Ixtapa-Zihuatanejo: donde lo bueno es también lo tentador
Loma del Mar. Fotografía de Marty McLennan

Ixtapa-Zihuatanejo: donde lo bueno es también lo tentador

Ixtapa y Zihuatanejo, como el resto de los destinos del Pacífico, cambian. Pero a un ritmo sabio. Es por eso que sus nuevos desarrollos responden con el tino justo a los tiempos actuales, donde el bienestar es una exigencia prácticamente universal.
“Debe de ser el aeropuerto equivocado”, dice exhausto el neoyorquino que espera su equipaje junto a mí. “Pensé que este avión iba a Ixtapa.” Antes de que pueda consolarlo —en efecto en el aeropuerto sólo dice Zihuatanejo— el hombre ya vació todo el contenido de su maleta para buscar su itinerario. “Estás en el lugar correcto, estamos en Ixtapa-Zihuatanejo”, le aclaro.

Cuando le cuento la anécdota a Héctor, nuestro taxista, sonríe. “Claro, ya agarrará la onda, Ixtapa tiene su modo particular de obligar a relajarse a quienes la visitan.” Lo cual es una gran noticia para mí y para mi esposa Ruth, que venimos hasta aquí precisamente para eso.

UNA COMBINACIÓN PRIVILEGIADA

Acurrucado entre las cumbres onduladas de la Sierra Madre y el estruendoso oleaje del Océano Pacífico, Ixtapa-Zihuatanejo recibe más de 300 días de sol al año y un frondoso ambiente tropical combinado con el efecto refrescante de la brisa: todo un regalo de la Madre Naturaleza. Y la población local le ha añadido al paquete una excelente infraestructura para el esparcimiento que incluye una pista de ocho kilómetros para bicicleta, dos campos de golf de 18 hoyos, una marina equipada con una impresionante flota para pesca deportiva y decenas de hoteles de todos tipos. Así, la ciudad se ha vuelto sede de numerosas competencias importantes, entre ellas las copas panamericana y continental de la Unión Internacional de Triatlón, así como el Torneo Latinoamericano de Surfeo Profesional de Squalo.

Nosotros, más que ocupar podios, aspirábamos a lo sumo a curar una lista de achaques, comunes entre la población de la Ciudad de México, y directamente relacionados con hábitos de nulo ejercicio, mucho estrés y demasiado tráfico. Por eso, le pedimos a Héctor que nos llevara hasta el umbral de nuestra recuperación, el spa de The Tides.

A apenas un año de haber tomado Villa del Sol, la propiedad de 35 cuartos y 35 suites se ha hecho famosa, entre otras cosas, por su orientación hacia la salud. Y aunque los menús de comida orgánica de sus restaurantes y su ubicación estelar en la playa más deseada de Zihuatanejo —Playa La Ropa— son los atractivos principales para sus huéspedes, nosotros fuimos con una sola cosa en mente: ponernos a merced de los dedos biónicos de sus masajistas. Por eso reservamos cada quién un masaje deportivo, que combina una presión tan profunda como humanamente es posible, con estiramientos asistidos.

Tan pronto entro al spa, mis sentidos sobreestimulados empiezan a relajarse. Al centro de la sala de espera hay un sillón blanco gigante en el cual quedo sumergido. Después de que Judith nos sirve un reconfortante té de menta de Arnold Palmer se me olvida el estrés de unas horas antes, cuando juraba que había perdido el vuelo. Y al entrar a la sala de masaje, iluminada con velas, música suave y un aroma delicioso, me olvido prácticamente de todo lo demás. Y ahí es cuando mi cuerpo adolorido se entera de la existencia de los aptos dedos de Judith. Al cabo de 90 minutos, esta experta encuentra hasta el último músculo adolorido —incluidos un par que no sabía que existían— y los somete a golpes, estiramientos, empujones, codazos y otras técnicas, que tienen como efecto dejarme en un estado de relajación celestial.

A Tentaciones se llega tras un corto camino cuesta arriba desde The Tides y es un complemento perfecto para el sano comienzo de nuestra estadía. Ubicado en lo alto de la ladera, ofrece una vista estupenda de las cuatro playas de la bahía. Y más aún que su famoso menú de cinco tiempos, lo que hipnotizó nuestros sentidos fue el lounge de la terraza panorámica del hotel, iluminada con velas, sofás bajos, música ad hoc e infinity pools pobladas de ranas (a las que se oye croar toda la noche).

