Moda en Madrid: de todo para todos
Madrid siempre había tenido buen gusto. Pero nunca, como ahora, un gusto tan cosmopolita. La diversidad de los viandantes en la capital española y su actitud al vestir se revelan como un termómetro de la moda y, al mismo tiempo, su agente activo. Quien esté de visita con espacio en la maleta, encontrará aparadores para satisfacer cualquier look. Y lo mejor: hay de todo para bolsillos hondos, pero también para los rotos.
TIENDAS CON AIRE RETRO, tiendas de estilo pop, tiendas que hasta hace poco fueron casas de citas, tiendas carísimas, de piezas únicas, tiendas que hacen honor al reciclaje, tiendas de todo a 10 euros... en Madrid, ciudad cada vez más contagiada del cosmopolitismo europeo, hay una o más tiendas de ropa, calzado o accesorios casi en cada calle.
Si el presupuesto no es problema, es bien sabido que hay que ir a los establecimientos del barrio de Salamanca, en las calles Velázquez, Goya y sobre todo Ortega y Gasset, o bien a las inmediaciones de Almirante y Conde de Xiquena. Era la zona preferida de los Beckham y acuden ahí los protagonistas de las crónicas del ¡Hola!, para hacerse una idea. Desde Chanel a Carolina Herrera, pasando por Louis Vuitton o Valentino. En cuanto a nombres de artífices nacionales con tiendas de esta misma categoría, están Jesús del Pozo, Custo Barcelona y Adolfo Domínguez. Pero claro, muchos de estos productos —aunque tenga poco glamour el comentario— cuestan un mes de sueldo de la mayoría de los españoles.
Con una cartera más promedio, sin embargo, pueden visitarse muchas más zonas; por ejemplo, las áreas puramente comerciales, como la Gran Vía, y las calles Preciados o Princesa, donde se han instalado franquicias como H&M, Sfera (la marca barata de El Corte Inglés), Massimo Dutti, Springfield, Stradivarius, Mango, Zara, Desigual, Diesel, Oysho... o bien, tiendas más pequeñas con un toque personal y alternativo madrileño; éstas hay que buscarlas en el barrio de Malasaña o Chueca, donde está, por ejemplo, el Mercado de Fuencarral —en la calle del mismo nombre—, con establecimientos que animan al look extravagante, medio punk, medio funk, hip-hopero también... el “desarreglo arreglado”; los modernos transgresores de pudiente bolsillo.
La calle Barco, para pescadores de tendencias
Muy cerca de la calle Manuela Malasaña, a apenas diez minutos caminando, está la calle Barco. Es una zona tranquila, del Madrid antiguo, donde conviven negocios de toda la vida con otros más recientes. Esta calle hay que recorrerla despacio, atentos a los detalles, porque muchos de los establecimientos de moda y accesorios están camuflados en departamentos o entreplantas (especie de mezzanines, muy comunes en los edificios viejos).
Corachan y Delgado es un ejemplo; se trata de un local restaurado que conserva el estilo e incluso algunos de los elementos originales, como el suelo y restos de antiguos frescos que han logrado sobrevivir a los años y a los cambios de dueño. La línea que caracteriza sus prendas es claramente retro, incluso se huele. Piezas únicas, vestidos con estampados que trasladan a épocas de cuatro, cinco y hasta seis décadas atrás. Zapatos de estilo oriental que no se venden “aún” —explica su propietaria a una clienta que pregunta golosa por ellos—, porque “son piezas exclusivas”. Destacan los tocados con aire usado. “Una chica compró primero el tocado y luego se diseñó su propio traje de novia”, explica la dueña a otra clienta embelesada. También hay joyas repartidas por el mostrador principal y en pequeñas vitrinas; todas antiguas, con el halo deslucido y encantador del joyero antiguo de la abuela, listas para ser estrenadas de nuevo.
Corachan y Delgado es un ejemplo; se trata de un local restaurado que conserva el estilo e incluso algunos de los elementos originales, como el suelo y restos de antiguos frescos que han logrado sobrevivir a los años y a los cambios de dueño. La línea que caracteriza sus prendas es claramente retro, incluso se huele. Piezas únicas, vestidos con estampados que trasladan a épocas de cuatro, cinco y hasta seis décadas atrás. Zapatos de estilo oriental que no se venden “aún” —explica su propietaria a una clienta que pregunta golosa por ellos—, porque “son piezas exclusivas”. Destacan los tocados con aire usado. “Una chica compró primero el tocado y luego se diseñó su propio traje de novia”, explica la dueña a otra clienta embelesada. También hay joyas repartidas por el mostrador principal y en pequeñas vitrinas; todas antiguas, con el halo deslucido y encantador del joyero antiguo de la abuela, listas para ser estrenadas de nuevo.
