El momento de comprar en Buenos Aires
Los turistas compramos porque andamos con tiempo, buen humor y… tarjeta de crédito. Pero los aparadores de Buenos Aires, tanto los propios como los ajenos (aquí está la única sucursal de Valentino en América Latina), no sólo atrapan a los paseantes desprevenidos: son de unos años para acá, un motivo de peso para parar en la capital argentina.
EL BUEN GUSTO,ese don tan obvio y tan difícil de definir, hace de Buenos Aires una ciudad irresistible para los miles de turistas que llegan de todo el mundo seducidos por su oferta cultural, sus propuestas gastronómicas y, aunque no lo digan tan fuerte, la posibilidad de realizar buenas compras. La capital argentina concentra no sólo tiendas de audaces diseñadores locales, sino de grandes marcas internacionales cuyas creaciones, por cuestiones políticas, de divisas y de impuestos, pueden comprarse a precios mucho más razonables.
Antes de abalanzarse a la imperiosa tarea de comprar, conviene tener en cuenta cuáles son los principales circuitos y qué puede hallarse en cada uno de ellos. En el centro de la ciudad, Florida es el eje inevitable que tarde o temprano se transita cuando se visita Buenos Aires. Desde Plaza San Martín hasta la calle Viamonte pueden encontrarse opciones interesantes, especialmente dentro del centro comercial Galerías Pacífico, situado en un edificio de finales del siglo XIX deliciosamente recuperado. Varias marcas nacionales destacan allí junto a las foráneas: Hugo Boss, Christian Dior, Tommy Hilfiger, Polo y Timberland. Pero además, vale detenerse para alzar la vista y admirar los frescos de los artistas argentinos Juan Carlos Castagnino, Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Manuel Colmeiro y Demetrio Urruchua, distribuidos en los 450 metros cuadrados de la cúpula central. El visitante extranjero, además de gozar del tax free (devolución de 21% de IVA, impuesto al valor agregado sobre bienes producidos en Argentina) puede recurrir al servicio gratuito de envío de sus compras al hotel y realizar una visita guiada por el lugar.
Antes de abalanzarse a la imperiosa tarea de comprar, conviene tener en cuenta cuáles son los principales circuitos y qué puede hallarse en cada uno de ellos. En el centro de la ciudad, Florida es el eje inevitable que tarde o temprano se transita cuando se visita Buenos Aires. Desde Plaza San Martín hasta la calle Viamonte pueden encontrarse opciones interesantes, especialmente dentro del centro comercial Galerías Pacífico, situado en un edificio de finales del siglo XIX deliciosamente recuperado. Varias marcas nacionales destacan allí junto a las foráneas: Hugo Boss, Christian Dior, Tommy Hilfiger, Polo y Timberland. Pero además, vale detenerse para alzar la vista y admirar los frescos de los artistas argentinos Juan Carlos Castagnino, Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Manuel Colmeiro y Demetrio Urruchua, distribuidos en los 450 metros cuadrados de la cúpula central. El visitante extranjero, además de gozar del tax free (devolución de 21% de IVA, impuesto al valor agregado sobre bienes producidos en Argentina) puede recurrir al servicio gratuito de envío de sus compras al hotel y realizar una visita guiada por el lugar.
En el barrio de la Recoleta, la avenida Alvear es la vía del lujo: Hermès, Louis Vuitton, Polo Ralph Lauren, Escada, Valentino, tienen sus casas allí, junto a un circuito de marcas argentinas de cuero y joyas tradicionales, como López Taibo y Santarelli. Menos concurrida e infinitamente más disfrutable que un mall, la avenida Alvear, en no más de seis cuadras, da muestras de una herencia de esplendor que se mantiene viva en Buenos Aires.
La Galería Promenade, contigua al Alvear Palace Hotel, el cinco estrellas más tradicional de la ciudad, depara —además de las etéreas joyas de Celedonio Lohidoy y las deliciosas mezclas de té de Tealosophy— una grata sorpresa para los amantes del vintage en busca de etiquetas. “Chanel, Gucci, Dior, Prada y Dolce & Gabbana son las más buscadas”, dice Vanessa, encargada de Vintage B.A., un pequeño reducto de la galería donde zapatos, vestidos de fiesta y jeans usados a menos de la mitad de su precio original se acumulan junto a bolsas Louis Vuitton a tan sólo 300 dólares.
