Crosswaters: el hotel más verde de China

Crosswaters: el hotel más verde de China

El Crosswaters Ecolodge & Spa es el primer hotel en China diseñado con materiales biodegradables. Uno de sus principales artífices, el arquitecto colombiano Simón Vélez, pionero en el desarrollo de estructuras en bambú, le contó a Travesías por qué este lugar es un ejemplo de arquitectura sostenible. Y por qué vale la pena internarse en la reserva natural donde se encuentra y olvidar todo lo demás.
Es innegable que la población china continúa creciendo a ritmos agigantados y la contaminación se ha convertido en un serio problema en algunas de sus industrializadas ciudades, pero este país ya empezó a tomar conciencia de los temas ecológicos. Muestra de ello es que, ubicado en la reserva natural Montaña de Nankun, en la provincia de Guangdong, a 80 millas de la ciudad de Guangzhou, se encuentra uno de los hoteles emblema a nivel mundial en aspectos ambientales, sociales, económicos y espirituales, cuya estructura celebra el bambú, uno de los materiales más significativos de la tradición china.

La reserva Nankun Shan Mountain, donde fue construido el hotel, tiene el objetivo de preservar el bosque subtropical de la zona que, según los líderes del proyecto, posee más de 1 300 tipos de plantas que prosperan entre los 30 kilómetros cuadrados de bambú que crece libremente. Coexisten en este oasis más de 74 especies de aves, 176 de mariposas (cuatro de ellas consideradas amenazadas) y al menos 5 mil personas, quienes tienen como actividad económica principal, el corte y la cosecha del bambú para uso en el andamiaje de construcciones ubicadas en Guangzhou y Hong Kong.

El objetivo del equipo constructor del Crosswaters Ecolodge & Spa era proteger la diversidad del bosque y respetar el espíritu del lugar a través de una planeación y diseño compatibles con las características del ambiente.

Todo esto se logró con un previo estudio exploratorio, muy detallado, del entorno y sus habitantes, y conformando un equipo interdisciplinario que provenía de distintas partes del mundo en el que se contaban no sólo estudiosos del feng shui (en el sur de China las creencias en el tema son muy importantes), sino también expertos arquitectos conocedores de innovadoras técnicas en el manejo de materiales vegetales para construir megaestructuras, como el arquitecto colombiano Simón Vélez, quien se hizo acreedor por este proyecto, junto con la compañía estadounidense Edsa, al premio American Society of Landscape Architects (ASLA).

CORAZÓN DE BAMBÚ

Esta obra de arquitectura ecológica se creó utilizando una innovadora técnica descubierta y perfeccionada por el arquitecto Simón Vélez, con la cual lleva trabajando más de 25 años. El método consiste en inyectar concreto dentro de las cañas del bambú, donde se dan las uniones, con lo cual se logra erigir estructuras tan colosales como las que un ingeniero puede fabricar en acero. Esa idea no se le había ocurrido, según comenta este arquitecto, “ni a los chinos, ni a los japoneses, ni a los hindúes”, que tradicionalmente han usado ese material, y el hallazgo ha permitido armar grandes estructuras de puentes e iglesias.

La idea de los empresarios chinos, a quienes les había sido entregado el manejo de la reserva mediante una concesión, era reflejar y realzar el contexto en el cual se encontraría el hotel y eso implicaba usar para la creación del alojamiento el bambú que crece allí por todas partes y que los pobladores utilizan lo mismo en la cocina que en la fabricación de muebles, papel, instrumentos musicales, pequeñas embarcaciones y, por supuesto, casas.

Los gestores del proyecto hicieron el plan maestro, el cual contemplaba la disponibilidad de una gran extensión natural de bambú dentro del emplazamiento, que no explotaban comercialmente y que podía ser utilizada para la construcción. Así que, dada su experiencia e importantes logros en el tema, llamaron a Simón Vélez para que trabajara junto con Edsa (una firma experta en planeamiento y paisajismo) en la construcción de la estructura con ese material vegetal.

