Easy jetset: con el arte como excusa
Scarface de Claude Léveque. Fotografía de cortesía .

Easy jetset: con el arte como excusa

Los artistas atormentados y marginados han muerto. En su lugar, los artistas contemporáneos marcan las tendencias de la moda, la fiesta y la buena vida. A tal punto, que seguirlos de feria en feria y revisar de paso esa lista de museos obligatorios en todo el mundo se ha convertido en el tema de las más divertidas peregrinaciones internacionales. Y no sólo para el reducido círculo del arte, sino también para el resto del mundo, deseoso de asociarse aunque sea un poco con el nombre y las ideas de alguna de esas nuevas deidades.
Por Kimberly Bradley | agosto 2008 | Tags: , , ,
Incluso en el aeropuerto, se les puede reconocer sin riesgo a equivocarse. Son grupos de aficionados al mundo del arte, de Nueva York, Berlín, Londres o París, que hacen la cola en Heathrow o en el Charles de Gaulle para asistir, todos, a la misma bienal o inauguración de alguna feria de arte.
Los curadores vestidos de negro charlan con directores de museos o tal vez hasta con agentes; los coleccionistas vestidos de Prada o Gucci se acomodan en sus asientos de primera clase junto a sus consejeros de arte. Los periodistas culturales y la gente de relaciones públicas hablan de sus trabajos. Los asistentes de las galerías revisan sus mensajes de celular y los artistas que ya se alistan para dormir observan todo el tejemaneje. Incluso en Easyjet, la aerolínea europea de superdescuento, esta mezcla estética, económica y demográfica puede llenar dos terceras partes de la nave con charlas pseudoartísticas un día antes de Art Basel, en Suiza, o de la inauguración de la Bienal de Venecia: “¿A quién exhibes?” “¿Realizaste alguna preventa?” “¿Estarás en la cena privada de Stella Kay?”.

Ya en sus destinos, estas mismas personas se conocen entre sí y se encuentran con sus amigos del ámbito del arte procedentes de otras ciudades, una y otra vez. Todo el mundo se conoce o al menos finge conocerse. Algunos hacen un esfuerzo por realmente ver (y a menudo fracasan) las obras de arte exhibidas en enormes recintos o en atiborrados locales de venta. “¿Cuál es la mejor obra que has visto?”, es una pregunta a la que rápidamente sigue: “¿Me puedes meter a la fiesta de Pinault en el Palazzo Grassi?”. A la mañana siguiente, los amantes del arte, con todo y resaca, se juntan y discuten acerca del alocado tipo británico que se echó sobre el público en el bar Campari del Kunsthalle de Basel, o del pésimo buffet en el Guggenheim de Venecia. Y esto se repite por varios días, hasta que todo mundo se va al próximo evento o se regresa a casa… exhausto, visualmente sobrecargado y con cientos de tarjetas de presentación y calendarios de entrega para nuevas compras de arte.

Viajar por el mero propósito de ver arte y demás tesoros culturales fue alguna vez la sola facultad de los europeos ricos que viajaban a Florencia o París para educar a sus hijos y a sí mismos con Caravaggio, en los Uffizi, o Delacroix, en el Louvre. Mientras que este tipo de turismo todavía existe, los viajes culturales han cambiado drásticamente. Los viajeros más conocedores viajan ahora para comprar una pieza o dos en la feria de arte de Armory, en Nueva York, pero luego se lanzan a ver qué hay de nuevo en las exhibiciones del novedoso New Museum en el Bowery (www.newmuseum.org). O van a Art Basel para descubrir un nuevo artista y al mismo tiempo visitan una exhibición curada por Rem Koolhaas titulada “Dubai Next”, en el Vitra Design Museum (www.design-museum.de), diseñado por el arquitecto Frank Gehry, a unos cuantos kilómetros de ahí.

