Belleza y adrenalina en las Rocallosas Canadienses
Fotografía de Crai S. Bower

Belleza y adrenalina en las Rocallosas Canadienses

Los dramáticos paisajes de Alberta no sólo están ahí para contemplarse. Cada invierno, la nieve los convierte en increíbles escenarios para trepar, brincar, deslizarse y grabarlos en la memoria a fuerza de viento y adrenalina
Las Rocallosas canadienses parecen una fila de adolescentes despeinados. Las cumbres más puntiagudas se asoman por detrás de formaciones aplanadas y, mientras unas laderas lucen altas y erguidas, otras se ven larguiruchas y endebles, como si les costara trabajo sostenerse en las altitudes de Alberta.

Esta diversidad geológica infaliblemente hipnotiza al visitante primerizo: resulta obvio que Thor y Marte (los dioses de las mitologías nórdicas y romanas) combatieron por aquí, arrojándose las formaciones de roca sedimentaria de la cordillera canadiense una y otra vez, como en un juego sobrenatural de quemados. ¿De qué otro modo se explicarían tantas rocas de formas y tamaños tan extraños? En fin, lo cierto es que el Parque Nacional de Banff, con sus más de dos metros de nieve cada año, es también un excelente lugar para practicar todos los juegos y deportes invernales de la era moderna.

Con cuatro millones de visitantes anuales, este parque se ha convertido en una de las áreas naturales más visitadas en Norteamérica. Por fortuna, cuenta con 6 641 kilómetros cuadrados de terreno salvaje y es sumamente atractivo durante las cuatro estaciones; así, los exploradores se reparten durante todo el año y dejan bastantes hectáreas libres para que el resto se forje su propia experiencia de Banff. Pero además está la carretera conocida como Icefields Parkway, que lleva hacia el norte hasta el Parque Nacional de Jasper, en donde hay otros 10 878 kilómetros cuadrados para recibir a los aventureros.

Lo remoto de Jasper es parte de su encanto. En el pueblo no hay una sola tienda de camisetas ni el resto de las banalidades turísticas que abundan en Banff. Pero en lo que toca a las aventuras al aire libre, Jaspers cuenta con media docena de compañías de rafting, en el verano, y todavía más tours en trineos tirados por perros cuando los lagos se congelan. Por no hablar del Fairmont Jasper Park Lodge, uno de los mejores resorts de Norteamérica. Sus habitaciones son de un nivel que no suele verse en las propiedades de lujo del oeste de Canadá, mucho menos en las cabañas para familias. Su piscina exterior mira desde lo alto hacia el lago Beauvert, un lugar maravilloso para patinar en hielo en una noche bien iluminada por las estrellas o, si se corre con suerte, con una aurora boreal como fondo.

Durante mis travesías he descubierto que existe cierta belleza natural que no puede describirse con justicia. Y las Rocallosas canadienses caerían en este rubro, de no ser porque su grandeza desafía incluso a quien las contempla.

TREINTA Y DOS PATAS DE FUERZA

Una vez, un conductor de trineos jalados por perros me dijo que su manada extrajo una camioneta atorada en una zanja. Cuando me encontré frente a mi computadora de nuevo, escribí: “calendarizar travesía en trineos jalados por perros”, y establecí recordatorios anuales hasta 2018.
Por suerte no fue necesario esperar tanto.

Aunque es posible desplazarse cómodamente y bien tapado con cobijas Hudson Bay o pieles de oso, apenas tuve la oportunidad de hacerlo en Jasper, quise conducir al grupo desde mi primer intento. Quería vislumbrarme entre las páginas de una novela de Jack London.

Los angostos caminos que surcan los bosques de abedules y abetos acentuaban el ritmo de mi trineo. Y aunque ocasionalmente nos movíamos sobre la superficie lisa de los lagos, más bien viajábamos a través de montes y hondonadas, teniendo que sortear algunas curvas realmente cerradas.

