Viajes al espacio: con vista a la Tierra
A partir de 2009 la compañía Virgin Galactic inaugurará el primer vuelo comercial al espacio, y quien esté dispuesto a pagar 200 mil dólares, podrá ser uno de los primeros en tener la Tierra a sus pies.
No estamos solos. Ni siquiera en lo más remoto de Alaska, el corazón de alguna selva o el Polo Sur. Por más exótico que sea el destino elegido para las próximas vacaciones, siempre habrá alguien más, o alguien que ya estuvo ahí. Se acabaron los tiempos de los Marco Polos y los Colones. El paraíso por descubrir ya no existe. Al menos no en el planeta Tierra.
¿Y fuera de él?
El espacio exterior solía ser un lugar reservado para los astronautas. El primer “intruso” fue Dennis Tito, el ex ingeniero de la NASA y millonario estadounidense que en 2001 partió al espacio a bordo del Soyuz TM-32. A la expedición, el primer turista espacial de la historia sólo llevo consigo una cámara de fotos y sus discos de ópera preferidos. No necesitó más. Los seis días que pasó allá arriba, en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), le costaron 20 millones de dólares.
A partir de 2009, y a un precio bastante más accesible (200 mil dólares), cualquier persona podrá tomar una nave al espacio, atravesar la atmósfera y flotar durante cuatro minutos mientras observa la Tierra, a sus pies. Emular a Yuri Gagarin, Neil Armstrong, Mr. Spock o Luke Skywalker nunca estuvo tan al alcance de la mano.
¿Y fuera de él?
El espacio exterior solía ser un lugar reservado para los astronautas. El primer “intruso” fue Dennis Tito, el ex ingeniero de la NASA y millonario estadounidense que en 2001 partió al espacio a bordo del Soyuz TM-32. A la expedición, el primer turista espacial de la historia sólo llevo consigo una cámara de fotos y sus discos de ópera preferidos. No necesitó más. Los seis días que pasó allá arriba, en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), le costaron 20 millones de dólares.
A partir de 2009, y a un precio bastante más accesible (200 mil dólares), cualquier persona podrá tomar una nave al espacio, atravesar la atmósfera y flotar durante cuatro minutos mientras observa la Tierra, a sus pies. Emular a Yuri Gagarin, Neil Armstrong, Mr. Spock o Luke Skywalker nunca estuvo tan al alcance de la mano.
EL FUTURO ES HOY
SpaceShipTwo (SS2) es el nombre de la aeronave que ascenderá a 110 kilómetros de la Tierra con seis pasajeros y dos pilotos a bordo. En 2004, el prototipo —la nave SpaceShipOne—, diseñado por Elbert Leander Burt Rutan, ganó el premio más importante en la investigación y desarrollo de vuelos turísticos al espacio, el Ansari-X (dotado con 10 millones de dólares).
Sir Richard Branson, dueño de Virgin Galactic, contrató los servicios de Rutan para que pusiera manos a la obra en una nave más grande que la primera. Dicha nave estará lista cuando haya superado las pruebas de seguridad necesarias para garantizar un vuelo sin inconvenientes técnicos.
En teoría eso ocurrirá en 2009, pero el propio Branson ha asegurado que no tiene ninguna prisa si de lo que se trata es de tomar todas las medidas de seguridad posibles. Cuando llegue el día, el propio Branson encabezará la primera tripulación, y la SS2 despegará adosada a una nave nodriza, la WhiteKnightTwo, de la que se desprenderá a 15 mil metros de altura. Es entonces cuando se encenderán los cohetes y la SS2 saldrá despedida al espacio a una velocidad de cuatro mil kilómetros por hora, es decir, cuatro veces la velocidad que alcanza cualquier avión comercial.
Sir Richard Branson, dueño de Virgin Galactic, contrató los servicios de Rutan para que pusiera manos a la obra en una nave más grande que la primera. Dicha nave estará lista cuando haya superado las pruebas de seguridad necesarias para garantizar un vuelo sin inconvenientes técnicos.