Unos pasos adelante aparece el amplio y luminoso escaparate de NWX, una tienda mucho más contemporánea, para hombres y mujeres y con una clara tendencia gay (así lo reafirman las publicaciones gratuitas esparcidas al lado de la puerta, todas de esta temática). Es un estilo mucho más desenfadado, más jovial y divertido. La música electrónica-ambient anima a ver los generosos descuentos de fin de temporada.
Sólo Amor, también en la calle Barco, repite el estilo retro, pero mucho más setentero y con salpicaduras de diseños de este siglo. Grandes estampados en telas que imitan la seda y que el tacto desmiente rápidamente; vestidos ideales para lucir piernas, sencillos, de algodón o lino; bolsas y mascadas también con estampados que combinan símbolos geométricos y lunares gigantescos. La propietaria es Sofía y es ella la que debería hablar, explica el dependiente, pero acto seguido él mismo, ya que Sofía no está, se lanza en una complicada explicación de cómo su negocio tiene ya unos años. Cuenta que “en la zona de la calle Ballesta (muy cerca de Barco) quiso invertir una multinacional para revivir el barrio, que está lleno de junkies y de prostitutas al final, una excusa más para que el Ayuntamiento se haga con dinero”. Esto último no lo dice, lo explica con un gesto de su mano izquierda.
La calle Barco está dentro del “Triángulo Ballesta”, así llamado por la agrupación TriballMadrid: en mayo de 2007, cuarenta y cinco diseñadores y artistas se propusieron “rehabilitar” una zona (un triángulo) del barrio de Malasaña notablemente deprimida por ser, “desde siempre”, la zona roja más céntrica de Madrid. En efecto, es fácil advertir la atmósfera de prostitución y drogadicción en el aspecto sucio y descuidado, hay contenedores llenos de escombros y sí, mujeres buscando hacer negocio.
En esta zona, los vecinos y los propietarios de locales, cansados del ambiente “raro”, crearon una asociación que pretendía expulsar a los marginales y atraer a la gente “decente”, cuenta Víctor Hierro, uno de los impulsores de esta agrupación. Pero era como el perro que se muerde la cola. Los propietarios querían alquilar sus espacios a otro tipo de negocios legales, pero no encontraban demanda a causa de las casas de citas y al ambiente que priva en la zona.
En esta zona, los vecinos y los propietarios de locales, cansados del ambiente “raro”, crearon una asociación que pretendía expulsar a los marginales y atraer a la gente “decente”, cuenta Víctor Hierro, uno de los impulsores de esta agrupación. Pero era como el perro que se muerde la cola. Los propietarios querían alquilar sus espacios a otro tipo de negocios legales, pero no encontraban demanda a causa de las casas de citas y al ambiente que priva en la zona.
“Se pusieron en contacto conmigo porque organizo encuentros con artistas en un departamento compartido al que llamé La Maison.” Los artistas convocados ocupaban las habitaciones de este departamento de la calle San Mateo y compartían sus creaciones. Víctor propuso a los propietarios de locales hacer esta misma actividad en el barrio, en los establecimientos vacíos, en lo que sería una “okupación” consentida. Y así nació TriballMadrid: “13 locales vacíos para 45 mentes creativas”, dice su eslogan.
El Beso es uno de estos locales vacíos. Abrió sus puertas el 11 de mayo y llenó sus estancias enormes, y decoradas con el mínimo presupuesto, con los diseños de jóvenes artistas llegados de Barcelona, Alemania, Estados Unidos y, por supuesto, de Madrid. “Al principio nos fue muy bien porque salimos en todos los medios de comunicación pero, claro... los precios de diseños exclusivos no pueden competir con los del H&M”, cuenta Amaya Rioz, la encargada del espacio. Lo mismo ha pasado con el resto, confirma Hierro, pero “estamos ideando nuevas actividades como un festival de cortos, un desfile por las calles del barrio... es decir, sacar a los artistas que viven encerrados en sus casas”.