En la vecindad, sobre la calle Rodríguez Peña, en una lujosa casa de principios del siglo pasado, está la maison de Tramando, con las creaciones del diseñador argentino Martín Churba, artista textil y diseñador, pionero en el tratamiento de los tejidos cuando, en los años noventa, se rebeló contra la falta de calidad de las telas nacionales y creó un laboratorio textil con el que continúa desarrollando productos hasta hoy. Allí se encuentran abrigos de pura lana engomados, camisetas en diferentes texturas, vaporosos vestidos de noche, y hasta almohadones y floreros realizados en tela para la casa.
Un par de cuadras hacia el sur conducen a Patio Bullrich, un centro comercial pequeño pero refinado, alojado en un edificio de 1867 que perteneció a una tradicional familia argentina (los Bullrich), fue casa de remates de objetos de colección; luego de ganado y caballos pura sangre y, en 1988, se convirtió en el mall más exquisito de Buenos Aires. Allí están, reunidas, todas las marcas que no se encuentran ni siquiera en la avenida Alvear: Max Mara, el renovado local de Kenzo, Christian Lacroix, Ermenegildo Zegna, se codean con las muy buenas marcas argentinas Rapsodia (ropa de mujer con muy buena línea de jeans, abrigos y blusas), Jazmín Chebar (en equilibrio entre la vanguardia y lo clásico, para las más jóvenes), La Martina (una línea relacionada con el polo, donde se consiguen estupendos abrigos de cuero, botas y ropa más tradicional) y Lázaro (una de las mejores casas de bolsos y carteras del país). Apenas se ingresa desde Avenida del Libertador, se impone una visita al local de la diseñadora argentina Jessica Trosman, que vende en Nueva York, Francia, Italia, Japón, China, Arabia Saudita, y viste a Madonna, Cameron Diaz, Jennifer Lopez y Jude Law, entre otros. La eligen también mexicanas y colombianas de entre 25 y 30 años. “Es uno de los mejores públicos, por su poder adquisitivo —afirma Valeria, empleada del local—; les atrae la pedrería, el engomado, buscan diseño vanguardista y siempre consiguen algo; no tienen problemas con los colores ni con las texturas.” Otra ventaja que encuentran las clientas de la casa es el precio: “Una prenda que aquí cuesta 800 pesos (poco más de 200 dólares), fuera delpaís se vende en 800 dólares”, asegura la vendedora.
La Galería Promenade, contigua al Alvear Palace Hotel, el cinco estrellas más tradicional de la ciudad, depara —además de las etéreas joyas de Celedonio Lohidoy y las deliciosas mezclas de té de Tealosophy— una grata sorpresa para los amantes del vintage en busca de etiquetas. “Chanel, Gucci, Dior, Prada y Dolce & Gabbana son las más buscadas”, dice Vanessa, encargada de Vintage B.A., un pequeño reducto de la galería donde zapatos, vestidos de fiesta y jeans usados a menos de la mitad de su precio original se acumulan junto a bolsas Louis Vuitton a tan sólo 300 dólares.
En la vecindad, sobre la calle Rodríguez Peña, en una lujosa casa de principios del siglo pasado, está la maison de Tramando, con las creaciones del diseñador argentino Martín Churba, artista textil y diseñador, pionero en el tratamiento de los tejidos cuando, en los años noventa, se rebeló contra la falta de calidad de las telas nacionales y creó un laboratorio textil con el que continúa desarrollando productos hasta hoy. Allí se encuentran abrigos de pura lana engomados, camisetas en diferentes texturas, vaporosos vestidos de noche, y hasta almohadones y floreros realizados en tela para la casa.