En teoría eso ocurrirá en 2009, pero el propio Branson ha asegurado que no tiene ninguna prisa si de lo que se trata es de tomar todas las medidas de seguridad posibles. Cuando llegue el día, el propio Branson encabezará la primera tripulación, y la SS2 despegará adosada a una nave nodriza, la WhiteKnightTwo, de la que se desprenderá a 15 mil metros de altura. Es entonces cuando se encenderán los cohetes y la SS2 saldrá despedida al espacio a una velocidad de cuatro mil kilómetros por hora, es decir, cuatro veces la velocidad que alcanza cualquier avión comercial.
Los efectos de la velocidad forman parte del viaje. La sensación es similar a la de un centrifugado, casi como estar dentro de una lavadora. El rostro se estira como un chicle y el cuerpo pesa seis veces más de lo normal. Serán apenas 20 segundos. Si la intensidad excediera el minuto, probablemente los pasajeros perderían el conocimiento. Pero todo está bajo control. Para eso están los entrenamientos previos, los tres días de concentración en el hotel de lujo donde los viajeros recibirán las instrucciones necesarias antes del embarque, las medidas de seguridad, las nociones sobre astronomía, las recomendaciones emocionales respectivas, y las conversaciones con el grupo de viajeros previo, los que salieron del planeta y volvieron igual
de sanos pero más felices.
de sanos pero más felices.
Para sentirse respaldados, los viajeros podrán alojarse con sus familiares, o con aquellas personas que quieran incluir en la foto de su vida, es decir, en la que aparezcan con el ansiado traje de astronauta puesto.
Pues recorrer las instalaciones del Spaceport también formará parte de la aventura. Este puerto espacial, diseñado por lord Norman Foster, está enclavado en el desierto de Nuevo México, Estados Unidos, y se mimetiza con el escenario árido al estar semienterrado en el suelo. De esta forma se pretende aprovechar la masa térmica y el viento de la zona para la ventilación interna del edificio. Visto desde el cielo, el puerto tiene forma circular y es muy parecido al concepto que todos tenemos de un platillo volador, una imagen muy recurrente en la zona debido al incidente ufológico de Roswell, en Nuevo México: en 1947, un supuesto OVNI colisionó en un rancho en las afueras del pequeño poblado. La historia dio pie a todo tipo de especulaciones, estrategias publicitarias, libros, películas y series de televisión como Los Expedientes Secretos X, además de un museo alusivo ahí mismo.
Pues recorrer las instalaciones del Spaceport también formará parte de la aventura. Este puerto espacial, diseñado por lord Norman Foster, está enclavado en el desierto de Nuevo México, Estados Unidos, y se mimetiza con el escenario árido al estar semienterrado en el suelo. De esta forma se pretende aprovechar la masa térmica y el viento de la zona para la ventilación interna del edificio. Visto desde el cielo, el puerto tiene forma circular y es muy parecido al concepto que todos tenemos de un platillo volador, una imagen muy recurrente en la zona debido al incidente ufológico de Roswell, en Nuevo México: en 1947, un supuesto OVNI colisionó en un rancho en las afueras del pequeño poblado. La historia dio pie a todo tipo de especulaciones, estrategias publicitarias, libros, películas y series de televisión como Los Expedientes Secretos X, además de un museo alusivo ahí mismo.
Uno de los objetivos del puerto espacial es utilizar la menor cantidad de energía eléctrica y preservar el medio ambiente. La SS2 también ha sido diseñada bajo el mismo principio. De hecho, sus creadores aseguran que emitirá 25 por ciento menos de CO2 que un vuelo comercial entre Londres y Nueva York y que, a largo plazo, la tecnología desarrollada para los viajes turísticos espaciales le reportará al planeta un gran beneficio a nivel medioambiental porque éstos acortarán las distancias y se usará menos combustible.
Ya que, si bien se pretende realizar un viaje semanal, el objetivo es que con el tiempo la frecuencia sea de dos vuelos diarios a menor costo. Pero, por supuesto, eso ya lo harán después muchos. Y ahora, gran parte del placer reside en la exclusividad.