El Beso es uno de estos locales vacíos. Abrió sus puertas el 11 de mayo y llenó sus estancias enormes, y decoradas con el mínimo presupuesto, con los diseños de jóvenes artistas llegados de Barcelona, Alemania, Estados Unidos y, por supuesto, de Madrid. “Al principio nos fue muy bien porque salimos en todos los medios de comunicación pero, claro... los precios de diseños exclusivos no pueden competir con los del H&M”, cuenta Amaya Rioz, la encargada del espacio. Lo mismo ha pasado con el resto, confirma Hierro, pero “estamos ideando nuevas actividades como un festival de cortos, un desfile por las calles del barrio... es decir, sacar a los artistas que viven encerrados en sus casas”.
Los locales de esta zona tienen todos un aspecto común. La mayoría fueron clubes o bares, así que pueden encontrarse aún las barras que han pasado de sostener las copas y los codos de los clientes a exponer los diseños más pequeños, como la bisutería y los accesorios. What D Fuck es un ejemplo perfecto. Traspasar su puerta, en la que un maniquí femenino invita a entrar, es como aparecer de repente en uno de los pequeños puestos del mercado londinense de Camden Town. Moda extrema y a veces imposible, destinada a los más atrevidos clientes punks. Al fondo, donde terminan las perchas atestadas de camisetas, un estudio fotográfico indica que el local tiene muchos más usos. Los propietarios dejan libertad absoluta al cliente mientras “pinchan” (mezclan) viejos éxitos musicales en lo que fuera la barra del antiguo bar.
Prendas de dos vidas en Arquitectura Humana
Pero entre proyectos volátiles y marcas bien establecidas, trabajan incansablemente diseñadores en la consolidación de un estilo propio que, sustentado en largos años de experiencia —generalmente como colaboradores de los consagrados—, alcanza una madurez y personalidad suficientes para animarlos a lanzar sus propias marcas y probar que la calidad y la originalidad siempre tienen cabida en el ámbito de la moda, por competido que sea.
Mencía González-Barros Caruncho es una experimentada patronista y diseñadora de moda. Madrileña de padres gallegos, es heredera —por la rama materna— de más de un siglo de experiencia en el oficio de la alta costura. Mencía creció entre telas, estudió en Dublín y después regresó a Madrid para continuar con sus estudios, a la vez que daba sentido a la teoría con la práctica. Después de colaborar en prestigiosas marcas españolas, tales como Shakuntala, Snack y Amelia Aran, Mencía estableció el año pasado la suya propia, Arquitectura Humana, con una línea de corte sobrio y elegante, que defiende en su filosofía el precepto de que “lo más clásico es lo más moderno”.
Las materias primas que utiliza son siempre tejidos nobles (y lisos, aunque a veces usa algún estampado), es decir, naturales. Seda, lino, lana, gasa, hilo, son las telas con las que diseña piezas a las que intenta dar dos usos, “dos vidas”; en sus colecciones abundan vestidos y prendas de abrigo “reversibles”, con variaciones en ciertos detalles que luce cada cara de la moneda; así, un mismo atuendo puede ser, de un lado, más adecuado para el día a día y del otro más distinguido para lucir en ocasiones especiales. En la capacidad de Mencía de concebir piezas duales resulta evidente su amplio “kilometraje de máquina”. Todos los tejidos que transforma son de factura española; de Barcelona, una de las mecas textiles de España por excelencia. La colección más reciente (verano de 2009) revela el espíritu de Arquitectura Humana: fusionar la alta costura con el prêt à porter; combinar el clasicismo, la sobriedad y una recuperación de “la vieja escuela” con detalles que dan a cada prenda un toque desconcertantemente original: botones ocultos de imán cierran abrigos y levitas; encajes franceses finísimos destacan en vestidos de estilo rural.
Mencía opina que en España “nos hacemos mucho daño a nosotros mismos porque existe una autodesvalorización. Afortunadamente, en los últimos veinte años ha habido un salto cualitativo en contra de esta tendencia”. Sin embargo, opina Mencía, el verdadero avance en el ámbito de la moda en España “se nota con claridad a partir de este siglo que apenas comienza y existe ya un reconocimiento del exterior”.
El reciclaje de Pensil y Persea
Carmen Mazarrasa, diseñadora de bisutería y joyería, comenzó a los 19 años a experimentar y definir su estilo propio en firmas como Jocomomola de Sybilla, Duyos, Fun&Basics y Grassy. En noviembre de 2007 estableció su propia marca, Pensil y Persea (en alusión a las ideas de “Pendiente y Joya”) en la zona de Alonso Martínez; un local pequeñito en el que se concentra el encanto y el buen gusto de su dueña y artífice. Sus colecciones, en las que destaca un personal uso del color y especial tratamiento de los materiales, constan de piezas únicas y series limitadas hechas a mano.
