Guía rápida de Liberdade
Sólo en una ciudad del calibre de São Paulo, los más de un millón de habitantes que componen la comunidad japonesa podrían considerarse minoría. Y en efecto los restaurantes de sukiyaki, los masajes shiatsu y los mercados, se concentran en el barrio de Liberdade, de visita obligatoria para paladares y narices mínimamente curiosos.
¿En qué país, fuera de Japón, cualquier persona, sin importar clase social o curiosidad gastronómica, sabe lo que es un yakisoba o un temaki? Sólo me viene a la mente Brasil, donde la comunidad japonesa, la mayor del mundo fuera de Japón, está a punto de alcanzar, entre nativos y descendientes, un millón y medio de personas. La mayoría de ellos está concentrada en São Paulo, donde la colectividad hizo del barrio Liberdade su referencia máxima.
Quien esté de paso por São Paulo puede olvidar por un día que está en un país tropical, y reservar unas horas para un masaje de shiatsu, una buena comida japonesa tradicional, un espectáculo de taiko o una demostración de rádio taissô, a cargo de viejitos nipones. Y todo caminando por debajo de las lámparas rojas suzuranto, típicas de Japón, que iluminan las calles de Liberdade.
Para quien no habla portugués o japonés, a veces es difícil hacerse entender con los comerciantes o vecinos del lugar. Pero quien haya estado en los chinatowns de San Francisco o Nueva York se sorprenderá con el modo en que la famosa cordialidad brasileña impregnó ya a los orientales locales, quienes le tienen mucha paciencia a los turistas.
Pero Liberdade no es un “barrio museo”: ubicado en pleno centro de São Paulo, los visitantes se pierden en él entre brasileños, orientales y descendientes, todo el mundo de compras o en busca de algún servicio que sólo puede encontrarse aquí. Yo, por ejemplo, voy al barrio siempre que necesito comprar buenas ollas o sartenes, o encontrar hongos shitake frescos o wasabi. Con el tiempo, el barrio dejó de ser exclusivamente japonés y pasó a recibir a inmigrantes chinos y coreanos. Pero todavía prevalece la comunidad japonesa, que en 2008 cumple cien años en Brasil.
DÓNDE DORMIR
El barrio Liberdade no se caracteriza por la abundancia de opciones de hospedaje. Los buenos hoteles salieron del centro de São Paulo y se instalaron en barrios cercanos —de 15 minutos a media hora del centro—, donde hoy se concentra la actividad comercial y financiera, como Jardins, Vila Olimpia y Brooklyn, y el entorno de la tradicional Avenida Paulista.
NIKKEY PALACE HOTEL
Rua Galvão Bueno 425
T. 55 (11) 3207 8511
www.nikkeyhotel.com.br
Habitaciones de 95 a 243 dólares.
Es la única opción de hospedaje aceptable en Liberdade. Quien llegue a São Paulo con la necesidad de estar cerca del centro, puede quedarse aquí y aprovechar para hacer una inmersión en la comunidad japonesa local. Debe haber unos 30 restaurantes de comida japonesa a menos de 500 metros de distancia del hotel.
HOTEL EMILIANO
Rua Oscar Freire 384
T. 55 (11) 3068 4399
www.emiliano.com.br
Habitaciones desde 386 a 686 dólares, incluye desayuno.
Parte del grupo The Leading Small Hotels of the World, el Emiliano es uno de los hoteles más modernos de São Paulo. Decoración minimalista, muebles de diseñadores internacionalmente famosos como los hermanos Campana, mucha tecnología en los cuartos y una atención de lujo. Está ubicado en la calle más chic de São Paulo. Desde ahí hasta Liberdade son unos 25 minutos de taxi.
A DÓNDE IR
El barrio Liberdade tiene aproximadamente 20 manzanas, pero las calles que concentran los comercios y lugares interesantes para visitar son Rua Galvão Bueno, Rua da Gloria, Conselheiro Furtado y Rua dos Estudantes. Además, claro, de las plazas Liberdade y Almeida Junior.