Un par de cuadras hacia el sur conducen a Patio Bullrich, un centro comercial pequeño pero refinado, alojado en un edificio de 1867 que perteneció a una tradicional familia argentina (los Bullrich), fue casa de remates de objetos de colección; luego de ganado y caballos pura sangre y, en 1988, se convirtió en el mall más exquisito de Buenos Aires. Allí están, reunidas, todas las marcas que no se encuentran ni siquiera en la avenida Alvear: Max Mara, el renovado local de Kenzo, Christian Lacroix, Ermenegildo Zegna, se codean con las muy buenas marcas argentinas Rapsodia (ropa de mujer con muy buena línea de jeans, abrigos y blusas), Jazmín Chebar (en equilibrio entre la vanguardia y lo clásico, para las más jóvenes), La Martina (una línea relacionada con el polo, donde se consiguen estupendos abrigos de cuero, botas y ropa más tradicional) y Lázaro (una de las mejores casas de bolsos y carteras del país). Apenas se ingresa desde Avenida del Libertador, se impone una visita al local de la diseñadora argentina Jessica Trosman, que vende en Nueva York, Francia, Italia, Japón, China, Arabia Saudita, y viste a Madonna, Cameron Diaz, Jennifer Lopez y Jude Law, entre otros. La eligen también mexicanas y colombianas de entre 25 y 30 años. “Es uno de los mejores públicos, por su poder adquisitivo —afirma Valeria, empleada del local—; les atrae la pedrería, el engomado, buscan diseño vanguardista y siempre consiguen algo; no tienen problemas con los colores ni con las texturas.” Otra ventaja que encuentran las clientas de la casa es el precio: “Una prenda que aquí cuesta 800 pesos (poco más de 200 dólares), fuera delpaís se vende en 800 dólares”, asegura la vendedora.
Mario Cabichere, gerente de Christian Lacroix, asegura: “La devolución del impuesto al turista y la diferencia de cambio de la moneda ayudan a la venta. Si bien el turismo cinco estrellas que viene al Patio no se fija en el precio, a la hora de comprar aprecia la ventaja”. Lacroix también ofrece prendas hechas en Argentina, con telas importadas y el mismo concepto de París, sólo que a precios mucho más convenientes.
El shopping como identidad
Hacia finales de 2006, la cadena NBC y el sitio web msn.com habían calificado a la capital argentina como “la metrópoli más linda de Latinoamérica y paraíso del shopping”, colocándola en el segundo puesto entre los diez lugares favoritos de los adictos a las compras, luego de Bangkok. Las cifras de la Secretaría de Turismo local rápidamente lo confirmaron: ese año, dos millones de turistas extranjeros pusieron sus pies en suelo porteño y gastaron 1 558 millones de dólares. En 2007, la cantidad de visitantes ascendió a 2.3 millones y sus expendios alcanzaron los 1 800 millones en moneda estadounidense.
Paradójicamente, lo que le permitió a Buenos Aires conquistar a un público ávido de comprar ropa y objetos de lujo fue una profunda crisis político-económica que llegó a sus costas junto con el nuevo milenio. En diciembre de 2001, los bancos retuvieron el dinero de los ahorristas y la gente salió a las calles a protestar en una crisis que terminó con el derrocamiento del entonces presidente, Fernando de la Rúa, y con el derrumbe de la paridad entre peso y dólar, que llevaba años reinando en la economía local. “Antes de la devaluación ocurrida en 2001, visitar la ciudad era un lujo”, asegura Tomás Mostany, de Global Refund, la empresa que gestiona la devolución de impuestos por compras realizadas en el país. “Entre 2002 y 2003, Argentina se convirtió en un regalo, sobre todo para los latinoamericanos que lo habían considerado un destino prohibido cuando regía la paridad peso-dólar.” Antes de 2001, un café en cualquier bar tradicional de Buenos Aires era más caro que en cualquier terraza de París o cualquier rincón de Venecia, y cenar en un restaurante era más caro que en Nueva York. Cuando llegó la devaluación, quienes viajaron a la Argentina se encontraron con una país arrasado, pero también baratísimo, y con una calidad de productos y materia prima muy altas.