Mazarrasa considera que el proceso creativo empieza con la materia prima y disfruta mucho de la búsqueda y selección de “casi todo tipo de materiales” en viajes que hace por distintas latitudes. Asume y presume que su trabajo es “un poco irreverente”, en el sentido de que no se limita en la combinación de materiales, tan disímiles como originales: madera que ella misma pinta, cuero entintado, cristal hecho y pintado a mano en la India, resinas naturales filipinas, plástico; encajes, telas y cintas de anticuarios; y piedras semipreciosas de impresionantes formas y colores. Con todo esto da vida, imprimiendo su estilo imposible de definir o encasillar, a piezas plenas de movimiento y color en las que el desconcierto sorprende e ilumina la mirada del espectador: elegancia y frescura, y una pátina en cada trabajo que revela el aprecio por lo mejor de “lo de antes” sin dejar al margen la innovación.
Mazarrasa considera que el proceso creativo empieza con la materia prima y disfruta mucho de la búsqueda y selección de “casi todo tipo de materiales” en viajes que hace por distintas latitudes. Asume y presume que su trabajo es “un poco irreverente”, en el sentido de que no se limita en la combinación de materiales, tan disímiles como originales: madera que ella misma pinta, cuero entintado, cristal hecho y pintado a mano en la India, resinas naturales filipinas, plástico; encajes, telas y cintas de anticuarios; y piedras semipreciosas de impresionantes formas y colores. Con todo esto da vida, imprimiendo su estilo imposible de definir o encasillar, a piezas plenas de movimiento y color en las que el desconcierto sorprende e ilumina la mirada del espectador: elegancia y frescura, y una pátina en cada trabajo que revela el aprecio por lo mejor de “lo de antes” sin dejar al margen la innovación.
Basta echar un vistazo al mostrador, y observar luego el de-senfado y el aplomo con que Carmen explica su trabajo, para entender por qué la prestigiosa joyería madrileña “de toda la vida”, Grassy, le encomendó el diseño de una serie limitada de doce collares de piedras preciosas y semipreciosas. Ahora prepara, para la misma casa, la colección “Las Joyitas”, una serie de primeras joyas más asequibles y combinables entre ellas (se llama serie modular); en este trabajo se centrará más en el diseño que en los materiales, a diferencia de la vez anterior.
Además de sus colecciones propias —series que nunca rebasan las 80 piezas por temporada— y derivado de su devoción por el diseño vintage y su vocación de “recuperación”, Carmen trabaja en la restauración y reciclaje de joyería y bisutería antiguas. Pensil y Persea ofrece finalmente la posibilidad de hacer piezas personalizadas al gusto del cliente; les propone la amplia gama de posibles materiales para diseñar modelos únicos al combinarlos con otros que ellos mismos llevan; “sean perlas, finísimas joyas antiguas familiares o incluso chatarra”. La idea es convertir esas piezas en objetos nuevos al dotarlos de una personalidad distinta, sin perder de vista que los objetos antiguos no sólo gustan por una cuestión de calidad, sino de aspecto; “la sensación que dan los objetos antiguos no la dan los nuevos”.
Además de sus colecciones propias —series que nunca rebasan las 80 piezas por temporada— y derivado de su devoción por el diseño vintage y su vocación de “recuperación”, Carmen trabaja en la restauración y reciclaje de joyería y bisutería antiguas. Pensil y Persea ofrece finalmente la posibilidad de hacer piezas personalizadas al gusto del cliente; les propone la amplia gama de posibles materiales para diseñar modelos únicos al combinarlos con otros que ellos mismos llevan; “sean perlas, finísimas joyas antiguas familiares o incluso chatarra”. La idea es convertir esas piezas en objetos nuevos al dotarlos de una personalidad distinta, sin perder de vista que los objetos antiguos no sólo gustan por una cuestión de calidad, sino de aspecto; “la sensación que dan los objetos antiguos no la dan los nuevos”.
Colgado de ti: lo mejor de lo que ya fue
Otro tipo de bisutería es el que diseña Carmen Gago, quien se declara totalmente autodidacta. Después de no encontrar su lugar en la época en que estudió diseño de interiores, comenzó a descubrir el gusto por utilizar herramientas y a experimentar con sus primeras creaciones de bisutería. Desde hace cinco años tiene su propia marca: Colgado de ti.
