Música, pan y vino en el Chateau d'Esclimont
Si está en París y por algún motivo necesita algo aún más especial para salir en pareja, está a media hora el Château d’Esclimont, donde durante todo el invierno, músicos excepcionales podrán ofrecerle un concierto privado seguido de una cena de seis tiempos en un escenario sublime.
Dentro de un parque de 60 hectáreas, una hermosa construcción en forma de L se alcanza a ver desde la carretera, con fosos y murallas, torres y fachadas renacentistas adornadas con balcones y esculturas, un magnífico jardín a la francesa, puentes de piedra y un estanque. El lema “C’est mon plaisir” (Es un placer para mí), de François de La Rochefoucauld grabado en el portal, ilustra perfectamente lo que puede ser una estancia en este lugar.
La historia del castillo es fascinante. En 1543 el arzobispo de Tours lo mandó construir en el valle de Esclimont. A través de los años siempre fue propiedad de aristócratas y políticos debido a su proximidad con Versalles y París. Contó entre sus propietarios a la familia del duque de Cheverny, que en 1639 la vendió a Claude de Bouillon, consejero de Enrique IV. Los últimos dueños fueron los descendientes del escritor francés del siglo xvii François de la Rochefoucauld, hasta 1981, año en que la vendieron al grupo Grandes Ètapes Françaises que lo convirtió en hotel de lujo.
El bosque Colbert, al noreste del parque, se construyó en el siglo xviii a imagen del de Versalles. Conserva sus doce senderos que forman una estrella rematada en el centro con una majestuosa mesa de piedra. No hay nada más romántico que pasear por esos senderos, en la paz y serenidad de la naturaleza.
El edificio más antiguo del castillo, llamado hoy “La Torre de los Guardias”, se remonta al siglo xi, cuando fue construido como calabozo para mujeres. En el siglo xix fue convertido en porche de entrada y adornado con escudos.
La Sala de Trofeos decorada con cabezas colosales de ciervos en estuco y con las letras CDB (Claude de Bouillon) fue originalmente el establo, destinado a los 30 caballos de la corte ducal. En esta sala se llevan a cabo los banquetes y conciertos, debido a su excelente acústica.
Y es que cada invierno, el castillo ofrece conciertos de música clásica los fines de semana. Las veladas musicales se inician con un coctel a las 19:30 horas en el vestíbulo de la Sala de Trofeos. A las 20 horas empieza el concierto ahí mismo, y a continuación a las 21 se sirve la cena a la luz de las velas en el restaurante La Rochefoucauld. El precio del coctel y concierto es de 37 euros, o de 98 si quiere disfrutar además de la cena con bebidas incluidas. El paquete de 210 euros por persona en habitación doble incluye, además de lo anterior, una noche de hospedaje y desayuno.
El estupendo programa de conciertos de esta temporada, en el que se presentarán artistas reconocidos mundialmente, incluye “Guitarras…Pasión”, con el magnífico sexteto de guitarristas formado por Dagoberto Linhares, Raymond Migy, Alessio Nebiolo, François Piazza, Albert Pia y Martin Jenni, con obras de Vivaldi, Villalobos, Ravel y Bernstein; una velada “Lírico-Gastronómica” con la soprano Claudine Ducret, el tenor Franck Cassard, el barítono Jean-François Vinciguerra y el pianista Jean-Marc Bouget, interpretando obras de Offenbach; y “Música de Cuerdas y Viento”, con el violín Gilles Henry, Michel Arrignon en el clarinete y Mami Kino en el piano, quienes ejecutarán obras de Milhaud, Devienne y Mozart, entre muchos otros.
Cada semana se ofrece un menú diferente durante la velada musical, pero para darse una idea, puede que le toque un aperitivo, una cazuelita de caracoles de Borgoña, unas Coquilles St Jacques con risotto con setas, un fondant de queso de cabra con higos, un pastelito de chocolate caliente, y galletas y chocolates con el café.
El hotel tiene dos comedores, el salón Córdoba, con paredes recubiertas de cuero labrado de Córdoba y techos en artesonado en los que se lee nuevamente el célebre lema “C’est mon plaisir” y el restaurante La Rochefoucauld que se encuentra en lo que fuera el salón principal. Una imponente chimenea de mármol gris con un gran espejo y un busto de mármol presiden el salón. Los dos cuadros sobresalientes que lo decoran son el retrato de la Marquesa de Montespan, célebre favorita de Luis XIV, con la que tuvo ocho hijos, y el de Carlos X, primogénito de Luis XVI.
Es aquí donde el arte culinario del chef Eric Lurthy luce en todo su esplendor. Después de trabajar en la Tour d’Argent y en el Hotel Scribe de París, desde enero de 2004 Lurthy está a cargo de las cocinas del Château d’Esclimont, deleitando a los comensales con sus platillos clásicos adaptados al gusto actual, con sabores sutiles extraídos de ingredientes naturales. La repostería está a cargo de Anthony Audebaud, que trabajó en París con el famosísimo rey de la pastelería francesa Gastón Lenôtre. Sus postres son el cierre perfecto.