El chef Mario Ramírez Miranda, de 26 años, nos recibe en la puerta. Cuando le pregunto sobre su tipo de cocina, el virtuoso local me dice “es juvenil”. Y luego aclara: “es fresca, fresca del mar y fresca del campo, es juvenil”. En verdad no hay nada mejor que comida recién cosechada, comprada en un mercado local. El memorable menú (cada noche es distinto y depende de los caprichos del cocinero y sus proveedores) fue una invasión de color y sabor. Aun así, y a pesar de que la cena de dos horas incluyó un cebiche blanco de dorado; ensalada de espinacas con queso azul, nueces caramelizadas y vinagreta de fresa; gazpacho con camarón y pesto; steak de atún en salsa negra, y una tarta de cookies and cream con mucho chocolate, me alejé de Tentaciones sintiéndome a la vez ligero (no reventando) y revitalizado. ¿Quién iba a imaginar que lo sano podría sentirse y saber tan bien?

TU PROPIO TRIATLÓN

En este sitio no hace falta una gran competencia internacional ni estar preparado para participar en un triatlón. El biólogo Pablo Mendizábal Reyes, dueño y operador de Adventours, me ayudó a organizar el mío, un tour de medio día de la espectacular Isla Ixtapa. Como el nombre de su compañía sugiere, básicamente todo nuestro trayecto es ecológico, autopropulsado.

Pedaleamos hacia el oeste en la famosa pista para bicicletas de Ixtapa, con paradas en el Parque Aztlán para apreciar su abundante fauna, que incluye cocodrilos, aves e iguanas. El ondulante corredor rojo se termina en el muelle de Playa Linda, desde donde tomamos una panga que en 10 minutos nos lleva a la isla. Ahí, la aventura comienza cuando nos trepamos a los kayaks y navegamos al son de las olas alrededor de la isla. Entonces cruzamos a pie hasta el sur de la bahía, a Playa Coral, donde nadan bancos de peces tropicales. La abundancia de vida marina es impresionante. De hecho, un estudio reciente de la Universidad del Mar de Oaxaca, consideró a los arrecifes locales como los más sanos y con la mayor biodiversidad del Pacífico americano.

Por fortuna para nosotros, la vida marina tam-bién llegó a nuestros platos, en forma del almuerzo local, como una mariscada —langostas, huachinango, camarones, todo al carbón, servido con tortillas y ensalada.

Ahí en la playa, queda más claro que nunca que un triatlón no debe ser únicamente dolor y aguante. Como se hace aquí, también puede tratarse de placer y buena comida.

LAS DOS CARAS DE CONTRAMAR


La colina que divide los dos pueblos recuerda a Jano, el dios romano de las puertas, con sus dos caras. Hacia el mar está la espectacular Playa Vista Hermosa, una bahía en forma de media luna perfecta. Y sobre la montaña, el clásico resort Las Brisas, del arquitecto Ricardo Legorreta, un impresionante monolito anaranjado que, de alguna manera y a pesar de su enormidad —tiene 416 cuartos, cuatro albercas en la ladera de la montaña, cuatro canchas de tenis y nueve restaurantes y bares— se fusiona con el entorno.

Del otro lado de la montaña está el mucho más tranquilo Loma del Mar, de 16 habitaciones, más apto para la meditación y la soledad, con sus habitaciones pintadas de blanco y su Thalasso spa, el más grande del Pacífico norteamericano.

Obtener lo mejor de ambos mundos en Contramar —como se le conoce a esa zona— es tan sencillo como hacer un par de llamadas.

Lo primero es nuestra cita con el Gurú Sadhana Singh, el profesional de la yoga más importante de la región, que viene a Las Brisas a darnos una clase privada de yoga estilo Iyengar. “Este lugar tiene una clase de magnetismo especial”, dice al llegar, olfateando el aire salado. Si alguien lo sabe es él mismo: Singh y su esposa Dolores vinieron a Ixtapa para pasar unas vacaciones de dos semanas; eso fue hace 16 años y no se han ido.

Después de nuestra rigurosa sesión en la playa, nos dirigimos al recién abierto Thalasso para nuestro relajamiento final. Además de agua bombeada del océano, este famoso género de spas usa productos naturales del mar para restablecer la salud. Ruth se deja cubrir de pies a cabeza en lodo curativo del Mar Rojo, mientras yo me dirijo al circuito Thalasso, con sus masajes automatizados de pies, espalda y hombros. Mientras floto sobre una cama de burbujas minúsculas en el agua tibia del mar, no puedo evitar pensar en cómo este lado de Contramar ofrece una experiencia completamente distinta a la de Ixtapa. Una en la cual la orquesta de la selva supera a la de las olas (con el ocasional golpe de una pelota del hoyo 18 del vecino campo de golf de Palma Real), y ofrece el marco acústico que, de vez en cuando, todos necesitamos.