En ese tiempo, Carmen ha plasmado diversas inquietudes —temáticas y estéticas— en sus diseños. Pero aunque son muchos los elementos que destacan en la hechura de sus piezas —hay color, movimiento, cierto barroquismo también—, el concepto que define claramente a Colgado de ti es sin duda la feminidad. Salvo alguna pieza cuadrada que se asoma de pronto en el mostrador, casi todas son redondas, y en todas subyace una delicadeza que no hay que confundir con fragilidad. Las bases de sus collares, pulseras, aretes y dijes son placas de metal grabado, unidas con eslabones y adornadas con piedras naturales, cristal de Murano o Bohemia, a veces plástico. Hay “estampados” (en el metal) de flores y ramas de almendros en flor. También engarza mariposas, libélulas, sandalias; cuelga motivos marinos como peces, sirenas, conchas, estrellas de mar; juega con trazos caleidoscópicos y tipografías estilo pop. En su anterior colección de otoño-invierno predomina claramente una estética más cercana a la de los años 20. Y la colección para el verano de 2009 evoca cierta tendencia etérea-orientalista, con mucho colorido. Y por si faltara variedad, hay piezas en las que se evidencia el gusto de Carmen por el diseño de los años 50 y 60, y por el cine de esa época —de hecho, está preparando una colección vinculada con la cinematografía de entonces—; procura en su trabajo una reinvención de los accesorios y del estilo que utilizaban divas como Sofía Loren y Audrey Hepburn; “no eran más guapas las mujeres de antes, se sacaban más partido”.
Colgado de ti patentiza la idea de Carmen de que la moda es un baúl al que se le da la vuelta y del que se van sacando cosas; “está todo inventado y hay que beber de esos valores seguros para reinventar” con toques modernos y sellos personales.
DE LA MANO
Por las prisas, la falta de paciencia, o el mero placer de dejarse consentir, sabemos que hay quienes preferirán que los lleven directamente a las tiendas que podrán interesarles, con los diseñadores que podrán hacerles un traje a la medida o, incluso, a quienes apreciarán que les preseleccionen el nuevo guardarropa. Hay dos compañías en quien se puede confiar a ciegas:
Made for Spain
Antonio Flores 4-1D
T. 34 (91) 448 7275
www.madeforspain.com
La moda madrileña es apenas uno de los múltiples temas que esta empresa, reconocida como la más confiable especialista en España, suele ofrecer a los más exigentes viajeros del mundo.
Madrid Shopping Tours
T. 34 (91) 892 7306
www.madridshoppingtour.com
Aquí el foco es claro. Y el servicio, tan cuidado como uno lo puede desear.
GUÍA PRÁCTICA
DE LUJO
Chanel Boutique
Ortega y Gasset 14
T. 34 (91) 431 3036
www.chanel.com
Lunes a viernes de 10 a 20 horas; sábado de 10 a 14.
Hermès
Ortega y Gasset 12
T. 34 (91) 578 3041
www.hermes.com
Lunes a sábado de 10 a 14 horas y de 16 a 20.
Dolce & Gabbana
Ortega y Gasset 14
T. 34 (91) 575 9539
www.dolcegabbana.com
Lunes a viernes de 10 a 14 y de 17 a 20:30 horas; sábado de 10:15 a 14:15.
Giorgio Armani
Ortega y Gasset 16
T. 34 (91) 577 5807
www.armani.com
Lunes a viernes de 10 a 14 y de 17:30 a 20:30 horas; sábado de 10 a 15.
Valentino
Ortega y Gasset 16b
T. 34 (91) 781 2014
www.valentino.com
Lunes a sábado de 10 a 20 horas.
Louis Vuitton
Ortega y Gasset 17
T. 34 (91) 575 1308
www.louisvuitton.com
Lunes a sábado de 10 a 20:30 horas.
Carolina Herrera
C/ Serrano 78
T. 34 (91) 781 3745
www.carolinaherrera.com
Lunes a sábado de 10 a 20:30 horas.
Jesús del Pozo
C/ Almirante 9
T. 34 (91) 531 3646
www.jesusdelpozo.com
Lunes a sábado de 10 a 14 y de 17 a 20 horas.
Custo Barcelona
C/ Fuencarral 29
T. 34 (91) 360 4636
www.custo-barcelona.com
Lunes a sábado de 10 a 21 horas.