RÁDIO TAISSÔ
Federação de Rádio Taissô do Brasil
Rua dos Estudantes 74,
2º piso, sala 25
T. 55 (11) 6137 1300
Con una radio chiquita, como aquellas en las que se escuchaban partidos de futbol, comenzó el rádio taissô en Japón, en 1928. Se ponía el aparato en el piso, en una plaza, y se bailaba la música que saliera de ahí, aprovechando para hacer ejercicios en cada paso. Eso se transformó en una práctica, una disciplina que mezcla gimnasia y baile. Para los madrugadores: todos los días, a las 6:30 de la mañana, se reúnen unas 90 personas, la mayoría de ellas orientales, en la Plaza Liberdade. “La práctica es para todas las edades, sin contraindicaciones. Son 22 minutos de ejercicios rítmicos, básicamente estiramientos, torsiones y algunos saltos, divididos en 26 movimientos”, cuenta Antonio Matura, ex presidente de la Federación Brasileña de Rádio Taissô. Tiene 77 años y continúa practicando todos los días. Para participar hay que llegar y sumarse, no hace falta inscribirse.
MASAJES
SOGO
Galvão Bueno 35/36, piso 3
Precio promedio: 15 dólares la media hora de reflexología.
Ir al barrio de Liberdade es una buena oportunidad para hacerse un masaje de shiatsu —el estilo más difundido en Brasil por la comunidad japonesa—, o reflexología —un masaje terapéutico en los pies—. Se los encuentra en los mercados o en los pequeños centros comerciales, apiñados de gente. O en cualquier lugar en el que vea la palabra massagem y un montón de ideogramas japoneses.
TAIKO
Templo Busshin-ji
T. 55 (11) 3208 4515
En las aldeas rurales japonesas se decía que el tamaño del lugar no estaba dado sólo por las delimitaciones geográficas, sino también por cuán lejos podía escucharse el tambor. Taiko es la ceremonia durante la cual se tocan los tsuzumi, o tambores. El templo Busshin-ji tiene información sobre las demostraciones.
MERCADITOS
Éstos son algunos de los más pintorescos: Marutaka (Rua dos Estudantes 46), Hime-ya (Rua Galvão Bueno 54) y Casa Bueno (Rua Galvão Bueno 48).
Entrar a los mercaditos orientales de Liberdade es una perdición. Son tantas las cosas que uno jamás había visto: frutas y verduras, jugos enlatados y objetos de cocina de utilización indescifrable. Todo viene importado de Asia y llega fresquísimo, aunque también la colectividad japonesa que ocupa varias regiones rurales del interior de São Paulo provee frutas y verduras de consumo común en Japón. Un ejemplo es el longan, una fruta del tamaño de una ciruela chica, que por dentro es como una uva. También hay té de arroz, hongos shitake, shimeji, jaleas de porotos, jengibre, una especie de pepino llamado nigauri. En fin, a no ser que se haya pasado un buen tiempo en Asia, la mayoría de los productos son desconocidos. Lo mejor es preguntarle a alguna señora japonesa que esté comprando qué es cada cosa. O si no, perderse en los estantes, todos alineados para aprovechar cada espacio en forma horizontal y vertical, y exponer la mayor cantidad de productos posible: bandejas de sushi, ostras frescas, estatuas de geishas, abanicos, dragones, lámparas, cacerolas y teteras.
Algunos de los mercaditos son pequeños, otros sólo lo parecen, se pierden en recovecos conquistados a fuerza de sumar casas vecinas, y a veces es posible hasta encontrar una silla para hacer masajes esperando a un cliente. Todos estos mercados están bajo techo, y si no fuera porque los productos son asiáticos, se parecerían a cualquier mercadito de barrio de algunas décadas atrás. No se sorprenda: varios de los mercaditos japoneses son atendidos por chinos. Los pueblos no se tienen gran simpatía, pero negocios son negocios.
