se intenta apaciguar el calor con una cerveza helada. Pero la mejor es Pichilingue, donde hay un pequeño corredor de madera por el cual uno pude internarse en el agua y literalmente “pararse” en el mar.

Dado que estas playas cuentan con todos los servicios y la pendiente del mar es casi nula, son ideales para las familias, pero si lo que se busca es un íntimo y solariego contacto con la playa y la naturaleza, el refugio ideal se encuentra cerca.


BALANDRA
Esa playa que todos imaginan, de arena blanca con un transparente mar color verde esmeralda en el que se puede literalmente caminar por cientos de metros sin ver un alma, encuentra una de sus manifestaciones reales en Balandra. Por eso no sorprende que sea objeto de disputa de empresarios que quieren desarrollarla y ecologistas que intentan convertirla en un área natural protegida. Por el momento, sin embargo, sus caletas siguen deliciosamente desoladas.

Lo mejor aquí, y casi lo único, es tirarse bajo una palapa a escuchar el líquido murmullo del agua, pues las olas parecen no existir. También es posible recostarse y admirar en los cerros los diferentes tipos de cactus que se alzan felices en este paisaje mitad costa, mitad desierto.

La solariega tranquilidad de Balandra se transforma al atardecer, pues al momento de caer el sol, el agua cambia su color esmeralda por un azul intenso mientras que en el horizonte se despliega un maravilloso espectáculo multicolor, que se puede admirar mejor desde la bahía donde está esa extraña formación rocosa que parece un hongo, la cual se ha convertido en una especie de monumento distintivo a pesar de que, según dicen los lugareños, ha tenido que levantarse y sostenerse de manera artificial, después de que su fino “tallo” cediera ante el peso de la inmensa roca superior.


TECOLOTE

No hay mejor momento para llegar a esta playa que a la hora de la comida, pues en su restaurante, Palapa Azul, todo el año pueden disfrutarse exquisitos manjares traídos cada madrugada del mar, preparados como sólo los oriundos de Ensenada y Sinaloa saben hacerlo.

Para abrir el apetito lo mejor es un plato de almejas chocolatas; este molusco no es tan líquido como los ostiones, ni hipersalado como otros tipos de almejas, sino que se encuentra en un punto exacto de sal y consistencia, aparte de estar más que fresco.

La receta para comer estas almejas es montarlas en una galleta o tostada, ponerles dos gotas de salsa inglesa, dos de limón y un poco de pico de gallo. Después, la idea es degustarlas lo más despacio posible, como para eternizar el momento.

El segundo plato debe ser un camarón imperial o unos camarones a la diabla. El primero es un medallón formado por camarones entrelazados rodeados de tocino y bañados en salsa de champiñón; el segundo consiste en una docena de estos crustáceos que nadan en forma suculenta en una roja crema de diversos chiles. La comida puede continuar con un escabeche de pescado o camarón, unos pulpos en su tinta o una crujiente mojarra frita.

Al terminar este banquete, la paz estará asegurada, pues seguramente no querrá moverse ni por el deleite al paladar, ni por la magnífica vista del mar y de la Isla Espíritu Santo, la cual va cambiando del azul al rojo conforme el día avanza. El espectáculo puede disfrutarse desde cualquier silla playera, o participando del ritual del dominó con el que se despiden los días en la palapa que hace las veces de cantina.


NOCHES DE PAZ

Cuando la luz del sol baja, las luces del malecón se encienden e iluminan tanto a sus esculturas como a los paceños y turistas. Aproximadamente cada 500 metros hay una gran escultura de un autor diferente, como La Paloma de Juan Soriano, que es el símbolo de la paz, y a todo lo largo se encuentran músicos y artistas callejeros, así como vendedores de artesanías.

El recorrido por el bulevar termina en una pequeña plaza llamada Vista Coral, la cual cuenta con su propio minimalecón. Ahí está el Capri, un gran lugar para tomarse un café mientras se contempla toda La Paz en una sola mirada.


ESPÍRITU SANTO

Si la primera imagen de esta isla que quedó grabada en mi memoria fue la de viarias docenas de delfines brincando encima del mar, la segunda fue la de los mismos delfines jugando por debajo de la lancha y, la tercera, la sonrisa de todos los que nos habíamos embarcado hacia Espíritu Santo.

En esta isla de 22 kilómetros conviven playas totalmente vírgenes, montañas cubiertas de cientos de cactus con los brazos abiertos al espacio y una gran cantidad de aves que vuelan con las alas abiertas o simplemente descansan sobre el agua.

Dado que se trata de una reserva protegida, la vida humana es casi nula. Algunas secciones de la isla lucen como si acabasen de haberse desgajado de la tierra. No es raro imaginar figuras de ballenas o rostros humanos en las rocas que salen del agua, pero los cactus que se levantan en medio de las rocas negras, amarillas, blancas y rojas sí son reales.

