Guía rápida sin límite de presupuesto: París, Nueva York, Londres
©Cortesía Caviar Kaspia

Guía rápida sin límite de presupuesto: París, Nueva York, Londres

Ignorar los precios es el primer paso para disfrutar ciudades como éstas. Pero sólo el primero. Después hay que decidir entre suites Louis XVI o escandalosos lofts, entre chefs que se obsesionan por rescatar el auténtico sabor de un espárrago y otros que hacen todo lo científicamente posible para transformarlo en otra cosa. El mismo dilema surge a la hora de elegir una galería de arte, una joya o un par de botas hechas a mano. Incapaces de tomar tales decisiones por cuenta propia, optamos aquí por ofrecer nuestra selección de los dos mundos, el de los entrañables clásicos y los audaces contemporáneos.
Por Mari Ángeles Gallardo | diciembre 2005-enero 2006 | Tags: , , ,
PARÍS

Es difícil saber a ciencia cierta si los franceses inventaron el lujo, pero ciertamente son verdaderos expertos en la materia. París ha sido por muchos años la capital indiscutible de la alta costura, los perfumes y los cosméticos; las joyas y las antigüedades, y no se diga de la gastronomía. El savoir faire francés llevó a la creación de los restaurantes y hoteles multiestrellados, en los que se viven experiencias únicas. Y en cuanto al hospedaje, despertarse en hoteles-palacio como el George V, el Ritz, el Meurice, el Hotel de Crillon, Le Bristol y el Plaza Athénée es en sí una buena parte de la experiencia parisina.


PARÍS CLÁSICO

DÓNDE DORMIR

La más regia: Suite Imperial, Ritz París
15 Place Vendôme; T. 33 (1) 4316 3030; F. 33 (1) 4316 3668/69; www.ritzparis.com; el precio oscila entre los 6 100 y los 8 500 euros diarios, según la temporada.
Cuando César Ritz escogió la Place Vendôme para su hotel, su idea era construir un lugar tan lujoso y elegante que hasta los reyes pudieran sentirse como en su casa. El resultado fue un hotel único, en el que por primera vez había baños con agua corriente, y un nivel de servicio tan extraordinario que la palabra Ritz se convirtió en sinónimo de refinamiento y perfección. Usted podrá dormir como una reina en la Suite Imperial, que ha sido la residencia parisina de muchas cabezas coronadas durante sus viajes a la capital francesa. El salón está inscrito como monumento nacional, con sus alto y bajorrelieves, sus cuadros de grandes maestros y sus muebles de estilo imperio en seda roja y oro. La cama con dosel de la habitación es una réplica exacta de la de María Antonieta en Versalles y desde todos los ventanales hay una magnífica vista de la Place Vendôme.

La mejor vista: Belle Étoile, Meurice
228 rue de Rivoli; T. 33 (1) 4458 1010; F. 33 (1) 4458 1015; www.meuricehotel.com; alrededor de 10 mil euros por día.
Después de cerrar durante dos años y medio por renovación, el hotel Meurice ha recuperado el esplendor de sus maravillosos salones y las habitaciones su lujo, sin perder el estilo de la decoración original. Pero de todas las suites, hay una sobresaliente en todos aspectos. La maravillosa Belle Étoile del séptimo piso tiene una superficie de 250 metros cuadrados. Su terraza, 275 metros cuadrados. Pero más que su tamaño, lo especial es su vista de París de 360°; con el Louvre a sus pies y todos los monumentos parisinos a su alrededor. La suite tiene además lobby, sala comedor, habitación con vestidor, despacho y un baño de mármol blanco con tina redonda con jacuzzi, desde donde se puede ver la cúpula de los Inválidos y la colina de Montmartre. A solicitud del cliente, el hotel puede poner a sus órdenes un valet y un chef particular.

Le Bristol: el servicio más personalizado
112 rue du Faubourg St Honoré; T. 33 (1) 5343 4340; F. 33 (1) 5343 4301; www.hotel-bristol.com; entre 6 mil y 7 mil euros diarios, según la temporada.
Con sólo entrar en el lobby de Le Bristol, el cliente es recibido como un señor que regresa a su mansión. La Suite Presidencial, de 300 metros cuadrados, tiene un salón Azul, un salón Champagne, dos habitaciones, dos cuartos de baño y un hamman privado. Su doncella habitual lo estará esperando para tomar nota de sus deseos, deshacer sus maletas y revisar la ropa que necesite lavarse o plancharse. Este servicio lo harán a mano las expertas tintoreras, lavanderas, planchadoras y costureras del hotel, que le devolverán sus prendas en tiempo récord. Si al salir de viaje olvida algo, a su regreso, cuando quiera que éste sea, lo encontrará en el mismo lugar en que se quedó. Todo estará en su sitio, hasta un libro abierto en la página en que lo dejó. El secreto de esta proeza es que la gobernanta saca fotografías en el momento de la salida del cliente.


DÓNDE COMER

Le Don Juan
T. 33 (1) 4454 1470; www.yachtsdeparis.com
Para una cena única e inolvidable, le recomendamos un crucero por el Sena en el Don Juan II. Diseñado por el arquitecto naval Olivier Flahaut, le recordará a los yates ingleses de los años treinta, con el mismo lujo y encanto, sólo que también con las ventajas de las construcciones modernas. Desde cada una de las 15 mesas se disfruta la vista maravillosa de París de noche. Mientras los bellísimos monumentos iluminados pasan delante de sus ojos, reflejándose en el río, disfrutará un delicioso menú creado por el chef Jean Pierre Vigato del restaurante Apicius (con dos estrellas Michelin). El barco hace la travesía todas las noches para un máximo de 40 pasajeros, pero puede usted tener todo el yate a su servicio para una reunión de amigos o una velada romántica por alrededor de 11 mil euros, incluido el menú y el servicio, pero las bebidas son extra.

Le Cinq
31 avenue George V; T. 33 (1) 4952 7000; www.fourseasons.com/paris/vacations/dining.html; diario: comida de 12 a 14:30 y el menú es de 80 euros, cena de 18:30 a 23 horas, menús de 137 a 211 euros.
En cuanto entre en el lobby del George V, empezará a admirar los espectaculares arreglos florales que adornan el hotel y el restaurante Le Cinq (con tres estrellas Michelin). El elegantísimo comedor, en tonos grises y oro, tiene ventanas hacia el jardín interior, y los manteles, vajilla y cubiertos fueron creados especialmente para el restaurante. Toda esta belleza es el marco perfecto para la cocina extraordinaria del chef Phillipe Legendre, que prepara unos menús maravillosos con su estilo novedoso y ligero, basado en las técnicas clásicas de la culinaria francesa. El impecable servicio de sala está dirigido con maestría por Eric Beaumard, que además creó la magnífica carta de vinos con los que podrá acompañar su delicioso menú.


DE COMPRAS
Más allá de las grandes firmas de la Avenue Montaigne y del Faubourg St Honoré, y las joyerías de la Place Vendôme, le queremos recomendar estos lugares especiales.

