Guía rápida de Mile End; el barrio más entretenido de Montreal
Que Montreal es bilingüe todo el mundo lo sabe. También que es la segunda ciudad dónde más francés se habla después de París, y que se come igual de bien. Pero además Montreal es una ciudad poblada por gente particularmente relajada y tranquila. Y toda parece concentrarse en los cafés, bares y parques de Mile End.
EN CASI CUALQUIER OTRO LUGAR DEL MUNDO Judy Servay habría terminado su carrera como productora de cine y TV. Y todos los voluntarios que se dedican a rebanar cebollas, ajos y mangos en la cocina del chef Sébastien Courville habrían aspirado al menos a un salario que les diera suficiente para ir a uno de los conciertos que se presentan en la Casa del Popolo. Pero estamos en el Mile End de Montreal, un barrio sí privilegiado pero no esnob. O esnob de cierto tipo muy particular: aquí nadie se avergüenza de salir despeinado o con resaca, pero sí, mucho, de carecer de imaginación o conciencia social. También de no saber que existe un mundo fuera del suyo: todos saben preparar un cuscús, tienen algo de música africana en el iPod (o de menos a Manu Chao) y pueden sostener al menos seis minutos de conversación en español.
Por eso, Judy abrió un restaurante sin fines lucrativos que en 2007, su primer año, logró donar 30 mil dólares a seis instituciones de asistencia social: a las mujeres, niños o adolescentes sin techo, a drogadictos, a gente que ha perdido la autonomía. Y por eso (y porque sus sopas hindús, sus risottos y su tartiflette de salmón con papa son deliciosos) está siempre lleno. Pero el restaurante Robin des Bois (como se le conoce en francés a Robin Hood) no es más que una de las paradas centrales de esta sección de la ciudad, unas cuadras al norte del centro, donde uno puede pasar días enteros curioseando, husmeando objetos, obras de arte, conciertos y, sobre todo, gente. En cada esquina, parque y terraza al este y al oeste del Boulevard St. Laurent, de la Avenida Mont Royal hacia el sur hasta Bernard en el norte, ahí están los habitantes de Mile End haciendo malabares, hablando, planeando su próximo documental o performance; al grado que uno termina por preguntarse si aquí existe el concepto de jornada laboral.
DÓNDE COMER
Sobre Laurier, muy cerca de St. Urbain, se encuentran algunos de los mejores restaurantes no sólo del barrio, sino de la ciudad (lo que es mucho decir), como La Chronique y Jun I. Pero, las verdaderas palpitaciones de Mile End pueden sentirse mejor en otros sitios, no menos deliciosos, de los cuales la siguiente lista no es más que un breve muestrario.
BAGELS ESTILO MONTREAL
Si el primer antojo del día sucede en la madrugada, en este barrio hay dos opciones que tienen cincuenta y noventa años respectivamente, y que nos recuerdan que a Mile End, antes que los jóvenes talentos, llegaron los inmigrantes. En este caso, los judíos de Europa del Este, quienes trajeron una receta muy particular (más dulce y ligera que la de Nueva York) de este pan en forma de dona, hecho a mano, horneado a la leña y entregado a cualquier hora más fresco y caliente de lo que se puede meter a la boca. Hasta la fecha hay una activa polémica sobre cuál de los dos es mejor, y legiones de asiduos que no se pararían en el local contrario.
ST. VIATEUR BAGEL
263 St. Viateur Ouest
T. 1 (514) 276 8044
www.stviateurbagel.com
Abierto diario, las 24 horas. 60 centavos de dólar un bagel de ajonjolí.
FAIRMOUNT BAGEL
74 Fairmount Ouest
T. 1 (514) 272 0667
www.fairmountbagel.com
Abierto diario, las 24 horas. 70 centavos de dólar un bagel de ajonjolí.
WILENSKY’S LIGHT LUNCH
34 Rue Fairmount West
T. 1 (514) 271 0247
Lunes a viernes de 9 a 16 horas.Sándwiches desde 4.50 dólares.
