
Le Meurice VS. Le Bristol ¿Cómo escoger?
Todo mundo se enteró el año pasado de que Philippe Starck le metió la mano al lobby de Le Meurice, uno de los hoteles palacio (hasta entonces) intocables del centro de París. Era un paso arriesgado pero el resultado fue todo un éxito. Además, Yannick Alléno, el carismático chef ejecutivo del restaurante principal del hotel, se ganó el trofeo que otorga la revista Le Chef mediante el voto de seis mil cocineros franceses.
No había manera de competir con ese impulso. Hasta que el hotel Le Bristol inauguró este año su nueva ala, con 21 cuartos, cinco suites y el restaurante Faubourg 114. La decoración quedó en manos de Maja Oetker, esposa de Rudolf A. Oetker, propietario desde 1978; un gesto más adecuado para un hotel decorado con gobelinos y pinturas que provienen de las subastas organizadas antes de la Segunda Guerra Mundial de las reservas del Louvre.
Y que aún lleva la marca de la remodelación a cargo del arquitecto Lerman, mientras éste se alojó clandestinamente en una habitación sin registro, en 1942.
Hace unos meses, Le Chef anunció al sucesor de Alléno, el de Le Meurice: por supuesto, Eric Frechon, el chef ejecutivo de Le Bristol, que acababa de recibir entonces su tercera estrella Michelin. Y hace otros pocos meses, se reabrieron al público las habitaciones de Le Meurice, recién retocadas por Charles Jouffre, creador de las cortinas de la Opera Garnier y artesano desde los 16 años, quien utilizó técnicas originales de los siglos XVI y XVII.
Por fortuna, como viajero, elegir no es condenar al desecho. En el peor de los casos, repetir tendencias. En el mejor, probar y decidir.
Más información:
www.lemeurice.com
www.hotel-bristol.com




























