St. Regis y sus butlers en el DF
Este mes finalmente abre sus puertas el nuevo St. Regis Ciudad de México, ubicado en la esquina que mira a la glorieta de la fuente de la Diana, en el Paseo de la Reforma. Y por supuesto, su sello de exclusividad y lujo está presente en cada detalle: desde la arquitectura a cargo de César Pelli (que hizo las Torres Petronas en Malasia) con un diseño cilíndrico y un triángulo o punta que emula la flecha de la diosa cazadora, hasta la decoración de interiores a cargo del despacho canadiense Yabu Pushelberg. Todo esto da una perspectiva distinta y mucho más amable
de la Ciudad de México.
Y es esa amabilidad personalizada y a toda costa es la que caracteriza el servicio St. Regis con su ya renombrada plantilla de butlers. Discreción, corrección y un tono de voz que nunca se altera, así como una gesticulación siempre educada y enfundada en guantes blancos, son algunos de sus principios.
Priscila Ochoa, Head Butler (mayordoma en jefe) de este nuevo hotel, sabe muy bien que su responsabilidad va mucho más allá de dar respuestas y soluciones a las necesidades y deseos de los huéspedes, incluso desde antes de llegar al hotel. Ella y los 10 mayordomos a su cargo son representantes de un legado que se originó en tradiciones europeas y que distingue al St. Regis desde que John Jacob Astor IV lo fundara en 1904, con ese servicio hotelero, innovador para su tiempo.
Experiencias de una joven butler
LA DIVERTIDA
Priscila, Head Butler de St. Regis Ciudad de México, recuerda la vez que un hombre solicitó ayuda para organizar la fiesta sorpresa del cumpleaños 40 de su esposa. Para lo cual, siguió, al pie de la letra, las instrucciones que él le dio: imprimió y enmarcó fotografías de cuando la mujer tenía cuatro años y las dispuso tanto en el bar del hotel como en bares de la ciudad (para organizar un juego de pistas); compró globos y decoró el bar en el que se encontrarían; acomodó las muñecas que el marido llevó para sorprenderla; fue por ella a su habitación y le pidió que bajara a recibir un paquete de entrega personalizada. El resultado fue tan emotivo como cuidada fue su planeación: cuando la festejada entró
al bar, lloraba de felicidad.
LA DIFÍCIL
Son muchas las situaciones complicadas que enfrentan los butlers. Como cuando los huéspedes llegan al hotel sin maletas porque se perdieron durante el tránsito aéreo. Están tan enojados, que gritan y reclaman a quien tienen enfrente, por lo general, el butler. Pero los mayordomos responden con todo el profesionalismo del caso. Les dan un kit de productos de higiene personal para la primera noche y les ofrecen tenerles limpia la ropa que traen puesta en un lapso breve, además de darle seguimiento puntual a las maletas perdidas hasta que aparezcan. Por lo general, al final del día reciben una sonrisa.
El estilo St. Regis, según Priscila
Tiene 27 años y es mexicana, con estudios de alta hotelería en Suiza, dos años de experiencia en el St. Regis Resort de Aspen y habla seis idiomas. Su desempeño y profesionalismo fueron reconocidos con el puesto de jefa de los butlers de este nuevo hotel. Una posición importante para su carrera, pues no sólo implica poner en marcha el servicio aquí, sino participar en los nuevos proyectos St. Regis de México y América Latina.
Y con toda la disposición amable que corresponde a un butler, Priscila expone algunos de los principios que ha aprendido y que caracterizan el inolvidable estilo St. Regis.
• El huésped siempre tiene la razón.
• Preguntarle al huésped por sus preferencias antes de su llegada.
• Asumir responsabilidad y resolver las peticiones de los huéspedes.
• Ser amable siempre.
• Nunca elevar el tono de voz.
• Tener un lenguaje corporal educado.
• Nunca señalar o usar señas con las manos para expresarse.
• Ser discreto.
• Explicar los servicios del hotel y del equipo de butlers.
• Estar preparado para responder cualquier información sobre el hotel, incluida la decoración, ubicación, ciudad, etcétera.
ST. REGIS CIUDAD DE MÉXICO
• 186 habitaciones y suites.
• 103 residencias.
• Remède SPA, con una alberca techada de 10 metros de largo.
• Murales de Gabriel Macotela, Pablo Weisz-Carrington (hijo de Leonora Carrington) y del estudio de Toronto Yabu Pushelberg.
• Dos restaurantes y un bar con vista a la escultura de la Diana: el restaurante Steak House, creación del reconocido chef Jean Georges; el restaurante Diana, en honor al paisaje; el King Cole Bar, que trajo al continente americano el famosísimo Bloody Mary, que en este bar se conoce como Red Snapper.
• Centro comercial de marcas de lujo en la planta baja.
• Una impresionante escultura en el lobby (estructura de acero y hoja de plata) de Ricardo Regazzoni.
Más información:
www.starwoodhotels.com/stregis





