Este local cumplió 75 años en 2007. Y se nota. Entre otras cosas porque la dueña, viuda de Moe Wilensky, es quien atiende invariablemente detrás del mostrador. Una razón para venir es su sándwich de salami, servido con mostaza a como dé lugar. La otra, que es uno de los locales que aparecen en la magnífica novela The apprenticeship of Duddy Kravitz, del ídolo local Mordecai Richler.
ROBIN DES BOIS
4653 Boulevard St. Laurent
T. 1 (514) 288 1010
www.robindesbois.ca
Diario de 12 a 24 horas. Desde 30 dólares por persona sin bebidas la cena, entre 15 y 20 dólares a mediodía.
El amplio comedor con sillas tapizadas de distintos colores está lleno a todas horas de la fauna del Mile End moderno: publicistas, ejecutivos y productores en busca de muy buena comida y la satisfacción de gastar su sueldo en un restaurante no lucrativo.
LA MONTÉE DE LAIT
371 Villeneuveccc
T. 1 (514) 289 9921
www.lamonteedelait.com
Miércoles a viernes de 12 a 14 horas; martes a domingos de 18 a 23 horas.
Menú de 4 tiempos, 44 dólares; de 7 tiempos 65 dólares, sin bebidas.
El local es pequeño, sí, y a menos que uno reserve con unos días de anticipación, no hay manera de entrar. De la cocina del joven chef Marin Juneau salen algunos de los platillos más creativos y mejor logrados de la ciudad, servidos en pequeñas porciones, para completar menús de 4 o 7 tiempos. Entre sus clásicos, el pecho de lechón laqueado con melaza, la macarela servida con cheesecake salado, o una versión de macaroni and cheese que es lo opuesto de esta aberración estadounidense.
L’ATELIER
5308 St. Laurent
T. 1 (514) 273 7442
www.restaurantlatelier.com
Martes a viernes de 12 a 14 horas; martes
a domingos desde las 18 horas. Entre 40 y 50 dólares por persona, sin bebidas, 16 a la hora de la comida.
Es de esos restaurantes donde experimentar no significa sacrificar el único objetivo de salir a un restaurante: comer muy bien. Para los curiosos, se ofrecen probadas de los platillos del menú —creados con los mejores ingredientes de la región— por 10 dólares cada una. Así, uno puede salir de este pequeño local habiendo comido un mil hojas de atún tataki con bisonte, ostiones y champiñones marinados en aceite de soya y ajonjolí, un pedazo del codiciado venado de Bolieau, criado exclusivamente en una granja de Quebec, y varias otras creaciones del estilo sin salir mareado. Excepto, quizá, por las fotografías gigantes de granjeros, cocineros y productos regionales que cuelgan de los muros.
CAFÉS ESTRATÉGICOS
OLIMPICO
124 St. Viateur
T. 1 (514) 495 0746
Abierto las 24 horas.
Un latte por 2.25 dólares.
Ver la pericia con la cual los tres barmen italianos sirven hileras e hileras de vasos de vidrio con los mejores lattes de la ciudad es en sí un espectáculo. Tomarse uno en el salón, junto a la mesa de billar (en invierno) o la linda terraza con bancas de madera y periódicos (en verano), uno de los más gozosos rituales del barrio.
LE CAGIBI
5490 St. Laurent
T. 1 (514) 509 1199
www.lecagibi.ca
Lunes de 18 a 24 horas; martes a sábados de 9 a 2 horas; domingos de 9 a 24 horas.
En la crucial esquina de St. Laurent y St. Viateur, donde antes operaba una farmacia, este local anticuado a propósito ofrece sus mesas de metal, sillones dudosos y diferentes versiones de sillas plegadizas a quienes no tienen nada que hacer, a los que tienen mucho pero no quieren hacerlo en su casa; a estudiantes, grupos de amigos y solitarios que necesiten un chai, una galleta de jengibre o de plano una comida vegetariana completa. En un ambiente muy, muy Mile End.