El proceso inflacionario que se fortaleció a partir de 2007 originó una nueva variación: “Los precios de indumentaria y cueros se incrementaron entre 25 y 30 por ciento en un año —continúa Mostany— y si bien el dólar continúa congelado, esto originó una retracción en la compra”. ¿Dónde se nota el cambio? Según el ejecutivo: “No nos convertimos en un país caro, pero el turista ahora consume con los mismos criterios que en su país de origen”.
En el rubro moda, las marcas locales de ropa con buen posicionamiento en Chile, Perú, México y Colombia reforzaron sus intentos de ganar a los extranjeros. Un buen ejemplo es Kosiuko (www.kosiuko.com): la empresa de ropa para gente joven lanzó su línea Gallery, prendas más arregladas, con brillos, bordados a mano y lentejuelas, especialmente pensadas para el turista y sólo expuesta en Patio Bullrich, El Porteño y Paseo Alcorta.
Por su parte, las grandes marcas internacionales apuntaron sus estrategias comerciales a la región. La marca italiana Ermenegildo Zegna abrió su segunda tienda exclusiva en la ciudad, esta vez en el Patio Bullrich, con una inversión de un millón de dólares. Alberto Candellero, presidente de la marca para América del Sur y Sudáfrica, explicó que, más allá de su confianza en el crecimiento del mercado de lujo en el país, el turismo significa un buen estímulo: “El 50 por ciento de nuestras ventas proviene de los turistas que visitan Buenos Aires” —apuntó el empresario italiano—. Los brasileños, por ejemplo, que tienen cuatro locales en São Paulo y otro en Río de Janeiro, encuentran en Argentina precios más baratos, amplió Candellero. Las tasas de importación, variables en cada país, permiten que quienes están en condiciones de pagar 1 400 dólares por una bolsa Louis Vuitton en la avenida Alvear, hallen precios más bajos que en sus lugares de origen en tiendas como Armani Exchange o Dior.
En el rubro moda, las marcas locales de ropa con buen posicionamiento en Chile, Perú, México y Colombia reforzaron sus intentos de ganar a los extranjeros. Un buen ejemplo es Kosiuko (www.kosiuko.com): la empresa de ropa para gente joven lanzó su línea Gallery, prendas más arregladas, con brillos, bordados a mano y lentejuelas, especialmente pensadas para el turista y sólo expuesta en Patio Bullrich, El Porteño y Paseo Alcorta.
Por su parte, las grandes marcas internacionales apuntaron sus estrategias comerciales a la región. La marca italiana Ermenegildo Zegna abrió su segunda tienda exclusiva en la ciudad, esta vez en el Patio Bullrich, con una inversión de un millón de dólares. Alberto Candellero, presidente de la marca para América del Sur y Sudáfrica, explicó que, más allá de su confianza en el crecimiento del mercado de lujo en el país, el turismo significa un buen estímulo: “El 50 por ciento de nuestras ventas proviene de los turistas que visitan Buenos Aires” —apuntó el empresario italiano—. Los brasileños, por ejemplo, que tienen cuatro locales en São Paulo y otro en Río de Janeiro, encuentran en Argentina precios más baratos, amplió Candellero. Las tasas de importación, variables en cada país, permiten que quienes están en condiciones de pagar 1 400 dólares por una bolsa Louis Vuitton en la avenida Alvear, hallen precios más bajos que en sus lugares de origen en tiendas como Armani Exchange o Dior.
En otros casos, la diferencia radica en la exclusividad. El local de Valentino, sobre la avenida Alvear, es el único en toda América Latina. “Los turistas extranjeros compran más que los argentinos —cuenta Verónica Álvarez, su representante en Argentina—, representan 70 por ciento de nuestros clientes y en su mayoría provienen de países latinos. Aquí llegan artículos que difieren de lo que se ve en Europa, manteniendo el estilo de la marca.” ¿Lo que más llevan? “Bolsas, ropa de noche y anteojos de sol”, señala Álvarez, luego de asegurar que desde su apertura en noviembre de 2006, la tienda no se vio afectada por la recesión local.