Los primeros viajes serán suborbitales: abandonarán la atmósfera terrestre y volverán al mismo punto de partida. Pero la siguiente fase consistirá en darle la vuelta a toda la órbita terrestre. Y la siguiente, en utilizar el espacio para cortar camino. En otras palabras, se podrá despegar en Estados Unidos y aterrizar en Sydney… dos horas después.
Es difícil creerlo, suena un poco a ciencia ficción que en algunos años se podrá salir de la atmósfera con la misma naturalidad con la se que toma un avión, pero también sonaba a ciencia ficción que el hombre llegara a la Luna y llegó, o que se pudiera investigar la superficie marciana y, sin embargo, la sonda Phoenix ya ha mostrado algunas evidencias de que podría haber existido agua en el planeta rojo.
Es difícil creerlo, suena un poco a ciencia ficción que en algunos años se podrá salir de la atmósfera con la misma naturalidad con la se que toma un avión, pero también sonaba a ciencia ficción que el hombre llegara a la Luna y llegó, o que se pudiera investigar la superficie marciana y, sin embargo, la sonda Phoenix ya ha mostrado algunas evidencias de que podría haber existido agua en el planeta rojo.
EN BUSCA DE UN SILENCIO PERDIDO
El turismo espacial empezará en 2009. Eso ya es una realidad. La nave existe, el puerto espacial está en construcción y son más de 200 las personas que ya han hecho sus reservaciones para ir al espacio y que cuentan los días para el viaje de aproximadamente dos horas y media de duración. Ellos serán los primeros en cruzar la atmósfera. Una vez fuera del planeta, los motores de la SS2 seapagarán y los pasajeros podrán desabrocharse el cinturón de seguridad y hacer piruetas dentro de la nave, gracias a los efectos de la gravedad cero. Aunque más que piruetas, lo más probable es que opten por fijar la mirada en alguna de las ventanas que muestra lacurvatura de la Tierra, ese planeta donde habitan los humanos. La inmensidad del universo, las estrellas y la Luna podrán verse desde la ventana contraria, a la que podrán acercarse dando volantines en el aire, vestidos de astronautas por un día.
¿Y qué más podrán sentir allá arriba? Algo tan simple como el silencio.
Bernie Krause tiene 69 años y su profesión, la biofonía (un término acuñado por él), consiste en escuchar y grabar los sonidos de la naturaleza, desde el croar de una rana de la amazonia hasta un relámpago en Tanzania. The Wild Sanctuary es el nombre de su gigantesco archivo que sirve, además de para oírlo a través de Google Earth y relajarnos con el trinar de un gorrión así estemos metidos en una oficina sin ventanas, para documentar el imparable crecimiento de la contaminación sonora. Ya no se trata del ruido en las ciudades, sino de que esa aparentemente solitaria rana de la amazonia está cercada. Por un lado está el rugir del Boeing 747 acostumbrado a sobrevolar la selva; y a pocos kilómetros, el de un tractor John Deere en pleno proceso de deforestación.
Bernie Krause tiene 69 años y su profesión, la biofonía (un término acuñado por él), consiste en escuchar y grabar los sonidos de la naturaleza, desde el croar de una rana de la amazonia hasta un relámpago en Tanzania. The Wild Sanctuary es el nombre de su gigantesco archivo que sirve, además de para oírlo a través de Google Earth y relajarnos con el trinar de un gorrión así estemos metidos en una oficina sin ventanas, para documentar el imparable crecimiento de la contaminación sonora. Ya no se trata del ruido en las ciudades, sino de que esa aparentemente solitaria rana de la amazonia está cercada. Por un lado está el rugir del Boeing 747 acostumbrado a sobrevolar la selva; y a pocos kilómetros, el de un tractor John Deere en pleno proceso de deforestación.
El sonido natural del universo empieza a desvanecerse. El del espacio exterior, no, de momento. Y los turistas espaciales podrán notar la diferencia durante cuatro minutos.