En un principio, esto era un juego restringido a quienes estaban verdaderamente metidos en el asunto: el crítico de arte Jerry Saltz ha llamado al fenómeno de los eventos de arte un “ambiente burbuja”, mientras que Simon de Pury, de la prestigiosa casa de subastas Phillips de Pury (www.phillipsdepury.com), le puso el nombre de “circo itinerante”. Pero a medida que coleccionar y apreciar el arte contemporáneo se vuelve más mainstream, y que los coleccionistas se convierten en figuras públicas dignas de admiración, los ciudadanos comunes y corrientes quieren también ser parte de ese itinerario global de exhibiciones y fiestas.

Se trata de un tour mundial que incluye tanto ferias de arte comerciales como bienales que se supone son más especializadas, pero que a menudo se tiñen de un tinte tan comercial como las ferias.

De hecho, ya son alrededor de 60 las bienales que se celebran en diversos lugares alrededor del orbe: desde la “región del norte de Italia” —el Manifesta7 de este año (www.manifesta7.it)— hasta São Paulo; desde Shanghai hasta la venerada Whitney Biennial del Upper East Side de Manhattan (www.whitney.org). Sin embargo, el ancestro de todas éstas es la Biennale de Venecia (www.labiennale.org), que se lanzó en 1895 y todavía transforma los pabellones nacionales de los verdes Giardini de la ciudad, los vastos espacios del Arsenale y otros lugares estratégicos, en un gran espectáculo de exhibiciones mundiales. Su edición de 2007 presentó a estrellas del arte como Tracey Emin y Sophie Calle, y atrajo a más de 300 mil personas desde comienzos de julio hasta noviembre.

El circuito de las ferias, por su parte, lo encabeza el Armory Show de Nueva York en marzo (www.thearmoryshow.com); Art Basel en Suiza, a comienzos de junio (www.artbasel.com); Frieze en el parque Regent londinense, en octubre (www.friezeartfair.com), y Art Basel Miami Beach, en Florida, a comienzos de diciembre (www.artbaselmiamibeach.com).

Otras que atraen a un número más reducido de visitantes son FIAC, en París, (www.fiac.com) o para aquellos que prefieren a los viejos maestros y las antigüedades, la Feria Europea de Bellas Artes en Maastricht (www.tefaf.com). También está el Foro de Arte de Berlín, que finalmente está cobrando fuerza en el mundo artístico de la capital alemana (www1.messe-berlin.de); ARCO, en Madrid (www.arco.ifema.es); MACO, en la Ciudad de México (www.femaco.com); Art Athina en Atenas (www.art-athina.gr), y el imberbe Art Dubai —con tan sólo dos años— que un curador describió como “la cultura occidental que aterrizó cual helicóptero en el desierto del Medio Oriente”, en los Emiratos Arabes Unidos (www.artdubai.ae). Suficiente para marear a cualquiera.

A CADA CIUDAD, SU GEHRY Y SU BIENAL

“El capitalismo global ha producido muchos vástagos; los medios globales, las oleadas de inmigrantes, la inestabilidad del mercado global y, hay que admitirlo, también, el arte global”, comenta el artista y curador Warren Neidich, quien vive y trabaja en Londres, Berlín y Nueva York. “La plataforma para las condiciones económicas del arte es la feria de arte nómada.”

¿Ferias de arte nómadas para un jet set nómada? El fenómeno es seguramente un reflejo de lo que ocurre en el resto del mundo en términos de mercados, migración e inestabilidad. O acerca del poder del euro y la libra. Pero definitivamente se trata de darle una buena remozada al capital cultural de una ciudad o de un país. “Mucho más que antes, el arte comienza a convertirse en algo que da cultura e identidad a una ciudad”, comenta Michael Höepfner, un artista vienés que ha viajado por el mundo durante años, lo mismo como fotógrafo, que como jugador en el mundo del arte. “Hace diez o quince años, el arte era algo que operaba en contra de la sociedad, que la cuestionaba. Pero ahora está incrustado en ella, lo que explica que su atractivo sea más amplio y se esté volviendo más universal.”