Para conducir a un grupo se necesita vigilancia constante e importantes ajustes: los perros no bajarían la velocidad en las empinadas cuestas si uno no los forzara a hacerlo. Ni siquiera los perros que encabezan el grupo, y que son los más inteligentes, se detienen frente a los obstáculos más visibles: ramas, a menudo disfrazadas de blanco, que se estiran como los brazos de un Yeti (el abominable hombre de las nieves) a través de la vereda de un metro y pico de ancho. Es fácil no percatarse de ellas cuando uno está poniendo su atención en los 10 metros que tiene enfrente para atisbar descensos abruptos o curvas pronunciadas en el camino.

Levanto el freno, una plancha de hierro dentada como un peine del tamaño de un mantel individual, en la parte trasera del trineo, para alcanzar la máxima velocidad. Si llegara a perder el equilibrio y me cayera, es muy probable que los perros seguirían corriendo hasta que una curva volteara el trineo y potencialmente lastimara a los huskies más pequeños.

Pero la curva de aprendizaje es pronunciada, y la habilidad para estos menesteres, como sucede en tantos deportes invernales de aventura, es producto directo de la confianza que uno tiene en sí mismo. Muy pronto, la preocupación queda eclipsada por la euforia, que le hace segunda a la exuberancia de mi equipo canino que corre sobre su conjunto de 32 patas en un silencio casi absoluto, un silencio que no logro concebir dada su carga extraordinaria.

ALBERTA DE ALTA INTENSIDAD

En el pueblo de Jasper, la verdadera vibra de Alberta —la de los cowboys y la especulación del petróleo— se siente mucho más que en los vecinos Banff y Lake Louise, 230 kilómetros hacia el sur. Es como si los visitantes de Toronto y Vancouver le infundieran a Banff su energía citadina, mientras que los vaqueros consideraran a Jasper su hogar. Marmot Basin, una colina con dos cumbres rebosante de pistas para expertos, es otro de los escenarios en que los oriundos de Alberta se sienten en casa: aunque posee algunas pistas fáciles en la base, Marmot Basin no es un lugar apto para principiantes.

No es necesario llegar hasta Jasper para vivir la esencia de las Rocallosas canadienses; sin embargo, el demencial rompecabezas de estos gigantes no se completa hasta que uno no llega a los 3 954 metros de altura del Monte Robson, la cumbre más alta de la cordillera, y a los cerúleos lagos del lugar.

La Icefields Parkway es una de las pocas autopistas que rivalizan con la Alaska Highway. Estas dos “carreteras de hielo” comparten su asombrosa belleza, su aspecto de otro mundo y… la dificultad para conducirlas. Por eso en invierno conviene tomar un autobús. Además, cualquiera que conduzca por este camino preferirá mil veces mirar por la ventana que manejar por caminos nevados y desplazarse contra el viento.

LAKE LOUISE: UNA BASE DIFÍCIL DE ABANDONAR

El pueblo de Lake Louise da la impresión de haber sido siempre una parada en el camino; la gente parece estar de paso. No hay ni siquiera un centro lo suficientemente atractivo como para cautivar a los viajeros, la mayoría de los cuales se hospeda o está de visita en el Chateau Lake Louise, la sede del grandioso y sorprendentemente moderno hotel de Fairmont (varios incendios destruyeron la estructura de madera original) que sirve, a su vez, de estación para quienes desean contemplar el increíblemente hermoso lago Louise y los picos y glaciares que lo rodean; tan espectacular en verano como en invierno.

En Lake Louise también están algunas de las posadas y lodges más finos de Canadá, entre ellos el Post Hotel, una propiedad de Relais & Chateaux, así como los más remotos lodges de los lagos Moraine y Emerald.

El Post Hotel se asienta sobre el río Bow. Sus paredes color mostaza y sus techos de metal rojo parecen pertenecer a una colonia de elfos enmarcada entre los pinos nativos. Incluso si decide hospedarse en otro lugar, reserve una cena en el comedor del Post, el proveedor más elegante de gastronomía fresca de la región. La pasión por los vinos del hotelero George Shultz va mucho más allá del mero volumen (30 mil botellas, hasta nuevo aviso), e incluye dos mil de las vendimias más inusuales que pueden conseguirse.