DE NOCHE
CASA DEL POPOLO Y SALA ROSSA
4848 y 4813 Boulevard St. Laurent
T. 1 (514) 284 3804 y 284 0122
www.casadelpopolo.com
Entrada: entre 10 y 30 dólares, dependiendo del concierto.
En estos dos locales ubicados casi cara a cara pueden escucharse algunos de los mejores conciertos de rock, folk, free jazz, klezmer, o cualquier género, siempre y cuando los músicos sean independientes y de calidad. La Casa del Popolo de día funciona también como café y restaurante de comida vegetariana, y la Sala Rossa está en el segundo piso de un edificio construido en 1932 por la izquierda judía, ocupado desde hace tiempo por el Club Español. Esto quiere decir, buenas tapas y espectáculos de flamenco los jueves por la noche.
BU
5245 St. Laurent
T. 1 (514) 276 0249
www.bu-mtl.com
Diario de 17 a medianoche.
Entradas entre 10 y 15 dólares; platos fuertes entre 15 y 25 dólares.
En una nota diametralmente opuesta, este bar de vinos discreto y elegante ofrece hasta tarde no sólo una gran selección de botellas importadas especialmente para ellos (obra del sommelier Étienne Guérin), sino excelente comida y botanas italianas, como sus pastas del día hechas en casa o el extraordinario vitello tonnato, uno de los orgullos de la chef Alba Delgado.
BARMACIE BALDWIN
115 Laurier
T. 1 (514) 276 4282
www.baldwinbarmacie.com
Abierto diario hasta las 3 horas.Entre 6 y 12 dólares el trago.
Bueno tanto para los aperitivos como para más tarde, este bar que juega con la idea de la farmacia (antigua vocación del local) sirve licores y cocteles en dosis de ocho y 16 onzas, además de una buena variedad de cervezas. Su decoración retro y música electrónica puede ser el marco de una noche divertida.
DÓNDE DORMIR
En Mile End como tal no hay hoteles, sino a lo mucho agradables bed and breakfasts, que pueden encontrarse en www.bbcanada.com. Sin embargo, unas cuadras hacia el sur de los límites del barrio está el Opus, uno de los hoteles más nuevos de la ciudad. Su estructura se divide en dos: el primer edificio de concreto de la ciudad, construido en 1914, y una adición a cargo del arquitecto local Dan Hanganu. Su restaurante de comida asiática, Koko, muy pronto se acomodó como uno de los lugares del jet set de la ciudad para ver, comer y tomar.
OPUS MONTREAL
10 Sherbrooke Ouest
T. 1 (514) 843 6000
www.opushotel.com/montreal
Desde 165 dólares la noche.
DÓNDE COMPRAR
Las tiendas “eco”, “comercio justo”, “reciclado”, “orgánico” y “local” de todo (comida, ropa, zapatos, decoración) reemplazan cada vez más a las otras. Caminar por las calles de Mile End con tarjeta de crédito, con o sin aspiraciones éticas, es un peligro. Aquí algunos ejemplos. Los establecimientos abren de 10 a 18 horas de lunes a miércoles, hasta las 21 horas los jueves, hasta las 19 los viernes y hasta las 17 los fines de semana, pues, en sábado y domingo, a Mile End le gusta descansar.
AIME COM MOI
150 Avenue du Mont Royal Est
T. 1 (514) 982 0088
Sus vestidos, faldas y chales que mezclan encajes con terciopelos, gasas, brocados y simples algodones estampados son un atrevimiento bien logrado de la nueva movida de diseñadores montrealeses. En la tienda se exhiben prendas de una docena de creadores locales, con la única premisa de que no rebasen el “urban chic”; es decir, se vale todo menos lo corriente y los vestidos de coctel.