Tal es el caso de la propia ciudad de Basilea, que normalmente es una tranquila comunidad de 180 mil personas pero que, durante Art Basel, recibe 60 mil visitantes extranjeros. Y esto es nuevo. Aunque Art Basel tiene 39 años, el número de visitantes se ha multiplicado apenas en los últimos diez, al igual que la participación de instituciones como la Fundación Beyeler, diseñada por Renzo Piano (www.beyeler.com); la enigmática colección Schaulager (www.schaulager.org) o el ya mencionado Vitra Design Museum, los cuales albergaron eventos este año.

Por su parte, con sus fiestas hedonistas en el hotel Delano, las chicas que visten Manolo Blahniks en las galerías y los tratos efectuados a orillas de la playa con administradores de fondos de inversión libre, Art Basel Miami Beach ha contribuido a transformar la ciudad de Florida en un verdadero destino cultural en tan sólo siete años. Como comentó el artista local Robert Chambers al Miami Herald el año pasado: “Una ciudad con artes visuales muestra vitalidad, crecimiento y gente sofisticada, y Miami es un torbellino maravilloso de estas cosas. Es como un buen vino. La cultura y el crecimiento van de la mano”. A Art Basel Miami Beach se añadió la feria de diseño Design Miami, en 2005 (www.designmiami.com), lanzada por el desarrollador de bienes raíces Craig Robins. Los programas musicales y festivales de cine acompañan ahora el evento. Y los arquitectos suizos Herzog y De Meuron fueron elegidos para construir un nuevo edificio, con una inversión de 200 millones de dólares, para albergar el Miami Art Museum, a inaugurarse en 2011 (www.miamiartmuseum.org). Alguna vez considerada como el desierto del arte, ahora la ciudad de Miami tiene tres artistas seleccionados para la Whitney Biennial 2008.

Desde esta óptica, las ferias de arte, las bienales y todos sus seguidores han conformado una industria que realmente crea capital, ya sea cultural o monetario. No se diferencia de la atención —y el turismo— que despierta el plateado museo Guggenheim de Gehry en Bilbao, España, o de cualquiera de los muchos museos que están construyendo los arquitectos estrella en Dubai o Abu Dhabi.

Así, ciudades de todos los tamaños han elegido hábilmente una manera de asegurar su estatus como destino, al tiempo que ofrecen a sus visitantes los más novedosos tours culturales.

En la edición de este año de la feria de arte Art Athina, en Atenas, un grupo internacional de coleccionistas de arte paseó a sus anchas dentro de la feria para mirar y comprar obras de arte. Pero en los días subsecuentes, este mismo grupo disfrutó de tours privados y exclusivos por el Museo de la Acrópolis que todavía no se inaugura, de un show de arte vanguardista ruso en el Museo de Arte Cicládico (www.cycladic.gr), de un vistazo a los formidables espacios de exhibición de la Fundación Deste (www.deste.gr), e incluso de las excavaciones arqueológicas del ágora de la Acrópolis.

Los viajeros no tienen que ser coleccionistas o conocedores para disfrutar del arte o para echar un vistazo a la arquitectura y las nuevas exhibiciones en los museos de la ciudad. Sencillamente pueden bailar en Basel con la editora de Visionaire,Cecilia Dean, o con el legendario dandy británico y escritor dearte Anthony Haden–Guest, o vagar entre las esculturas de laferia con actores como Brad Pitt y Owen Wilson. O como las increíblemente bonitas chicas de las galerías, siempre pueden llevar un par de sandalias en sus gigantescos bolsos para cambiarse cuando los Blahniks comienzan a cansarles mucho. Como dice Saltz en la revista New York: “Estas fiestas son como piyamadas gigantescas en las que el mundo del arte hace algo muy primitivo. Las antenas se tocan y se llevan a cabo rituales complejos en los cuales los códigos de consumo, paridad y expresión de opiniones se ensayan y manipulan a simple vista. Puede enfermar, pero también hacer reír”. Unirse, al menos en parte, al circuito artístico del jet set también da una idea de lo último en la vanguardia y una probadita de otra manera de ser o de pensar. Que es, a fin de cuentas, de lo que siempre se trata esto del arte.