MUSEO DE LA INMIGRACIÓN JAPONESA
Rua São Joaquim 381
T. 55 (11) 3209 5465
www.nihonsite.com.br/muse
Abierto de 10 a 18 horas.
Entrada general: 2 dólares.
Los primeros japoneses llegaron a Brasil en 1908, en el buque Kasato-Maru desde Kobe. Eran 800 y después de desembarcar en el puerto de Santos, en la costa de São Paulo, subieron hasta la incipiente ciudad para trabajar en las plantaciones de café. Otras olas inmigratorias llegaron después de la Segunda Guerra Mundial. Fotos, objetos y aportaciones de la comunidad japonesa a lo largo de un siglo de presencia en Brasil pueden ser vistos en este museo. Tiene tres pisos y es muy tranquilo.
TEMPLO BUDISTA BUSSHIN-JI
Rua São Joaquim 285
www.sotozen.org.br
Horario de 6 a 18 horas.
No es necesario ser uno de los 300 millones de seguidores del budismo en el mundo para visitar el templo Busshin-ji, de la Comunidad Budista Soto Zenshu. Su arquitectura es muy atractiva, y el lugar es de una tranquilidad total para hacer un descanso entre un paseo y otro.
DÓNDE COMER
En Liberdade —llamado así en homenaje a los esclavos negros que vivían en la región— sobran lugares para comer. Desde los tradicionales, atendidos por japoneses que todavía hablan el portugués con dificultad, hasta los más occidentalizados. En ambos la calidad está garantizada porque, en un barrio oriental con comensales orientales, ningún restauranteur nipón arriesga su honra. Por tener tantos restaurantes en apenas dos cuadras, la Rua Tomaz Gonzaga es conocida como aji no suzuran dôri, la calle del sabor. Pero no es la única.
GOMBE
Rua Tomás Gonzaga 22
T. 55 (11) 3209 8499
Lunes a sábado, de 11:30 a 14 y de 18:30 a 23:30 horas.
35 dólares por persona, más bebidas.
El Gombe es uno de los restaurantes más tradicionales de Liberdade. Su especialidad son los pescados y verduras a la parrilla. Es muy recomendable el atún blanco y el temaki —cono formado por alga y arroz— de erizo de mar, que está de moda entre quienes aprecian la comida japonesa. El chef del lugar, Alexandre Oyama, asegura que otro plato favorito de la comunidad oriental es el udong —fideos de arroz.
El ambiente del lugar es uno de los más tradicionales de Liberdade: mesas de madera macizas, paredes forradas de madera, lámparas redondas, blancas, y varios espacios recluidos, con mesas bajas, para comer descalzo sobre tatamis.
KABURÁ
Rua Galvão Bueno 346
T. 55 (11) 3277 2918
Lunes a sábado, entre 19 y 2 horas.
30 dólares por persona, más bebidas.
También de comida tradicional japonesa. El pescado a la sal es una de sus especialidades: la sal forma una costra, un “horno” en torno al pescado —anchoa, preferiblemente—, con el fin de mantener su humedad. La berenjena asada con salsa miso también es muy buena. Y en grupo vale la pena pedir un sukiyaki: carne y verduras embebidas en huevo batido que los propios comensales van cocinando en una cacerolita en el centro de la mesa. El lugar es austero, con mesas simples, paredes blancas, lámparas japonesas y mucha madera.
CASA BUENO
Rua Galvão Bueno 458
T. 55 (11) 3279 2999
20 dólares por persona, más bebidas.
El nombre no es japonés, sino el apellido de la calle en que está: Galvão Bueno. Se trata de una pequeña casa con una barra para 16 personas y seis mesas en el piso de arriba, y se especializa en comida para luchadores de sumo. No es necesario comer hasta quedar como los atletas japoneses, pero la comida invita. La especialidad es el chanko-nabe, un guisado que incluye pescado, carne, verduras y un caldo que es secreto de la casa. “Es lo que los luchadores comen siempre después de los entrenamientos, junto con el arroz, para subir de peso”, cuenta Fernando Kuroda, chef del lugar y ex luchador profesional de sumo en Japón. “Todos piensan que es pesado, pero es muy light.” Los ocho petiscos —tentempiés, en portugués— que se sirven en la barra son muy sabrosos (berenjena, sardinas, pollo) y ponen en riesgo la llegada al plato principal.