Zapatos para caballero
26 rue Marbeuf; www.berluti.com; de lunes a sábados de 10 a 19 horas; zapatos a la medida desde 3 200 euros; prêt à chausser desde 650 euros.
Olga Berluti es la heredera de una gran dinastía de zapateros. Cuando entra un cliente a su tienda, con mirarle los pies sabe inmediatamente la talla y el ancho que usa y el tipo de zapatos que prefiere. Puede comprar zapatos prêt à chausser o pedir una cita para encargar un par hecho a la medida. Después de que le hagan un “diagnóstico del pie”, escogerá entre una selección de pieles finas y decidirá el color de la pátina. Un molde de sus pies en madera tallada será el maniquí para los zapatos, hechos de una sola pieza de piel. La manufactura será completamente artesanal y tendrá que esperar nueve meses de gestación antes de tenerlos en sus pies, durante los cuales tendrá que hacer por lo menos un viaje a París para probarlos. Los zapatos le quedarán como una segunda piel. Según Berluti, “no hay nada más vulgar que un hombre con zapatos incómodos.”

Ropa de casa
20 rue St Nicolas; T. 33 (1) 4628 5656; previa cita.
Si está buscando ropa de casa exclusiva, haga cita en Vis à Vis. La diseñadora Danielle Postel-Vinay la recibirá en su taller de la rue St Nicolas, donde sus bordadoras profesionales elaboran los diseños de cada temporada. Como en la alta costura, todos los modelos cambian cada año con la nueva colección, y los clientes habituales renuevan sus sábanas y manteles al mismo tiempo que su guardarropa. El éxito de Vis à Vis se debe a su estilo moderno y su excelente calidad. Utiliza, entre otras telas, lino belga, organdí suizo y algodón italiano de 400 hilos, hechas especialmente para ella. Juego de sábana bordada y dos fundas de lino, mil euros. Mantel de organdí, 1500 euros.

Perfumes
Editions de Parfums Frederic Malle: 37 rue de Grenelle; T. 33 (1) 4222 7722; www.editionsdeparfums.com
Frederic Malle es un “editor de perfumes”. En su ultramoderna boutique, en la que todo el personal está entrenado como perfumero profesional, ofrece las creaciones de nueve de los mejores “narices” de Francia. Como editor, da la oportunidad a los parfumeurs de que se expresen libremente y que reciban el crédito de sus creaciones. El resultado es un surtido de fragancias extraordinarias de alta concentración que no se pueden conseguir en ningún otro lugar. Sus perfumerías son de alta tecnología: los perfumes se guardan en vitrinas refrigeradas y se empacan con todo cuidado. Para evitar que los aromas se contaminen unos con otros, diseñó unas columnas de vidrio dentro de las cuales se hace la vaporización del aroma, y el cliente literalmente mete la nariz para olerlo.


PARA UN MERECIDO DESCANSO


Maison de Beauté Carita
11 rue du Faubourg St Honoré; T. 33 (1) 4494 1111; www.maisondebeautecarita.fr; de martes a sábados de 10 a 18:30 horas; alrededor de 350 euros por el paquete.
Los productos de belleza Carita son reconocidos en el mundo entero por su calidad y su tecnología de vanguardia, y en la Maison de Beauté Carita un personal experto le hará los tratamientos faciales, corporales y capilares indicados especialmente para usted usando los estupendos productos de la casa y técnicas complementarias. Si lo que quiere es un nuevo look, pida una consulta con un especialista. Pero lo que es súper relajante es un día de belleza, que incluye tres tratamientos renovadores: facial de hidratación intensa, corporal revitalizante, capilar y peinado.

L’Institut Sothys pour hommes
128 rue du Faubourg St Honoré; T. 33 (1) 5393 9153; F. 33 (1) 4256 4061; www.sothys.com; de lunes a viernes de 9:30 a 19:30 horas, sábados hasta las 18.
Éste es el lugar adonde los caballeros parisinos van cuando necesitan tomar un descanso de sus actividades diarias. Aquí se relajan a través de un programa diseñado específicamente para hombres por Sothys, la conocida línea de productos de cuidado personal. Le recomendamos el tratamiento de tres horas antiestrés que incluye un baño relajante, tratamiento desintoxicante y desestresante de la piel, cuidado de las manos y pedicure médico (210 euros).

Hotel Sezz
6 avenue Frémiet; T. 33 (1) 5675 2626; F. 33 (1) 5675 2616; www.hotelsezz.com
Quien opte por una de las suites del nuevo Sezz tendrá que ser la antítesis de quien se emocione con la réplica de la cama de María Antonieta. O un hedonista muy ambivalente. En vez de tener doseles, aquí las camas son de hecho tubulares, y se encuentran colocadas en medio de la habitación estilo loft, con muros de piedra que más bien parece concreto. Y nada de brocados; ni siquiera estampados o colores pasteles. Todo en el Sezz es rojo, gris, blanco o negro.
Pero se trata del nuevo consentido de los jóvenes, diseñado por Christophe Pillet, fiel discípulo de Philippe Starck. Los baños son una delicia, a pesar de sus líneas rectas, y los teléfonos de las habitaciones son celulares, que uno puede llevarse durante el día.

Murano
13 boulevard du Temple; T. 33 (1) 4271 2000; F. 33 (1) 4271 2101; www.muranoresort.com; 52 habitaciones de 350 a 650 euros; suites de 750 a 2 500 euros; suites con terraza privada y hasta con piscina talla parisina de 3 x 7 metros.
Tras una estilizada fachada, en un edificio del siglo xix, se encuentra Murano, una gran base para disfrutar las galerías de arte, los cafés y tiendas del Marais, uno de los barrios consentidos de París. Sus interiores muestran aquí y allá piezas artesanales de la isla veneciana. Pero, por lo demás, la decoración es francamente futurista y sorprendente. En la suite Tiziano, por ejemplo, el blanco y los tonos naturales se ven amenazados sólo por las gerveras gigantes y rojas estampadas al pie de la cama, y por las sillas de terciopelo color burgundy —que recuerdan a las del concurrido restaurante—. En la habitación Angelo, no sólo hay gerveras rojas, también moradas. Y entre las curiosidades de los cuartos, están los spots que permiten cambiar el color del ambiente según el humor.

Plaza Athénée
25 avenue de Montaigne; T. 33 (1) 5367 6665; F. 33 (1) 5367 6666; www.plaza-athenee-paris.com
Este clásico de cinco estrellas fue renovado hace unos años para darle una chispa contemporánea. Tanto así que fue utilizado como el pied-à-terre de Carrie Bradshaw para los últimos episodios de la serie estadounidense Sex & the City. El edificio, con 43 suites, combina la elegancia del siglo XVIII con la del art déco. Su bar es el más exclusivo y popular de París durante los desfiles de moda y es el lugar para ser visto de las celebridades internacionales todo el año. Tanto este espacio como el espléndido restaurante del chef-estrella Alain Ducasse fueron decorados por Patrick Jouin, antiguo protegé de Philippe Starck.
La suite Eiffel, de 132 metros cuadrados, es, con su terraza, el mejor homenaje que pudo hacérsele a la ubicua estructura (5500 euros por noche); una opción más clásica es la Royale, de 350 metros cuadrados, decorada en estilo régence con mármoles traídos de Verona y telas bordadas con hilo de oro (14 mil euros la noche).