*Traducción de Hilda Domínguez



ALGUNOS TIPS PARA HACER COMO ELLOS


BIENAL DE VENECIA
Venecia, Italia, principios de junio en años nones.

DÓNDE COMER

Venecia es más famosa por sus monumentos que por su cocina y durante la inauguración de la bienal la mayoría de los fanáticos del arte vive de la comida que se sirve en las fiestas (para decir, después, que han estado en la “dieta de Venecia”). Pero si no lo han invitado al Cipriani o ya está cansado de la movida, pruebe el elegante Centrale Restaurant Lounge (San Marco Piscina Frezzeria 1659/B ; T. 39 (41) 296 0664; www.centrale-lounge.com), en el que se sirven las tradicionales especialidades venecianas en un ambiente moderno y sofisticado.

DÓNDE ESTAR

La terraza del hotel Bauer (San Marco 1459; T. 39 (41) 520 7022; www.bauervenezia.com), ubicada sobre el canal, pulula con gente de la escena artística internacional que charla sobre las compras y el entretenimiento mientras bebe cocteles excesivamente caros. Pero la vista lo amerita. Y antes de dirigirse al Bauer, haga como hacen los venecianos y vaya por unos cicheti y tramezzini, muy parecidos a las tapas, y una copa o dos de vino rosso o bianco, por unos cuantos euros, en la Cantina del Vino già Schiavi (Fondamente Priuli, Dorsodoro 922). Muchos curadores y críticos estarán haciendo lo mismo, sentados sobre la cornisa que mira hacia el canal.

ART BASEL MIAMI BEACH
Miami, Florida, Estados Unidos, todos los años a comienzos de diciembre.

DÓNDE ESTAR

The Raleigh
1775 Collins Ave.
T. (305) 534 6300
www.raleighhotel.com


Los glamurosos coleccionistas gustan del lujo art déco de este hotel ubicado justo frente al océano.

Delano
1685 Collins Ave.
T. (305) 672 2000
www.delano-hotel.com


Otra de las direcciones privilegiadas de South Beach. Sus espacios públicos dan forma a las más ingeniosas fiestas durante la celebración del Art Basel Miami Beach.

DÓNDE COMER

Se puede amar la renombrada fusión asiática de Nobu, pero también vale la pena echar un ojo a Ago, el restaurante de Robert de Niro en The Shore Club Hotel (1901 Collins Avenue; T. (305) 695 3100; www.shoreclub.com) para probar la gastronomía toscana costera. Para una experiencia más auténtica, vaya al casi centenario Joe’s Stone Crab Restaurant (11 Washington Avenue; T. (305) 673 0365; www.joesstonecrab.com), no admite reservaciones, pero la espera vale la pena.

ART BASEL
Basel, Suiza, a comienzos de junio, cada año.

DÓNDE DORMIR

Grandhotel Les Trois Rois o Drei Könige

Blumenrain 8
T. 41 (61) 260 5050
www.lestroisrois.com
Habitaciones desde 290 euros.


Los coleccionistas y algunos esnobs se reúnen y duermen en el Drei Könige, el glamoroso hotel de cinco estrellas de Basel sobre la ribera del Rin: Christie’s ofreció ahí su fiesta este año.

DÓNDE ESTAR

Campari Bar del Kunsthalle
Steinenberg 7
T. 41 (61) 272 4233
www.restaurant-kunsthalle.ch


Este bar flanqueado por un frondoso jardín exterior —que forma parte del recinto de las artes de Basel— es lugar en el que los actores del mundo del arte se reúnen noche con noche. No se sorprenda si descubre negociaciones y tratos y mucho baile.