Luego reingresarán a la atmósfera, que es la parte más peligrosa del viaje. La nave tiene que ingresar en un ángulo muy preciso, que no la librará de chocar con las capas más altas de la atmósfera, una sensación parecida a las turbulencias que el viajero común alguna vez ha experimentado en un avión, sólo que bastante más intensa, infinitamente más intensa.
Pero un viaje sin aventura y emoción no es un viaje, es un paseo.
Luego reingresarán a la atmósfera, que es la parte más peligrosa del viaje. La nave tiene que ingresar en un ángulo muy preciso, que no la librará de chocar con las capas más altas de la atmósfera, una sensación parecida a las turbulencias que el viajero común alguna vez ha experimentado en un avión, sólo que bastante más intensa, infinitamente más intensa.
Pero un viaje sin aventura y emoción no es un viaje, es un paseo.
DE TAL MADRE TAL HIJO
A sus 58 años, Sir Richard Branson es un visionario de los negocios, un excéntrico, un multimillonario y el hombre que está a punto de inaugurar el primer vuelo comercial al espacio. Su multifacética compañía, Virgin Group, es la plataforma de productos tan disímiles como discos, libros, cruceros, spas, trenes, bebidas, cosméticos, bancos, vinos, celulares, viajes, aviones, globosaerostáticos y, ahora, naves espaciales. Además de ser un empresario exitoso, Branson es un viajero por naturaleza, un viajero intrépido, valga la aclaración, pues ha roto un récord de velocidad alcruzar el Atlántico a bordo del Virgin Challenger II, y ha realizado algunos intentos de dar la vuelta al mundo en un globo aerostático, a más de 200 kilómetros por hora.
Branson se considera un inconformista de estilo informal, un “hippie capitalista” al que le gusta ser el centro de atención. Él y su característica melena desenfadada han realizado algunos cameos, en series como Friends o Baywatch, y películas como Casino Royale o El Regreso de Superman. Su impulso natural de ubicarse a la vanguardia de absolutamente todo también lo llevó a crear su propio reality show, The Rebel Billonaire, pero no obtuvo el éxito al que está acostumbrado. En algo tenía que equivocarse, alguna vez.
Su lado altruista consiste en invertir miles de millones de dólares en fuentes renovables y todo lo que tenga que ver con el calentamiento global. Está tan involucrado en temas medioambientales que hasta parece que tuviera un plan para salvar el mundo —en términos ecológicos—. Y esto es precisamente lo que sus detractores encuentran paradójico. Que se preocupe tanto por la capa de ozono cuando su flota de aviones Virgin aporta una gran cantidad de CO2 a la atmósfera. Para descansar de las críticas, Branson suele refugiarse en Necker, su propia isla caribeña, la misma que alquila a 45 mil dólares la semana.
Sobre el secreto de su éxito ha escrito e inspirado varios libros, donde aconseja a los aspirantes a millonarios con máximas del tipo: “Todo es negociable”, “Haz que el trabajo sea divertido”, “Sonríe a las cámaras” o “Muévete más rápido que una bala”. Un tipo así no puede tener un mal día, o por lo menos todo indica que no debería tenerlo, porque para él todo es posible. Si hay quienes nacen para ser locomotoras, y otros sencillamente para ser vagones, él es un tren. No hay nada que se haya propuesto que no haya logrado. Ni siquiera conquistar el espacio exterior.
Pero para ser Richard Branson, hay que nacer Richard Branson. Antes de que el pequeño Richard cumpliera doce años, Eve Branson, su madre, tuvo una idea. Despertarlo muy temprano en la mañana, prepararle un desayuno ligero (una manzana y un par de sándwiches) y mandarlo en bicicleta por un camino desconocido, un trayecto de más o menos 80 kilómetros. Él no tenía ni idea de cómo llegar o cómo volver, pero lo logró, y a su regreso, en vez de hacerlo sentir como un héroe, Eve sólo le dijo: “Bien hecho, Ricky”.