DÓNDE COMER

Caviar Kaspia
17 Place de la Madeleine; T. 33 (1) 4265 3332; www.kaspia.fr; servicio continuo de lunes a sábados de 12 a 1 horas; menús de comida entre 74 y 219 euros; de cena entre 219 y 819 euros, incluyendo vodka o champaña.
En el piso de arriba de la boutique de caviar de la Place de la Madeleine, que desde 1927 ha sido reconocida como uno de los importadores del mejor caviar del mundo, se encuentra el restaurante que se ha convertido en punto de reunión de modelos, diseñadores, hombres de negocios y conocedores de la buena comida. Aquí se sirve lujo comestible: todos los tipos del buen caviar, los mejores salmones ahumados de Noruega y Escocia, el cangrejo real de Kamchatka, el jamón ibérico Pata Negra, productos de excelencia que se pueden degustar en el restaurante, acompañados de los mejores blinis que haya probado en su vida. Le recomendamos la deliciosa ensalada de cangrejo, el suculento foie gras francés, los huevos poché con salmón y la especialidad de la casa, la papa al horno rellena de caviar (desde 76 euros hasta 190, dependiendo de la calidad del caviar). Podrá acompañar su comida con una selección de sesenta vodkas de todo el mundo o de uno de las estupendas champañas. Le garantizo que todo será servido como dictan los cánones de la gastronomía.

Kong
1 rue du Pont Neuf; T. 33 (1) 4039 0900; diario de 10 a 2 horas.
Decorado por Philippe Starck, es uno de los sitios más hip de la ciudad. Ocupa el 5to y 6to piso del edificio de oficinas de Louis Vuitton y Kenzo, donde el arquitecto Jean-Jacques Ory decidió hacer una cúpula de cristal para ver el Sena, el Pont Neuf y la iglesia de Saint Suplice. El comedor mezcla distintos estilos, como fiel obra de Starck, pero esta vez el motivo ubicuo son los rostros de geisha y otras modelos japonesas.
La chef Fumico Kono, que incorpora el alcohol de ciruelas, el tofu y las hierbas shiso de su infancia en Japón con un profundo conocimiento de la gastronomía francesa ha creado una carta realmente creativa. Y la música, preseleccionada por la DJ Béatrice Ardisson, cambia de cuerdo a las preferencias de los clientes gracias a un nuevo sistema de software que permite tal democracia.


DÓNDE COMPRAR

Louis Vuitton
101 avenue des Champs Elysées; www.louisvuitton.com
Por ningún motivo hay que perderse el nuevo Louis Vuitton Champs Elysées. Después de más de dos años de obras intensas, se inauguró el primer megablock de la marca en París el pasado 12 de octubre. La súper tienda cuenta con todo el universo de artículos de la firma, las maletas (nuevas o vintage), bolsos, joyas, prêt-à-porter masculino y femenino, una librería y sala de exposiciones.

La Petite Robe Noire
125 Galerie de Valois, Jardin du Palais Royal.
Para las amantes de la ropa vintage esto es como encontrar un tesoro. Aunque no está escondido. La Petite Robe Noire se encuentra en las arcadas del Palais Royal desde que el diseñador Didier Ludot la abriera en los años setenta. Se dedica sobre todo a la venta de vestidos negros vintage de los más grandes diseñadores, aunque también presenta su propia colección de vestidos negros realizados con materiales espléndidos.

Colette
213 rue St Honoré; T. 33 (1) 5535 3390; www.colette.fr; de lunes a sábados de 11 a 19 horas.
Esta tienda en el corazón de la ciudad expone (literalmente, ya que tiene su propia galería de arte contemporáneo) artículos de belleza, gadgets, libros y ropa de los diseñadores más vanguardistas. Es, en suma, la tienda en cuestión de diseño contemporáneo en París, como lo denota el ambiente de su bar en el sótano.

Sabbia Rosa
71-73 rue des Saints-Pères; T. 33 (1) 4548 8837; de lunes a sábados de 10 a 19 horas.
Desde hace 28 años, Sabbia Rosa, la diminuta boutique de la Rive Gauche, está considerada la dirección correcta para encontrar la lencería más fina que se pueda imaginar: camisones, batas, fondos y ropa íntima hechos a mano en satín de seda pura francesa con encaje de Calais. Todos son diseños exclusivos de la tienda, en un surtido de 30 colores tan bonitos que no sabrá por cuál decidirse. El juego de bra y pantis de seda cuesta alrededor de 400 euros. Los camisones entre 400 y 1?800 euros. Pero el lujo máximo es mandarse hacer estas prendas a la medida. Sus datos quedarán registrados en la misma computadora donde están los de Catherine Deneuve, Nicole Kidman y Naomi Campbell. Y los galanes, como Richard Gere, siempre paran en Sabbia Rosa para comprar algunos regalitos.

Moulie Fleurs
8 Place du Palais Bourbon; T. 33 (1) 4551 7843; www.mouliefleurs.com
Si desea dar un regalo a algún anfitrión que lo haya invitado a una fiesta o cena no se equivocará dándole un arreglo de Moulie, una casa fundada en 1870, a cargo actualmente del florista y jardinero Henri Moulie, un verdadero talento.


ARTE CONTEMPORÁNEO EN EL MARAIS

Las calles del Marais, el barrio que rodea el Centro Georges Pompidou, está repleto de galerías, y uno puede pasarse más de una tarde husmeando sus exhibiciones, pero también los cafés, las boutiques, la arquitectura, la gente. Entre las más establecidas, vale la pena ver qué hay en JGM Galerie (79 rue du Temple; T. 33 (1) 4326 1205; www.jgmgalerie.com; de lunes a viernes de 10 a 19 horas, sábados de 11 a 19) y Daniel Templon (30 rue Beaubourg; T. 33 (1) 4272 1410; www.danieltemplon.com; de lunes a sábados de 10 a 19 horas). Y hay también extraordinarias galerías jóvenes, como la Galerie Emmanuel Perrotin (76 rue de Tourenne; T. 33 (1) 4216 7979; www.galerieperrotin.com; de martes a sábados de 11 a 19 horas) y Kamel Mennour (62&70 rue Mazarine; T. 33 (1) 5624 0363; www.galeriemennour.com).