BIENAL DE BERLÍN

Finales de marzo/principios de abril, en años pares.

ART FORUM BERLIN
Finales de octubre.Berlín, Alemania

DÓNDE COMER

Grill Royal
Friedrichstrasse 105B
T. 49 (30) 2887 9288
www.grillroyal.com


Se trata de un destino culinario al que recurren no sólo los asiduos al mundo del arte, sino cineastas y actores; su especialidad son los ostiones y los filetes, y se encuentra ubicado en un local con techos muy bajos sobre la ribera del río.

DÓNDE ESTAR

Kim
Brunnenstrasse 10, Berlin-Mitte

Los más jóvenes seguidores del arte se reúnen de madrugada en este bastión minúsculo y muy hip.

Paris Bar
Kantstrasse 152, Charlottenburg
T. 49 (30) 313 8052
www.parisbar.net


Los de más edad suelen preferir, como lo han hecho durante décadas, este bistró, verdaderamente francés, que está colmado con obras de arte de mecenas como el fallecido pintor alemán Martin Kippenberger.

ART ATHINA
Todos los años, a fines de mayo.

BIENAL DE ATENAS

Septiembre, en años pares. Atenas, Grecia

DÓNDE DORMIR

Semiramis
48 Charilaou Trikoupi Str.
T. 30 (210) 628 4400
www.semiramisathens.com
Habitaciones desde 165 euros.


Para quienes necesitan un diseño en colores que expanden la pupila, existe este novedoso hotel diseñado por Karim Ra-shid, no muy lejos del barrio de Kifissia en el que se lleva a cabo la feria. El afamado coleccionista Dakis Ioannou exhibe algunas de sus obras más vibrantes aquí.

DÓNDE COMER

Tanto en Art Athina como durante la primera bienal de Atenas, en septiembre de 2007, los galeristas, artistas y expertos se reuniron en la calle Persephonis, en el distrito de Keramikos para comer pescado en Sardelles (Persefonis 15; T. 30 (210) 347 8050; www.sardelles.gr) o en su restaurante hermano The Butcher Shop (Persefonis 19; T. 30(210) 341 3440), para comer saludables platillos preparados con carne. Es muy agradable cenar en las mesitas de la banqueta en noches tranquilas.

DÓNDE ESTAR

Nada mejor para el almuerzo que el frondoso jardín de Palia Agora (26 Kechagia & M. Renieri str.;T. 30 (210) 683 7037) en el muy exclusivo barrio de Filothei, cerca del centro de convenciones de Art Athina, Helexpo. Gente bonita, buena comida, precios muy altos.

ARMORY SHOW
Nueva York, a comienzos de marzo, todos los años.

DÓNDE DORMIR

Mandarin Oriental
80 Columbus Circle en 60th St.
T. 1 (212) 805 8800
www.mandarinoriental.com/newyork


Muy cerca de la feria, el lobby-lounge en el piso 35 ofrece vistas magníficas de Central Park. Las habitaciones están decoradas con un aire sutilmente asiático, el servicio es impecable y el spa se encuentra entre los mejores de la ciudad.

DÓNDE COMER


Modern
9 West 53rd St., entre la Quinta y la Sexta Avenidas
www.themodernnyc.com


Con el comedor y el bar del restaurante del MoMa, la experiencia de comer en un museo cambió para siempre. La cena consiste en un menú de tres tiempos por un precio fijo de 85 dólares que incluye delicias como el Riesling fois gras, con vista hacia el jardín de esculturas, y con una decoración inspirada en el Bauhaus.

DÓNDE ESTAR


Park Restaurant
118 Tenth Ave. cerca de la 17th St.

Ya era uno de los restaurantes más populares de Chelsea cuando comenzó a convertirse en un distrito de galerías, pero el bar y el jardín siguen siendo uno de los mejores lugares para toparse con los seguidores del arte.
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