Este arquitecto viajó con cuatro obreros colombianos, quienes permanecieron dos años trabajando intensamente junto con otros 150 obreros chinos. Las dimensiones, según comenta Vélez, son monumentales para una construcción de ese tipo: “Si bien es un hotel pequeño para China, es lo más grande que he hecho en la vida, pues allá todo es absolutamente gigantesco. Éste era un hotel que inicialmente iba a tener sólo 30 cabañas o búngalos, pero terminó teniendo 130”, afirma. También recuerda que fue “muy sencillo” trasmitir el conocimiento a los chinos, pues encontró que eran muy receptivos y abiertos al conocimiento y las innovaciones.

La mayoría de los materiales que se usaron en la construcción y decoración de este hotel con vistas increíbles de la reserva, son biodegradables, como el bambú, la madera y algunos textiles locales. También se reutilizaron insumos, como es el caso de las tejas de barro que, según relata Vélez, provenían de edificios demolidos en los poblados cercanos.

Para los estándares de Vélez, el Crosswaters Ecolodge & Spa es un hotel de lujo, dirigido principalmente a la gente que habita la gran ciudad industrial y comercial de Guangzhou, una de las más grandes de China. Y aunque no está pensado en primera instancia para el turismo extranjero, tiene los brazos abiertos para recibir visitantes de cualquier nacionalidad, que con seguridad encontrarán inolvidable la experiencia. “Yo creo que éste es uno de los hoteles en este momento más famosos de China, porque es el primer hotel ecológico que construyen en ese gran país y el tema está tomando gran relevancia dentro del turismo”, expone.

PERDERSE MONTAÑA ADENTRO

El emplazamiento del hotel, según explica el arquitecto, es una zona muy especial en la que se encuentra la desembocadura de dos riachuelos de aguas cristalinas, rodeados de una vegetación frondosa. Y entre sus muros se combinan los tratamientos relajantes con lo mejor del ecoturismo. “La gente sale a hacer recorridos por senderos ecológicos dentro del bosque y también hay una pequeña población campesina local que lleva miles de años viviendo allí y sigue habitando la zona. Su presencia y su cultura son otras de las atracciones del lugar”, asegura.

De hecho, aquí el aspecto social puede que sea incluso más llamativo que el elemento ecológico: “saber qué tanto una construcción de éstas beneficia a la población aledaña, es uno de los principales factores a tener en cuenta”. En este caso, se incluyó a los líderes de la comunidad local, denominada keija, desde el primer día de la planeación, lo cual permitió que ellos hicieran valiosas contribuciones y aportes al diseño, y pudieran opinar sobre las alternativas que se presentaron a los empresarios constructores.

El proyecto ofrece 50 habitaciones, una boutique, un spa y un museo de bambú, además del centro de convenciones y unos amplios salones de reuniones que pueden usar los empresarios de la región. “Pero está todo metido dentro de un gran bosque, es un hotel rural, dentro del campo”, añade Vélez.

El hotel también tuvo en cuenta en su planeación la rica historia de jardines que existe en China, por eso se utilizaron plantas nativas y se diseñó un jardín botánico que muestra las especies de bambú que crecen en el país. También hay un jardín de lotos, uno con esculturas hechas en bambú y otro en el que crecen arroz y vegetales orgánicos.

De manera que cuando los huéspedes no están disfrutando del spa, que ofrece distintos masajes herbales y acupuntura, pueden hacer recorridos por los senderos dentro de la reserva, conocer las técnicas locales de fabricación de vino o practicar tai chi en un salón en medio del bosque. Hay espacio para todo tipo de diversión, pues además de conocer las diferentes especies de plantas y animales, se puede departir con las personas de la comunidad local, escalar, montar en botes y en bicicletas, nadar en los riachuelos y pescar.

Todo lo que los estresados habitantes de las megalópolis circundantes (que no son pocas) pueden desear.

CROSSWATERS ECOLODGE & SPA
Nankun Mountain Reserve
T. 86 (752) 769 3666
Habitaciones dobles desde 300 dólares.
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