Otros artículos del autor: Bárbara Kastelein
-
Número 59 - noviembre 2006
Fin de semana > Cuernavaca: la verdadera historia de su eterna primavera
Cuernavaca ha visto pasar de todo: el imperio de los Habsburgo, la mafia norteamericana de los años treinta, la psicodelia de los sesenta. Sus mansiones y jardines sobreviven con aquella frondosidad que los hizo famosos, protegidos del tiempo por muros de piedra, tan infranqueables como eternamente apetecibles. -
Número 56 - agosto 2006
Artículos principales > PASADO: Como Acapulco no hay dos
Quien diga que no se puede vivir del nombre y de los recuerdos, no conoce el mejor lado de Acapulco. Fue el primer destino turístico de México, la primera playa tropical de Norteamérica, y los especuladores aseguran que está viendo su tercer renacimiento. Pero, al margen de los desarrollos que miran hacia el futuro, en el Acapulco viejo, existe un mundo animado por una nostalgia no sólo feliz, sino altamente contagiosa. -
Número 56 - agosto 2006
Artículos principales > PRESENTE: La imaginación a la cama: ¿Desde cuándo importa tanto el color de las sábanas?
Sería injusto y de hecho incorrecto afirmar que en México no hubo hoteles de calidad hasta después del año 2000. Lo que hacía falta (y ya no) era poner la imaginación y el diseño por delante. -
Número 52 - Abril 2006
Fin de semana > México a vuelo de globo
Nadie pone en duda la emoción de elevarse en un globo aerostático por encima de los volcanes del centro de México. Pero pocos lo hacen. Quizá porque no se les ha ocurrido, pero quizá porque no saben que la experiencia es apta hasta para padres sobreprotectores, y por supuesto para sus hijos. -
Número 52 - Abril 2006
Guía rápida > Guía rápida de Amsterdam con niños
Una ciudad mal escogida puede ser la ruina de unas vacaciones familiares, pero Ámsterdam, con sus canales, parques y puestos de papas fritas, tiene lo que se necesita para que todo el mundo disfrute un viaje a Europa. -
Número 48 - noviembre 2005
Fin de semana > Mineral de Pozos: los encantos de un pueblo fantasma
Apenas a 45 minutos de San Miguel de Allende, Mineral de Pozos tiene el encanto de un auténtico pueblo minero abandonado y gracias a un escaso pero exigente grupo de admiradores, ofrece buenísimas instalaciones para dormir y comer en plena tranquilidad.