Lake Louise es el punto de partida ideal para explorar este enorme parque durante el invierno. Se pueden realizar ascensos en nieve y hielo con crampones y piolets como parte de una expedición para escalar en hielo, o adentrarse en la nieve para explorar las cavernas Canmore, un sistema de grutas abierto todo el año. También se pueden hacer travesías en trineos tirados por perros o recorrer las formaciones de hielo a pie. Y para aventuras menos vigorosas, los Brewster Lake Louise Stables ofrecen paseos en trineo que parten del Chateau para hacer recorridos a través de los árboles y por encima del lago. Y, si se necesita más potencia —léase motor—, hay varios operadores que alquilan motonieves.

Los más de 18 millones de metros cuadrados de áreas para esquiar del Lake Louise Ski Resort se encuentran entre los más extensos de Canadá. El terreno a sus espaldas, un valle accesible tanto por veredas fáciles como por caminos casi infranqueables, se extiende a lo largo de los powder bowls, amplias hondonadas de nieve intacta donde el esquiador puede elegir su camino a sus anchas. Ptarmigan, Eagle Ridge, Hector Ridge, The Wall y The Ultimate Steeps se conjugan para hacer de este resort uno de los pocos lugares sobre la Tierra donde es posible pasar tres días en pistas de doble diamante sin descender por la misma cuesta dos veces. Afortunadamente, este terreno tan vasto y diverso ofrece también varias opciones para principiantes y esquiadores intermedios. ¡Todos los resorts deberían contar con al menos un back bowl que le dé a los esquiadores con experiencia la oportunidad de gozar de un espacio alpino sólo para ellos!

Para escabullirse entre las cuatro montañas de esquí de Lake Louise, basta con tomar la espectacular Grizzly Express Gondola. Lo difícil es decidir hacia dónde deben apuntarse los esquís una vez que se baja de la telecabina. De hecho, no está de más pedir la asesoría de un guía de montaña.

“En el valle de abajo abundan los osos grizzly durante el verano y el otoño”, comenta Hans, mi guía, mientras hacemos la travesía sobre la Paradise Triple Chair hacia The Wall para hacer más exhaustiva nuestra exploración sobre la nieve. “Hay tantos, que a veces se prohíbe realizar las caminatas de albergue a albergue durante el verano.” Afortunadamente los osos no molestan a los exploradores con raquetas de nieve (zapatos de amplia superficie para caminar sin hundirse) durante las caminatas invernales ni durante las temporadas de esquí de fondo.

“ASEGÚRENSE DE HACER EL ‘DIVE’”

Sunshine Village, localizado apenas ocho kilómetros al oeste de Banff, es otra área enorme con un toque divertido; para llegar hay que tomar una góndola muy lenta que tiene una extraña vuelta de 90 grados. Pero en el pueblo, ubicado en la ladera, está el Sunshine Inn, un hotel con todos los servicios que rivaliza con cualquiera de los lodges que se encuentran a mitad de la montaña en otros resorts. Las zonas para esquiar de sus tres montañas suman más de 14 millones de metros cuadrados, con una buena cantidad de pistas para intermedios y principiantes que las hacen perfectas para una familia con miembros de distintas habilidades para esquiar y hacer snowboarding.

“Asegúrate de hacer el ‘Dive’”, me advirtió mi contacto en Alberta cuando estábamos planeando la visita. “Es de esas pistas que aparecen en la lista de obligaciones de los esquiadores expertos.” Pero The Dive (el clavado) es en realidad “el clavado del delirio”, uno de esos típicos retos que exigen equipo para avalanchas y luces de bengala de emergencia.

Subimos por una escalera muy angosta y caminamos con cuidado por la cima de Lookout Mountain. Una vez listos, atravesamos pendientes pronunciadas, esquivando las rocas que se asoman ocasionalmente (las zonas de esquí libre no están señalizadas) y nos lanzamos a un intenso recorrido siguiendo un patrón de cerradísimas curvas. Exhaustos, pero vivos, nos detenemos en la parte inferior de este infame terreno, muy agradecidos por haber contado con la ayuda de un guía local.