Lo imperdible
Una subasta en Christie’s
Situada en el corazón de la zona de los anticuarios y de las galerías de arte de la Rive Droite, la sucursal parisina de la legendaria casa de subastas inglesa tiene cinco salas de exposición y dos salas de venta en una superficie de 4500 metros cuadrados, y lleva a cabo más de treinta subastas de arte, libros, vinos y joyas al año. Quizá podrá usted conseguir allí el cuadro que tanto ha buscado, o el mueble con el que ha soñado. Para cualquier información acerca de las exposiciones o para asistir a una subasta comuníquese con Eduardo Molina Dubost, encargado de los clientes latinoamericanos, al 33 (1) 4076 8585. El calendario de subastas está en 9 avenue Matignon o www.christies.fr



NUEVA YORK

EL NUEVA YORK DE SIEMPRE

El Nueva York clásico de la Quinta Avenida y La Grenouille, de Petrossian y Harry Winston, hay que vivirlo alguna vez.

Para mí el hotel más elegante es el St. Regis. Me gusta más que el Pierre porque es más íntimo, y lo atienden a uno de maravilla, aunque bueno, no es para menos, porque es difícil que el cuarto ahí cueste menos de 700 dólares la noche. Y la suite que recomiendo, 12 mil. Pero vale la pena, es de más de 300 metros cuadrados, con vistas a Central Park y la Quinta Avenida, con muebles estilo Luis XVI, candiles de cristal, molduras de madera tallada, baños de mármol con llaves doradas y paredes cubiertas de seda. Tiene un comedor completo para ocho personas, así que podría organizarse una linda cenita; tiene una biblioteca, cuatro baños, y se puede pedir con dos o tres recámaras, comodísimo si viene con toda la familia.

Además el hotel está en el centro de todo, a un paso de las mejores tiendas y restaurantes. Yo recomiendo parar de inmediato en Bergdorf Goodman, la tienda más elegante y clásica de Nueva York. Están remodelando el último piso, donde tienen los objetos de casa, y van a poner un restaurante con vista al parque, donde antes tenían las antigüedades.

De día recomiendo ir al San Pietro, que es un restaurante clásico Italiano muy bueno. En temporada, no hay que perderse el fetuccini con trufas frescas, blanco o negro. Si San Pedro guarda las llaves del cielo, creo que las escondió en ese fetuccini.

También está Le Bernardin, que quizá sea el mejor restaurante de Nueva York, para quienes les gusten los pescados. El chef Eric Ripert, además de ser un genio, es buenísima gente, y siempre está inventando combinaciones nuevas con sabores eclécticos. Por ejemplo, un consomé de hongos japoneses sobre una rebanada de bonito cocida a la perfección. El menú de día cuesta 51 dólares, el de noche 91, y el menú del chef es de 155 dólares, o 295 con vinos.

Queda casi prohibido irse de Nueva York sin ir a Le Bernardin. O quizá no, porque entonces ¿qué sería de Esca, Gari, el Four Seasons y tantos otros restaurantes imprescindibles?

En plan romántico, es menester comprar una joya que quede como recuerdo del viaje. Claro que puede ser un enorme brillante de Harry Winston, pero a veces conviene salir del camino andado. Hay una tienda en Madison y la calle 74 que se llama VBH, en la esquina contraria del museo Whitney. Es un antiguo banco y sólo al asomarse se descubren sus bolsas y joyas dentro de unas pequeñas vitrinas en el atrio, porque no tiene anuncio ni escaparate.

Se trata de una boutique de bolsas de lujo y joyas modernas, italianas, preciosas; una de las tiendas más espectaculares de Nueva York. Peter Marino renovó los interiores —las puertas de ébano de Madagascar, los pisos de wengé, y la galería de madera de palma—. No son las bolsas más caras de Nueva York, pero sí las más elegantes: la marca ni se ve, y eso es señal de verdadera clase.

El diseñador Bruce Hoeksema trabajó quince años con Valentino, y ahora está haciendo estas joyas. Como los magníficos aretes de diamantes (194 mil dólares). Gwyneth Paltrow, Madonna y Sofia Coppola son asiduas, al igual que la reina Noor de Jordania. Para quien tenga disponibles 2 mil, sus bolsitas de noche de cocodrilo, son un must.

Pero quizá las joyas más románticas sean las de Buccellati. Tienen tal inocencia, tal feminidad, que regalarlas es como pedirle a su novia sólo un beso. Además son de esos collares que siempre se van a ver bien. Hay uno con pequeños rubíes y su tradicional oro trabajadísimo de 175 mil dólares que es precioso.

Y cuando llegue la ocasión de regalarlo, hay que estar en La Grenouille, el restaurante más elegante de Nueva York. La combinación de los capitanes franceses, los grandes espejos, el tapiz de terciopelo rojo, la luz de las velas, y los arreglos de flores que hace Charles, es inmejorable. Charles siempre está ahí, es el hijo de los dueños. Tiene tal pasión por el restaurante y por las flores que es difícil no llamar arte a todo lo que toca. Cada semana cambia las flores y hace unos arreglos monumentales, imposibles de describir.

Aquí se respira el dinero viejo, la nobleza y la vanidad. ¿Pues para qué están esos espejos si no es para reflejar la belleza, los peinados, los vestidos y las espectaculares joyas de los comensales? Si habla bien francés, úselo, pues La Grenouille es uno de esos lugares en donde no sólo hay que demostrar el dinero, sino la clase. Las mesas son distribuidas en perfecto orden de clase; las mejores son las del primer salón, siendo la más cotizada la que se ve justo en la entrada. En cualquier noche de la semana se puede ver a los Vanderbilt, los Dupont, algún noble europeo. Yo hace poco me encontré a Carolina Herrera, guapísima. Puede pedir el menú de precio fijo, que es lo tradicional, o pedir a la carta. Las porciones son pequeñas, así que no tema ordenar el menú completo, de 87 dólares. Huelga decir que la especialidad es la comida francesa: los soufflés son de ensueño. ¿Qué tal un Château Petrus de 1985?

A estas alturas, falta sólo mencionar la suite del Hotel Mandarin Oriental, la Presidencial, que está en el nuevo hotel situado en el edificio del Time Warner Center. No es tan céntrico, ni tan elegante como el St. Regis, pero es más opulento. Es lujo asiático, vaya. Por 13 mil dólares la noche, es otra opción muy buena. Además queda cerca de la Metropolitan Opera House, y de dos de los nuevos restaurantes más caros y cotizados de Nueva York. Masa, que ofrece un menú de Omakase (diferentes platos de sushi) de precio fijo entre 300 y 500 dólares, y Per Se, que es del mismo chef de French Laundry en Napa, supuestamente el mejor restaurante americano.

SoHo House es un club privado en Londres. Y su hotel de Nueva York está ubicado en el Meat-Packing District, que antes era el barrio de los carniceros y ahora es el lugar más de moda de la ciudad. Ahí es donde está toda la gente joven, las modelos, las discotecas in. La suite a reservar se llama Playground, el lugar ideal para la fiesta.