HANNEMAN DESIGN / ÉCO DARLING
69 Villeneuve Ouest
T. 1 (514) 807 7906
www.hannemandesign.com
En esta tienda, retazos de papel tapiz coquetamente reenvueltos para su venta, ropa para bebé de la marca Bla Bla, tejida en Perú; sillas, cojines, cuadernos de papel reciclado y miles de objetos más o menos útiles son la excusa para entrar y enterarse de que Sarah Hanneman ofrece consultas a domicilio para hacer más sano el hogar: desde decisiones relacionadas con la tapicería, hasta la alimentación.
GALERIE CO
5235 Boulevard St. Laurent
T. 1 (514) 277 3131
www.galerie-co.com
Recién llegada al barrio, esta galería/tienda fundada por Sarah Richardson, una antigua funcionaria de la comisión para el medio ambiente del TLC, ofrece una colección verdaderamente bien seleccionada de productos hechos a partir de materiales de desecho. No las ubicuas bolsas que hemos visto hasta el cansancio, sino espectaculares sillas y lámparas hechos de filamentos de plástico, libreros enteros de cartón reciclado, pañuelos con estampados que dan ganas de enmarcar.
DÓNDE PASEAR
PARQUES
Aunque está en los límites sur y oeste de Mile End, el Mont Royal es el parque por excelencia, la montaña que domina la ciudad. Hay senderos para caminar, andar en bicicleta (o hacer esquí de fondo en invierno); canchas de tenis y voleibol de playa (con arena y todo), un lago con lanchas de pedales y un agradable chalet en las alturas, con las mejores vistas de toda la isla. Los domingos, al pie de su “estatua”, como conocen todos a una victoria parecida al Ángel de la Independencia de la Ciudad de México, se reúnen cientos de personas a escuchar “tam tam” (percusiones africanas), comer, leer o fumar.
Hacia el este, otro parque en los límites del barrio es Sir Wilfrid Laurier, bautizado en honor de uno de los políticos locales más prominentes del siglo XIX. Su alberca al aire libre en verano, sus mesitas para picnic y su estadio de béisbol (donde juega una liga panamericana, con equipos de Venezuela, Cuba y Dominicana) pueden siempre ofrecer un rato agradable.
Hacia el este, otro parque en los límites del barrio es Sir Wilfrid Laurier, bautizado en honor de uno de los políticos locales más prominentes del siglo XIX. Su alberca al aire libre en verano, sus mesitas para picnic y su estadio de béisbol (donde juega una liga panamericana, con equipos de Venezuela, Cuba y Dominicana) pueden siempre ofrecer un rato agradable.
GALERÍAS DE ARTE
A lo largo de las vías St. Laurent y Fairmount se encuentran muchas galerías abiertas al público. Entre las más interesantes está Galerie Espace (4844 St. Laurent; www.galerie-espace.ca), La Centrale (4295 St. Laurent; www.lacentrale.org), y Articule (262 Fairmount; www.articule.org). Pero donde realmente se siente la energía de los artistas de Mile End es en sus talleres, la mayoría de ellos concentrados en el edificio donde está la Centrale Clark, en la zona donde operaba la industria de la ropa (The Fashion Plaza, 55 Avenue De Gaspé, www.clarkplaza.com) y otros edificios del estilo, como los que se encuentran en el número 435 de la avenida Beaubien Ouest. No hay que perder de vista en particular a Karen Trask (www.karentrask.com), quien grabó entero el Ulises de Joyce, lo reprodujo con los dedos en un performance y ahora cual Penélope desenreda, teje y desteje con la cinta. Tampoco a Ana Rewakowics, con sus trajes y vestidos inflables que le permiten trasladarse de un sitio a otro como verdadera nómada del siglo XXI. En cual-quiera de estos sitios se ofrecen mapas del circuito completo.
*Nota: todos los precios están en dólares canadienses.
IMPERDIBLE
Un cuerno relleno de semillas de amapola de Cheskie, el colmo de la obscenidad comestible.
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