“¿Está abierto The Dive?”, es una pregunta muy frecuente en las charlas acerca de Sunshine Village en las cantinas de Banff durante el après. Los visitantes primerizos de uno de los principales destinos de naturaleza de Norteamérica quedarán sorprendidos ante la vibra del oeste que tiene, más texana que canadiense, una independencia de la cual los habitantes de Alberta se sienten particularmente orgullosos: el apodo de Calgary es Cowtown; su equipo de hockey juega en el Saddledome (por la silla de montar) y la especulación del petróleo es, por mucho, la industria principal de la provincia. La música country emana de las cantinas, algunos de los mejores filetes del mundo arden en las parrillas y los jeans de vaquero rigen el mundo de la moda.

Pero Banff tiene también una faceta distinguida, en parte gracias al hotel Banff Springs, para muchos, el más espectacular de Norteamérica. Agasajo a mis hijos con cuentos del castillo Hogwarts de Harry Potter antes de visitar el hotel este verano, y las torres y el interior tan semejante a un castillo no los decepcionan. Banff también es el hogar de The Banff Centre, que tiene 75 años de ser uno de los mejores foros para el arte y la creatividad. La agenda típica de un mes en el Banff Centre puede incluir simposios de música clásica, un taller de dramaturgia de vanguardia y poesía de vaqueros. La cultura alpina también tiene un papel importante, como lo demuestra, cada mes de noviembre, el taller Banff Adventure Filmmaker’s Workshop.

“No creo haber estado nunca en un lugar con tantas rutas que ofrecer desde la entrada misma del hotel”, exclamó mi suegra cuando salimos del hotel Banff Springs para hacer una caminata corta a lo largo del río Spray. Tal vez la caminata más gratificante en la ciudad sea el paseo de 1.6 kilómetros, en una hora, a los Upper Hot Springs, las aguas termales que inspiraron la llegada de la Canadian Pacific Railway en 1880, seguida de la construcción del hotel Banff Springs, de 770 habitaciones, siete años más tarde. Una zambullida en los manantiales es la recompensa ideal después de una caminata nevada por la vereda.

Las caminatas sobre los glaciares son otra manera de pasar el día e incursionar en escenarios que de otro modo sería imposible explorar. Banff Adventure Guides lleva a los exploradores, bien equipados con su ropa de esquí, al Grotto Canyon para observar los grabados de las Primeras Naciones y las espectaculares cascadas congeladas o, incluso, para atestiguar una asombrosa escalada. El puente Stewart Canyon conduce a los exploradores nocturnos, bien provistos con sus bastones y crampones, a una caminata bajo las estrellas, más allá de la crujiente superficie congelada del lago, hasta un campamento con una ardiente fogata, donde aguardan malvaviscos y chocolate caliente.

Y el Mount Norquay Ski Resort, que también está localizado en las afueras de la ciudad y que ofrece una magnífica vista de la zona de Banff, es la colina favorita de los lugareños. A diferencia de Lake Louise y Sunshine Village, las pistas en Norquay están pensadas para esquiadores de todos los niveles. Y el lugar en general ofrece un respiro de las multitudes en otros resorts.

Aunque me dedico a describir aventuras en todos los rincones del planeta, no pude evitar detener el coche después de casi cada curva a medida que entraba al Parque Nacional de Banff. A cada instante se revelaba una ladera rocosa más espectacular que la anterior. Mi compañero de viaje y yo nos reíamos cada vez que nos parábamos a fotografiar “sólo una roca más”. Sin embargo, la majestuosidad de las Rocallosas canadienses es imposible de capturar; hay que estar ahí. De hecho, el pasmo que experimenté la primera vez que las contemplé fue lo que me exigió llevar a mi familia el siguiente verano. Y ése fue sólo el comienzo

*Traducción de Hilda Domínguez



EN VERANO

Como sucede en muchas re-giones de Canadá, las Rocallosas canadienses nunca logran escaparse del invierno por completo. Si bien el calor llega a las regiones más elevadas desde las praderas del sur, lo cual crea un clima perfecto para el golf o las caminatas, los cientos de glaciares nos recuerdan que éste es un país de nieve ahora y, esperemos, por siempre. De hecho, millones de visitantes llegan a los parques nacionales de Banff y Jasper todos los veranos para jugar con la nieve.