Eve Branson, de 87 años, es una mujer fuerte, que no pierde las esperanzas de ser una de las primeras turistas espaciales. Y no lo dice simplemente por apoyar el proyecto Branson. Es totalmente cierto que le encantaría vestir el traje de astronauta. Siempre le gustó volar y empezó a hacerlo cuando la aviación comercial era una proeza y un lujo al mismo tiempo. Su sentido de la aventura la llevó a presentarse en la Royal Air Force (RAF) a pedir un puesto de trabajo. Consiguió hacer un curso para pilotos de planeadores y para ello tuvo que cortarse el pelo e impostar la voz de manera grave. En definitiva, parecer un chico, pues sólo aceptaban hombres en la RAF.
Tras la Segunda Guerra Mundial, Eve decidió convertirse en azafata. En ese entonces ser una “chica del cielo” era una profesión glamurosa, ellas eran un canon de belleza, las elegidas para atraer al gran público, acostumbrado hasta entonces a viajar en trenes de lujo. Para ser aceptada tenía que ser, además de una persona arriesgada, una mujer bonita y dispuesta a seguir un curso de enfermería. Esto nunca lo supieron los pasajeros pues, de haber sospechado que las azafatas estaban capacitadas para atenderlos en caso de emergencia, podrían haber pensado que en un vuelo comercial también cabían las tragedias.
Eve definitivamente cumplía los requisitos físicos y la edad (entre 23 y 27 años), pero no tenía ninguna noción de enfermería, mucho menos de español, otras de las condiciones que exigía la compañía, pues sus aviones volarían a Sudamérica. Pero su poder de persuasión era imbatible y fue aceptada. Empezó a volar en la British South American Airways (BSAA). En ese entonces se ofrecía chicles a los pasajeros y se les explicaba cómo taparse la nariz y soplar durante el despegue y el aterrizaje. Las cabinas no estaban bien presurizadas y cuando atravesaban los Andes, para cubrir el trayecto Santiago–Buenos Aires, todos los pasajeros y la tripulación debían usar máscaras de oxígeno.
Después de que dos aviones de la compañía en la que Eve volaba desaparecieran en las Bermudas —y no precisamente por los famosos misterios del llamado Triángulo, sino porque el fuselaje de los aviones era demasiado débil para el nuevo sistema de presurización—, Ted Branson le propuso matrimonio mientras ambos viajaban en una moto.
La imagen de aquellos tiempos, de la Eve azafata y espectacular, de la mujer que inspiró al hijo a crear primero una compañía aérea y luego otra espacial, se ha convertido en uno de los logos de Virgin Galactic. Otro de los logos es el iris de Richard Branson. Ambos han sido diseñados por Philippe Starck, quien también tiene reservada una plaza en la SS2.
La imagen de aquellos tiempos, de la Eve azafata y espectacular, de la mujer que inspiró al hijo a crear primero una compañía aérea y luego otra espacial, se ha convertido en uno de los logos de Virgin Galactic. Otro de los logos es el iris de Richard Branson. Ambos han sido diseñados por Philippe Starck, quien también tiene reservada una plaza en la SS2.
Y como la inspiración no tiene límites, entre los planes de Branson a largo plazo está construir un Hotel Virgin en el espacio. Como quien alquila un kayak o un kitesurf, los huéspedes podrán viajar de dos en dos en una pequeña nave y pasar una tarde científica y romántica en la Luna.
PASAJE EN MANO
Ya son más de 200 las personas que han reservado un asiento en la SS2. Entre las celebridades está Beatriz de York, Stephen Hawking, Sigourney Weaver y el propio Branson. El único requisito para viajar es ser mayor de edad. Sólo no podrán viajar las mujeres embarazadas y las personas con alguna dolencia grave.
En España son nueve los turistas espaciales inscritos. Entre ellos está el dueño de un puesto de lotería, un ex directivo de Chupa–Chups, un alpinista diabético (si encuentra los suficientes patrocinadores que apoyen la causa “Los diabéticos también pueden ir al espacio”) y Ana Bru y su esposo Ramón, viajeros incansables. Ambos tienen una agencia de viajes, Bru & Bru, la única en España que ha recibido el título de “Agencia Espacial Acreditada”.
