MUJI: la escencia de Japón en el SoHo
Ya era hora de que MUJI tuviera una tienda propia en Nueva York: la marca japonesa de la “no marca” tiene tantos seguidores que todavía hay cola sobre Broadway, a la entrada de la primera tienda que abrió sus puertas en SoHo, en noviembre de 2007.
Ya era hora de que MUJI (www.muji.com) tuviera una tienda propia en Nueva York: la marca japonesa de la “no marca” tiene tantos seguidores que todavía hay cola sobre Broadway, a la entrada de la primera tienda que abrió sus puertas en SoHo, en noviembre de 2007. El local le hace honor a los principios de austeridad, luminosidad y sencillez. Un equipo perfectamente entrenado y compuesto principalmente por japoneses, habla con propiedad de los productos, que van desde un sofá hasta unas bocinas de cartón, pasando por la línea de ropa hecha con camisetas reusadas, la vajilla de líneas puras y los zapatos neutros, hasta completar tres mil productos y gadgets que hablan de la esencia del Japón en el diseño y el uso eficiente de los materiales, la economía en el empaque y la transparencia en el mensaje. MUJI es justo eso: productos tan simples como un lienzo blanco que se deja personalizar.
MUJI fue fundada en los años ochenta en Japón con cuatro criterios básicos: precios razonables, diseño funcional, colores básicos y elementos esenciales para armar un estilo de vida. Pero además, los productos MUJI representan los valores que están en boca de todo el mundo: conciencia ecológica y social, pureza, sencillez, democracia, reciclaje, respeto por el entorno, trabajo en equipo y austeridad. A propósito de la ornamentación, la actitud es muy clara: MUJI cree en la importancia de editar todo lo innecesario para sacar a relucir las características funcionales del producto, su verdad.




