Puro diseño argentino
Ani Ochoa dirige un equipo de cuatro personal shoppers que suelen trabajar con el hotel Alvear, un servicio que muestra un importante crecimiento, en concordancia con el nivel de consumo de sus visitantes. “Tratamos de hacer cita previa con ciertos diseñadores —relata—, llevamos a nuestros clientes a lugares a los que no llegarían solos y nos ocupamos del seguimiento cuando solicitan el envío de sus compras.” Pablo Ramírez, Benito Fernández, Varanasi, Julio Pérez Sanz, son algunos de los elegidos por quienes buscan ropa argentina de diseño actual. “Ropa de cuero y calzado a la medida son pedidos frecuentes de los clientes con buen poder adquisitivo y poco tiempo para recorrer tiendas”, sostiene Ochoa.
En San Telmo, distrito célebre por sus tiendas de antigüedades y el mercado de pulgas en domingo, se instaló el diseñador argentino Pablo Ramírez. Su ropa negra, con un dejo monacal y cierto erotismo contenido, convoca a un consumidor que conoce el nombre: mujeres en busca de vestidos exclusivos (confeccionan tres de cada modelo, con precios desde 800 dólares), hombres interesados en camisas y abrigos, curiosos que pasean por el barrio y se dejan atrapar por la sobriedad de los modelos expuestos en la vitrina.
A pocas cuadras de allí, Balthazar es una exclusiva marca de ropa para hombres. Apenas se le ve en el primer piso de una vieja casa reciclada de acuerdo con una ambientación clásica europea. La tradición y la elegancia destacan en sus sacos de lana inglesa, camisas de gasa italianas, corbatas de seda jacquard y mascadas andinas con diseño contemporáneo.
A pocas cuadras de allí, Balthazar es una exclusiva marca de ropa para hombres. Apenas se le ve en el primer piso de una vieja casa reciclada de acuerdo con una ambientación clásica europea. La tradición y la elegancia destacan en sus sacos de lana inglesa, camisas de gasa italianas, corbatas de seda jacquard y mascadas andinas con diseño contemporáneo.
El público masculino también encuentra lo suyo en HE, la marca de los hermanos Alejo y Javier Estebecorena, en el límite norte del barrio de Palermo apellidado “Hollywood”, en alusión a las productoras cinematográficas y televisivas establecidas en la zona. Camisas de vestir clásicas con pliegues y pinzas (entre 70 y 100 dólares) y pantalones en texturas diversas para cada estación (de 80 a 120 dólares), son algunos de los elegidos. Los extranjeros que se enamoran de la marca hacen sus pedidos por e-mail y esperan que su prenda favorita llegue a México, Londres o Bogotá.
A pasos de Hermanos Estebecorena, tiene su espacio sin ventanas Laura Valenzuela. Hay que tocar el timbre para descubrir los vestidos de fiesta, trajes de novia y otros atuendos aptos para noches de celebración, que sólo se venden allí y en la tienda palermitana Almacén de Belleza. “El 80 por ciento de las prendas son piezas únicas”, destaca la diseñadora, una de las primeras graduadas en la materia en la Universidad de Buenos Aires. El concepto del reciclaje y una nota de romanticismo marcan su estilo, y la exclusividad del modelo llega al extremo en los vestidos a medida, cuyo costo alcanza los 1 250 dólares, además del precio de las telas elegidas. En octubre, Valenzuela dará a conocer su nueva colección: “Prendas de coctel, más desestructuradas y para el día, a precios normales”, dice.
En materia de accesorios, un creador argentino que conquistó el mundo es Celedonio Lohidoy, con su particular estilo para trabajar la plata, las piedras preciosas y los cristales Swarovsky. “Aretes muy pequeños o muy grandes, con reminiscencia al oro aun para el día”, es el gusto de sus clientas de Latinoamérica, en palabras del diseñador con local en la Galería Promenade. “Son mujeres con fuerza, que se animan a cosas grandes; adoran las mariposas y otros diseños inspirados en la naturaleza. No le temen al accesorio, se ornamentan mucho y son un público crédulo; eligen lo que ven y se lo llevan al momento”, destaca Celedonio, orgulloso por el afán de sus seguidoras.
