El gusto por delante: las mejores concept stores de París
De algunas de las tiendas parisinas, uno podría salir retacado de ideas e inspiración, y ninguna bolsa colgada del brazo. Pues la cuidada selección de las verdaderas concept stores hace que la experiencia de visitarlas acelere el ritmo cardiaco tanto como hacer una compra de verdad. O bueno, casi.
NUMEROSOS SON LOS COMERCIOS que han adoptado la tendencia de la concept store, es decir, reunir en un solo local todos los productos que puedan identificarse con un tema o estilo. Una de las preocupaciones permanentes de sus dueños (o curadores) es la búsqueda de tendencias y nuevos creadores, pero sin olvidar sus piezas consentidas de diseñadores consagrados. Y la novedad es que los ofrecen lado a lado.
El fenómeno tiene un aspecto de generosidad: en las concept stores convergen los nombres de diseñadores de vanguardia, que no tienen boutique propia ni una gran casa que los reciba, con las grandes marcas, que no se incomodan por la coincidencia.
El fenómeno tiene un aspecto de generosidad: en las concept stores convergen los nombres de diseñadores de vanguardia, que no tienen boutique propia ni una gran casa que los reciba, con las grandes marcas, que no se incomodan por la coincidencia.
Y aunque las hay en muchas otras ciudades, París es especial. Son billones de euros los que se invierten anualmente para que los cazadores de tendencias recojan del mundo aquellos filamentos del gusto que, cambiados de contexto y puestos aquí en materiales sofisticados, se convertirán, después de cuidadosos análisis, en las piezas más demandadas y deseadas del mercado.
Pues de todos los trend seekers, como se les conoce, ninguno es tan bien pagado ni tan solicitado como el cazador de tendencias en los estilos de vida, estos personajes dedicados a la buena, fructífera y redituable observancia del otro. Y que son capaces de encontrar un hilo conductor entre unos tenis Converse edición limitada, una bolsa de seda hecha en alguna remota fábrica de China, un vestido de Chloé y un mantel individual estampado con diseños de la firma finlandesa Marimekko.
El otro vive en su mundo. En esas burbujas hechas de nada y que contienen todo. Y, entre uno y otro, encontramos a la precursora de las concept stores en París.
