Adolfo Domínguez
C/ Serrano 18
T. 34 (91) 577 8280
www.adolfodominguez.com
Lunes a sábado de 10 a 20:30 horas.
Loewe
C/ Serrano 26
T. 34 (91) 577 6056
www.loewe.com
Lunes a sábado de 10 a 20:30 horas.
PARA TODOS LOS BOLSILLOS
Zara Madrid
C/ Preciados 14
T. 34 (91) 521 8695
www.zara.com
Lunes a sábado de 10 a 21, domingo de 12 a 21 horas.
H&M
C/ Preciados 6
T. 34 (90) 112 0084
www.hm.com
Lunes a sábado de 10 a 21 horas.
Mango
C/ Princesa 68
T. 34 (91) 543 9267
www.mango.com
Lunes a sábado de 10 a 21 horas.
Massimo Dutti
C/ Serrano 17
T. 34 (91) 431 7994
www.massimodutti.com
Lunes a sábado de 10 a 21 horas.
Sfera
C/ Preciados 4
T. 34 (91) 523 8370
www.sfera.com
Lunes a sábado de 10 a 22, domingo de 11 a 21 horas.
Desigual
C/ Goya 64
T. 34 (91) 575 8246
www.desigual.com
Lunes a sábado de 10 a 21 horas.
Diesel
C/ Fuencarral 19
T. 34 (91) 522 6924
www.diesel.com
Lunes a sábado de 10:30 a 14 y de 17 a 21 horas.
Oysho
C/ Gran Vía 33
T. 34 (91) 523 3420
www.oysho.com
Lunes a viernes de 10 a 21, sábado de 12 a 21 horas.
Springfield
C/ Fuencarral 107
T. 34 (91) 447 5994
www.spf.com
Lunes a sábado de 10 a 14:30 y de 17.30 a 21 horas.
Stradivarius
C/ Gran Vía 30
T. 34 (91) 523 0715
www.estradivarius.com
Lunes a viernes de 10:30 a 21, sábado y domingo de 12 a 21 horas.
Mercado de Fuencarral
C/ Fuencarral 35
T. 34 (91) 521 4152
www.mdf.es
Lunes a sábado de 11 a 21 horas.
Sólo Amor
C/ Barco 38
T. 34 (91) 522 5324
Lunes a sábado de 11 a 14 y de 18 a 21 horas.
Corachan y Delgado
C/ Barco 42
T. 34 (91) 523 0364
Lunes a viernes de 11 a 14 y de 18 a 21 horas; sábado y domingo de 11 a 15.
NWX
C/ Barco 40
T. 34 (91) 522 1204
Lunes a sábado de 11 a 14y de 18 a 21:30 horas (los lunes sólo por la tarde).
TIENDAS DE TRIBALLMADRID
www.triballmadrid.com
Lunes a viernes de 10:30 a 14 y de 17 a 20 horas; sábados de 10:30 a 14.
Besos
C/ Ballesta 1
Susie Wong
C/ Ballesta 6
La Maison
C/ Valverde 30
Carocora
C/ Barco 8
La Linterna Roja C/ Ballesta 4
DISEÑO 100% MADRILEÑO
Arquitectura Humana
Plaza Vázquez de Mella 1 Local int.
T. 34 (91) 532 9037
www.arquitecturahumana.es
Las prendas de Arquitectura Humana también pueden conseguirse en Malvaloca (Avenida de la Galaxia 5, Aravaca) y Boro Maré (Luchana 34; T. 34 (91) 593 0733; lunes a sábado de 11 a 14 y de 17 a 21 horas).
Pensil y Persea
C/ Covarrubias 7
T. 34 (91) 444 2180
www.carmenmazarrasa.blogspot.com
Lunes a viernes de 11 a 14 y de 17 a 20 horas; sábado de 11 a 14.
Colgado de ti
C/ Carmen 26
T. 34 (91) 531 6361
www.colgadodeti.com
Las piezas de Colgado de ti también pueden conseguirse en Suela (C/ Lagasca 94; lunes a viernes de 10:30 a 14 y de 17 a 20:30 horas; sábado de 11 a 14 y de 17 a 20:30) y Evolutionae (Monte Esquinza 11; T. 34 (91) 391 3227; lunes a viernes de 10 a 20:30, sábado de 10 a 14 y de 17 a 20:30 horas).
- Páginas
- 1
