Vanguardia y gangas en Palermo
De la mano del auge del diseño y la moda, comenzaron a surgir en Buenos Aires nuevos polos de compras como el barrio Palermo, donde se instalaron diseñadores célebres, outlets de alta gama y mercados de creadores desconocidos. A tal punto se ha impuesto esta zona de shopping que casi compite con los grandes malls en convocatoria de turistas. Para quienes prefieran salir a investigar por allí, lo más recomendable es ajustarse al perímetro formado por las calles Malabia, Costa Rica, Thames y Honduras, en la parte del barrio rebautizada “Palermo Soho”.
Un hallazgo para fanáticos de la mezclilla es Circle R, la tienda icono de Levi’s, única en América latina. Presenta líneas exclusivas por temporada, como Red, con reminiscencias del rodeo, hecha en Turquía y sólo expuesta en Londres, París, Tokio y Buenos Aires, con precios entre 180 y 250 dólares.
Otra perla del barrio es el Almacén de Belleza, cuya inspiración son los objetos bellos, desde un broche hasta un par de zapatos o un vestido de fiesta, con el sello de diseñadores locales de renombre —Celedonio Lohidoy, Laura Saud, Juana Maraña, Laura Valenzuela—, modelos propios y artículos encontrados en mercados del mundo. Es un buen sitio para encontrar ropa y obsequios, desde tres dólares hasta cinco mil.
Otra perla del barrio es el Almacén de Belleza, cuya inspiración son los objetos bellos, desde un broche hasta un par de zapatos o un vestido de fiesta, con el sello de diseñadores locales de renombre —Celedonio Lohidoy, Laura Saud, Juana Maraña, Laura Valenzuela—, modelos propios y artículos encontrados en mercados del mundo. Es un buen sitio para encontrar ropa y obsequios, desde tres dólares hasta cinco mil.
Al otro lado de la avenida Córdoba, célebre por sus outlets, las calles Aguirre y Gurruchaga concentran locales de marcas como Cacharel, Lacoste, Armani, Puma y algunas firmas argentinas como Cardón, Prüne y Paula Cahen D’Anvers. Artículos de temporadas pasadas y aún vigentes se consiguen allí a precios más que convenientes, en algunos casos a menos de la mitad de su valor.
Los fines de semana, los mercados de diseñadores desconocidos, situados en las inmediaciones de la Plaza Cortázar, convocan a una multitud de jóvenes y no tanto, argentinos y foráneos, con sus modelos vanguardistas de calidades diversas y precios en general más que convenientes. Los bares con sus mesas en las aceras colaboran con el ambiente “Soho”. Grandes carteles anuncian el inminente arribo de Penguin y Lacoste a la zona. En constante crecimiento, Palermo es un barrio que invita a sumarse al maravilloso culto hedónico de comprarlo todo.
Los fines de semana, los mercados de diseñadores desconocidos, situados en las inmediaciones de la Plaza Cortázar, convocan a una multitud de jóvenes y no tanto, argentinos y foráneos, con sus modelos vanguardistas de calidades diversas y precios en general más que convenientes. Los bares con sus mesas en las aceras colaboran con el ambiente “Soho”. Grandes carteles anuncian el inminente arribo de Penguin y Lacoste a la zona. En constante crecimiento, Palermo es un barrio que invita a sumarse al maravilloso culto hedónico de comprarlo todo.
ACCESORIOS Y JOYAS
Celedonio
Galería Promenade, loc. 39, av. Alvear 1883, Recoleta
T. 54 (11) 4809 0046
www.celedonio.com.ar
Anillos de piedras (amatistas, cristales, perlas, mostacillas checas) entre 25 y 200 dólares. Mariposas doradas a la hoja, 55. Collares, desde 60; las piezas únicas —realizadas por Celedonio personalmente— alcanzan los 1 200 dólares. Sin impuestos.