Los cuartos miden casi 100 metros cuadrados, y tienen sala, por si quiere invitar gente. Además los huéspedes tienen acceso a todo lo del club privado, al spa, las salas de juegos y de cine, el bar y la piscina. Esta última apareció en la serie Sex and the City; Samantha intentaba ingresar con una membresía falsa, la sorprendieron y ya no la dejaron entrar. Es decir, un lugar súper exclusivo.

La decoración del hotel es algo excéntrica. Tiene unas tinas en forma de huevo con espejos enormes que puede parecer medio kinky, pero depende del plan. Lo dejan a uno escoger el tipo de cama —de caoba hindú, de plata veneciana o una de cuatro postes estilo francesa—. Por supuesto tiene televisiones de plasma, DVD, estéreo e internet inalámbrico. Es NY para los verdaderos cool.

Al lado, literalmente, está Pastis, que aunque abrió hace ya más de cinco años, sigue siendo delicioso y muy de moda. Las papas con salsa bernesa son un milagro para curar una noche de copas. Y a quien se hospede en este hotel le garantizo que saldrá de copas. A dos pasos está Lotus, una de las discos más padres de la ciudad. Como en todas las discos del mundo, si se reserva mesa con varias botellas, no habrá problema para entrar.

En la calle Catorce, que antes era espantosa, ahora están las mejores boutiques. Stella McCartney, Alexander McQueen, Vitra —con los mejores muebles—. No deje de ir a Jeffery. Es de un antiguo empleado del exclusivo almacén Barney’s, y es como Barney’s pero pettite y de mejor gusto. El departamento de zapatos es para volverse loco, hay unas botas de tacón alto y cuero negro de Christien Louboutin de 1?300 dólares con su tradicional suela. Irresistibles. También hay una gabardina de piel de Jill Sanders increíble, creo que costaba 13 mil dólares. Y tienen departamento de hombres.

Si se queda en el SoHo House, le recomiendo que ni salga del área: quédese entre SoHo, el West Village, el East Village y Tribeca. No tiene ni que subir de la calle Catorce para nada. Hay de todo: restaurantes, tiendas. Éste no es el Nueva York de los papás.

Entre los restaurantes buenos, Nobu es siempre garantía. El chef, Nobu Matsuhisa, es verdaderamente genial, y está totalmente comprometido con los pescados frescos. Empezó su carrera en Perú, de donde tomó muchísimas de sus ideas, además de que aprendió un español perfecto. Y trata siempre de ponerle corazón (que en japonés se dice kokoro) a su comida.

A mí me encanta el sake, y es lo que recomiendo, pero tienen un Château Haute-Brion, Graves de 1982 por 800 dólares, para quien esté interesado.

En Nobu lo mejor es ir con muchos amigos y pedir una buena variedad para probar un poco de todo. Los especiales Matsuhisa son buenísimos. Si va en pareja, pida el especial del chef, que da una buena idea del arte de Matsuhisa. Por cierto, ahí al lado queda la tienda de Issey Miyake que diseñó Frank Ghery; vale la pena verla, pues es un mini Guggenheim. Los diseños son loquísimos. Están hechos con textiles japoneses de alta tecnología. Cada prenda es una obra de arte.

Hablando de arte, es preciso atravesar la calle Catorce para ir a Gagosian, que es la mejor galería de arte de Nueva York y quizá del mundo; se va mano a mano con Saatchi, en Londres. Ahora tienen unas esculturas de Lichtenstein magníficas. Y es casi imposible no desear uno de los nuevos cuadros de Damien Hirst. Si no se han vendido todos los de la última exhibición, están entre 300 mil y un millón de dólares.

De ahí se puede ir a los Chelsea Piers, que es un complejo deportivo a lado del río Hudson. Hay un club de golf con muy buenos profesionales. Puede tomar una clase con ellos, seguro mejorará su swing. Le tomarán video y luego compararán su swing con el de Tiger Woods, Ernie Els o cualquiera de los pros para decirle cómo mejorarlo. Es una muy buena tecnología y la clase cuesta 190 dólares.

Ya que está ahí, échele un vistazo al yate de Steve Forbes, el Highlander. Lo puede alquilar si es cliente de Forbes Media, y hacer una buena fiesta. Mide 151 pies de largo, tiene seis recámaras y seis salones, catorce de tripulación, un helicóptero, una lancha y dos motos BMW. Además hay una escultura de Warhol y varios objetos del Normandie y del Titanic.

Para comer, recomiendo el Cipriani Downtown, que está en SoHo. Ahí va toda la gente cool de Downtown, y sus pastas, prosciutto y Bellinis son deliciosos. Muy cerca está una de las buenas tiendas de lentes de Nueva York, Oliver Peoples: por favor, cómprese los lentes más de moda antes de sentarse en Cipriani. Es más, no estoy segura de que le den mesa en la terraza si no lleva unos buenos lentes. Y un reloj de International Watch Company tampoco está de más. El Grand Complication es el más preciado, sólo hacen cincuenta al año. Si compra uno, que sea el de acero con carátula negra.

Aproveche SoHo para ir de compras. La primera parada debe de ser la tienda de Apple. Recomiendo la pantalla inalámbrica gigantesca. Y para Navidad ¿por qué no regalar el nuevo iPod video a los sobrinos? 399 dólares por 60 megabytes y 150 horas de video.

Para objetos de decoración y muebles hay que ir a Moss. Recomiendo la Banquete Chair with Alligators, diseñada por los jóvenes diseñadores brasileños Fernando y Humberto Campana. Cuesta 11350 dólares. O si prefiere algo más clásico, el flat sofa de Francesco Binfare quedaría bien en cualquier lado, ése es de 17865.

La tienda de junto, Troy, también tiene muebles increíbles. Hay un candil hecho con vidrios blancos opacos que es una escultura, una especie de pulpo de origami. Cuesta 75 mil dólares.

Veritas es el restaurante con la carta de vinos más ambiciosa de Nueva York, si es que se puede imaginar eso. Cuando entre lo dudará, porque es un lugar chiquitito, no muy elegante. Pero ya verá cuando le traigan la carta de vinos, es un tomo tan grande como una biblia. El menú de precio fijo es de 72 dólares por persona. El chef Scott Bryan ha hecho una carta bien balanceada que permite disfrutar los vinos, pero no es el mejor chef de Nueva York. Yo empezaría con el foie, y luego con el cordero, y de vinos... ¡uy!, difícil recomendar. Quizás una champaña rosé (a los franceses es lo que más les gusta). Tienen un Comtes de Champagne de 1975 rosé por 545 dólares que no está nada mal. Y luego se puede casi hacer un juego, pedirlos por año, el de su nacimiento, por ejemplo, por región, por precio. O pregunte por Tim Kopec, quien hizo la carta de vinos, él le puede ayudar. Hay un Cabernet Sauvignon de Groth en Napa, 1985, de 1 800 dólares, del que tendrá cosas que decir.

