La Chihuahua que los rieles no conocen
Advertencia al viajero: éste no es un recorrido tranquilo. Ni rápido.
En la Sierra Tarahumara el tiempo tiene sus propias reglas, no por la distancia sino por la geografía. Sus barrancas tienen tanta fuerza que no sólo atraen la atención completa del visitante, sino del tiempo mismo. El tren Chepe, como se conoce al ferrocarril que va de Chihuahua al Pacífico, sólo alcanza una de las siete que son en total. Para ir a las demás es mejor llegar por el otro lado, es decir: por donde el tren no tiene acceso, y donde unas decenas de kilómetros implican, por lo agreste del camino, varias horas de recorrido. Dos cosas son necesarias para el viaje: una buena camioneta y un mejor par de zapatos. Lo que no será necesario: el reloj y el límite de la capacidad de asombro.
A tres horas de Parral y a través de una serranía que empieza a nacer, con cerros suaves y una vegetación cada vez más boscosa, aparece Guachochi, una ciudad donde, primero a la fuerza y después con un notorio respeto mutuo, conviven mestizos y tarahumaras. Cada año, en los meses de julio y agosto, se lleva a cabo el Ultramaratón de los Cañones, el evento más importante de turismo de aventura en el norte del país, con sede en Guachochi. Así, a fuerza de buena actitud y convencimiento, tarahumaras y chabochis están aprendiendo a encontrar un punto medio en el que los primeros puedan participar en las actividades económicas de su tierra sin perder ninguna parte de su arewá o alma.
Guía práctica en la página siguiente





