Las góndolas en Jasper y en Banff se llenan todos los días y los instructores de esquí dejan de lado sus bastones para convertirse en guías de rafting. Las caminatas para ver flores salvajes toman el lugar de las caminatas con raquetas de nieve y las cañas de pescar reemplazan a las que se sumergen en el hielo. Es imposible determinar cuál estación es la soberanade la estética de este reino. Lo mismo puede ser la primavera que el otoño. Las Rocallosas canadienses imponen la contemplación de un visitante cualquier día del año.



GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR

En la década de 1880, la Canadian Pacific Railway puso a Banff en el mapa turístico. En verano, el tren sigue siendo un medio excepcional para llegar hasta aquí. El Rocky Mountaineer, que sale de Vancouver, hace el recorrido en 18 horas inolvidables. Pero en invierno, lo más sencillo es volar a Calgary (hay cuatro vuelos directos a la semana por Mexicana y por Air Canada, con escala en Estados Unidos o en otras ciudades canadienses), que queda a 130 kilómetros de Banff.

DÓNDE DORMIR

FAIRMONT JASPER PARK LODGE
T. (780) 852 3301
www.fairmont.com/jasper
Desde 240 dólares por habitación por persona, más impuestos.


FAIRMONT CHATEAU LAKE LOUISE
T. (409) 522 3511
www.fairmont.com/lakelouise
Desde 250 dólares por habitación, por persona, más impuestos.


THE POST HOTEL
T. (403) 522 3966
www.posthotel.com
Desde 240 dólares por habitación, por persona, más impuestos.


BANFF SPRINGS HOTEL

T. (403) 762 2211
www.fairmont.com/banffsprings
Desde 260 dólares por habitación, por persona, más impuestos.


DÓNDE ESQUIAR

MARMOT BASIN SKI RESORT

T. (780) 852 3816
www.skimarmot.com


LAKE LOUISE SKI RESORT
T. (403) 522 3555
www.skilouise.com


SUNSHINE VILLAGE SKI RESORT
T. (403) 277 7669
www.sunshinevillage.com


MT. NORQUAY SKI RESORT
T. (403) 762 4421
www.banffnorquay.com


OTRAS ACTIVIDADES

CANMORE CAVERNS
T. (403) 678 8819
www.canadianrockies.net/wildcavetours


THE BANFF CENTRE
T. (403) 762 6100
www.banffcentre.ca


OPERADORES TURÍSTICOS

Varios operadores ofrecen jornadas enteras de esquí y paseos con raquetas de nieve, ya sea desde Lake Louise o desde Banff. El Wapta Ski Traverse de On-Top Mountaineering es un tour de cinco días en lo alto de los glaciares Wapta y Waputik. Este paseo lleva al lago Peyto y se escalan cumbres de 3  300 metros. On-Top y muchos otros operadores también crean viajes a la medida para grupos pequeños y familias. Y para los menos avezados hay viajes de medio día que son una introducción perfecta para estas grandiosas experiencias aeróbicas.

COLD FIRE CREEK DOGSLEDDING
T. (250) 968 6808
www.dogsleddinginjasper.com


ON-TOP MOUNTAINEERING
T. (403) 678 2717
www.ontopmountaineering.com


BANFF ADVENTURE GUIDE (ICEWALKS)
T. (403) 760 5007
www.banffadventureguide.com


BREWSTER LAKE LOUISE STABLES
T. (403) 762 5454
www.brewsteradventures.com


ROCKY MOUNTAINEER
T. (604) 606 7245
www.rockymountaineer.com

WHITEWATER RAFTING CO.
T. (780) 852 7238
www.whitewaterraftingjasper.com
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