En el extremo de la isla hay un pequeño islote habitado por cientos de lobos marinos. La mayoría de ellos duerme o se mueve perezosamente, pero algunos parecen modelar ante las cámaras de los visitantes; saludan, gritan u observan hacia abajo a quienes los miran. Es posible nadar con ellos, pues en la lancha hay aletas y goggles para cada uno de los tripulantes.

Antes de emprender el regreso, como habitantes del paraíso se nos ofreció una exquisita comida que incluyó escabeche de camarón y pescado y una exquisita cerveza. Más adelante, hicimos otra pausa para intentarnos en unas oblicuas cuevas gigantes de color naranja, rodeadas de cactus y follaje.

Esta travesía puede durar desde ocho horas, hasta un día o una semana, y puede realizarse en kayak, yate o lancha, además de que hay recorridos especialmente dedicados al buceo o al esnórquel. En cualquier modalidad, la fascinación está asegurada, tanto como la paz.


GUÍA PRÁCTICA



DÓNDE DORMIR

POSADA LAS FLORES
Álvaro Obregón 440
T. 52 (612) 125 5871
www.posadadelasflores.com
Habitaciones desde 150 dólares.


El único hotel boutique de La Paz, hasta nuevo aviso, es obra de una pareja de italianos que ofrece ocho habitaciones cómodas, íntimas y de muy buen gusto en el malecón.

ARAIZA PALMIRA
Boulevard Alberto Alvarado Arámburo s/n
Fraccionamiento Lomas de Palmira
T. 52 (612) 121 6200
www.araizahoteles.com
Habitaciones desde 1 050 pesos.


Las habitaciones son bastante cómodas, y su alberca y chapoteadero están rodeados de palmeras. Cuenta con un club en la playa de Tecolote.

SEVEN CROWN
Álvaro Obregón 1710
T. 52 (612) 128 7787
www.sevencrownhotels.com
Habitaciones desde 87 dólares.


Ésta es otra de las direcciones a considerar para quedarse en La Paz en un entorno moderno y muy bien diseñado. Su punto fuerte, sin embargo, es la ubicación en el malecón, que también se disfruta desde el bar, o el delicioso restaurante Aura.

LA CONCHA BEACH RESORT
Carretera a Pichilingue km 5
T. 52 (612) 121 6161
www.laconcha.com
Habitaciones desde 80 dólares


A diez minutos del centro, este hotel cuenta con 92 habitaciones y vista al Mar de Cortés. Sus habitaciones tienen aire acondicionado, televisión por cable, y cuenta también con departamentos y condominios de tiempo compartido.


DÓNDE COMER

Para degustar un excelente festín de mariscos y pescados, no hay mejor que la Palapa Azul, en la playa de Tecolote: hasta los bajacalifornianos se trasladan a este lugar a degustar de las almejas chocolatas y el camarón imperial.

En Coromuel, Caimancito, Tesoro y Pichilingue hay diversos restaurantes diseminados en la playa que también ofrecen pescados y mariscos.

Ya en la ciudad, los restaurantes preferidos por los paceños son El Patrón Bar & Grill (Plaza Vista Coral; T. 52 (612) 125 9977; www.elpatronbarandgrill.com) de cocina mexicana contemporánea, con hermosas vistas al malecón, y Las Brisas del Mar (Álvaro Obregón y H. Colegio Militar; T. 52 (612) 123 5055). Otro de los imprescindibles es Aura, del hotel Seven Crown, y El Kiwi, también frente al mar.


CÓMO LLEGAR


El ferry parte de Mazatlán a La Paz martes, jueves y sábados a las 15 horas, y de La Paz a Mazatlán lunes, miércoles y viernes a las 16 horas. Es muy recomendable contratar un camarote, pues de lo contrario hay que dormir en un incómodo asiento y sin acceso al equipaje.

Por aire, Aeroméxico y Mexicana vuelan a La Paz.


CÓMO MOVERSE


La distancia más larga del recorrido es de sólo 25 minutos, de La Paz hacia la playa de Tecolote. Aunque lo mejor es rentar un coche, resulta relativamente fácil entrar y salir de cualquier playa en taxi, siempre y cuando se pacte con el conductor alguna hora específica para el regreso.

A LA ISLA ESPÍRITU SANTO

En La Paz, la oficina de Azul Tours (Allende 1560; T. 52 (612)125 2596; www.azultourslapaz.com) ofrece una gran cantidad de recorridos por la isla y otros destinos de Baja California.

Y para las aventuras más alucinantes —kayak, observación de ballenas por toda la península—, está Baja Expeditions (T. 52 (612) 123 4900; www.bajaex.com), una compañía que además es muy activa en todo lo que tiene que ver con la conservación.
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