La cava principal, de 10 mil botellas, está localizada en lo que se llama el Trianon, un edificio del siglo xviii. Los jueves, el sumiller Johnny Coucault organiza degustaciones enológicas dedicadas a distintas regiones vinícolas.
Además de sus exquisitas veladas, el hotel ofrece a sus huéspedes múltiples actividades diurnas, como paseos en barca por el estanque, natación en la alberca climatizada, tenis, bicicleta, golf y equitación, pero lo que no debe perderse es un paseo en globo: vale la pena levantarse tempranito para ver cómo inflan los montgolfières en preparación para el despegue. Una vez listas las cuerdas y calentados los quemadores, al grito de “todos a bordo” hay que montar rápidamente en la canasta para ganar un buen lugar desde donde admirar una vista inolvidable del castillo en el silencio matinal, dejándose llevar por el viento sobre la campiña. Despegar por la mañana del silencioso prado del Château d’Esclimont es de una belleza difícil de expresar. El aterrizaje es cerca del bosque, y se celebra brindando con champaña, antes de volver al castillo a disfrutar de un delicioso brunch (disponible todo el año por 168 euros por persona).
También se organizan eventos especiales dedicados a diferentes temas. Por ejemplo, en el otoño se celebra la Semana de la Caza, en la que el chef Luthry prepara ciervo, faisán y jabalí y en el patio de honor se ofrecen espectáculos de aves de rapiña y cabalgatas de caballos. La música de cuernos de caza sirve de fondo para la danza de los halcones.
De mayo a septiembre el castillo ofrece cenas a bordo del globo. Desde su llegada los recibirán con unos bocadillos de bienvenida y después de instalarse en una preciosa habitación, la velada empezará a las 19 horas con un aperitivo en el salón Louis XVI. El sobrecargo los acompañará al globo donde disfrutarán de un tête à tête en medio de las estrellas mientras saborean una regia cena gourmet acompañada de champaña. Tendrán que volver a tierra alrededor de las 20:30 horas para pasar la noche en el castillo y por la mañana les servirán un delicioso desayuno en la cama (paquete por persona 800 euros).
Y si de romance se trata, este castillo es inmejorable para celebrar una boda literalmente regia. El personal, especializado en la organización de estos eventos, se ocupará de todo lo necesario para hacer que sea el día más fantástico de su vida.
CHATEAU D’ESCLIMONT
St.-Symphorien-le-Chateau, Ile-de-France T. 33 (2) 3731 1515 F. 33 (2) 3731 5791 www.grandesetapes.com
CÓMO LLEGAR
Para ir al castillo desde París (60 kilómetros) recomiendo alquilar un coche, lo que además le permitirá visitar los lugares interesantes de las cercanías, como Chartres con sus famosísimos vitrales y el maravilloso Palacio de Versalles. Si no quiere manejar, puede tomar el TGV (tren de alta velocidad) desde París a Chartres, que está a 25 kilómetros de Esclimont, y un taxi desde allí le costará alrededor de 35 euros.
La historia del castillo es fascinante. En 1543 el arzobispo de Tours lo mandó construir en el valle de Esclimont. A través de los años siempre fue propiedad de aristócratas y políticos debido a su proximidad con Versalles y París. Contó entre sus propietarios a la familia del duque de Cheverny, que en 1639 la vendió a Claude de Bouillon, consejero de Enrique IV. Los últimos dueños fueron los descendientes del escritor francés del siglo xvii François de la Rochefoucauld, hasta 1981, año en que la vendieron al grupo Grandes Ètapes Françaises que lo convirtió en hotel de lujo.
El bosque Colbert, al noreste del parque, se construyó en el siglo xviii a imagen del de Versalles. Conserva sus doce senderos que forman una estrella rematada en el centro con una majestuosa mesa de piedra. No hay nada más romántico que pasear por esos senderos, en la paz y serenidad de la naturaleza.
El edificio más antiguo del castillo, llamado hoy “La Torre de los Guardias”, se remonta al siglo xi, cuando fue construido como calabozo para mujeres. En el siglo xix fue convertido en porche de entrada y adornado con escudos.
La Sala de Trofeos decorada con cabezas colosales de ciervos en estuco y con las letras CDB (Claude de Bouillon) fue originalmente el establo, destinado a los 30 caballos de la corte ducal. En esta sala se llevan a cabo los banquetes y conciertos, debido a su excelente acústica.
Y es que cada invierno, el castillo ofrece conciertos de música clásica los fines de semana. Las veladas musicales se inician con un coctel a las 19:30 horas en el vestíbulo de la Sala de Trofeos. A las 20 horas empieza el concierto ahí mismo, y a continuación a las 21 se sirve la cena a la luz de las velas en el restaurante La Rochefoucauld. El precio del coctel y concierto es de 37 euros, o de 98 si quiere disfrutar además de la cena con bebidas incluidas. El paquete de 210 euros por persona en habitación doble incluye, además de lo anterior, una noche de hospedaje y desayuno.