En España son nueve los turistas espaciales inscritos. Entre ellos está el dueño de un puesto de lotería, un ex directivo de Chupa–Chups, un alpinista diabético (si encuentra los suficientes patrocinadores que apoyen la causa “Los diabéticos también pueden ir al espacio”) y Ana Bru y su esposo Ramón, viajeros incansables. Ambos tienen una agencia de viajes, Bru & Bru, la única en España que ha recibido el título de “Agencia Espacial Acreditada”.
“Desde pequeña me he caracterizado por tener un carácter emprendedor e innovador que, unido a una intensa curiosidad por las experiencias y lugares nuevos e inexplorados, hizo que tuviera muy claro desde el principio que yo también debía viajar al espacio. El mundo se ha quedado pequeño, ya no existen fronteras y estoy segura de que el espacio, un territorio aún virgen, será en el futuro un destino turístico al alcance de todo el mundo”, sostiene Ana, quien ya superó las pruebas de entrenamiento en el centro espacial NASTAR, donde pudo experimentar los cambios de la fuerza de gravedad sobre el organismo. Ana, Ramón y otros futuros viajeros espaciales probaron el Gyrolab, el simulador que reproduce los efectos de la salida y entrada a la atmósfera. “Sentimos las mismas sensaciones que experimentaremos el día del viaje. Fue una experiencia de pocos minutos pero muy intensa y enriquecedora. Te das cuenta de dónde está tu estómago exactamente. Respecto a la gravedad cero, el poco espacio del simulador y el hecho de estar atado con un cinturón de seguridad impedía flotar, pero yo diría que es una sensación de serenidad, de paz contigo mismo con el mundo y con el planeta que ves a tu pies. ¡Será increíble!”
Matthew Upchurch, director general de Virtuoso, se considera una persona cuyo trabajo consiste en “hacer realidad los sueños de sus clientes a través de los viajes”. Él será uno de los primeros viajeros, uno de los 100 “fundadores” que ya han pagado el costo íntegro del viaje: “No tengo palabras para expresar la emoción que siento al ser un ‘fundador’ del turismo espacial moderno. Viajar siempre ha consistido en ampliar la perspectiva de una persona, y si leyeras lo que todos los astronautas han dicho sobre el espacio… No veo el momento de añadir esa experiencia a mi vida y ser capaz de compartirla”.
Además de los “fundadores” como Upchurch están los “pioneros”, que han pagado 100 mil dólares y que tienen reservadas las plazas comprendidas entre los números 101 y 500. Finalmente, están los “viajeros”, que sólo han dejado un depósito de 20 mil dólares. Tanto los “pioneros” como los “viajeros” deberán pagar el saldo tres meses antes de la fecha prevista para el vuelo.
Enrique Felgueres Jr., uno de los “Agentes Espaciales Acreditados” para México, es un convencido de que los viajes turísticos al espacio no serán una moda pasajera. Felgueres Jr. opina que el público contemplado para este tipo de viajes son personas que gustan del deporte o gente vinculada al mundo de la ciencia, también personas que buscan explorar nuevos territorios y otros que, como él, “vimos aterrizar el hombre en la Luna y nos imaginamos que algún día eso podía ser posible para un mortal cualquiera”.
Enrique Felgueres Jr., uno de los “Agentes Espaciales Acreditados” para México, es un convencido de que los viajes turísticos al espacio no serán una moda pasajera. Felgueres Jr. opina que el público contemplado para este tipo de viajes son personas que gustan del deporte o gente vinculada al mundo de la ciencia, también personas que buscan explorar nuevos territorios y otros que, como él, “vimos aterrizar el hombre en la Luna y nos imaginamos que algún día eso podía ser posible para un mortal cualquiera”.
María Elena Treviño, de Turismo Internacional Apolo, comparte la exclusiva con Felgueres en la ciudad mexicana de Mérida. Ella se ha propuesto vender por lo menos diez boletos al espacio y piensa dirigirse a los llamados baby boomers. Considera que los destinos turísticos realmente originales cada vez son más difíciles de conseguir y que, tarde o temprano, el interés apuntará al espacio.