Quien sea de los que piensan “a donde fueres, haz lo que vieres”, pida la lengua de vaca asada, hecha con sal, y llamada gyu-tan.
Pero al fin y al cabo estamos en Brasil: la casa tiene unas pingas (destilado de caña de azúcar) excelentes, cuya graduación alcohólica supera los 40 grados.
ASKA
Rua Galvão Bueno 466
T. 55 (11) 3277 9682
20 dólares por persona, más bebidas.
La apariencia no dice mucho, pero la comida es la que atrae a una clientela principalmente oriental. El lugar es una ramen-ya; ya es casa en japonés, y ramen es fideo. El lugar es casi exclusivamente para japoneses porque, según su dueña, los brasileños no tienen la costumbre de comer fideos de esta forma. Ella ha decidido no divulgar ni su nombre ni el horario de funcionamiento: “Preferimos que no se sepa ni dónde queda el restaurante, porque la gente viene y no podemos atender a todo el mundo. Está siempre muy lleno”. Pero todo lugar lleno es, generalmente, un lugar bueno; así que contradecimos a la señora y divulgamos la dirección. No abuse del sake, el destilado de arroz que aquí se toma como agua, produce una resaca inolvidable.
BAKERY ITIRIKI
Rua dos Estudantes 24
T. 55 (11) 3277 4939
Lunes a domingo, de 8 a 19 horas.
Un café expresso y un pedazo de torta, aproximadamente 5 dólares.
El nombre es japonés, pero el dueño es chino. Y el local es un clásico del barrio: como el mayor prestigio lo tiene la colectividad japonesa, los chinos y coreanos ponen nombres japoneses a sus comercios. Pero éste es el mejor lugar para comer un postre con un café después de haber caminado por Liberdade. Al entrar, tome una bandeja y una pinza y recorra las vitrinas y, si puede, observe: el lugar es la mejor demostración de la indecisión humana. Todo el mundo choca intentando definir si llevarse una bomba de chocolate, una torta de crema, las donas de dulce de leche. Los postres son occidentales —gustos son gustos—, pero ningún postre de dulce de poroto, el clásico dulce japonés, supera los clásicos occidentales de la pastelería. Por eso está siempre completamente lleno.
DE NOCHE
CHOPPERIA LIBERDADE, también conocido como Karaoke da Mamma
Rua da Glória 523
T. 55 (11) 3207-8783
Abierto las 24 horas, pero es mejor jueves y viernes, después de las 22 horas.
Liberdade no es un lugar para salir de noche. A menos que sea uno adepto al karaoke. Hay dos o tres en Liberdade. El karaoke “familiar” —el eufemismo quiere decir que no es un lugar de prostitución— Chopperia Liberdade es una buena opción si se quiere soltar un poco la garganta. Hay algo de cocina japonesa y también asados. El local no podría ser más kitsch, lo que termina atrayendo desde japoneses de viaje hasta grupitos de paulistas modernos en busca de nuevas sensaciones.
CÓMO MOVERSE
Dos estaciones de metro paran en Liberdade: la homónima Liberdade y São Joaquim. La primera está en la Plaza Liberdade. También se puede llegar en taxi fácilmente desde cualquier parte de la ciudad. Unos 20 minutos de taxi cuestan aproximadamente 10 dólares.