Podría seguir hablando de Downtown eternamente, y recomendarle que tome brunch en Baltazar y que vaya a la tienda de Prada que Rem Koolhas diseñó por 40 millones de dólares, y decirle que en la calle Mercer hay dos restaurantes espléndidos, uno japonés, Honmura Ann, y otro coreano, Woo Lee Oak; que en la calle Thompson están los mejores chocolates de Nueva York, y aun no llegamos al Lower East Side, donde hay un salón de té súper cool que se llama Teany, cuyo dueño es el del grupo Moby... Toda esa zona se sigue transformando y la única forma de seguirle el paso es seguirle el paso.


DÓNDE DORMIR

The St. Regis Hotel
Two East 55th Street y Fifth Avenue T. (212) 753 4500 F. (212) 787 3447 www.starwoodhotels.com/stregis/

Hotel mandarin oriental
80 Columbus Circle y 60th Street T. (212) 805 8800 F. (212) 805 8888 www.mandarinoriental.com

Soho House New York
29-35 9th Avenue T. (212) 627 9800 F. (212) 627 4766 www.sohohouseny.com


DÓNDE COMER

Ristorante San Pietro
18 East 54th Street T. (212) 753 9015 www.sanpietro.net
De lunes a sábados de 12 a 15:30 y de 16 a 22:45 horas

Le Bernardin
155 West 51st Street T. (212) 554 1515 www.le-bernardin.com
De lunes a jueves de 12 a 14:30 y de 17:30 a 22:30 horas, viernes hasta las 23 horas

Esca
402 West 43rd Street T. (212) 564 7272 www.esca-nyc.com

Gari
370 Columbus Ave. T. (212) 362 4816
De lunes a jueves de 17 a 23, viernes y sábados hasta las 23:30 horas, domingos de 17 a 22 horas

La Grenouille
3 East 52nd Street www.la-grenouille.com T. (212) 752 1495
De martes a sábados de 12 a 15 y de 17:30 a 22 viernes y sábados de 17:30 a 23 horas

Masa
10 Columbus Circle T. (212) 823 9800
De martes a viernes de 12 a 13:30 y de 18 a 21:30 horas; sábados de 18 a 21:30 horas

Per Se
10 Columbus Circle T. (212) 823 9335 www.perseny.com
De viernes a domingos de 11:30 a 13:30 y de 17:30 a 22 horas

Pastis
9 Ninth Ave. T. (212) 929 4844 www.pastisny.com
Diario de 1 a 12 y de 18 a 24 horas

Nobu
105 Hudson Street T. (212) 219 0500 www.nobumatsuhisa.com
De lunes a viernes de 11:45 a 14:15 horas y de domingo a sábado de 17:45 a 22:15 horas

Cipriani Downtown
376 West Broadway T. (212) 343 0999 www.cipriani.com

Veritas
43 East 20th Street T. (212) 353 3700 www.veritas-nyc.com
De lunes a sábados de 17:30 a 22:30 horas, domingos de 17 a 22 horas

Baltazar
80 Spring Street

Honmura Ann
170 Mercer St. T. (212) 334 5253
Martes a domingos

Woo Lee Oak
148 Mercer St. T. (212) 925 8200


Teany Cafe
90 Rivington Street T. (212) 475 9190 www.teany.com


TIENDAS

Bergdorf Goodman
754 Fifth Avenue www.bergdorfgoodman.com

Stella McCartney
429 West 14th Street www.stellamccartney.com

Alexander McQueen
417 West 14th Street www.alexandermcqueen.com

Vitra
29 Ninth Avenue www.vitra.com

Jeffery
449 14th Street

Issey Miyake

119 Hudson Street www.isseymiyake.com

Oliver Peoples

399 West Broadway www.oliverpeoples.com

International
Watch Company

www.iwc.ch

Apple
103 Prince Street www.apple.com

Moss
146 Greene Street www.mossonline.com

Troy
138 Greene Street www.troysoho.com

Prada
841 Madison Ave. www.prada.com


JOYERíAS

Harry Winston

718 Fifth Ave. www.harry-winston.com

VBH
940 Madison Ave. Buccellati 750 Madison Ave. www.buccellati.com


EN LA NOCHE

Lotus
409 West 14th Street T. (212) 243 4420 www.lotusnewyork.com
De martes a domingos de 22 a 4 horas


GALERÍA DE ARTE


Gagosian
555 West 24th Street T. (212) 741 1111 www.gagosian.com
De martes a sábados de 10 a 18 horas


GOLF

Chelsea Piers
Pier 59 23rd St. & the Hudson River T. (212) 336 6400 www.chelseapiers.com/gc01.htm


CÓMO LLEGAR
Me imagino que llega en jet privado. Si lleva muchas maletas, lo mejor es contratar el servicio de helicópteros Liberty (www.libertyhelicopters.com), porque tiene los helicópteros más grandes. Ellos lo dejarán en el helipuerto, muy cerca de su hotel. Ahí lo estará esperando el chofer, Jorge Bonaventura (1 (917) 687 5638), un colombiano de lo más confiable y acostumbrado a clientes exigentes. Tiene varios coches, un town-car para ustedes, y una Van por si necesitan espacio para el equipaje, o si vienen con amigos o familia.



LONDRES

La manera obvia de disfrutar lo más excelso de Londres es buscar el escudo Real: con una vez que la reina o alguien de la familia consuma en un establecimiento, basta para que éste quede certificado como proveedor Real, una garantía de calidad como pocas. Pero vamos, aunque uno quizá tenga por ahí fantasías de poseer las mismas tazas que la reina Elizabeth II, o hacerse un traje ahí donde se los ha hecho su hijo Charles, a la hora de salir en la noche o comprar arte, quizá busque todo lo contrario de la estética y los estándares de Windsor.

En Londres aún se pueden encontrar establecimientos que, como el Ritz, no permiten el acceso a quien viste pantalones de mezclilla. Pero también boutiques donde entre las pocas prendas a la venta, se encuentran ejemplares de jeans de cientos de pounds. Ambos universos son muy disfrutables.


LONDRES HIP

DÓNDE DORMIR

Charlotte Street Hotel
15-17 Charlotte Street; T. 44 (207) 806 2000; F. 44 (207) 806 2002; www.firmdale.com; habitaciones desde 195 libras, Superior Loft Suite, 395.
Esta versión más reciente del Covent Garden Hotel, también de la mancuerna de la diseñadora Kit Kemp y su esposo Tim, es la mejor opción para disfrutar el movimiento de los barrios de moda, Noho y Fritzrovia. En el lobby, la enorme escultura de Botero en forma de perro que hace las veces de mascota obliga de inmediato a sonreír, y adonde quiera que uno mire descubre otras valiosas obras del siglo xx. Pero incluso sus suites más atrevidas, aquellas donde Kit utilizó rayas de colores para romper con el clásico estilo “country”, se quedan muy lejos de la estética Starck de su vecino hotel Sanderson, cuyo bar es el bar para comenzar la noche. Oscar, en cambio, la brasserie del Charlotte Street, es la guarida de publicistas, cineastas y periodistas, en parte gracias a la popular sala de proyecciones privada del hotel.