Los estadounidenses encabezan la lista de pasajeros inscritos hasta el momento, algo perfectamente comprensible pues en cierta forma el espacio siempre les ha resultado familiar. Pero dentro de poco lo será también para todo el mundo. Además de Virgin Galactic, existen otras compañías que también ven el turismo espacial como el siguiente paso a seguir en materia de viajes; entre ellas EADS Astrium, Benson Space Company y Space Adventures. De este creciente e imparable interés se puede deducir que dentro de algunas décadas, los viajeros tendrán la capacidad de elegir entre un safari en Kenia, un templo privado de Bután o una vuelta por las estrellas.
Los estadounidenses encabezan la lista de pasajeros inscritos hasta el momento, algo perfectamente comprensible pues en cierta forma el espacio siempre les ha resultado familiar. Pero dentro de poco lo será también para todo el mundo. Además de Virgin Galactic, existen otras compañías que también ven el turismo espacial como el siguiente paso a seguir en materia de viajes; entre ellas EADS Astrium, Benson Space Company y Space Adventures. De este creciente e imparable interés se puede deducir que dentro de algunas décadas, los viajeros tendrán la capacidad de elegir entre un safari en Kenia, un templo privado de Bután o una vuelta por las estrellas.
Y, ¿qué vendrá cuando el espacio sea un lugar tan poblado como el verano en la Costa Azul?, ¿viajes a la velocidad de la luz, intercambios culturales con extraterrestres o teletransportación? En cuanto esas alternativas existan, a alguien más ya se le habrán ocurrido otras que a nosotros aún no nos caben ni en la imaginación.
AGENTES ESPACIALES ACREDITADOS EN AMÉRICA LATINA
No cualquier agente de viajes tiene el perfil, la actitud ¡ni la clientela! para vender un producto como éste. Virtuoso, la selecta red de expertos, proveedores de viajes y viajeros, que tiene la exclusiva para vender los viajes de Virgin Galactic en Norteamérica, lanzó un concurso en América Latina. Y éstas fueron las agencias ganadoras, a quienes deben recurrir los interesados.
ARGENTINA
BIBLOS TRAVEL ARGENTINA
Perú 143, piso 13 Buenos Aires
T. 54 (11) 5031 7777
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BRASIL
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Rua Barão de Itapetininga, 140-11 andar–conj. 112 São Paulo
T. 55 (11) 3231 4422
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TERESA PEREZ TOURS
Av. Brig. Faria Lima, 2601 2do andar Jardim Paulistano, São Paulo
T. 55 (11) 3799 4000
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CHILE
TURISMO COCHA
El Bosque Norte 0430 Las Condes, Santiago
T. 56 (2) 464 1000
www.cocha.com
COLOMBIA
AVIATUR S.A.
Calle 79 B, número 785 Bogotá
T. 57 (1) 531 1101
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COSTA RICA
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Escazú, Centro Comercial Country Plaza, segundo piso, local 25 San José
T. (506) 288 2520
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FELGUERES
Emilio Castelar 171, col. Polanco Distrito Federal
T. 52 (55) 5004 0100
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PEREZ-MALDONADO, AGENCIA DE VIAJES
Río Manzanares 321-B Ote., col. del Valle Garza García, Nuevo León
T. 52 (81) 8335 6122
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TURISMO INTERNACIONAL APOLO S.A. DE C.V.
Calle 21 número 101, local 5, esquina con Calle 20, col. México Mérida, Yucatán
T. 52 (999) 938 2018
www.turismoapolo.com
VIAJES CAPISTRANO, S.A. DE C.V.
Av. Patria 600, local 4B, Plaza Amistad Zapopan, Jalisco
T. 52 (33) 3673 1415 / 336 7314
www.viajescapistrano.com
PERÚ
VIAJES ROSARIO FLOREZ
Av. Angamos Oeste 423-D, Miraflores Lima 18, Perú
T. 51 (1) 620 6111
www.viajesrosario.com
REPÚBLICA DOMINICANA
TRAVELWISE S.A.
Av. Tiradentes 28, Ensanche Naco Santo Domingo
T. 1 (809) 562 3000
www.travelwise.com.do
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