LO IMPERDIBLE
Feira da Liberdade: los dos días más agitados en Liberdade son el sábado y el domingo. El sábado, la gente va de compras. El domingo es el día más tradicional del lugar, porque es cuando funciona la feria de Liberdade. Comienza a las 9 de la mañana y sigue abierta hasta la puesta del sol en la Plaza Liberdade, que fue remodelada recientemente como uno de los preparativos para el centenario de la presencia japonesa en el país, que se cumple en 2008. Si nunca ha estado en Asia, nunca habrá visto tanta gente de origen oriental junta como en este lugar. Hay artesanías japonesas de bambú, sedas, comidas típicas —como el pastel de arroz, mochitsuki—, productos terapéuticos y montón de chucherías importadas —y contrabandeadas— de Asia.
Quien esté de paso por São Paulo puede olvidar por un día que está en un país tropical, y reservar unas horas para un masaje de shiatsu, una buena comida japonesa tradicional, un espectáculo de taiko o una demostración de rádio taissô, a cargo de viejitos nipones. Y todo caminando por debajo de las lámparas rojas suzuranto, típicas de Japón, que iluminan las calles de Liberdade.
Para quien no habla portugués o japonés, a veces es difícil hacerse entender con los comerciantes o vecinos del lugar. Pero quien haya estado en los chinatowns de San Francisco o Nueva York se sorprenderá con el modo en que la famosa cordialidad brasileña impregnó ya a los orientales locales, quienes le tienen mucha paciencia a los turistas.
Pero Liberdade no es un “barrio museo”: ubicado en pleno centro de São Paulo, los visitantes se pierden en él entre brasileños, orientales y descendientes, todo el mundo de compras o en busca de algún servicio que sólo puede encontrarse aquí. Yo, por ejemplo, voy al barrio siempre que necesito comprar buenas ollas o sartenes, o encontrar hongos shitake frescos o wasabi. Con el tiempo, el barrio dejó de ser exclusivamente japonés y pasó a recibir a inmigrantes chinos y coreanos. Pero todavía prevalece la comunidad japonesa, que en 2008 cumple cien años en Brasil.
DÓNDE DORMIR
El barrio Liberdade no se caracteriza por la abundancia de opciones de hospedaje. Los buenos hoteles salieron del centro de São Paulo y se instalaron en barrios cercanos —de 15 minutos a media hora del centro—, donde hoy se concentra la actividad comercial y financiera, como Jardins, Vila Olimpia y Brooklyn, y el entorno de la tradicional Avenida Paulista.
NIKKEY PALACE HOTEL
Rua Galvão Bueno 425
T. 55 (11) 3207 8511
www.nikkeyhotel.com.br
Habitaciones de 95 a 243 dólares.
Es la única opción de hospedaje aceptable en Liberdade. Quien llegue a São Paulo con la necesidad de estar cerca del centro, puede quedarse aquí y aprovechar para hacer una inmersión en la comunidad japonesa local. Debe haber unos 30 restaurantes de comida japonesa a menos de 500 metros de distancia del hotel.
HOTEL EMILIANO
Rua Oscar Freire 384
T. 55 (11) 3068 4399
www.emiliano.com.br
Habitaciones desde 386 a 686 dólares, incluye desayuno.
Parte del grupo The Leading Small Hotels of the World, el Emiliano es uno de los hoteles más modernos de São Paulo. Decoración minimalista, muebles de diseñadores internacionalmente famosos como los hermanos Campana, mucha tecnología en los cuartos y una atención de lujo. Está ubicado en la calle más chic de São Paulo. Desde ahí hasta Liberdade son unos 25 minutos de taxi.
A DÓNDE IR
El barrio Liberdade tiene aproximadamente 20 manzanas, pero las calles que concentran los comercios y lugares interesantes para visitar son Rua Galvão Bueno, Rua da Gloria, Conselheiro Furtado y Rua dos Estudantes. Además, claro, de las plazas Liberdade y Almeida Junior.