Kallalith
Galería Promenade, loc. 14, av. Alvear 1883, Recoleta
T. 54 (11) 4809 0905
www.kallalith.com.ar
Plata 925 con piedras preciosas y semipreciosas. Aretes y pulseras desde 40 dólares, collares, desde 125.
CUERO
Casa López
M.T. de Alvear 640 / 658, Centro. También en Galerías Pacífico y Patio Bullrich
www.casalopez.com.ar
Chamarra de cuero, alrededor de 700 dólares; pantalón de cuero, bolsas entre 170 y 270; bolsos de yacaré, de 1 600 a 2 400, y de lagarto, entre 760 y 1 700.
Correa
Mario Bravo 750, Almagro
T. 54 (11) 4861 7344
www.calzadoscorrea.com.ar
Zapatos de hombre a la medida, entre 200 y 300 dólares.
Jackie Smith
Gurruchaga 1660, Palermo Soho
T. 54 (11) 4115 6820
www.jackiesmith.com
Zapatillas con piedras, 130 dólares. Carteras desde 153 a 300 dólares.
Humawaca
El Salvador 4692, Palermo Soho
T. 54 (11) 4832 2662
www.humawaca.com
Bolsos de cuero, 250 a 300; bolsos con pelo de vaca, 215.
Mc Shoes
Florida 718, Retiro. También en Patio Bullrich y Paseo Alcorta
T. 54 (11) 4322 3380
www.mcshoes.com.ar
Zapatos de hombre en cueros exóticos: de ñandú, 306 dólares; de yacaré, 165; de lagarto, 250; botas de lagarto, 303.
Mule
Armenia 1738, Palermo Viejo
T. 54 (11) 4833 3875
www.muleonline.com.ar
Botas, 240 dólares; zapatos desde 125; ballerinas, 100; bolso tipo Hermès, 230.
Rossi & Caruso
Posadas 1387, Recoleta.También en Galerías Pacífico
T. 54 (11) 4811 1538
www.rossicaruso.com
Saco de cuero para hombre, 980 dólares; botas de montar para mujer, 285; chamarra de cuero para mujer, 700; zapatos para hombre, 330.
DISEÑADORES ARGENTINOS
Laura Valenzuela
El Salvador 5946, Palermo Hollywood
T. 54 (11) 4776 8334
www.laura-valenzuela.com
Vestidos de noche desde 315 dólares; chales, 100. A la medida, 1 250 más el costo de la tela elegida.
Tramando, Martín Churba
Rodríguez Peña 1973,Recoleta
T. 54 (11) 4816 9422
www.tramando.com
Camisetas desde 100; vestidos desde 220; faldas 180.
Varanasi
Costa Rica 4672,Palermo Soho
T. 54 (11) 4833 5147
www.varanasi-online.com
Vestidos de noche, de 120 a 780 dólares; camisas, 100; remeras entre 30 y 160.
Ffiocca
Perú 599 y México, San Telmo
T. 54 (11) 4331 4585
www.ffiocca.com
Expone modelos de varios diseñadores locales top: Varanasi, Cora Groppo, Josefina Ferroni, Marina Massone, Ffiocca, Carla Ricciardi. Vestidos de noche, entre 200 y 800 dólares. Coloridos vestidos de Benedit Bis, entre 140 y 240; blusas de 60 a 90.
PALERMO
Agostina Bianchi
Thames 1733, Palermo Viejo
T. 54 (11) 5658 4299
www.agostinabianchi.com
Tejidos a mano de invierno y verano. Abrigos, desde 180 dólares; sacos y suéteres de lana pura y piel, a mano, entre 120 y 230.
Circle R
El Salvador 4714,Palermo Viejo
T. 54 (11) 4833 5335
www.levi.com.ar
Es la primera “Icon Store” de Levi’s en Latinoamérica. Chaquetas de jeans, entre 250 y 280 dólares (línea Red). Dentro de la línea local se puede encontrar: tenis, 60; botas de cuero hechas en Brasil, de 96 a 116; jeans, desde 85; Trucker jacket (clásica chaqueta de jean), 90. Y la línea vintage, importada de Estados Unidos, con jeans desde 217.