El estupendo programa de conciertos de esta temporada, en el que se presentarán artistas reconocidos mundialmente, incluye “Guitarras…Pasión”, con el magnífico sexteto de guitarristas formado por Dagoberto Linhares, Raymond Migy, Alessio Nebiolo, François Piazza, Albert Pia y Martin Jenni, con obras de Vivaldi, Villalobos, Ravel y Bernstein; una velada “Lírico-Gastronómica” con la soprano Claudine Ducret, el tenor Franck Cassard, el barítono Jean-François Vinciguerra y el pianista Jean-Marc Bouget, interpretando obras de Offenbach; y “Música de Cuerdas y Viento”, con el violín Gilles Henry, Michel Arrignon en el clarinete y Mami Kino en el piano, quienes ejecutarán obras de Milhaud, Devienne y Mozart, entre muchos otros.
Cada semana se ofrece un menú diferente durante la velada musical, pero para darse una idea, puede que le toque un aperitivo, una cazuelita de caracoles de Borgoña, unas Coquilles St Jacques con risotto con setas, un fondant de queso de cabra con higos, un pastelito de chocolate caliente, y galletas y chocolates con el café.
El hotel tiene dos comedores, el salón Córdoba, con paredes recubiertas de cuero labrado de Córdoba y techos en artesonado en los que se lee nuevamente el célebre lema “C’est mon plaisir” y el restaurante La Rochefoucauld que se encuentra en lo que fuera el salón principal. Una imponente chimenea de mármol gris con un gran espejo y un busto de mármol presiden el salón. Los dos cuadros sobresalientes que lo decoran son el retrato de la Marquesa de Montespan, célebre favorita de Luis XIV, con la que tuvo ocho hijos, y el de Carlos X, primogénito de Luis XVI.
Es aquí donde el arte culinario del chef Eric Lurthy luce en todo su esplendor. Después de trabajar en la Tour d’Argent y en el Hotel Scribe de París, desde enero de 2004 Lurthy está a cargo de las cocinas del Château d’Esclimont, deleitando a los comensales con sus platillos clásicos adaptados al gusto actual, con sabores sutiles extraídos de ingredientes naturales. La repostería está a cargo de Anthony Audebaud, que trabajó en París con el famosísimo rey de la pastelería francesa Gastón Lenôtre. Sus postres son el cierre perfecto.
La cava principal, de 10 mil botellas, está localizada en lo que se llama el Trianon, un edificio del siglo xviii. Los jueves, el sumiller Johnny Coucault organiza degustaciones enológicas dedicadas a distintas regiones vinícolas.
Además de sus exquisitas veladas, el hotel ofrece a sus huéspedes múltiples actividades diurnas, como paseos en barca por el estanque, natación en la alberca climatizada, tenis, bicicleta, golf y equitación, pero lo que no debe perderse es un paseo en globo: vale la pena levantarse tempranito para ver cómo inflan los montgolfières en preparación para el despegue. Una vez listas las cuerdas y calentados los quemadores, al grito de “todos a bordo” hay que montar rápidamente en la canasta para ganar un buen lugar desde donde admirar una vista inolvidable del castillo en el silencio matinal, dejándose llevar por el viento sobre la campiña. Despegar por la mañana del silencioso prado del Château d’Esclimont es de una belleza difícil de expresar. El aterrizaje es cerca del bosque, y se celebra brindando con champaña, antes de volver al castillo a disfrutar de un delicioso brunch (disponible todo el año por 168 euros por persona).
También se organizan eventos especiales dedicados a diferentes temas. Por ejemplo, en el otoño se celebra la Semana de la Caza, en la que el chef Luthry prepara ciervo, faisán y jabalí y en el patio de honor se ofrecen espectáculos de aves de rapiña y cabalgatas de caballos. La música de cuernos de caza sirve de fondo para la danza de los halcones.
De mayo a septiembre el castillo ofrece cenas a bordo del globo. Desde su llegada los recibirán con unos bocadillos de bienvenida y después de instalarse en una preciosa habitación, la velada empezará a las 19 horas con un aperitivo en el salón Louis XVI. El sobrecargo los acompañará al globo donde disfrutarán de un tête à tête en medio de las estrellas mientras saborean una regia cena gourmet acompañada de champaña. Tendrán que volver a tierra alrededor de las 20:30 horas para pasar la noche en el castillo y por la mañana les servirán un delicioso desayuno en la cama (paquete por persona 800 euros).
Y si de romance se trata, este castillo es inmejorable para celebrar una boda literalmente regia. El personal, especializado en la organización de estos eventos, se ocupará de todo lo necesario para hacer que sea el día más fantástico de su vida.
CHATEAU D’ESCLIMONT
St.-Symphorien-le-Chateau, Ile-de-France T. 33 (2) 3731 1515 F. 33 (2) 3731 5791 www.grandesetapes.com
CÓMO LLEGAR
Para ir al castillo desde París (60 kilómetros) recomiendo alquilar un coche, lo que además le permitirá visitar los lugares interesantes de las cercanías, como Chartres con sus famosísimos vitrales y el maravilloso Palacio de Versalles. Si no quiere manejar, puede tomar el TGV (tren de alta velocidad) desde París a Chartres, que está a 25 kilómetros de Esclimont, y un taxi desde allí le costará alrededor de 35 euros.
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