RÁDIO TAISSÔ
Federação de Rádio Taissô do Brasil
Rua dos Estudantes 74,
2º piso, sala 25
T. 55 (11) 6137 1300
Con una radio chiquita, como aquellas en las que se escuchaban partidos de futbol, comenzó el rádio taissô en Japón, en 1928. Se ponía el aparato en el piso, en una plaza, y se bailaba la música que saliera de ahí, aprovechando para hacer ejercicios en cada paso. Eso se transformó en una práctica, una disciplina que mezcla gimnasia y baile. Para los madrugadores: todos los días, a las 6:30 de la mañana, se reúnen unas 90 personas, la mayoría de ellas orientales, en la Plaza Liberdade. “La práctica es para todas las edades, sin contraindicaciones. Son 22 minutos de ejercicios rítmicos, básicamente estiramientos, torsiones y algunos saltos, divididos en 26 movimientos”, cuenta Antonio Matura, ex presidente de la Federación Brasileña de Rádio Taissô. Tiene 77 años y continúa practicando todos los días. Para participar hay que llegar y sumarse, no hace falta inscribirse.
MASAJES
SOGO
Galvão Bueno 35/36, piso 3
Precio promedio: 15 dólares la media hora de reflexología.
Ir al barrio de Liberdade es una buena oportunidad para hacerse un masaje de shiatsu —el estilo más difundido en Brasil por la comunidad japonesa—, o reflexología —un masaje terapéutico en los pies—. Se los encuentra en los mercados o en los pequeños centros comerciales, apiñados de gente. O en cualquier lugar en el que vea la palabra massagem y un montón de ideogramas japoneses.
TAIKO
Templo Busshin-ji
T. 55 (11) 3208 4515
En las aldeas rurales japonesas se decía que el tamaño del lugar no estaba dado sólo por las delimitaciones geográficas, sino también por cuán lejos podía escucharse el tambor. Taiko es la ceremonia durante la cual se tocan los tsuzumi, o tambores. El templo Busshin-ji tiene información sobre las demostraciones.
MERCADITOS
Éstos son algunos de los más pintorescos: Marutaka (Rua dos Estudantes 46), Hime-ya (Rua Galvão Bueno 54) y Casa Bueno (Rua Galvão Bueno 48).
Entrar a los mercaditos orientales de Liberdade es una perdición. Son tantas las cosas que uno jamás había visto: frutas y verduras, jugos enlatados y objetos de cocina de utilización indescifrable. Todo viene importado de Asia y llega fresquísimo, aunque también la colectividad japonesa que ocupa varias regiones rurales del interior de São Paulo provee frutas y verduras de consumo común en Japón. Un ejemplo es el longan, una fruta del tamaño de una ciruela chica, que por dentro es como una uva. También hay té de arroz, hongos shitake, shimeji, jaleas de porotos, jengibre, una especie de pepino llamado nigauri. En fin, a no ser que se haya pasado un buen tiempo en Asia, la mayoría de los productos son desconocidos. Lo mejor es preguntarle a alguna señora japonesa que esté comprando qué es cada cosa. O si no, perderse en los estantes, todos alineados para aprovechar cada espacio en forma horizontal y vertical, y exponer la mayor cantidad de productos posible: bandejas de sushi, ostras frescas, estatuas de geishas, abanicos, dragones, lámparas, cacerolas y teteras.
Algunos de los mercaditos son pequeños, otros sólo lo parecen, se pierden en recovecos conquistados a fuerza de sumar casas vecinas, y a veces es posible hasta encontrar una silla para hacer masajes esperando a un cliente. Todos estos mercados están bajo techo, y si no fuera porque los productos son asiáticos, se parecerían a cualquier mercadito de barrio de algunas décadas atrás. No se sorprenda: varios de los mercaditos japoneses son atendidos por chinos. Los pueblos no se tienen gran simpatía, pero negocios son negocios.
MUSEO DE LA INMIGRACIÓN JAPONESA
Rua São Joaquim 381
T. 55 (11) 3209 5465
www.nihonsite.com.br/muse
Abierto de 10 a 18 horas.
Entrada general: 2 dólares.