De vuelta en el avión, nos acomodamos junto al neoyorquino que conocimos al llegar. Está bronceado, viste una guayabera, un sombrero de paja, sonríe de oreja a oreja, todo lo cual lo hace lucir 20 años más joven. Cuando el avión despega y se inclina por última vez sobre los pueblos de Ixtapa y Zihuatanejo, antes de dirigirse hacia el norte por encima de la Sierra Madre, se vuelve hacia nosotros. “Tenías razón”, dice sonriendo. “Ixtapa-Zihuatanejo… sí era el lugar correcto.”

*Traducción de Claudia Itzkowich


EL HOTEL QUE FALTABA EN IXTAPA

Capella Ixtapa abre sus puertas este 15 de diciembre de 2008 en lo alto de un acantilado, en la nueva zona de Ixtapa. Su atención completamente individualizada y exclusiva tiene las siguientes características:

Sus 59 habitaciones (25 son suites deluxe; 29 habitaciones Capella y cinco suites penthouse), tienen piscina privada.

El spa ofrece tratamientos únicos, como el envolvente con hierba limón, una antigua tradición de los amuzgo (los indígenas de la región) para aliviar las dolencias del cuerpo y el sistema circulatorio; además, tratamientos de exfoliación, faciales y mucho más.

Entre las novedades: el paquete babymoon, especial para parejas que esperan a su primer bebé. Incluye cuidados para la futura mamá, masajes y alimentación especial, así como espacios románticos para la pareja.

Para cenar o tomar una copa: tres bares de los cuales uno se especializa en tequila, y un restaurante gastronómico.

Más información en: www.capellahotels.com



GUÍA PRÁCTICA

CÓMO LLEGAR

Desde la Ciudad de México se puede llegar por vía aérea con los vuelos diarios de Mexicana, Click de Mexicana, Interjet (también sale desde la ciudad de Toluca) y Aeroméxico.

En autobús, desde la Terminal de Autobuses del Sur, se recomiendan los servicios de Estrella Blanca (www.estrellablanca.com.mx), que tiene distintas corridas a lo largo del día.

DÓNDE DORMIR


PUERTA PARAÍSO
Cerrada de las Tortugas 1 Playa Larga, Zihuatanejo
T. (755) 553 6080
www.puertaalparaiso.com
Precio en habitación doble:desde 220 dólares.


THE TIDES
Playa La Ropa s/n Zihuatanejo
T. (755) 555 5500
www.tideszihuatanejo.com
Precio en habitación doble: desde 455 dólares.

LAS BRISAS IXTAPA
Playa Vistahermosa s/n Ixtapa
T. (755) 553 2121 / 01 800 227 4727
www.brisas.com.mx
Precio en habitación doble: desde 1 800 pesos.


LOMA DEL MAR THALASSO-SPA WELLNESS RESORT
Calle Fragatas F-17
Sección Hotelera II, Ixtapa
T. (755) 555 0460
www.lomadelmar.com
Precio en habitación doble: desde 485 dólares.


TENTACIONES
Camino Escénico a Playa La Ropa Lote 97C, Zihuatanejo
T. (755) 544 8383 y 84
www.hoteltentaciones.com
Desde 320 dólares.
Se requiere reservar con al menos un día de antelación y se precisa de un número mínimo de noches variable en cada habitación.


ACTIVIDADES DEPORTIVAS

ADVENTOURS
T. (755) 553 1946 y 1069
www.ixtapa-adventours.com


Tours de ciclismo, kayak, esnórquel, observación de flora y fauna y caminatas ecológicas.

SERVICIOS TURÍSTICOS DANY
T. (755) 100 1642

Paseos en lancha y kayak y observación de aves en Barra de Potosí.

ECOTUR IXTAPA
T. (755) 553 4381

Organizan tours a la medida y ofrecen servicios de transportación en la ciudad y por toda la región en cómodas camionetas.

CLUB DE GOLF PALMA REAL
T. (755) 553 1163 y 1062
www.ixtapa-zihuatanejo.com/info/golftenis1.htm


GURÚ SADHANA SINGH (CARLOS VALDEZ)

T. (755) 114 0862

INFORMACIÓN ADICIONAL


OFICINA DE CONVENCIONES Y VISITANTES IXTAPA-ZIHUATANEJO
Paseo de las Gaviotas 12 Ixtapa
T. (755) 553 1270
www.visit-ixtapazihuatanejo.org
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