Van Domselaar
Honduras 4802,Palermo Viejo
T. 54 (11) 4832 5176
Vestidos de noche desde 300 dólares; faldas entre 200 y 270; camisas de organza bordada, 130.
EN CENTROS COMERCIALES
Christian Lacroix
www.christian-lacroix.com
Campera de oveja de Toscana, hecha en Argentina, 1 500 dólares. Vestido de pura gasa egipcia, original de Lacroix París, 5 000. Camisas, 130; chal de seda 60.
Etiqueta Negra
Camisa sport, 80 dólares; de vestir, entre 125 y 185; chaqueta de cuero 930.
Hugo Boss
www.hugoboss.com
Camisas, de 176 a 200 dólares; pantalones, 245; saco de cuero, 1 395.
Jazmín Chebar
www.jazminchebar.com.ar
Bolso de cuero combinado, 350; saco terciopelo, 220.
Kosiuko
www.kosiuko.com
Abrigos, hasta 500 dólares; camisetas engomadas, desde 100; jeans engomados con brillos, desde 100; vestidos de noche, desde 500; faldas con lentejuelas, 370.
Paula Cahen D’Anvers
www.paulacahendanvers.com.ar
Chamarras desde 100 dólares; jeans desde 65; vestidos de noche, desde 85.
Trosman
www.trosman.com
La colección local presenta exclusividades y el precio es bastante más barato. Camisetas con acrílico, 95 dólares; cardigan, 180; vestidos, 270.
EN BUSCA DE GANGAS
Aguirre al 800
(entre Gurruchaga y Serrano), Palermo Queens
En la zona bautizada Palermo Queens, se encuentra el local multimarcas con prendas rebajadas entre 30 y 70 por ciento de Lacoste, Paula Cahen D’Anvers y Armani Exchange.
Cacharel
Aguirre 865, Palermo Queens
www.cacharel.com
En agosto y febrero realizan los cambios de temporada, con precios reducidos hasta 55 por ciento. Hay jeans desde 50 dólares; camisas de hombre desde 30, y otras gangas.
Prüne
Gurruchaga 861, Palermo Queens
T. 54 (11) 4893 2634
www.prune.com.ar
Carteras de cuero a menos de la mitad de su precio regular. Camisetas desde 100 dólares. También zapatos, a partir de 30 dólares.
Vintage B.A.
Galería Promenade, local 30, av. Alvear 1883, Recoleta
T. 54 (11) 4802 9538
Bolsas Vuitton, Prada, Gucci, desde 100 y 300 dólares. Chaquetas Lacroix 150; saco terciopelo Kenzo, 70; falda Versace 140; pantalones y jeans Dolce & Gabbana y otras marcas, entre 50 y 120.
Hermanos Estebecorena
El Salvador 5960, Palermo Hollywood
T. 54 (11) 4772 2145
www.hermanosestebecorena.com
Camisas entre 70 y 100 dólares; chamarras desde 80 hasta 110, pantalón sand storm (el más popular), desde 110.
Pablo Ramírez
Perú 587, San Telmo
T. 54 (11) 4342 7154
www.pabloramirez.com.ar
Vestidos desde 780 dólares. Camisas de mu-jer 120 a 140. Camisas de hombre, 120.
Almacén de belleza
Nicaragua 4835, Palermo Viejo
T. 54 (11) 4778 0050
www.almacendebelleza.com
Zapatos entre 150 y 175 dólares. Dijes de plata y terciopelo de Laura Saud, 54. Dijes de Juana Maraña, plata tejida, desde 100 hasta 375. Chal pura seda natural con flores aplicadas, 150. Vestidos de gasa de seda con modal y lycra, desde 365. Saco y vestido de tafeta Shantung, Marisa Maraña, 1300. Sombreros italianos antiguos y de fieltro locales, desde 130. Conjuntos de lencería desde 27 hasta 170 dólares.
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