One Aldwych
One Aldwych; T. 44 (207) 300 1000; F. 44 (207) 300 1001; www.onealdwych.com; habitaciones a partir de 325 libras, Deluxe Suites a partir de 875.
Aquí el estilo tampoco está en las decisiones escandalosas. Muy al contrario, en las flores frescas que constantemente cambia el florista local Stephen Woodhams, en las sedas tailandesas de las cortinas y otras sutilezas perceptibles sólo porque uno está muy bien ahí. Y bueno, el edificio fue erigido originalmente en 1907 por los arquitectos Mewès y David (los mismos de los Ritz en París y Londres) para albergar el diario The Morning Post. El lobby, de hecho, es lo que fuera la sala de publicidad, casi intacta. Al resto del hotel, la interiorista Mary Fox Linton se ha encargado de darle una estética contemporánea impecable.
El gimnasio cuenta con una alberca de 18 metros y está atendido por entrenadores privados. Y de las suites, decoradas como el resto del hotel con obras de la colección privada del dueño, Campbell Gray, hay dos que vale la pena considerar; la 500, que tiene una terraza y gimnasio privado, y la Dome Suite, en el último piso, con un comedor redondo perfecto para reunirse con amigos.


DÓNDE COMER

Fat Duck
High Street, Bray; T. 44 (162) 858 0333; www.fatduck.co.uk; de martes a sábados de 12 a 14 horas y de 19 a 21:30; domingos de 12 a 15 horas; menú de degustación, 97.75 libras; los vinos para acompañar este menú, 90 libras.
Para ilustrar el reciente nacimiento culinario de Londres, muchos mencionan Fat Duck, que está cumpliendo diez años y obtuvo su tercera estrella Michelin en 2004. La curiosidad imparable del chef Heston Blumenthal es lo que explica la presencia en su menú de “sorbetes sabor pan tostado” y “jaleas de codorniz”, al lado de platillos más legibles, como el salmón poché con regaliz, espárragos y toronja rosada.
Todo empezó cuando descubrió que al brócoli no hay que añadirle sal para que conserve su color, así se dio cuenta que él necesitaba algo más confiable y preciso que la tradición culinaria, y se unió con físicos y químicos de lo que se conoce como “gastronomía molecular”. Pero, autodidacta imparable, su experiencia como cocinero lo llevó a explorar la “psicología de los sabores”, aquello que hace que un “helado de cangrejo” sepa distinto a un “bisque de cangrejo congelado”, aunque sean exactamente lo mismo. Comer en su restaurante, con vigas de madera expuestas y manteles blancos en el pueblo de Bray-on-Thames, en plena campiña inglesa pero a 50 minutos del centro de Londres, es una delicia. Y un ejercicio para la imaginación y el paladar.

The Wolseley
160 Picadilly; T. 44 (207) 499 6996; www.thewolseley.com; de las 7 horas a la medianoche.
No es precisamente original reservar una cena en el Wolseley, que desde su apertura en 2003 se convirtió en la base de quienes quieren ser vistos; pero hay que hacerlo. Los exitosos restauranteros Jeremy King y Chris Corbin decidieron acondicionar, en pleno Picadilly, un ostentoso comedor estilo café vienés. El menú es absolutamente clásico, pero todo, su Wiener Schnitzel (16.50 libras) y también sus pescados poché (entre 20 y 30 libras), están preparados al punto. Además, con su repostería francesa y vienesa, es un gran sitio para el desayuno o, mejor aún, el té de la tarde.

Afternoon Tea
9 Conduit Street; T. 44 (870) 777 4488; www.sketch.uk.com; de lunes a sábados; 16 dólares por persona.
Nadie puede quitarle a los ingleses su mérito por el invento de los scones, esos panecillos de mantequilla untados con conservas y clotted cream, otro invento que, redundante, reúne en una sola y espesa consistencia crema y mantequilla. Pero hay muchas otras maneras de gratificarse a media tarde. The Parlour es el café de Sketch, el complejo de restaurantes del famoso chef Pierre Gagnaire y su socio Mourad “Momo” Mazouz, y está decorado con telas rosas, amarillas y doradas, sillones “gráficos” y cabezas de animales que se asoman de las cortinas. Además de los clásicos Earl Grey e English Breakfast, aquí encontrará finísimos tés blancos perfumados con hojas de jazmín, mezclas de Oolong y de té negro de la región de Fujian, en China. En cuanto a los postres, no es raro que haya elementos inesperados en las receta —aceitunas, por ejemplo— pero todos son extraordinarios.


ARTE CONTEMPORÁNEO

La galería que desde los años ochenta alojaba la colección del controvertido Charles Saatchi cerró las puertas de su edificio en la ribera sur del Támesis por problemas con los dueños del edificio, pero a fines de 2006 piensa reabrir en el barrio de Chelsea. De todos modos justo al lado, a los pies del fabuloso Millenium Bridge, no deje de ir al museo Tate Modern; su colección permanente con obras de Matisse y Monet, pero también de artistas contemporáneos locales, hay que verla una y otra vez (Bankside; T. 44 (207) 887 8000; www.tate modern.com; domingo a jueves de 10 a 18 horas, viernes y sábados hasta las 22 horas; entrada gratuita).

En el West End, en el número 35 de la famosa Heddon Street, donde se reunieran los miembros del movimiento modernista de los vorticistas, hay un edificio de galerías que vale la pena visitar. Entre ellas, Blow de la Barra (T. 44 (207) 734 7477; www.blowdelaba rra.com; martes a sábados de 11 a 18 horas) representa a artistas internacionales de vanguardia, la mayoría nunca antes vistos en Londres, como Los Súper Elegantes, el dueto de performers compuesto por la mexicana Milena Muzquiz y el argentino Martiniano Lopez-Crozet, cuya obra podrá verse hasta el 17 de diciembre (martes a sábados de 11 a 18 horas).

También en el centro, en Picadilly, está Hauser and Wirth (196A Picadilly; T. 44 (207) 287 2300; www.hau serwirth.com; martes sábados de 10 a 18 horas) que hasta el 17 de diciembre tendrá una exhibición de la videoasta suiza Pipilotti Rist y, a partir del 27 de enero, una exhibición de fotografía y televisión alrededor del trabajo de Andy Warhol.

En King’s Cross está Gagosian (6-25 Britannia Street; T. 44 (207) 841 9960; www.gagosian.com; martes a sábados de 10 a 18 horas), el antiguo garage donde el influyente Larry Gagosian muestra obra de artistas como el famoso artista plástico norteamericano Cy Twonmly o instalaciones de la británica Rachel Whiterad; y Lisson (29 y 52-54 Bell Street; T. 44 (207) 724 7124; www.lissongallery.com; lunes a viernes de 10 a 18 horas, sábados de 11 a 17 horas), a un paso de Marylebone, es una galería independiente que se ha ganado una gran reputación como promotora de arte emergente.