Los primeros japoneses llegaron a Brasil en 1908, en el buque Kasato-Maru desde Kobe. Eran 800 y después de desembarcar en el puerto de Santos, en la costa de São Paulo, subieron hasta la incipiente ciudad para trabajar en las plantaciones de café. Otras olas inmigratorias llegaron después de la Segunda Guerra Mundial. Fotos, objetos y aportaciones de la comunidad japonesa a lo largo de un siglo de presencia en Brasil pueden ser vistos en este museo. Tiene tres pisos y es muy tranquilo.
TEMPLO BUDISTA BUSSHIN-JI
Rua São Joaquim 285
www.sotozen.org.br
Horario de 6 a 18 horas.
No es necesario ser uno de los 300 millones de seguidores del budismo en el mundo para visitar el templo Busshin-ji, de la Comunidad Budista Soto Zenshu. Su arquitectura es muy atractiva, y el lugar es de una tranquilidad total para hacer un descanso entre un paseo y otro.
DÓNDE COMER
En Liberdade —llamado así en homenaje a los esclavos negros que vivían en la región— sobran lugares para comer. Desde los tradicionales, atendidos por japoneses que todavía hablan el portugués con dificultad, hasta los más occidentalizados. En ambos la calidad está garantizada porque, en un barrio oriental con comensales orientales, ningún restauranteur nipón arriesga su honra. Por tener tantos restaurantes en apenas dos cuadras, la Rua Tomaz Gonzaga es conocida como aji no suzuran dôri, la calle del sabor. Pero no es la única.
GOMBE
Rua Tomás Gonzaga 22
T. 55 (11) 3209 8499
Lunes a sábado, de 11:30 a 14 y de 18:30 a 23:30 horas.
35 dólares por persona, más bebidas.
El Gombe es uno de los restaurantes más tradicionales de Liberdade. Su especialidad son los pescados y verduras a la parrilla. Es muy recomendable el atún blanco y el temaki —cono formado por alga y arroz— de erizo de mar, que está de moda entre quienes aprecian la comida japonesa. El chef del lugar, Alexandre Oyama, asegura que otro plato favorito de la comunidad oriental es el udong —fideos de arroz.
El ambiente del lugar es uno de los más tradicionales de Liberdade: mesas de madera macizas, paredes forradas de madera, lámparas redondas, blancas, y varios espacios recluidos, con mesas bajas, para comer descalzo sobre tatamis.
KABURÁ
Rua Galvão Bueno 346
T. 55 (11) 3277 2918
Lunes a sábado, entre 19 y 2 horas.
30 dólares por persona, más bebidas.
También de comida tradicional japonesa. El pescado a la sal es una de sus especialidades: la sal forma una costra, un “horno” en torno al pescado —anchoa, preferiblemente—, con el fin de mantener su humedad. La berenjena asada con salsa miso también es muy buena. Y en grupo vale la pena pedir un sukiyaki: carne y verduras embebidas en huevo batido que los propios comensales van cocinando en una cacerolita en el centro de la mesa. El lugar es austero, con mesas simples, paredes blancas, lámparas japonesas y mucha madera.
CASA BUENO
Rua Galvão Bueno 458
T. 55 (11) 3279 2999
20 dólares por persona, más bebidas.
El nombre no es japonés, sino el apellido de la calle en que está: Galvão Bueno. Se trata de una pequeña casa con una barra para 16 personas y seis mesas en el piso de arriba, y se especializa en comida para luchadores de sumo. No es necesario comer hasta quedar como los atletas japoneses, pero la comida invita. La especialidad es el chanko-nabe, un guisado que incluye pescado, carne, verduras y un caldo que es secreto de la casa. “Es lo que los luchadores comen siempre después de los entrenamientos, junto con el arroz, para subir de peso”, cuenta Fernando Kuroda, chef del lugar y ex luchador profesional de sumo en Japón. “Todos piensan que es pesado, pero es muy light.” Los ocho petiscos —tentempiés, en portugués— que se sirven en la barra son muy sabrosos (berenjena, sardinas, pollo) y ponen en riesgo la llegada al plato principal.
Quien sea de los que piensan “a donde fueres, haz lo que vieres”, pida la lengua de vaca asada, hecha con sal, y llamada gyu-tan.
