Old Cataract Aswan
El enclave colonial del Nilo tiene mucho de británico, pero también de egipcio y nubio. Lo más importante: sus habitaciones y terrazas contagian el entusiasmo decimonónico por descubrir el magnífico templo de Abu Simbel y, una vez descubierto, saborearlo con vista a uno de los más hermosos tramos del Nilo.
La Francia veracruzana del río Bobos
En ciertos pueblos del golfo, el sabor veracruzano le ha dejado su lugar a panaderías con horno de ladrillo, licor de naranja y tejados franceses, herencia de una comunidad que llegó a estas tierras con la ambición de participar en un proyecto agrícola. En sus museos, playas y restaurantes, la combinación es digna de verse.
Flamenco de ojos rasgados
Japón es la segunda patria del flamenco. La pasión con que los pioneros japoneses se acercaron al flamenco hace más de medio siglo, lejos de desvanecerse, ha evolucionado hacia una excelente técnica interpretativa y divertidos restaurantes-tablaos donde pasar una velada que no por gitana, dejará de ser nipona.
Alemania en Venezuela
En las montañas del estado Aragua, en Venezuela, la Colonia Tovar esconde un pedazo de lo que fue el Gran Ducado alemán de Baden en el siglo xix. Los caraqueños lo saben, y los fines de semana suelen ir hasta ahí por su pan, sus salchichas y su exótico paseo a la vuelta de la esquina. El resto, tendremos que ir para creerlo.
Kreuzberg. No hay museos para el presente
Punks, drag queens, jóvenes turcos, generales prusianos muertos y enterrados, pañuelos en la cabeza de mujeres, pintores que han tomado por asalto un hospital, chinos, vegetarianos y pollos que dan vueltas después de muertos, un canal, sitios donde sólo se habla turco, miles de antenas parabólicas apuntadas hacia el Sudeste. El futuro de Alemania ya ha llegado y se llama Kreuzberg.
