Por último, en East London, los dos locales de White Cube (48 Hoxton Square; T. 44 (207) 930 5373; www.whitecube.com; martes a sábados de 10 a 18 horas) siguen siendo una obligación para quien quiera estar al tanto del estado del arte, tanto londinense como internacional.


COMPRAS

Dover Street Market
17-18 Dover Street; www.doverstreetmarket.com; lunes a sábados de 11 a 18 horas, jueves hasta las 19 horas.
Si los centros comerciales estuviesen compuestos de tantas ideas geniales como Dover Street Market, nadie se atrevería a resistirlos. El concepto original fue de Rei Kawakubo, la artista y diseñadora de Comme des Garçons, y consiste en reunir en un mismo espacio a creadores de toda índole. Al cruzar la puerta del edificio, detrás de los primeros objetos de la exhibición en curso —en mi caso, fetos de animales conservados en formol, al más puro estilo Damian Hirst— hay una máquina para comprar; no refrescos ni chocolates, sino playeras con el logo de DSM.
Luego, en el elevador, las puertas se abren de un lado o del otro, y la gente más cool de Londres aparece vistiendo o husmeando los sacos hechos a partir de parches de Casey Vidalenc, o las chamarras del japonés Junya Watanabe, cuyos diseños vintage adaptan la tecnología de Moncler, inventada en los Alpes para cumplir con las exigencias del alpinista y esquiador Lionel Terray. Mientras respira hondo para pensar si es el momento de comprarse ese vestido de Kawakubo o Nina Ricci, o si se limitará a una de las playeras con impresiones de edición limitada, puede sentarse a tomar algo en la larga mesa de Rose Bakery, codo a codo con los artistas mejor enterados de la ciudad.

Ozwald Boateng
12A Savile Row; T. 44 (870) 777 1377; www.ozwaldboateng.co.uk
Está en Savile Row, esa calle de sastres que trabajan tal y como lo hacían hace 200 años. Pero si bien el trabajo de Boateng es tan fino como el de sus vecinos, su actitud para con la tradición no podría ser más diferente: en lugar de casimires, puede optar por terciopelo morado, si no es que de plano cuero rojo cereza.

Duke of York Square
Son pocos los barrios de Londres donde uno no puede comprarse algo fabuloso. Están los almacenes Harrod´s y Harvey Nichols. Y Oxford Street y Covent Garden y Nottinghill. Pero las boutiques de esta plaza parecen haber sido escogidas por un experto, y la mayor parte de ellas no pueden encontrarse en ninguna otra parte. Como la óptica de Michel Guillon (35 Duke of York Square; www.michelguillon.com; lunes a sábados de 10 a 19 horas, domingos de 12 a 18 horas), donde no sólo hay lentes de diseñadores como Cutler y Alain Mikli, sino que uno puede pedir que le hagan los propios a la medida.
También en el área de King’s Road está R.Soles (109A Kings Road, Chelsea; www.rsolesboots.com), una zapatería independiente, donde se puede encontrar ya sea ese par de botas vaqueras que va a durar toda la vida; o los atrevidos diseños de Judy Rotchild, para lucir sólo en esos días en que uno se siente listo “para matar”, como las “setenteras” rojas (195 libras), o las mexicanas, con flores rosas bordadas, que las modelos de la modista Caroline Charles lucieron hace poco en las pasarelas (395 libras).


CON SELLO REAL

DÓNDE DORMIR


Ritz
150 Piccadilly; T. 44 (207) 493 8181; F. 44 (207) 493 2687; www.theritzlondon.com; adentro del hotel es preciso llevar ropa formal.
Si el servicio y las formas inglesas significan algo, lo que quiera que sea, ningún hotel en Londres las pone en práctica tan bien como el Ritz: en sus candiles y su bronce labrado, en su vajilla y cristalería a la hora de servir el té en el Palm Room, en su servicio intachable. Otros hoteles podrán tener la misma proporción de dos empleados por cada huésped, pero algo saben los del Ritz que nadie más conoce.
Fue fundado por César Ritz en 1906 en un fabuloso palacio francés, y las telas que decoran sus interiores Louis XVI han sido reemplazadas una y otra vez respetando el estilo original. Como las que decoran los 74 metros cuadrados de las Deluxe Suites, entre pinturas, muebles y lámparas antiguos.
En diciembre y enero, el Ritz ofrecerá un paquete en conjunto con el Royal Albert Hall: 24 horas para gratificarse con lo mejor. Primero, una visita guiada para conocer el magnífico edificio, seguida de una comida en su Café Consort y el espectáculo Alegría de la compañía de circo y acrobacia Cirque du Soleil. La jornada terminará con una cena-baile en el Ritz (295 libras por persona en habitación doble). Pero si el circo no es lo suyo, seguro podrán conseguirle boletos para la ópera, el ballet o cualquier obra de teatro.

Mandarin Oriental
66 Knightsbridge; T. 44 (207) 235 2000; F. 44 (207) 235 2001; www.mandarinoriental.com; Suite Hyde Park, 2100 libras.
Para sentir que Hyde Park es el propio jardín, no hay como el Mandarin Oriental. Cuando el imponente edificio erigido en 1889 pasó de ser un club de reunión para caballeros para convertirse en el Hyde Park Hotel, la reina Victoria prohibió que se pusiera cualquier letrero en su parque y se quedó con la única llave que permitía el acceso. Desde entonces la entrada está en Knightsbridge, y hasta la fecha la puerta “trasera” sólo puede utilizarse con autorización real.
Pero el parque sigue siendo el objetivo de todas las ventanas del hotel y, cuando el clima lo permite, uno puede pedir que le preparen una de sus deliciosas canastas para hacer picnic, con servicio opcional de mayordomo (desde 70 libras por persona).
El otro motivo para elegir este hotel es su spa, donde, en lugar de elegir sus tratamientos de antemano, uno reserva un lapso de tiempo —mínimo dos horas— y mientras los terapeutas lo reciben con un masaje de pies, detectan cuáles son sus necesidades de ese día. Para pasar un día lluvioso, ya que uno ha visitado todos los museos de rigor, no hay nada mejor que pedir uno de los programas de todo el día, como el Tranquility Ritual (315 libras), de tres horas y quince minutos, que incluye un Body Wrap, un masaje y un facial intensivo, además de la comida de mediodía, una sesión con un nutriólogo y por supuesto el uso del gimnasio y la piscina.

Infinity Suite
1C Portland Place, Regent Street; T. 44 (207) 636 1000; F. 44 (207) 323 2340; www.langhamhotels.com; desde 2 150 libras.
Esta inmensa suite inaugurada a principios de 2005 es apenas el primer paso de la renovación del Langham, construido como hotel en 1865. El diseñador, Jan Wilson, de RPW Design, utilizó materiales que “envejecen bien”, como terciopelo y tafetas de seda. Su característica más comentada es la tina &
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