Pero al fin y al cabo estamos en Brasil: la casa tiene unas pingas (destilado de caña de azúcar) excelentes, cuya graduación alcohólica supera los 40 grados.
ASKA
Rua Galvão Bueno 466
T. 55 (11) 3277 9682
20 dólares por persona, más bebidas.
La apariencia no dice mucho, pero la comida es la que atrae a una clientela principalmente oriental. El lugar es una ramen-ya; ya es casa en japonés, y ramen es fideo. El lugar es casi exclusivamente para japoneses porque, según su dueña, los brasileños no tienen la costumbre de comer fideos de esta forma. Ella ha decidido no divulgar ni su nombre ni el horario de funcionamiento: “Preferimos que no se sepa ni dónde queda el restaurante, porque la gente viene y no podemos atender a todo el mundo. Está siempre muy lleno”. Pero todo lugar lleno es, generalmente, un lugar bueno; así que contradecimos a la señora y divulgamos la dirección. No abuse del sake, el destilado de arroz que aquí se toma como agua, produce una resaca inolvidable.
BAKERY ITIRIKI
Rua dos Estudantes 24
T. 55 (11) 3277 4939
Lunes a domingo, de 8 a 19 horas.
Un café expresso y un pedazo de torta, aproximadamente 5 dólares.
El nombre es japonés, pero el dueño es chino. Y el local es un clásico del barrio: como el mayor prestigio lo tiene la colectividad japonesa, los chinos y coreanos ponen nombres japoneses a sus comercios. Pero éste es el mejor lugar para comer un postre con un café después de haber caminado por Liberdade. Al entrar, tome una bandeja y una pinza y recorra las vitrinas y, si puede, observe: el lugar es la mejor demostración de la indecisión humana. Todo el mundo choca intentando definir si llevarse una bomba de chocolate, una torta de crema, las donas de dulce de leche. Los postres son occidentales —gustos son gustos—, pero ningún postre de dulce de poroto, el clásico dulce japonés, supera los clásicos occidentales de la pastelería. Por eso está siempre completamente lleno.
DE NOCHE
CHOPPERIA LIBERDADE, también conocido como Karaoke da Mamma
Rua da Glória 523
T. 55 (11) 3207-8783
Abierto las 24 horas, pero es mejor jueves y viernes, después de las 22 horas.
Liberdade no es un lugar para salir de noche. A menos que sea uno adepto al karaoke. Hay dos o tres en Liberdade. El karaoke “familiar” —el eufemismo quiere decir que no es un lugar de prostitución— Chopperia Liberdade es una buena opción si se quiere soltar un poco la garganta. Hay algo de cocina japonesa y también asados. El local no podría ser más kitsch, lo que termina atrayendo desde japoneses de viaje hasta grupitos de paulistas modernos en busca de nuevas sensaciones.
CÓMO MOVERSE
Dos estaciones de metro paran en Liberdade: la homónima Liberdade y São Joaquim. La primera está en la Plaza Liberdade. También se puede llegar en taxi fácilmente desde cualquier parte de la ciudad. Unos 20 minutos de taxi cuestan aproximadamente 10 dólares.
LO IMPERDIBLE
Feira da Liberdade: los dos días más agitados en Liberdade son el sábado y el domingo. El sábado, la gente va de compras. El domingo es el día más tradicional del lugar, porque es cuando funciona la feria de Liberdade. Comienza a las 9 de la mañana y sigue abierta hasta la puesta del sol en la Plaza Liberdade, que fue remodelada recientemente como uno de los preparativos para el centenario de la presencia japonesa en el país, que se cumple en 2008. Si nunca ha estado en Asia, nunca habrá visto tanta gente de origen oriental junta como en este lugar. Hay artesanías japonesas de bambú, sedas, comidas típicas —como el pastel de arroz, mochitsuki—, productos terapéuticos y montón de chucherías importadas —y contrabandeadas— de Asia.
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